La luz verde.
El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald

sábado, 27 de julio de 2013

"Sonrió comprensivamente, mucho más que comprensivamente. Era una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces. Contemplaba, parecía contemplar por un instante el Universo entero, y luego se concentraba en uno con irresistible parcialidad; comprendía a uno hasta el límite en que uno deseaba ser comprendido, creía en uno como uno quisiera creer en sí mismo, y aseguraba que se llevaba la mejor impresión que uno quisiera producir. Al llegar a este punto, se desvaneció y me encontré frente a un elegante mozallón de unos treinta y uno o treinta y dos años, cuya rebuscada oratoria llegaba al absurdo. Un rato antes de presentarse, tuve la vigorosa sensación de que iba escogiendo las palabras una por una."


Hacía tiempo que me había fijado en esta obra por todo lo que decían de ella. Sin embargo, la razón por la cual me obligué a olvidar la larga lista de pendientes y dar prioridad a esta lectura, debo reconocerlo, fue la noticia de su adaptación cinematográfica. Yo soy de aquellos lectores a los que les da cierta vergüenza ir a ver una película sin haber leído el libro en el que se basa porque soy consciente de que hacer esto me apaga la emoción de leer el libro. Hoy os traigo El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald.

La historia se desarrolla en los felices años veinte, aquellos tiempos en los que Estados Unidos estaba viviendo un dulce sueño, ebria de fiestas, dinero y placeres que antes estaban prohibidos o mal vistos. El protagonista y narrador del relato, Nick Carraway, se muda a una pequeña casa cerca de la ciudad de Nueva York, en West Egg, un barrio lleno de grandes mansiones habitadas por nuevos ricos. Pronto empieza a oír a hablar de Jay Gatsby, su misterioso y rico vecino al cual nunca ha visto pero en cuya mansión se celebran grandes e impresionantes fiestas en las que nadie necesita ser invitado. Muchos rumores disparatados oye de su persona y de la razón de su inmensa fortuna antes de conocer en persona al joven, apuesto y amigable Gatsby. Pero lo que en aquel momento Nick desconoce de su enigmático vecino es su más íntimo anhelo.

Sin duda esta es una de aquellas reseñas que tanto me cuesta escribir, pues no es clara y sencilla de explicar mi opinión en lo concerniente a esta novela. Muchos lectores coinciden en que esta es la obra maestra de Fitzgerald -también autor de la conocida novela El curioso caso de Benjamin Button- y no puedo llevar la contraria pues este es el primer libro que leo de él, pero tengo que decir que me siento muy satisfecho. Fitzgerald consigue hacer un retrato muy realista -y una disimulada caricatura- del espíritu idealista de la sociedad estadounidense en aquellos años de cambio y prosperidad económica. Se perfila a la perfección en la novela la actitud de los jóvenes de la época: los años de movimiento frenético, jazz sugerente, felicidad perpetua, fastuosas fiestas e inconsciencia sin consecuencia alguna.

Ahí va una confesión: cuando leo tengo una costumbre que me encanta y sé que a muchos otros lectores les pone de los nervios; subrayar con lápiz los fragmentos que me hacen reflexionar o  me gustan. No podía leer ni una página de este libro sin hacer uso de dicho lápiz. La narración está repleta de reflexiones sobre los personajes, la época y sus circunstancias que me atraparon completamente. Sin duda alguna este es un libro para releer.

El autor sabe perfilar muy bien a sus personajes y lo hace gracias a una gran idea que, en mi opinión, da el toque original a esta obra: el hecho de que el narrador es un personaje de la historia, pero no el protagonista. A través de su punto de vista, y exclusivamente a través de éste, vamos conociendo poco a poco a Gatsby, como si fuéramos nosotros sus nuevos vecinos. Nick Carraway, narrador del relato, describe en más de una ocasión la actitud que observa como la propia de una sociedad enferma e irreflexiva. Así se presenta él mismo: "queda dicho que tengo una gran tendencia reservarme toda opinión, hábito que me ha facilitado el conocimiento de las más extraordinarias naturalezas, y también me ha hecho víctima de no pocos latosos sempiternos".  Así pues, el narrador de este libro es observador pasivo en la mayoría de escenas y la mayoría de veces se reserva su opinión y solamente la comparte con el lector de una forma íntima y subjetiva. Consecuencia de que Nick no sea el protagonista será que el lector no goce de la historia completa sino solamente de las partes en las que él está presente. Gatsby es, como el mismo narrador reconoce, el único que "estuvo exento de mi reacción", es decir, el único que no lo dejó indiferente. No hace falta que os diga que esta idea de Fitzgerald es de los aspectos que más me han gustado del libro.

Cada personaje goza de su propia personalidad y no se cortan a la hora de exhibirla con todo su esplendor. Os haría un resumen de algunas de ellas que me llamaron especialmente la atención pero esto sería como sacar el azúcar quemado de la crema catalana. Es una delicia ir descubriendo y conociendo a sus personajes poco a poco. No obstante ya os avanzo que, como no podía ser de otra manera, Gatsby es la guinda del pastel y el elemento que engancha desde el principio al lector a la historia. En más de una ocasión me pasaba por la cabeza la idea de que Nick era el propio autor y la historia sucedió en realidad, y cuando me pasa esto sé que es porque estoy ante una gran narración.

Sin embargo, también estuvieron presentes algunos elementos que no me gustaron tanto y cabe señalar. El aspecto que tanto me ha gustado de que el narrador, Nick, no sea el protagonista de la historia tiene sus consecuencias negativas como que la historia se halla incompleta o, en alguna ocasión, Fitzgerald se ve obligado a forzar a los demás personajes a consentir y querer la presencia de Nick, que ejerce más de una vez de vela.

También debo confesar que, aunque el libro contiene grandes reflexiones y el final me pareció impresionante, la primera mitad me costó de leer. Simplemente no hallaba ningún elemento que me enganchara a la narración, y aun en la segunda mitad me enganchó lo justo y necesario el personaje de Gatsby. Y es que no estamos ante una obra que resplandezca por la acción y el misterio, sino ante un ensayo disfrazado de novela.

En conclusión, El gran Gatsby me ha cautivado completamente gracias a su segunda mitad ya que la primera se me hizo un poco aburrida, si bien es verdad que la misteriosa figura de Gatsby -presente desde la primera página- hace que el lector siga leyendo. Una obra que retrata a la perfección el espíritu de los felices años veinte. Un ensayo disfrazado de novela en cuyo final creí apreciar cierta moraleja. Un relato corto -185 páginas- que, para considerarse leído y comprendido, debería leerse dos veces.




PD: si te ha gustado la reseña, has decidido leer este libro y quieres colaborar con este blog, hazte con él a través del siguiente enlace:



Tierra de Sol, de Prado G. Velázquez

miércoles, 24 de julio de 2013

Éride ediciones
"Los labios ajados por la fiebre rezaban una oración incansable de sufrimiento infinito. Sol se había hundido en su infierno particular y allí se lo estaban haciendo pasar mal. De tanto mirarla, de tanto intentar leer sus labios en busca de comprensión, Anne deseó saber qué corría por su mente, qué demonios la martirizaban, qué terrores eran los que la hacían sollozar".


El 20 de mayo recibí un email de Prado G. Velázquez, autora del libro que os traigo hoy, proponiéndome su lectura. Lo primero en lo que se fija cualquier lector de un libro, seguro que coincidís en eso, es en su portada, y la cubierta de su obra, a decir verdad, no me llamó para nada la atención en un principio. Sin embargo, al leer la sinopsis ya me empezó a atraer, me embriagaba la idea de viajar a través de su lectura a las tierras más indómitas del Méjico de 1992. En seguida nos pusimos de acuerdo y me mandó un ejemplar -con otro libro de Éride ediciones que, en cuanto pueda, también me leeré-. Hoy os traigo Tierra de Sol, de Prado G. Velázquez.

Conocemos a Sol Velasco, una famosa y bien entrenada sicaria española que huye de sus remordimientos refugiándose en el alcohol y es atrapada por su peor enemiga, ex compañera y amante; la estadounidense Laurie Hannigan. Cuando, acatando sus ordenes, sus sabuesos atraviesan una aldea arrastrando violentamente a Sol para encerrarla y sonsacarle cierta información valiosa, Mary Anne, una bienintencionada inglesa que acaba de llegar gracias a una ONG para ayudar a la pobre aldea, se entromete y ayuda a Sol, creyendo policías a sus acompañantes. Antes de seguir su camino a marchas forzadas la sicaria cautiva consigue besarla y pasarle así, de boca a boca, una misteriosa bala que, por su mirada, Anne adivina que contiene algo de suma importancia. Este es el punto de partida de esta gran aventura, que hará viajar al lector a través de la densa vegetación y los templos míticos de Méjico.

Si tuviera que destacar el aspecto que más me ha gustado del libro es que engancha. Engancha mucho. Estamos hablando de una novela de trescientas cuarenta páginas que leí en menos de dos días. Simplemente no podía dejar de leer. Entre la historia llena de interesantes personajes, el ritmo ágil de la autora y su división en cortos capítulos hacía imposible dejar de leer ni un momento. Es una novela que, si bien puede dejar perfectamente indiferente al lector tras haberlo acabado, durante su lectura se lo pasará en grande. Especialmente la tendencia que apunta el desenlace de la historia me recordó mucho a las aventuras de Indiana Jones (que hasta es mencionado por algún personaje): personajes que, sin saber cómo, han acabado siendo partícipes de una carrera a un tesoro enterrado en algún santuario antiguo, siendo hostigados en todo momento por un ambicioso y poderoso enemigo.

El personaje que os gustará más si os leéis esta novela de aventuras será, sin duda, Sol Velasco. La sicaria, atormentada por los terribles actos que llevó a cabo cuando estaba bajo la influencia de Laurie Hannagan, va evolucionando a lo largo de la novela de una mujer antisocial, enojosa, desagradable y violenta a atreverse a amar a alguien, perdonarse a ella misma y darse cuenta que se le dan muchas más cosas bien a parte de quitar vidas. El lector empatizará con este personaje y será testigo de todos sus intentos de ir cambiando poco a poco, pasito a pasito. Sin embargo, es difícil que el lector no acabe por apreciar la inocencia y la humanidad de Anne, la torpeza pero también la bondad de Pau y algunos de los nativos como Toñito o Andrés.

Montañas de Oaxaca
El ritmo de la narración no decae ni un instante, manteniendo en todo momento al lector con los nervios a flor de piel. La autora no se detiene demasiado para describir los lugares, las gentes, las tradiciones y la forma de vivir de las aldeas mexicanas de principios de los años noventa -cosa que hubiera estado muy bien pero interrumpiría la acción que busca la novela en cada capítulo- y, aunque sí se para bastante a explicar sentimientos y características físicas de los personajes la autora le dedica las líneas justas y necesarias. En cambio, las escenas de lucha y sexo son narradas con gran detalle y precisión. ¿Resultado? Al explayarse a la hora de describir la acción ahorrándose los elementos intengibles la novela acaba por tener un ritmo cinematográfico, haciendo que el lector visualice en imágenes la narración. Esto no quiere decir que la autora escriba mal, todo lo contrario; realmente se nota que esta novela ha sido escrita con mucho cuidado y elegancia.

Como ya he dicho antes, si algo abunda en esta novela es la lucha y el sexo, concretamente sexo homosexual, específicamente sexo lésbico. De hecho tanto Sol, como Laurie, como Anne son homosexuales y tienen relaciones entre ellas a lo largo de la novela. Me gusta la forma natural con la que introduce este elemento en su novela (aunque Anne al principio se cree heterosexual no sufre en ningún momento al aceptar lo que es, ni se avergüenza ante nadie, ni los pobladores de la aldea demuestran ni tan siquiera que se les haga raro. De hecho no se menciona en todo el libro ni la palabra "homosexual" ni "lesbiana". La autora no entra en debates ni en ideologías, lo presenta como algo normal y aceptado por todos. Esto está muy bien, lo que no me agradó tanto es la manera en la que aparece descrito el género masculino en la novela. Brutos, pervertidos, salvajes, fácilmente manipulables, peones, flojos e inexpertos en todo. El único que se salva ligeramente -pues es presentado constantemente como un patoso en la lucha y en la supervivencia, aunque también está bien retratada su bondad- es Pau. Me parece bien que todos los protagonistas sean mujeres, pero -quizás es porque soy un chico- se me hizo incómodo su monopolio en la novela.

Otra cosa que no me agradó demasiado es la "enemiga" de la novela, Laurie Hannigan. Los que hace tiempo que seguís mi blog sabéis que no me gusta encontrarme en una novela un malo malísimo, y con malo malísimo me refiero a esa persona que es malo por naturaleza, que su único deseo es matar, destruir el mundo y, sino, tener el control de toda la galáxia conocida y por conocer. A mi parecer esto está bien en los cuentos infantiles pero en las novelas para adultos exijo un villano un poco más humano, no necesariamente bueno pero, al menos, que se pueda comprender la razón por la que desea tanto mal a nuestros protagonistas. Pues Laurie es una de estas malas malísimas, haciendo el mal por doquier y con todo el mundo. Juega y destroza todo lo que ve. Acabé por creer que estaba poseída por el demonio.

En general, en Tierra de Sol encontraréis una novela de aventuras cargada de escenas de lucha y sexo que no tiene más pretensión que la de entretener. Una historia a lo Indiana Jones ambientada en el Méjico más exótico y con grandes personajes que el lector los conocerá tanto que en alguna ocasión llegará a adivinar sus reacciones. Final cerrado y redondo, novela bien escrita y perfecta para este verano.


Título: Tierra de SolAutor/a: Prado G. Velázquez.
Editorial: Éride ediciones. Nº páginas: 341. Precio18€

22/11/63, de Stephen King

jueves, 11 de julio de 2013


"Abrí los ojos.
Ya no estaba en la despensa, ni tampoco en Al’s Diner. Aunque en la despensa no había ninguna puerta desde la que acceder al mundo exterior, yo estaba fuera. En el patio. Este, sin embargo, ya no era de ladrillos, y no se veía ningún almacén alrededor. Me hallaba de pie sobre una superficie de cemento sucia y destartalada. Varios receptáculos enormes de metal se alineaban contra el muro blanco y virgen donde debería haber estado Confort de Maine. Encima, se distinguía algo amontonado y cubierto con bastas lonetas marrones del tamaño de velas. 
Me volví para echar un vistazo a la enorme caravana plateada que servía de local a Al’s Diner, pero el restaurante había desaparecido."


Descubrí por pura casualidad el Club de Lectura de Quelibroleo. Aunque soy usuario y frecuento la red social de lectores Quelibroleo.com desconocía por completo que tenía un club de lectura en Facebook. Me fascinó la cantidad de gente que forma parte del club -más de 11.800 usuarios- y cómo eligen la lectura de cada mes; recogen propuestas, crean un álbum de fotos con las portadas y la que obtiene más "me gusta" es el libro elegido para el mes siguiente. Lo descubrí el mes de mayo, cuando el club leía El guardián invisible, de Dolores Redondo y me prometí apuntarme a la siguiente, por lo que cuando se eligió este bestseller lo fui a adquirir rápidamente aunque, que conste, ya le tenía muchas ganas de mucho antes. A lo largo del mes de junio hemos ido aportando todos los lectores del club curiosidades del libro y de su famoso autor y fotos, canciones e información que tienen que ver con la lectura. Una gran experiencia que os recomiendo a todos.

Imaginaros que sois un profesor de inglés y frecuentáis un bar con cuyo amo os lleváis bien. De un día por otro os llama desesperado y lo encontráis demacrado y enfermo de cáncer. El barman, llamémosle Al, insiste en que os necesita, que os tiene que enseñar algo que tiene en la despensa. Vosotros, sin saber muy bien cómo actuar y sin acabar de entender cómo vuestro amigo ha cambiado tanto de ayer a hoy, accedéis y lo acompañáis. Cual es vuestra sorpresa que, obedeciendo a Al, cerráis los ojos y os dirigís al fondo de la despensa sin encontrar el fondo que sin duda habéis visto hace un momento y, cuando finalmente abrís los ojos, os halláis en el mismo lugar cincuenta y tres años atrás en el tiempo. Pues esta es la historia de Jake Epping, protagonista y narrador de esta novela, que viaja al pasado con la misión que su amigo no pudo llegar a cumplir por el cáncer que padece; evitar el asesinato del presidente John F. Kennedy.

Me encantan las novelas en las cuales el lector aprende y esta, sin duda, es una de ellas. Después de finalizarlo conozco completamente las circunstancias y los misterios que rodean el asesinato de Kennedy, el presidente estadounidense en el momento álgido de la Guerra Fría. Antes de esta lectura solamente sabía que fue asesinado de un disparo desde un edificio y gracias. Realmente la historia de Jake Epping -o George Amberson, el nombre que adopta en el pasado- ilustra al lector con muchos datos sobre ese hecho histórico detrás de las cuales, inocentemente imagino, se esconderá una ardua labor de investigación.

El asesinato se John F. Kennedy
Sin embargo, mi reseña sería coja e incompleta si solamente resaltara la Historia que encontraréis en las páginas de 22/11/63 -que, como ya habréis imaginado, es la fecha en la que tuvo lugar el asesinato del Presidente- mas el bestseller es mucho más que esto. Es una novela muy completa y el objetivo del protagonista, Jake, no monopoliza para nada la historia, sino que también tiene en cuenta la filosofía de viaje en el pasado que Stephen King ha ideado para este libro -lo cual comentaré más adelante-, la historia del protagonista del año 1958 al 1965 -mientras vive en el pasado dedicándose a ayudar e intentar cambiar destinos injustamente funestos- y la historia de amor que tiene con una profesora llamada Sadie Dunhill. Esto hace que, como he dicho antes, estemos hablando de una novela muy completa, que avanza sin pausa pero sin prisas -como diría Melendi-. La misión final, que es evitar el asesinato de Kennedy, es el  principal elemento que engancha del libro aunque no el único puesto que hay otros pequeños objetivos que asume el protagonista a lo largo de la historia.

En una entrevista Stephen King confesó que hacía tiempo que quería escribir una novela como esta -pues, como ya sabréis, no es su género más habitual- pero decidió esperar porque vio a muchos buenos escritores caer en el momento de hacer viajes en el pasado y elaborar las leyes que reinan dichos periplos. En mi opinión no le falta razón; después de esta novela leí El libro de los portales, de Laura Gallego -cuya reseña no tardará en caer- y la verdad es que, efectivamente, cayó en un par de sinsentidos que provocan dolores de cabeza al lector por las dudas existenciales que emanan de sus constantes imprecisiones. Stephen King ha logrado crear unas normas claras y fáciles de entender que me dispongo a resumiros a continuación:
1. Por mucho tiempo que estés en el pasado -tanto una hora como cincuenta años-, volverás al presente tan solo dos minutos después del momento en el que te fuiste.
2. Cada vez que alguien vuelve a cruzar el "túnel del tiempo" hacia el pasado se vuelve al mismo día poniendo así el contador a cero y borrando cualquier cambio que pudiera haber provocado la visita anterior.
3. Todo objeto que se traiga del pasado te seguirá al presente, por lo que uno puede traer cada día la misma cosa del pasado que la tendrá multiplicada en el presente.
4. El túnel es un fenómeno único aparentemente muy delicado que obedece a unas causas desconocidas.
5. El viajante envejece igual en el pasado y en el presente, por lo que si vive múltiples años en el pasado cuando vuelva al presente, aunque solamente haya estado dos minutos ausente de éste, volverá tan viejo como lo estaba en el pasado.
6. El pasado no quiere ser cambiado, es obstinado, y lo es proporcionalmente al cambio que produce la acción en el futuro. En el momento de ir a realizar dicha acción los accidentes proliferan, la suerte nunca está de nuestro lado y todo lo que puede fallar falla. Vendría a ser la ley de Murphy pero increíblemente intensa.

Otra cosa que me ha gustado mucho de 22/11/63 son los personajes, en especial el protagonista, Sadie y Mike Coslow, el alumno favorito de Jake en el insituto donde imparte clases en el Texas del pasado. Todos son únicos y con una personalidad tan peculiar como fascinante. Aunque Mike Coslow se acerca demasiado al modelo de chico guapo del instituto, enamorado de la chica popular y buen deportista pero también con cierto talento en el teatro -muy a lo High School Musical y Glee, sí- el lector acaba por apreciarlo. La historia de Jake y Sadie, aunque al principio se me presentó demasiado apresurada, cuando se estabiliza es realmente impresionante. Y a pesar de que he resaltado estos tres personajes hay muchos otros como Harry, Mimi y Deke que marcan huella en Jake y, consecuentemente, también en el lector.

El libro tiene 858 páginas -edición en cartoné- pero engancha tanto que uno no se da cuenta y ya ha llega el año 1963 y, con él, el desenlace de la historia. La novela está compuesta de seis partes que, a su vez, se dividen en capítulos. Aunque, en mi opinión, no es un libro con la portada más bonita me encantó el tacto rugoso que tenía la parte de la portada del diario. Además me pareció muy buena idea poner la portada original del diario Daily news del día siguiente al asesinato de Kennedy y en la contraportada una portada ficticia del mismo diario cuyo titular reza "JFK escapes assassination, First Lady also OK!", es decir, "John F. Kennedy escapa el asesinato, la Primera Dama también está bien". Muy original.

Lee Harvey Oswald junto a su
mujer Marina Oswald.
El malo de este libro es sin duda Lee Harvey Oswald, el único inculpado del asesinato de Kennedy. Un poco de Historia: Owald, de ideología comunista, fue detenido a las pocas horas del atentado y asesinado dos días después por Jack Ruby, cuando iba a ser trasladado de prisión. En 1979, sin embargo, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos concluyó que, si bien Oswald fue el autor de los disparos, el asesinato del presidente Kennedy podría tratarse de una conspiración, aunque no fue capaz de identificar individuos u organizaciones que pudiesen estar involucrados. Me sorprendió que la novela no dijera nada sobre que, tiempo después, James Files confesó haber sido el asesino del presidente en The murder of JFK: confession of an assassin convirtiéndose en el único autor confeso del crimen, ya que Lee Harvey Oswald negó, hasta su muerte, ser el responsable de su muerte. Stephen King consigue darnos una imagen muy completa de Owald también, a través de los espionajes que realiza el protagonista conoceremos su vida personal e íntima con su mujer, Marina Oswald que, por cierto, aún vive.

Si tuviera que decir algo que no me ha gustado tanto de 22/11/63 es el hincapié que hace en curiosidades del pasado americano que solo los americanos deben entender. En parte está bien porque el lector se hace una idea de cómo era la época pero a veces se interrumpía la narración en demasía para cubrir detalles que, al menos a mí, no me decían nada. Este punto negativo, no obstante, se ha visto atenuado por la constante aportación de datos, fotos y canciones en el Club de lectura, ilustrándome en muchas referencias que hace el autor a lo largo de la narración.

También -y esto me ha sucedido con todas las obras de Stephen King- me costó engancharme a la historia pues la introducción es larga y detallada y hace que tarde en llegar el esperado nudo. Sin embargo, cuando Jake ya empieza a enterarse de cómo funcionan las cosas y hace el viaje definitivo a partir del cual vivirá muchos años en el pasado la historia es sencillamente fantástica. El final, aunque no me dejó del todo satisfecho, hay que reconocer que es bueno.

En conclusión, 22/11/63 es un bestseller muy completo y, a la vez, diferente a los libros habituales de Stephen King. Con la excusa de un viaje en el tiempo muy bien estructurado el lector será testigo de uno de los hechos históricos recientes más importantes: el asesinato de Kennedy. Con un ritmo lleno de descripciones y detalles pero ágil a la vez la historia avanza y no se reduce a la misión del protagonista sino que es mucho más amplio. Una novela que, aunque a mi parecer tarda un poco en enganchar, al final no podía dejar de leer. Recomendable.


Título: 22/11/63. Autor/a: Stephen King. Título original: 11/22/63
Editorial: Plaza Janés. Nº páginas: 858. Precio26,90€

Trotalibros cumple su primer año

miércoles, 3 de julio de 2013


Un año,
ochenta y cuatro entradas,
setenta y siete libros,
dos mil quinientos noventa y un comentarios,
setenta y cuatro mil trescientas noventa y cuatro visitas,
infinitas gracias.

Hoy hace un año de aquella tarde en la que me hallaba ante un papel repleto de posibles nombres para un blog de reseñas literarias. Ninguno acababa de llamarme la atención; latinismos muy vistos, nombres demasiado largos y alguno excesivamente surrealista. Por una casualidad que aún hoy no acabo de comprender abrí un diccionario y me encontré con la palabra trotamundos. "1. com. Persona aficionada a viajar y recorrer países". Y de repente, sin esperarlo, se encendió esa lucecita que tanto se agradece sentir de vez en cuando. Trotalibros. Salí a pasear por la playa y miraba al mar pronunciando en voz baja la palabra recién inventada. "Trotalibros", alguien aficionado a viajar y a recorrer los países más remotos a través de los libros. Me sentí identificado. En seguida supe que este sería el nombre de mi blog.

Hacía ya unos años que seguía muchos otros blogs de lectura y tenía muy en cuenta sus reseñas a la hora de elegir un libro, pero fue la lectura de "La ladrona de libros", de Markus Zusak, la que me animó a crear el blog. Su impoluto final me embriagó de tal modo que sentí la necesidad de compartirlo con todo el mundo. Empecé en Wordpress y, con tan solo tres reseñas publicadas, me mudé a Blogger. Para nada imaginé que tener un blog supondría vivir lo que estoy viviendo: intercambiar opiniones e impresiones con miles de lectores, tener la oportunidad de acudir a eventos -los cuales nunca me dejaron indiferente-, participar en cientos de retos y sorteos impresionantes, organizar alguna que otra iniciativa y un largo etcétera cargado de vivencias y descubrimientos. Trotalibros me ha hecho crecer como lector y como persona.

Quiero agradecer a todos los medios (La Vanguardia, BiblioEteca, Revista Nuevas Letras...) y editoriales (Gigamesh, Planeta, Temas de Hoy, Espasa, Zorro Rojo, Destino, Nube de Tinta...) que colaboran diariamente conmigo y completan el sueño que supone para mí el blog. También a todos los escritores autoeditados y noveles que intentan hacerse un hueco en el mundo literario con una fuerza y una esperanza que no dejo de admirar. Siempre es un honor ayudaros aquí. 

No puedo acabar este post sin agradecer a todos los seguidores. No he tenido la oportunidad de conocer a ninguno personalmente, pero a veces siento que, en el ámbito literario, os conozco más que vosotros mismos. Todos sois únicos y formidables. Gracias también a todos los amigos que os dejáis caer por aquí de vez en cuando y no os acabais de creer que realmente soy yo el Trotalibros. 
Agradecer de una forma especial, en primer lugar, a mi familia por estar siempre allí, apoyándome en todo momento para que alcance mis sueños por mí mismo. En segundo lugar a mis "suegros" -qué palabra más fea para tan bellas personas- por ser mis más fieles fans y leer siempre mis reseñas antes de ir a dormir.  
Sin embargo, la culpable de que este blog siga en pie es, sin duda alguna, Andrea. Con poco más de tres meses de relación le comenté la idea de crear un blog y le encantó desde el primer momento. Cuando le expliqué el proyecto con detalle supo ver -como solo ella sabe- la ilusión que invertía en él y las ganas que sentía de llevarlo adelante, deleitándome con su entusiasmo. Me ha demostrado infinitas veces cómo me llega a comprender, sabiendo leer en mis palabras lo que no digo. Ha estado siempre a mi lado, analizando cada una de mis reseñas con escrupulosa lupa, iluminándome con sus sonrisas y sus ideas para hacer mi blog cada día un poco mejor, vaporizando mis errores con su imperecedero optimismo y ejerciendo de manager, fotógrafa y consejera oficial del blog. Gracias princesa.

Espero tener la oportunidad de alargar esta experiencia muchos más años, seguir compartiendo mis lecturas en mi blog y descubriendo muchas otras en los vuestros. Sois geniales.

Aprovecho esta entrada para daros dos noticias del blog. La primera, el sello editorial Seix Barral colabora a partir de hoy con Trotalibros. La segunda, que a finales de julio entraré en la joven revista Nuevas Letras como colaborador (o reseñista) oficial, colgando dos reseñas por mes en la web.

PD: acepto tartas, libros, marcapáginas y bloggers. Y chocolate blanco. Me encanta el chocolate blanco.

Trotalibros.

After dark, de Haruki Murakami

martes, 2 de julio de 2013

"En el amplio panorama, la ciudad parece un gigantesco ser vivo. O el conjunto de una multitud de corpúsculos entrelazados. Innumerables vasos sanguíneos se extienden hasta el último rincón de ese cuerpo imposible de definir, transportan la sangre, renuevan sin descanso las células. Envían información nueva y retiran información vieja. Envían consumo nuevo y retiran consumo viejo. Envían contradicciones nuevas y retiran contradicciones viejas. Al ritmo de las pulsaciones del corazón parpadea todo el cuerpo, se inflama de fiebre, bulle. La medianoche se acerca y, una vez superado el momento de máxima actividad, el metabolismo basal sigue, sin flaquear, a fin de mantener el cuerpo con vida. Suyo es el zumbido que emite la ciudad en un bajo sostenido. Un zumbido sin vicisitudes, monótono, aunque lleno de presentimientos."


Nunca había leído nada de literatura japonesa y siempre me han gustado las noches solitarias en la ciudad. Esto implica, lógicamente, que he decidido estrenarme con el famoso escritor japonés con esta novela, que la leí debido a la recomendación de Ithil en su blog. Ante ese tipo de reseñas no vale la pena ni tratar de resistirse. Me pareció una sinopsis muy misteriosa y me dije que no podía ser que aún no hubiese leído nada de este conocidísimo escritor. Hoy os traigo mi humilde opinión de After dark, de Haruki Murakami.

Conocemos a Mari y a Eri, dos hermanas que, a pesar del parecido de su nombre, son completamente diferentes. Mari no es ni tan sociable ni tan hermosa como su hermana, sino que es más bien introvertida e insegura de ella misma. Mari destaca por su inteligencia y Eri por su belleza. After dark se concentra en una noche concreta de sus vidas. Por un lado Mari se halla sentada a medianoche en un bar-restaurante tomándose un café mientras lee un libro. Ha perdido el último tren para regresar a casa y planea quedarse toda la noche leyendo en esa mesa. Allí mismo se encuentra con Takashi, un chico que conoció tiempo atrás. Unos minutos después de la extraña conversación que mantienen aparece una corpulenta mujer que dice necesitar su ayuda y la lleva a un love hotel. Por otro lado, Eri duerme profundamente en su habitación mientras una difusa figura lo observa desde el televisor desenchufado de su habitación.

Simplemente impresionante. Como he dicho anteriormente, no había leído nada de Haruki Murakami pero con este libro me ha conquistado completamente. El autor acierta en la trama argumental, en la forma de dividir el libro y en su estilo en el momento de ponerse a escribir esta extraña y peculiar historia. Si tuviera que describir este libro con una sola palabra sería diferente. After dark cuenta el relato de varios personajes a lo largo de una sola noche y Murakami juega con cruzarlos por la ciudad aun cuando ellos no se conocen de nada pero el lector sí. Los capítulos, aunque numerados, no están dotados de título alguno. En vez de esto encontramos un reloj analógico que marca la hora de la noche en la que se desarrolla el capítulo específico.

El hecho de que la novela se centre en una sola noche tiene una ventaja y una desventaja. La ventaja es que todo el relato se vuelve más enigmático y, me atrevería a decir, algo más mágico. No os lo sabría explicar pero la sensación de conocer a los personajes al anochecer y separarse de ellos al amanecer me ha encantado. Me ha parecido una gran idea que el autor explota aun más recordándonos en más de una ocasión que nosotros no somos más que una cámara, con una perspectiva y un enfoque que se esmera en determinar. El no poder intervenir ni modificar los hechos que se nos presentan es la línea roja que limita nuestra capacidad de actuar. Sin lugar a dudas este aspecto es el que me ha impresionado y gustado más de toda la novela. Haruki Murakami controla en todo momento una narración fácil de desbocarse. Por otro lado, la desventaja es que deja muchas preguntas sin respuesta y al lector impaciente por saber qué va a pasar con todos los personajes en los días posteriores al final de la novela. Al ser la historia de una sola noche nunca lo sabremos. Es, de alguna manera, una historia conscientemente incompleta.

En cuanto a los personajes, yo destacaría a Mari y Takashi, ambos con unas personalidades absolutamente diferentes pero muy marcadas y bellas. En primer lugar Mari es, como he mencionado antes, una chica introvertida y poco sociable que, al no ser tan bella como su hermana, ha sufrido cierta ignorancia de sus padres y, al no poder destacar por su aspecto físico, intenta superarse en inteligencia y conocimientos. Lo cierto es que no me cayó demasiado bien al principio del relato pues me parecía antipática, adusta y seca, rozando la grosería en todo momento con su actitud. Sin embargo, a medida que avanza la historia conocemos a una chica sensible que ha vivido siempre a la sombra de su hermana mayor y se halla confundida.
Por otro lado tenemos a Takashi, un chico muy abierto y hablador al cual desde el principio le llama la atención Mari. Aunque está a punto de dejarlo, va a pasar toda la noche ensayando con su banda de música y por casualidad se encuentra a Mari leyendo en el bar-restaurante.

After dark también está dotado de cierta magia sombría que tiene lugar en el hilo argumental de Eri. Si tuviera que señalar un aspecto del libro que no me gustó fue dicho relato. Realmente es lo que mantiene al lector enganchado al libro. Mientras que quizás la historia de Mari no es tan emocionante pero es mucho más realista, la de Eri desde un primer momento consigue impresionar al lector. Sin embargo, a medida que avanza la historia me dio la sensación de que al autor no supo controlar el relato de Eri, que acaba por desmoronarse por completo.

Sin perjuicio de lo anterior, Haruki Murakami consigue plasmar en este corto libro -248 páginas- un punto de vista peculiar de una gran ciudad nocturna que me encantó. Retrata a la perfección un ambiente íntimo, mágico y enigmático que demuestra que las ciudades cambian cuando la luz del sol las abandona. Una de las cosas que más me gustaron del libro fue el final de la historia de Mari. Me cautivó completamente.

En general, After dark es una historia diferente que está bien a medias. Por un lado la historia de Mari me ha encantado y, en mi opinión, es la esencia y el alma del libro. Por otro lado, tenemos el relato de su hermana Eri, más enigmática, sombría y ambiciosa, pero que el autor no ha sabido encarrilar bien y me acabó decepcionando. ¿Conclusión? Si os gusta Murakami -o queréis estrenaros con él- este es el libro perfecto, pues contiene una narración impresionante, diferente y cautivadora que dejará al lector con ganas de perderse de noche por la ciudad en busca de aventuras.


Título: After darkAutor/a: Haruki Murakami. Título original: アフターダーク
Editorial: Tusquets editores. Nº páginas: 248. Precio8,95€