El Libro de los Portales, de Laura Gallego

domingo, 18 de agosto de 2013


"Cali pensaba que las personas eran como los portales: una ventana abierta a lugares lejanos. Por eso, cuanto más se diferenciaban de ella, tanto más le intrigaban e interesaban. Por todo lo que podían contarle. Por lo mucho que podían ampliar su visión del mundo".

Cuando me enteré que Laura Gallego iba a firmar el día de Sant Jordi en Barcelona no me lo pensé dos veces por lo que me llegaron a gustar sus conocidas Memorias de Idhún en mi preadolescencia. La recordaba con un estilo muy elegante y como autora de obras fantásticas de gran calidad. Fue por eso que cogí la trilogía y aproveché la excusa para comprar su última novela, de la que oía mucho hablar por la blogosfera literaria. Hoy os traigo El Libro de los Portales, de Laura Gallego.

Esta vez Laura Gallego nos lleva a conocer una tierra llamada Darusia en la que no se conocen las distancias gracias al arte de pintar portales para teletransportarse. El órgano encargado de educar a los pintores y gestionar las solicitudes de portales es la Academia. La historia arranca cuando al protagonista, Tabit, de origen humilde y, sin duda, el mejor alumno de la Academia le es encargado el proyecto final de sus estudios: pintar un portal a unos pobres campesinos que han ahorrado desde hace mucho tiempo para tener uno. Mientras tanto, en las minas de la Academia cada día escasea más el rojo mineral que se usa para producir la pintura para los portales pero Tash, un joven minero que no es lo que parece ser, encuentra en las profundidades de la tierra el mismo mineral, llamado bodarita, pero azul. Escasa es la importancia que le atribuye al principio pero cuando los mismísimos maeses vienen desde la Academia para examinar el lugar en el que fue hallado todo empieza a cambiar.

Antes de nada mencionar que este es el primer libro que leo de la autora después de su famosa trilogía, y hace mucho que me leí ésta, así que no tengo demasiados antecedentes y evitaré en esta reseña toda comparación con lo único que he leído de ella por temor a ser impreciso o, peor aún, injusto.

El punto más fuerte de la novela es, sin duda, que engancha desde la primera página. El estilo de Laura es ágil y nada pesado de leer, lo que permite que uno no se canse de acompañar a Tabit, Tash y demás en sus aventuras. Laura Gallego es una autora con nombre en la literatura española por escribir libros
fantásticos de calidad y dirigidos a un público joven y con ganas de vivir aventuras en otros mundos sin la dificultad que conlleva leer otros como El Señor de los Anillos ni la extensión de otros como Canción de Hielo y Fuego. Sin embargo, y aunque lo leí en pocos días, no es demasiado positivo el recuerdo que me ha dejado esta novela. Comentar también que toca temas como la homosexualidad con mucha elegancia y naturalidad, dejando constancia de la falta de prejuicios en Darusia. Cada vez aprecio en más novelas este tema y es que la literatura es totalmente transparente a la realidad de los tiempos que le toca vivir.

El factor que menos me gustó fueron los personajes de la novela, exageradamente artificiales, faltos de toda naturalidad en sus actos y en sus diálogos, que a veces resultan ser completamente incoherentes. No sé como describir con palabras el porqué ni sé detectar el problema pero el hecho es que no empaticé ni llegué a conocer como persona -y no como personaje- a ninguno de los protagonistas, y ya ni hablar de los personajes secundarios. Por si fuera poco, y complementado todo esto, tampoco evolucionan en toda la novela sino que se quedan anclados en sus personalidades inmutables y estereotipado. Tabit, al ser el protagonista, es el personaje más desarrollado de la novela y, aunque a veces sus inseguridades y su tendencia a cumplir todas las normas puede llegar a resultar tediosas -es como si el papel protagonista en Harry Potter fuera de Hermione y no de Harry- se llega apreciándolo, si bien no me acabó de convencer.

La autora dedica todas las páginas a la investigación de los misteriosos hechos que se suceden en la Academia -sospechosamente parecido a Hogwarts- sin dar un solo descanso ni a los personajes ni al lector. En mi opinión el autor de una novela fantástica debería pausar la acción de vez en cuando y describir ciudades, paisajes, personajes, sentimientos y hasta dejar reposar a los actores. Por poner un ejemplo -y disculpadme la segunda comparación si os parece abusiva-, en Harry Potter, aunque los protagonistas estén obsesionados con la búsqueda de la cámara secreta siguen teniendo clases, deberes, problemas entre ellos y hasta se narra cuando van a dormir. En cambio Laura no deja tomar aliento al lector. De hecho me obligaba a descansar de la lectura cada vez que tocaba el tema amor, y es que sus personajes se enamoran y desenamoran, no en una página, sino en una línea. Se nota que ha tocado este tema por verse obligada a ello pero sin molestarse a hacer partícipe al lector del proceso. En definitiva, Laura Gallego cae, en mi humilde opinión, en los mismos errores que detecté en Tierra de Sol, reseñado recientemente.

La última cosa que no me gustó la manera en la que quedó reflejada no lo puedo explicar en esta reseña de manera explícita, pues sería un spoiler en toda regla, pero mencionar que, a mi parecer, Laura Gallego no supo plasmar y hacer coherentes los efectos de la bodarita azul.

Pero aunque no me haya gustado con demasía debo reconocer que el final me cautivó por ser completamente inesperado y bien resuelto. Como digo siempre, un mal final puede destrozar la mejor novela y un buen final puede arreglar una de mala. En este caso aunque no lo arregla deja en el lector un gusto dulce al acabar la lectura.

En conclusión, El Libro de los Portales es un libro 100% de fantasía que, aunque parte de una buena idea y de un buen escenario, ha sido escrito con prisas, sin profundizar en nada y concurrido por personajes artificiales y con un hacer forzado constantemente. Un libro rápido de leer y sin complicación alguna que no pasa de entretenido. Sin embargo, a los que os guste Laura Gallego -sobretodo por sus novelas posteriores a Memorias de Idhún- no creo que os decepcione tanto como lo ha hecho conmigo.

PD: disculpad mi ausencia este mes de agosto de desconexión, el día 26 empezaré a publicar las reseñas de los libros que he leído este mes que me he regalado de vacaciones. A partir de ese mismo día podré volver a visitar todos vuestros blogs, que ganas no faltan.