Reencuentro, de Fred Uhlman

lunes, 22 de octubre de 2012

Y así pasaron los días y los meses sin que nada perturbara nuestra amistad. Desde fuera de nuestro círculo mágico llegaban rumores de conmoción política, pero el ojo de la tormenta estaba lejos: en Berlín, donde, según las informaciones, se producían choques entre nazis y comunistas. Stuttgart parecía el lugar tranquilo y sensato de siempre. Es cierto que de cuando en cuando se producían pequeños incidentes. Aparecían svásticas en las paredes, hostigaban a un ciudadano judío, apaleaban a unos pocos comunistas, pero la vida en general se desarrollaba como de costumbre.

A veces la casualidad o el destino hace que te cruces con un libro que te marca, que te enseña algo y te deja con la moraleja gravada para siempre en tu interior. En mi caso suelen ser libros cortos, con portadas discretas, intensos, diferentes y con un final chocante. Hoy me dispongo a reseñar uno de estos libros que, sin muchas complejidades, me recuerdan porque me gusta tanto leer.

La historia empieza en febrero de 1932 (Alemania prenazi) cuando Hans Schwarz, solitario hijo de un médico judío, rememora el día en el que conoció a Konradin von Hohenfels, un joven miembro de la ilustre familia suaba de los Hohenfels que había estado ligada desde siempre a la más alta nobleza y los emperadores germanos. Hans, protagonista del relato, cuenta como Konradin sorprendió a la clase entera con su elegancia y como, desde aquel preciso instante, se propuso ser amigo suyo. A partir de esta amistad que se establece entre los dos jóvenes de dieciséis años se van presentando las crecientes dificultades del periodo previo a la Segunda Guerra Mundial. Hans tiene una idea muy romántica de la amistad y a veces parece no esperar las repercusiones que tiene la sociedad en su vida, pero Konradin vive con los pies en el suelo y está atado a la realidad de su apellido. El odio a los judíos va incrementando a lo largo de la trama pero se expresa de forma tan serena que estremece al lector. Presentado ya el punto de partida y los protagonistas de este relato no os quiero avanzar más.

Esta es la primera historia de una trilogía. En catalán es posible encontrar la segunda y tercera novela pero en castellano está descatalogado (una pena). La segunda novela, "Un alma valerosa", se nos cuenta la misma historia que "Reencuentro" pero desde el punto de vista de Konradin y la última de la trilogía, "El retorno", se abandona la historia anterior para centrarse en la figura de un hombre judío que, huyendo del nazismo, vuelve a su tierra natal pero allí encuentro que todo ha cambiado.

La historia consta solamente de 122 páginas (con letra muy grande y edición de bolsillo) por lo que se lee en una tarde. En mi opinión el autor podría haber profundizado mucho más en algunos aspectos de la narración pero también debo reconocer que parte de su encanto está en su brevísima lectura y en el estilo pausado de Uhlman en forma de cuento, que se centra en la personalidad de los protagonistas y en su relación. No hace falta que os diga que el final es de estos que deja al lector sin aliento. 

Fred Uhlman (nacido en Stuttgart en 1901) fue un escritor y pintor alemán de origen judío. Realizó sus estudios y ejerció su profesión de abogado en Alemania hasta que abandonó su país por miedo a la persecución del régimen nazi, cruzando la frontera con Francia en 1933. Llegó a París, donde su titulación como abogado no le fue de utilidad y se dedicó a la pintura para sobrevivir. Más tarde incluso se dedicó a diversos negocios de índole variada. Fue un prestigioso pintor aunque alcanzó la fama como escritor. En 1936 pasó un breve período en España donde conoció a Diana, una mujer inglesa que se encontraba de vacaciones y que se convirtió en su mujer. Ese mismo año se trasladó a Inglaterra sin saber inglés, donde a pesar de su condición permanente de extranjero se enamoró del campo inglés, por el recuerdo de su tierra natal.

En general, este es un corto relato íntimo y sensible en el que el lector no encontrará ni muerte, ni el estilo narrativo ni, en definitiva, nada de lo que suelen contener las novelas basadas en esa turbulenta etapa de la Historia. La trama roza muchos elementos como las clases sociales, la consecución de ideales... pero en esta historia hallaréis sobretodo el valor de la amistad.


El Perfume, de Patick Süskind

martes, 16 de octubre de 2012




"¡Sí, deberían amarle cuando estuvieran dentro del círculo de su aroma, no sólo aceptarle como su semejante, sino amarle con locura, con abnegación, temblar de placer, gritar, llorar de gozo sin saber por qué, caer de rodillas como bajo el frío incienso de Dios sólo al olerle a él, Grenouille! Quería ser el Dios omnipotente del perfume como lo había sido en sus fantasías, pero ahora en el mundo real y para seres reales. Y sabía que estaba en su poder hacerlo. Porque los hombres podían cerrar los ojos ante la grandeza, ante el horror, ante la belleza y cerrar los oídos a las melodías o las palabras seductoras, pero no podían sustraerse al perfume. Porque el perfume era hermano del aliento. Con él se introducía en los hombres y si éstos querían vivir, tenían que respirarlo. Y una vez en su interior, el perfume iba directamente al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio. Quien dominaba los olores, dominaba el corazón de los hombres."

Por más de una reseña me enteré de que la película "El Perfume", que me encantó, venía de una novela de Patrick Süskind. Imperdonable, lo sé. Pero a mi defensa debo decir que a la que me enteré fue directo al Wishlist del blog, es decir, lectura futura asegurada. Y ahora mismo, minutos después de haber pasado la última página del libro, me hallo ante un teclado que me reta a plasmar mis impresiones. Y es difícil, como cada vez que he puntuado un libro con cinco estrellas. Pero me gustan los retos y no dejaré que mi teclado se ría de mí, así que allá va:

Un narrador omnisciente nos relata desde la actualidad la historia de Jean-Baptiste Grenouille de su nacimiento hasta su muerte. Nos sitúa en el siglo XVIII francés, aunque no es una novela en la que encontraréis Historia. Ya desde la página primera se describe a nuestro protagonista como "uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales". Jean-Baptiste nace en pleno centro de París, a las vísperas de la Revolución Francesa, bajo el puesto de pescados de su madre y esta, a su vez, pretende abandonarlo allí mismo y esperar a que las palas que recogen el pescado de la calle acaben con su recién nacido hijo, como hizo en sus cinco partos previos. Sin embargo, los llantos de Jean-Baptiste la delatan y mientras ella es arrestada y condenada a la muerte, se salva la vida del bebé.
Con este duro inicio podemos intuir que la historia de Grenouille no será la de un hombre amado sino más bien odiado. Podríamos llegar a afirmar que tendrá una vida más bien breve por la inmensa cantidad de enfermedades de la época y el convulso siglo en el que le ha tocado vivir. Pero hay algo que caracteriza a nuestro pequeño protagonista: carece de olor propio pero tiene un olfato ultrasensible, sobrehumano. Un olfato que será una arma letal y vivirá la vida a través de este. Un olfato que no entiende de secretos ni barreras. Un olfato que será una obsesión que le salvará la vida. Un olfato que será la brújula de Grenouille y, por lo tanto, de la narración. 
No os quiero adelantar hechos porque toda la historia, de principio a fin, es perfecta y lo último que deseo yo es destrozaros la trama. La historia se divide en cuatro partes y cada una culmina con la muerte de un personaje de la historia.

Süskind sabe como enamorar al lector. A través de su estilo fluido pero en ocasiones poético lo consigue con creces. Además, en algunos selectos comentarios se dirige directamente al lector desde el presente, incorporándolo a la historia. Tampoco se censura en ningún momento al hablar del sexo, la muerte, injusticias y cuan amarga sea la realidad de los hechos que se suceden en el relato. Los sentimientos y anhelos que se describen no intentan maquillar el egoísmo y la obsesión, más bien lo reflejan.
Todos los personajes que aparecen tienen su propia personalidad, y este es de los elementos que más valoro en mis lecturas: Baldini, un olvidado perfumista sin oficio alguno pero con una ambición malsana que crece a la vez que su éxito ilegítimo, el marqués Taillade-Espinasse que, sin apetito de más riquezas, busca hallar nuevos horizontes científicos con sus teorías y su sed de prestigio, la falsa Madame Arnulfi y su vago amante Druot... Todos y cada uno de estos personajes se piensan que se aprovechan del insignificante de Grenouille sin saber que es él quien los utiliza a ellos para alcanzar un fin. La ambición de nuestro protagonista es hacer el mejor perfume del mundo y frente a este sueño no lo detendrá nada ni nadie. Sin embargo, al largo de toda la novela se muestra como un hombre callado, obediente, dócil, frío y se deja explotar. Pero en realidad es calculador, despiadado y pragmático hasta el punto que el propio lector le tendrá temor. Él mismo se compara como una garrapata que espera pacientemente en un árbol a que llegue su momento y salte al vacío para encontrarse de frente con su destino. Una garrapata que viajará por toda Francia: París, Montpellier, Grasse...

Lo que más me ha gustado de la novela es la fantasía que destilan unas pocas escenas, camuflándose en la realidad. Cada vez que nuestro protagonista se aleja de algún personaje que haya marcado una etapa en su vida, este muere y empieza una nueva parte del libro. Para mí, lo mejor de todo, y al contrario de más de una reseña que he leído, es el final que me ha embriagado. Es la joya de la corona, cuando Grenouille nos muestra de lo que es capaz. Toda la historia estaría vacía sin su magistral culminación, que nos deja sin aliento. Se nota que el autor escribe con el corazón, que siente lo que nos cuenta.

Quizás a más de uno se les hagan pesadas las páginas que describen los olores o los procesos para crear perfumes que se exponen a lo largo del relato. En mi opinión, es de los mayores encantos de la novela pues si se narra la vida de Jean-Baptiste, cuya obsesión se basa en los olores: ¿Cómo se pretenden evitar? Además, Süskind tiene excelente pluma para tales descripciones hasta el punto de conseguir que el lector huela lo que huele Grenouille.

En general, sin ningún rastro de moralidad o ética Patrick Süskind nos hace un retrato del siglo XVIII francés basándose únicamente en el punto de vista del despiadado Grenouille. Una original novela que mezcla estilos: histórica, thriller, fantástica, drama social... Esta es la historia de un asesino que nos cautivará y hará que el lector sea testigo del desconocido y secreto mundo de los olores. Totalmente recomendable.

Para quien no se atreva con el libro, permitid que os recomiende la película, que es fantástica también. Es de esas adaptaciones cinematográficas que hace honor al libro demostrando que es posible.

Título: El perfume. Autor/a: Patrick Süskind. Título original: Das Parfum
Editorial: Seix Barral. Nº páginas: 259. Precio17,50€

Hijo de Dios, de Cormac McCarthy

viernes, 12 de octubre de 2012



"¿Cree que la gente de entonces era más miserable que la de hoy?, preguntó el ayudante. El viejo estaba mirando con detenimiento el pueblo inundado. No, contestó. No lo creo. Creo que el hombre sigue siendo el mismo desde que Dios hizo al primero."
Después de leer La Carretera me quedé tan impresionado que quise repetir con el autor. Me puse a leer sinopsis, opiniones y reseñas de toda su amplia bibliografía. Finalmente, me encontré con un libro de McCarthy en cada mano. En mi derecha se hallaba No es país para viejos. Aunque no he visto la película la sinopsis y las opiniones hablaban muy bien de esta obra. Pero por otro lado, en mi izquierda, tenía el libro que hoy me dispongo a reseñaros, escrito en 1973 y editado en España en 2003. Cuando leí la sinopsis me robó el corazón pues reflexioné sobre como el peculiar estilo de McCarthy podría reflejar una historia tan salvaje como aquella. Encontré escasas reseñas sobre esta obra poco conocida de este escritor norteamericano. Además, todas se mostraban oscilantes a la hora de dar la opinión, y ahora lo entiendo.

El protagonista de Hijo de Dios, Lester Ballard, es un chico solitario e infame al que le son arrebatadas las tierras en el primer capítulo y es que parece que su destino ya esté escrito desde que su madre lo abandonó a los diez años de edad y su padre se suicidó. Vive miserablemente en una cabaña de madera situada en el condado de Sevier, en las afueras del Sevierville de los años 60. Roba o caza para comer, viviendo salvajemente alejado de todo el mundo. No tiene familia ni amigos, apenas tiene contacto con algunos vecinos. El lector será testigo de como la figura de nuestro protagonista va decayendo y cada vez vive más como un animal y menos como una persona. Por sus delitos es expulsado del pueblo y cada vez vive más miserablemente y solo en una caverna. Por si esto fuera poco, a lo largo de la narración nuestro protagonista descubre ciertos placeres decadentes como el asesinato y la necrofilia.

Lester Ballard se nos presenta como un joven que huye de la sociedad. Me encantó la idea del Cormac de llevar al lector en conversaciones ajenas en las que hablan de Ballard para que se conozca su pasado y lo que la gente de su pueblo piensa de él. No existen sentimientos ni anhelos del protagonista a conocimiento del lector que solo ve sus viles actos. Tampoco tiene necesidades más allá de la comida y sus miserables apetitos sexuales Solamente cuando culmina la historia se ve un rastro de remordimientos en la manera de actuar de Ballard.

Cormac nos muestra en esta obra sin censura una oda a la degeneración humana, sin ningún tipo de piedad o consciencia. Pues tan solitario es nuestro protagonista que el narrador es testigo y no omnisciente, lo que hace que el lector no simpatice con el protagonista. En sus obrar McCarthy siempre encomienda el trabajo de interpretar e intuir los sentimientos de sus personajes a partir de sus actos al lector, y esto es lo mejor de su estilo directo y conciso.

El talento de Cormac se extiende a muchas otras características del libro: no hay cometas ni guiones para pautar los diálogos ni tampoco ninguna sucesión clara o lógica de los sucesos que se van relatando. El lector será testigo de escenas salvajes, inmorales, perversas y despreciables sin entender muy bien el hilo argumental hasta que en el final adquiere cierta lógica. Supongo que la idea del autor es intervenir lo menos posible en el desarrollo natural de los hechos.

Otro punto muy positivo del libro es la excelente pluma que tiene McCarthy en el momento de describir la naturaleza. Según me he podido informar el autor nunca escribe una novela en un escenario que no conozca bien. Por poner un ejemplo, en el pueblo donde se desarrolla la vida del despreciable Lester Ballard vivió el autor treinta años de su vida.

En general, esta novela es un retrato lleno de emociones salvajes que, aunque me ha gustado, no recomendaría a todo el mundo. Si os gustó La Carretera os gustará este también, pero a los lectores que quieren encontrarse con la estructura normal de una novela con su introducción, nudo y desenlace o prefieren no ser testigos de escenas miserables y poco humanas, mejor que no se acerquen a este libro.  Solo recomiendo esta obra a lectores valientes, aventureros y sin miedo a sentir emociones fuertes -y a veces desagradables-. Tiene tan solo doscientas páginas, un servidor se lo ha pulido en menos de dos días y tranquilamente. Si no fuera así perdería lo bueno de este libro que, aunque sea tan corto, algunas escenas durísimas y el  personaje de Liester Ballard seguirán en el corazón del que lo lea a modo de reflexión sobre el ser humano y su naturaleza.


Entra en mi vida, de Clara Sánchez

miércoles, 10 de octubre de 2012



Estaba viendo a una niña como yo, mayor que yo. Yo tenía casi diez años y la otra tendría doce. Era tirando a rubia, con melena a la altura de las orejas y flequillo, y la cara redonda pinchada en un cuello largo y delgado, que le daba aire de superioridad. ¿Quién era esa niña? ¿Por qué estaba en el lugar donde se guardaba lo importante? Llevaba un peto vaquero con una camiseta por dentro y chanclas, y tenía un balón en las manos. 


Inicié esta lectura muy motivado por la sinopsis y aunque encontré pocas reseñas, todas hablaban bien de la nueva obra de Clara Sánchez, autora de Lo que esconde tu nombre (Premio Nadal de Novela 2010).

La historia se divide en tres partes con sus respectivos capítulos (cortos en general) en el que se van alternando las narraciones las dos protagonistas: Verónica y Laura.

Por un lado, Verónica desde su infancia y aunque no se le contara nada, siempre notó que una oscura sombra  del pasado atormentaba a sus padres -especialmente a su madre, Betty- e impedía que fueran una familia normal. A los diez años descubre en una vieja cartera de piel de su padre una fotografía de una niña pero algo le dice que es mejor no preguntar. A partir de este momento, pero, sabe que sus padres le esconden algo del pasado, algo de lo que prefieren no hablar y no es hasta que su madre enferma que no se decide en descubrir qué fue lo que pasó. 
Por otro lado, Laura nunca ha podido disfrutar de su infancia. Desde pequeña se le obligó a no molestar  y creció con miedo a decepcionar a su vividora madre, Greta, y a su absorbente y autoritaria abuela Lilí. Rechaza vivir sus sueños para contentarlas convenciéndose de que ellas se han sacrificado por ella.
Los destinos de Laura y Verónica irán convergiendo en busca de la verdad en un mundo lleno de mentiras, manipulaciones y miedos. 

La autora sabe marcar sus personajes y conoce bastante la psicología humana como para describir a la perfección lo que transmite la personalidad de cada uno. Verónica es una chica enérgica y decidida que  es fuerte, valiente y ama sin límites a los suyos. Laura es una chica insegura y con mucho miedo a decepcionar a su familia, vive por y para Greta y Lilí y estas la manipulan como quieren tratándola más de una vez como un mero objeto. Ángel, el hermano pequeño de Verónica, no tiene demasiado protagonismo en la novela y creo que este es un punto negativo pues podría haber tenido un papel más relevante.

Clara Sánchez ha escrito una novela actual, trata muchos problemas sociales que se han dado y se ve en la actualidad en las noticias. Ejemplos de ello son la violencia de género y, sobretodo, el robo de niños. Transmite al lector profundas reflexiones sobre temas que no quedaron en un pasado lejano sino que se están dando mientras pasamos página tras página y esto hace que el libro se muestre muy cercano.

El robo de niños es, como ya he dicho anteriormente, el tema principal de la trama. Betty, la madre de Verónica, ha vivido convencida de que su primera hija no nació muerta. No hace caso ni de su marido, ni de su psicólogo ni de su mejor amiga y contrata a unos detectives para que la ayudan en su búsqueda. La misma autora describe el libro como la lucha psicológica del deseo de vengar la muerte de una madre que vivió infeliz y que podría haber tenido otra vida si no le hubieran robado lo peor que se puede robar a una madre.

Poco se puede hablar de este libro sin descubrir su trama. Es una de estas inolvidables lecturas en las que el lector no podrá parar de leer para saber qué pasará después, si finalmente Laura y Verónica se conocerán. Además la autora no ha caído en la trampa de centrarse tan solo en una línea argumental, buen ejemplo de ello son los amores y desamores que viven nuestras protagonistas a lo largo de la historia.

El estilo de Clara Sánchez es, en mi opinión, precioso y único. Sabe explicar sentimientos complejos de forma amena a partir de comparaciones muy bien encontradas. Consigue emocionar al lector e incorporarlo a la historia viviendo las mismas mentiras y descubriendo las mismas verdades a la vez que las protagonistas.
La idea de alternar la narración entre las dos protagonistas es excelente porque se viven las dos caras de la misma moneda paralelamente y cuando finalmente sus vidas se unen, el lector será testigo de las sensaciones de las dos protagonistas.

En general, este es un libro ameno y actual que invita a reflexionar sobre el robo de niños y lo que se siente en su lugar. Es un libro que emana soledad, infelicidad, vidas que nunca fueron y silencio pero también rebeldía, valentía, amor y esperanza de vidas que serán. Es un libro de ficción, pero que estremece su realismo. Una gran novela que recomiendo a todo el mundo, estoy seguro que no decepcionará pues tiene un buen argumento, un buen trasfondo y un buen final. 

Me quedo con el nombre de la autora para futuras obras suyas y sin duda leeré Lo que esconde tu nombre con la garantía de este inolvidable libro.




Agradecimientos a Editorial Planeta por el ejemplar.


El Señor de los Anillos I. La Comunidad del Anillo, de J.R.R. Tolkien

miércoles, 3 de octubre de 2012



"Un zorro que pasaba por el bosque, ocupado en sus propios asuntos, se detuvo unos instantes, husmeando.

“¡Hobbits!-pensó-. Bien, ¿qué querrá decir? He oído cosas extrañas de esta tierra, pero rara vez de un hobbit que duerma a la intemperie bajo un árbol. ¡Tres hobbits! Hay algo muy extraordinario detrás de todo esto”.
Estaba en lo cierto, pero nunca descubrió nada más sobre el asunto."


Ya hacía mucho tiempo que le tenía el ojo puesto a esta obra maestra, Biblia de todos los fans de las novelas fantásticas. De J.R.R. Tolkien he leído 'El Hobbit' y 'Los Hijos de Hurín', los dos muy buenos aunque no me acabaron de enamorar. Aún recuerdo como si fuera ayer cuando en 2001 salió la primera película de la trilogía. Por aquel entonces yo tenía ocho años y quedé maravillado con toda la fantasía que destilaba cada segundo de la adaptación cinematográfica de Peter Jackson.

A los nueve años, siendo cabezota como cualquier conocido mío os podría confirmar, me decidí en leer el libro y el resultado fue poco más que desastroso. Efectivamente era demasiado para un chico con menos de una década de edad. Sin embargo, mi deseo por saber todos los secretos y escenas que nunca cupieron en la película dejó una huella que me ha acompañado hasta en la actualidad que, con diecinueve años, cogí el libro con miedo de que fuera demasiado complicado para mí -llamadlo trauma infantil, pues el libro no se caracteriza por ser denso ni mucho menos-. Los que seguís este blog desde sus inicios sabéis que los libros fantásticos bien escritos me apasionan y no dudo en afirmar que es mi género favorito aunque también debo reconocer que es un género difícil, pues muchos equilibrios entre la fantasía y la credibilidad debe conseguir el escritor.

La primera parte de la trilogía de El Señor de los Anillos es La Comunidad del Anillo, escrito once años después de "El Hobbit" en 1948, y está dividido en dos libros: el libro primero (con doce capítulos y originalmente llamado "El Anillo se pone en camino") transcurre desde el centesimodecimoprimero cumpleaños de Bilbo hasta la derrota de los Jinetes Negros en el Vado, cerca de Rivendel, y el libro segundo (con 10 capítulos y originalmente llamado "El Anillo va al Sur") transcurre desde el Concilio de Elrond hasta la disolución de la Comunidad. Es interesante como de un detalle de "El Hobbit" como el hallazgo del Anillo que hace invisible por Bilbo, puede Tolkien dotarlo posteriormente de tanta importancia y adquirirle el destino de toda la Tierra Media.

La historia empieza, como ya he dicho anteriormente, en el día del cumpleaños del ya conocido Bilbo. Nos situamos, como no, en la idílica y tranquila Comarca, más concretamente en Hobbiton. Ocasionalmente ha habido visitas de extranjeros en Bolsón Cerrado, más de un enano y repetidas veces un mago o "perturbador de la paz" como lo llaman los ciudadanos de la Comarca, poco acostumbrados a los extranjeros, entran por las puertas de la casa desde que Bilbo volvió de aquella inesperada aventura.* Frodo, sobrino adoptado de Bilbo, es un hobbit simpático y alegre al que nadie vincula con las "rarezas" de su tío pero cuando este desaparece por arte de magia y en vista de todos por su cumpleaños, sabe que debe irse despidiendo de La Comarca.

Y no se equivoca, el "perturbador de la paz" resulta ser ni nada más ni nada menos que el mago Gandalf el Gris, que persuade a Bilbo para que antes de partir a por nuevas aventuras deje a Frodo el Anillo mágico que consiguió en su anterior viaje en la oscura caverna de Gollum. Lo hace empujado por la intuición que algo oscuro tiene dicho anillo mágico, y resulta ser cierto. De este modo, se le encomienda a Frodo Bolsón llevar el Anillo Único, formado por Sauron en el oscuro país de Mordor para dominar todo tipo de vida y extender las tinieblas por la Tierra Media, que junto a sus fieles amigos Sam, Pippin, Fredegar y Merry se embarcan en un viaje sin precedentes.

A lo largo de esta increíble aventura relatada por un narrador omnisciente que no se separa de Frodo y ambientada en la Tierra Media (escenario común de todas las obras de Tolkien), conoceremos a tan famosos personajes como Aragorn (un montaraz que parece tener muchos más años de los que aparente por su sabiduría y resulta ser heredero del trono de Gondor), Legolas (elfo arquero del Bosque Negro), Gimli (enano de las montañas, cabezota como solamente un enano puede ser), Boromir (hombre orgulloso y ambicioso pero también bondadoso), Elrond (sabio elfo que forma la Comunidad del Anillo) o la Dama Galadriel (hermosa reina élfica de Lórien que influirá notablemente en la Comunidad). 

La decisión es de Frodo: sucumbir al mal, huir o destruir el Anillo, fuente de toda la oscuridad que asoma desde Mordor, aunque su vida dependa de ello.
No sé si solamente yo me he fijado, pero me obligo a resaltar la capacidad de Tolkien para dotar de tan hermosos nombres todos los elementos de la narración. Los personajes y escenarios tenebrosos tienen nombres oscuros y los nombres de los elementos bondadosos y buenos son suaves como la caricia de una tranquila brisa marina.

Una curiosidad del libro es que tenía que llamarse "Crece la Sombra", después "El Retorno de la Sombra" y, finalmente, Tolkien decidió llamarlo "La Comunidad del Anillo".

Se nota por su modo de escribir que Tolkien era un amante de la geografía, pues la mayor parte de las descripciones son de paisajes y se luce situando a cada momento a la Comunidad. Pero esto no resulta ser su telón de Aquiles pues no deja de lado ni los personajes ni la trama. Al igual que Gabriel García Márquez en sus "Cien Años de Soledad" narra de una forma elegante, descriptiva y sin prisas pero tampoco sin ninguna pausa. No sobran líneas, pues si el lector se saltara un solo párrafo, lo más seguro es que se perdería importantes sucesos, imprescindibles para seguir con la lectura.

He observado también múltiples escenas de la película que nunca existieron (por ejemplo, quien salva de la muerte a Frodo en su viaje a la valle de Rivendel fue el elfo Glorfindel y no Arwen, que solo es mencionada una sola vez en todo el libro) y otros muchos sucesos que no salen en el libro (el personaje de Fredegar, el viaje por el Bosque Viejo, la estancia de los hóbbits en la casa de Tom Bombadil, los ataques de los lobos cerca de la entrada de Moria y muchos más). 

Lo mejor del libro sin duda es la fantasía que destilan todos los elementos que lo forman: los escenarios, los personajes, las lenguas y hasta el manera de actuar que tienen los protagonistas. Esto es, damas y caballeros, fantasía pura y sin freno.

El único fallo que encuentro en El Señor de los Anillos I. La Comunidad del Anillo es la poca traza que tiene más de una vez la pluma de Tolkien para relatar sentimientos e intentar emocionar al lector. Su modo de narración me recuerda mucho a un cuento y a veces tiene excusas perfectas para poder llegar al corazón y son desaprovechadas. Tal característica se remarca a la salida de Moria, que se me hizo mucho más emotiva en la película que en el libro. Sin embargo, esto no estropea en absoluto la narración.

En general, un clásico del que todos habrán oído a hablar o lo habrán visto en su adaptación cinematográfica. He disfrutado muchísimo esta lectura, quizás no tanto por lo que es en realidad sino por lo que ha supuesto en mi vida, pues la trilogía ha resultado ser una notable influencia en mis gustos literarios y cinematográficos. Para los fans de Tolkien y el género fantástico es un imprescindible. Pero si no os apasiona el género fantástico o os gusta la fantasía realista (al estilo Patrick Rothfuss) este no es vuestro libro, pues acabaréis con sobredosis de fantasía. 
No dudaré en seguir con la aventura del portador del anillo a la segunda parte de la trilogía, Las Dos Torres. Quizás hay muchos desacuerdos con la puntuación final, pero repito que en este caso mi experiencia personal con Tolkien ha influenciado mucho.

El Señor de los Anillos es una trilogía cuya primera parte es "La Comunidad del Anillo", prosigue con "Las Dos Torres" y acaba con "El Retorno del Rey". Sin embargo, toda la historia de El Señor de los Anillos tenía que ser en sus inicios una secuela de "El hobbit", por lo que recomiendo muchísimo leer dicho libro antes de empezar con la trilogía, aunque no sea estrictamente necesario para la comprensión de esta.




* El Hobbit, de J.R.R. Tolkien



Título: El Señor de los Anillos I. La comunidad del anillo. Autor/a: J.R.R. Tolkien.
Título original: The Lord of the Rings I. The Fellowship of the Ring
Editorial: Minotauro. Nº páginas: 488. Precio20,95€