Las ambiciones de Emma.
La señora Bovary, de Gustave Flaubert

lunes, 9 de enero de 2017


"¡Tengo un amante! ¡Tengo un amante!", recreándose en esa idea, como si le hubiese sobrevenido otra pubertad. Por fin iban a ser suyas esas alegrías del amor, esa fiebre de la felicidad con las que ya no contaba. Estaba entrando en algo maravilloso donde todo sería pasión, éxtasis, delirio; la rodeaba una inmensidad azulada; las cumbres del sentimiento le resplandecían en la imaginación, y la vida corriente no se le aparecía sino muy abajo, en la sombra, entre los intervalos de esas alturas."

Hacía ya tiempo que, sin haber leído la famosa novela escrita por Gustave Flaubert, Emma estaba presente en mi vida. La primera vez que supe de esta obra fue en un curso de narrativa del Ateneu Barcelonès, en el que me quedé hipnotizado por el detallismo, la perfección, el realismo y el gran control sobre todos los elementos narrativos que demuestra Flaubert en la primera escena de esta novela, en la que el bueno de Charles Bovary, futuro esposo de Emma, entra torpemente al colegio a sus doce años de edad. A partir de ese momento empecé a oír constantemente el nombre de Emma Bovary, junto al de Anna Karenina, en conferencias, discursos y conversaciones, como referentes literarios femeninos del adulterio. Por esto, aun antes de empezarla, ya sabía más o menos el argumento de esta novela.

Lo que desconocía por completo era el motivo de la dedicatoria inicial de esta obra, motivo que no puedo hacer otra cosa que destacar siendo yo estudiante de Derecho. Flaubert dedicó La señora Bovary "a Marie-Antoine-Jules Sénard, miembro de la Orden de Abogados de París, expresidente de la Asamblea Nacional y Exministro del Interior". Y es que probablemente es gracias a este abogado que podemos leer hoy esta gran novela, ya que defendió a Flaubert en las cortes judiciales ante los censores del gobierno de Francia, que querían prohibir su publicación "por ofensa a la moral pública y religiosa y a las buenas costumbres".

El juicio tuvo lugar en el Palacio de Justicia de París el 29 de enero de 1857. El abogado imperial, Ernest Pinard, de quien más tarde se dijo que era autor de unos poemas eróticos y aficionado a la pornografía, acusó a La señora Bovary de ser una obra obscena, y apenas siete meses más tarde hizo lo mismo con Las flores del mal, de Charles Baudelaire. El día del juicio Pinard destacó una selección de escenas, atendiendo especialmente a lo que dice el texto sin decirlo explícitamente, para concluir que, "aunque la obra es admirable desde el talento, es execrable desde lo moral". Por el otro lado, Sénard se centró en defender que para valorar la moralidad de una obra no se tiene que atender a los pecados y escenas que aparecen en ella, sino en las consecuencias de estos y estas. Finalmente el juez, aun admitiendo muchos de los argumentos del astuto Pinard, no encontró falta bastante a la moralidad para impedir la publicación del libro que os traigo hoy, La señora Bovary, de Gustave Flaubert.


No lo esperaba ese día, o tal vez sí, pero me había olvidado
La Esposa joven, de Alessandro Baricco

sábado, 24 de diciembre de 2016


"De vez en cuando, me dijo, los hombres mientras lo hacen, cierran los ojos y sonríen: ama a esos hombres, dijo. De vez en cuando abren sus brazos por completo y se rinden: ama también a ésos. No ames a los que lloran mientras están follando, aléjate de los que la primera vez se desnudan a sí mismos; desnudarlos tú es un placer que te pertenece".

Llegó como la Esposa joven, con el sonido del timbre en la entrada. Y al igual que a la Esposa joven, tampoco era una llegada esperada para ese día, o tal vez sí, pero me había olvidado, inmerso como estaba en la lectura de Cuentos de Navidad, de Charles Dickens. Así que puse el punto, bajé las escaleras y abrí. Y ahí estaba el cartero con un misterioso paquete. En ese momento lo comprendí, supe que había llegado mi Bookish.


Ya hace años que existen en los países anglosajones las conocidas como box literarias, es decir, cajas literarias. Los que se suscriben a un box reciben cada mes una misteriosa caja que contiene un libro cuidadosamente seleccionado con una guía de lectura y algunos detalles relacionados con ella. Yo mismo hacía tiempo que tenía ganas de suscribirme a una, pero en España solo existían de literatura juvenil. Sin embargo, por las redes sociales empecé a seguir el rastro de Bookish, la primera box literaria que encaja a la perfección con mis gustos literarios, así que no me lo pensé. Mi mayor miedo con las box literarias, como lector compulsivo que soy, es que me enviaran un libro que ya me había comprado, pero Bookish solo envía novedades muy recientes. Y finalmente llegó con el sonido del timbre en la entrada, y no me lo esperaba, o sí y me había olvidado, el hecho fue que pronto descubrí cual sería mi primera lectura venida de Bookish, y fue ni más ni menos que un libro al que había estado cortejando ya alguna vez en la librería sin acabarme de decidir; La Esposa joven, de Alessandro Baricco.

Mis cinco mejores lecturas del 2016

lunes, 19 de diciembre de 2016

Qué rápido ha pasado este 2016! Y es que, para mí, este año que ya se acaba ha sido un año lleno de cambios trascendentales para mi vida. He acabado el Master Universitario de Abogacía, he hecho el Trabajo Final de Máster, he conocido ciudades tan impresionantes como Roma, he entrado en el mundo laboral... ¡Pero, por supuesto, también ha sido un año de grandes lecturas! Como el año pasado, en esta entrada os hablaré de los cinco libros que más me han gustado este 2016. No ha sido fácil la selección, de hecho ha sido muy difícil. ¿Cómo clasificar las mejores lecturas si cada una tiene sus momentos, sus personajes, sus escenarios, sus propias características originales y únicas?

Sin más preámbulos, estas son, lectores y lectoras, mis cinco mejores lecturas del 2016:


El quinto puesto de esta lista es para un clásico que hacía tiempo ya que quería leer, una gran lectura erróneamente tachado como una novela de terror. Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley es en realidad una increíble alegoría al aislamiento y la soledad que sufren los marginados, los que son diferentes. Sencillamente impresionante, lo tenéis que leer.


Literatura Random House.




Y si el quinto de la lista me lo esperaba, el cuarto de la lista ha sido totalmente imprevisible. Lucia Berlin se ha convertido en un fenómeno editorial doce años después de su muerte. Sus cuentos, recogidos en Manual para mujeres de la limpieza, son descarnados y transparentes, reflejando siempre la vida de la autora, muy relacionada con su madre y el alcohol. Sin duda lo voy a releer, no sé a qué estáis esperando para leerlo vosotros.


Alfaguara Editorial | L'Altra Editorial



El tercero es el más reciente de la lista, una de las últimas obras del Nobel colombiano que me quedaba por leer, se trata de El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. De sus obras, esta era la favorita de Gabo y en la que invirtió más esfuerzo. De un estilo mucho más denso y complicado que el resto de sus obras, esta novela indaga en la soledad que siente un dictador en el crepúsculo de su vida, un opresor que siempre ha hecho las mayores barbaridades y crueldades para mantenerse en el poder. Una obra maestra que no dejó de impresionarme ni un momento por su gran intensidad.


Literatura Random House




El segundo libro que más me ha gustado este 2016 es el primero de una escritora estadounidense que me dejó sin palabras. En Las Chicas (una de las grandes publicaciones del año de Anagrama) Emma Cline indaga en un célebre crimen ocurrido en California por una secta hippie dirigida por Charles Manson. Esta novela me sorprendió para bien cuando descubrí que Cline no ha caído en la tentación de centrarse en el crimen ni en el mismísimo Charles Manson, cosa que habría satisfecho a los lectores más morbosos, sino que aprovecha esos famosos y macabros hechos para indagar en la fragilidad de las chicas adolescentes, perdidas en el impaso entre la infancia y la adultez y fácilmente manipulables. Bravo.


Anagrama Editorial




Todos los que me leéis ya lo sabíais antes de empezar a leer esta entrada. Mi gran sorpresa, mi gran descubrimiento, mi gran lectura de este año ha sido, sin lugar a dudas, es la Tetralogía de Nápoles (o Saga Dos Amigas) de Elena Ferrante. A través de estos cuatro libros vemos crecer a dos chicas nacidas en un barrio pobre de Nápoles y entre las cuales, desde la infancia, nace una peculiar amistad que irá evolucionando a medida que crecen. Es imperdonable que aún no la hayáis leído.


Lumen | La Campana



Los cien años de soledad del dictador.
El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez

martes, 13 de diciembre de 2016


"Aprendió a vivir con esas y con todas las miserias de la gloria a medida que descubría en el transcurso de sus años incontables que la mentira es más cómoda que la duda, más útil que el amor, más perdurable que la verdad, había llegado sin asombro a la ficción de ignominia de mandar sin poder, de ser exaltado sin gloria y de ser obedecido sin autoridad cuando se convenció en el reguero de hojas amarillas de su otoño que nunca había de ser dueño de todo su poder."

Fidel Alejandro Castro Ruz, más conocido como Fidel Castro, murió el pasado 25 de noviembre a los noventa años de edad. Su otoño coincidió con el otoño europeo, sesenta años después de que desembarcara a Cuba con un grupo de rebeldes provenientes de México en 1956 para llevar a cabo la invasión guerrillera. Se hace con el poder tras encabezar la Revolución cubana, que derrocó la dictadura de Fulgencio Batista, e instauró el marxismo estableciendo así el primer Estado socialista de América. Camaradas cubanos, el último revolucionario, el diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el primer secretario del Partido Comunista de Cuba, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el primero primer ministro y después presidente de Cuba, ha muerto. Después de que lo hayan intentado asesinar más de seiscientas treinta y ocho veces, y ocho años después de que delegara de forma definitiva todos sus poderes nacionales a su hermano Raúl, Fidel Castro ha fallecido. Esperamos que con él, "el tiempo incontable de la eternidad", en el cual ha imperado la vulneración continua de los derechos humanos más básicos, la censura más estricta y el ahogo económico más mortífero, se termine en Cuba.

El Gobierno decreta nueve días de luto nacional, miles de cubanos, ancianos y estudiantes, acuden al Memorial de la Plaza de la Revolución de La Habana para llorar su pérdida, un coche fúnebre recorre -a una velocidad un tanto incoherente con la solemnidad que requiere el momento- el interior del país, el ejército dispara salvas de cañón en homenaje al dictador, primeros ministros, presidentes, representantes y reyes extranjeros aterrizan a la isla para escuchar los homenajes cansados de su funeral. Y después, cuando todo acabe, cuando Cuba empiece a andar sus primeros pasos sin los discursos pausados del revolucionario barbudo que sustituyó las condecoraciones nacionales y los uniformes militares por el chandal arrugado, cuando Castro se convierta en una reliquia de otro tiempo, en un héroe nacional aborrecido, en un mito legendario anticuado, en un himno sin letra, ¿quién lo va a recordar? ¿Quién va a recordar al Fidel real? No al de los discursos vehementes y discordantes, no al de las ceremonias solemnes, no al de las entrevistas políticas, ¿quién recordará al Fidel Castro como ser humano, con sus miedos, sus pasiones, sus amores y sus manías? ¿Murió solo, sin autoridad y sin gloria, o rodeado de los suyos, los que lo querían por quien era y no por su poder y sus condecoraciones militares o sus discursos políticos? Nunca pensé que llegaría a hacer este tipo de reflexiones, hasta que leí el libro que os traigo hoy.

Seguramente cuando Gabriel García Márquez escribió El otoño del patriarca no tenía en mente a Fidel Castro, pues les unía una amistad "intelectual" que llevó a Vargas Llosa a llamar "lacayo del régimen" al Nobel colombiano. García Márquez decía que Castro tenía una empatía y una capacidad de escuchar impresionante, que cuando estaban juntos casi siempre hablaban de literatura. De hecho, teniendo en cuenta el dónde lo escribió (Barcelona) y el cuándo (1975) seguramente se inspiró más en la figura agónica de Francisco Franco y, se especula, de Rojas Pinilla, un dictador colombiano. Aun así, cosas del destino, el protagonista del libro tiene un parecido increíble con el líder del régimen cubano (o con cualquier dictador que no haya sido derrocado). Hoy os traigo El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez.

Las últimas voces soviéticas
de la Segunda Guerra Mundial.

Últimos testigos, de Svetlana Alexiévich

domingo, 11 de diciembre de 2016


«La primera en irse fue nuestra maravillosa madre, después murió nuestro padre. Percibimos, sentimos al instante que a partir de entonces éramos las últimas. Estamos en esa línea... En esa frontera... Somos los últimos testigos. Nuestro tiempo se acaba. Tenemos que hablar... nuestras palabras serán las últimas...»


Yo fui el último de tres hijos, por lo que ya hacía tiempo que en mi familia no vivíamos una Navidad con niños. Pero este próximo 25 de diciembre será el primero de mi sobrina, que aún no ha cumplido el año, y tengo la sensación de que la magia volverá a nuestra casa. Evidentemente, ahora aún no tiene edad para entender nada, pero se acercan las Navidades en las que el Tió cagará dulces a golpe de palos y villancicos (una tradición catalana), los poemas navideños volverán a endulzar el postre, y a principios de enero volverán los Reyes Magos, que recorrerán la calle grande de la ciudad aún con arena del desierto oriental en los pies, e irán casa por casa dejando regalos y dando a sus camellos la leche y las galletas que les dejamos para recompensarles tan largo y fatigoso viaje. Con los niños nace la magia, muy especialmente en estas fechas tan señaladas que se acercan. Y mientras leía el libro que os traigo hoy no podía evitar contrastar esta realidad, esta suerte, con la de muchos niños que crecen en una guerra. Cómo la miseria y la muerte les cortan las alas, matan su inocencia, concluyen anticipadamente su infancia. El conflicto en Siria provocó solo en 2011 la huida masiva de cuatro millones de personas a Europa en busca de paz, seguridad, prosperidad y esperanza, entre toda esta gente hay muchos niños. Estos niños han visto morir a sus amigos y familiares, han visto cómo sus hogares quedaban reducidos a escombros, están enfermos, están hambrientos. Estos niños ni siquiera piensan en ir a la escuela o en jugar, solo quieren vivir. ¿Quién no se acuerda de Aylan, su cuerpo inerte a la orilla de una playa turca?

¿Cómo puede ser que la Unión Europea esté dando la espalda a toda esta gente, a todos estos niños?  ¿Cómo puede ser que España sólo haya acogido a 516 refugiados de los 17.387 que se comprometió a acoger? ¿Cómo puede ser que en el siglo XXI estemos ignorando las voces de estos niños? Organizaciones como Save the Children los ayuda, y os invito a todos a hacer una donación para ayudarlos en su misión no sólo de salvarlos, sino también de salvar su infancia o lo que quede de ella. En cada conflicto armado hay niños que, sin tener la culpa de nada, lo sufren, lo pierden todo, se ven obligados a renunciar a su inocencia y a su infancia para sobrevivir. También pasó en la Segunda Guerra Mundial, más conocida por los soviéticos como la Gran Guerra Patria. Galina Fírsova lo recuerda: "tenía tantas ganas de vivir...". El libro que os traigo hoy recoge las voces de esos niños que sobrevivieron a esa guerra, pero yo no he podido dejar de pensar ni un momento en los niños que deben estar viviendo lo mismo a día de hoy. Hoy os traigo Últimos testigos, de Svetlana Alexiévich.