Huye del payaso.
It (Eso), de Stephen King

viernes, 27 de septiembre de 2013

"El payaso sostenía en una mano un manojo de globos de colores, como tentadora fruta madura. En la otra, el barquito de papel de George.
-¿Quieres tu barquito, Georgie? -El payaso sonreía. George también sonrió, sin poder evitarlo.
-Sí, lo quiero.
El payaso se echó a reír.
-¡Así me gusta! ¿Y un globo? ¿Quieres un globo?
-Bueno... sí, por supuesto. -Alargó la mano pero de inmediato la retiró-. No debo coger nada que me ofrezca un desconocido. Lo dice mi papá.
-Y tu papá tiene mucha razón -replicó el payaso sonriendo. George se preguntó cómo podía haber creído que sus ojos eran amarillos, si eran de un azul brillante como los de su mamá y de Bill-. Muchísima razón, ya lo creo. Por lo tanto, voy a presentarme. George, soy el señor Bob Gray, también conocido como Pennywise el Payaso. Pennywise, te presento a George Denbrough. George, te presento a Pennywise. Ahora ya nos conocemos. Yo no soy un desconocido y tú tampoco. ¿Correcto?"


Más vale tarde que nunca, que se dice. Y es que me apunté al reto organizado por el blog A Petrie le gustan los libros, que consistía en leer el más famoso de los libros del autor norteamericano Stephen King durante el verano de este año. Pero, para que no se diga que incumplo retos sin justificación alguna, cabe señalar que la causa por la cual me he retrasado fue la nueva novela de Julia Navarro. Los que hace tiempo que me seguís ya sabréis que me encanta esta autora. Ahora que ya he reconocido el incumplimiento de la lectura conjunta por seis días (me he informado: el verano acaba el día veinte de septiembre y yo me acabé el libro ayer por la noche) os dejo mi opinión de la novela It (Eso) de Stephen King, una preparación para lo que se acerca este terrorífico mes de octubre.

Desde sus origenes la ficticia población de Derry, localizada en el estado de Maine, ha vivido en una sombra llena de misteriosos asesinatos y desapariciones de niños que se suceden intermitentemente a través de los años y los siglos. Un siniestro payaso que habita en las alcantarillas de la localidad es la causa de todos estos males. Después de veintisiete años de tranquilidad y lejanía un juramento infantil hace regresar a un grupo de amigos a la ciudad de su niñez para poner fin a la amenaza de Pennywise el Payaso.

En parte, la razón por la que participé en ese reto fue hacer frente al temor que me inspiraba plantar cara a un libro de 1.500 páginas. El libro es larguito, no se puede negar, pero no le sobra ni una página. Al principio me acobardé pero me animaban las fantásticas reseñas que iba leyendo por la blogosfera literaria -entre otras las de Ithil y Lesincele- y todas las listas de los mejores libros de terror cuyos primeros puestos solían estar ocupados por este novelón. La verdad es que, a mí, se me ha hecho corto. Sí, sí, como lo oís: un libro de 1.500 se me ha hecho corto. Ya sabéis cómo es Stephen King: te tiene con el alma en vilo ininterrumpidamente a lo largo de todo el libro. Sumando a esto el hecho de que uno de mis peores miedos son los muñecos y los payasos malditos han habido escenas que me han provocado verdaderos escalofríos.

Si algo me ha gustado de esta novela es el cariño y el mimo que profesa el autor a la hora de pulir cada uno de los Perdedores, el grupo de amigos que regresan a Derry para cumplir un juramento que se prestaron veintesiete años atrás. Me llegó mucho la sintonía que existe entre ellos, la lealtad y la verdadera amistad que se profesan entre ellos y, sobretodo, el liderazgo natural que ejerce Bill el Tartaja sobre el grupo. Stephen King consigue hacer esta relación completamente natural, y lo hace a través del detalle en la narración. A pesar de que Bill es el protagonista indiscutible de esta novela y su anhelada venganza por el asesinato de su hermano pequeño George el principal motor que impulsa a todo el
Los Perdedores y Pennywise
grupo a intentar acabar con Pennywise de alguna manera podemos decir que todos son protagonistas, todos cuentan con su propia historia, sus íntimos anhelos, sus pasiones y sus personalidades diferentes únicas.

Las novelas de King son perfectas para llevar al cine, y esta no es una excepción. Esto no quiere decir, como suele suceder cuando se señala este elemento en un libro, que avanza demasiado rápido y solo se fija en los hechos superficiales y materiales de la historia, pues It contiene una gran cantidad de información sobre los sentimientos y pensamientos de los protagonistas -hasta de Pennywise- sino que el lector visualiza a la perfección la escena que le es relatada. Cabe resaltar esta característica en las escenas de acción y terror de la novela. Solamente con la aparición del payaso Stephen King consigue rodear al lector en un aura de oscuridad y muerte. Y esto es, simplemente, impresionante.

Aunque al principio la combinación entre pasado y presente -dualidad de hilos argumentales que se mantiene avanzando paralelamente a lo largo de toda la novela con la excusa de que, bajo los poderes de Eso, los Perdedores han perdido los recuerdos de aquellos hechos y los van recuperando pausadamente- me confundió un poco. A veces tardaba en saber si me encontraba en el pasado o en el presente. Pero cuando el lector se acostumbra a dicha composición la acaba apreciando. Señalar también que, aunque la primera escena de la novela es muy intensa, inmediatamente después se van alternando escenas completamente independientes para presentarnos a los Perdedores y algunos antecedentes en Derry en las que me sentí perdido y tuve que hacer un esfuerzo para continuar con la lectura. Pero, creedme, el resto del libro lo compensa.

Como punto negativo del libro yo señalaría el final. Me pareció algo descabellado. Es bueno que un final sea inesperado, pero la serie de elementos que se despliegan en el desenlace me parecieron desproporcionales con la historia. Me supo a grande teniendo en cuenta que empezó siendo una payaso o criatura que asesina niños. Para compensar esto, señalar que me encantó la reflexión a la que invita el libro: un poderoso grito al síndrome Peter Pan definiendo la imaginación de los niños como el arma más poderosa que puede tener una persona.

En conclusión, It (Eso) ha sido un libro que me ha hecho pasar momentos emotivos por la inquiebrantable amistad que une a los Perdedores, momentos inquietantes por las amenazas que parecen asomar de cada rincón sombrío y de cada temor de los protagonistas, momentos de miedo por el siniestro payaso asesino, momentos tristes por lo mustio que es ver como cambian las vidas y las personas a través de los años y momentos emocionantes por la valentía con que sus protagonistas presentan batalla contra el mal. Esto último me recordó a una frase que pronunció Galadriel en la adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos: "incluso la persona más insignificante puede cambiar el curso del futuro". Aunque el final no fue de mi gusto os recomiendo mucho esta novela. Si nunca habéis probado el género literario del terror es una forma intensa con la cual tirarse de cabeza en él.



PD: si te ha gustado la reseña, has decidido leer este libro y quieres colaborar con este blog, hazte con él a través del siguiente enlace:


Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro

miércoles, 18 de septiembre de 2013

"Tardé muchos años en comprender a mi madre. Ella era palestina, había nacido y crecido allí lo mismo que sus antepasados compartiendo aquella tierra con otros palestinos de los que sólo la diferenciaba la religión, pero eso nunca había sido un inconveniente.  Había vivido bajo el dominio del imperio otomano y su primer esposo había muerto defendiendo aquel imperio. Ella no tenía nada contra los turcos a pesar de todo el sufrimiento que nos habían causado, lo mismo que los ingleses. En realidad para mi madre el gobierno de Palestina había pasado de manos turcas a manos británicas sin que eso le produjera ningún quebranto. No comprendía el afán de aquellos pioneros que anhelaban una nación. Ella se había dejado llevar por la corriente, sólo aspiraba a vivir, amar, ver crecer a sus hijos y morir. Todo lo demás se le escapaba de las manos".


Me enamoré de Julia Navarro con su obra maestra Dime quien soy. Aún recuerdo cómo me absorbió  durante las semanas que viví las aventuras de Amalia. Cuando algún amig@ me pide consejo porque no sabe qué libro leer o qué libro regalarle a algún familiar o amigo no lo dudo un segundo: Dime quien soy. Una historia bien construida, con su dosis de romanticismo, familia, Historia, política y todas esas cosas que componen nuestra vida. Una historia que podría haber sido perfectamente la de nuestra abuela. Con un final inesperado, genial, de esos que dejan al lector con la boca abierta. Y la verdad es que todo el que me ha hecho un voto de confianza y se lo ha leído me ha dado la razón. Todos sin excepción. Es por eso que cuando me enteré, por una casualidad de esas que dan que pensar, de la salida a la venta de su nueva novela no me lo pensé ni un segundo. Hoy os traigo Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro.

Cuando lo fui a comprar (la misma mañana del 29 de septiembre que los aparadores de las librerías se despertaron vestidos con los colores de esta preciosa portada) observé que cada vez que alguien leía el título de esta obra, iba a la contraportada por si esa diluía el misterio que desprende. Y, decepcionados, no tardaban demasiado en leer las seis escuetas líneas de la sinopsis. Tras el enigmático título encontramos la historia de dos famílias. Por un lado, la familia Zucker, judíos rusos que tuvieron que emigrar de Rusia en el tiempo del zar por los pogromos que sufrían allí. Samuel Zucker decide ir a la "tierra prometida" que sus ancestros tuvieron que abandonar dos mil años atrás: Jerusalén, en aquel tiempo anexionado al imperio otomano. No tarda en nacer una gran amistad entre él y la segunda familia de la que trata la novela: los Ziad, musulmanes y palestinos, muy arraigados a la tradición y a la tierra.

Dime quien soy supuso una ruptura en la bibliografía de Julia Navarro. Aunque todas sus novelas son históricas, las tres primeras son más de aventuras mientras que Dime quien soy es más familiar. Dispara, yo ya estoy muerto ha seguido mucho la línea de ésta última. Estamos hablando de un libro que combina a la perfección la literatura histórica -comprende desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX- con la familiar. Además, comparten la característica de que toda la historia se narra por otro personaje en la actualidad. En Dime quien soy eran testigos y conocidos que le hablaban al  protagonista de su abuela. En este caso se trata de Marian que, trabajando por un ONG y con el objetivo de realizar un informe sobre el problema existente hoy día entre judíos y palestinos, visita a un defensor de la política de asentamientos. Éste se encuentra ausente y no tiene más remedio que entrevistar a su padre, un anciano llamado Ezequiel Zucker, que le empieza a contar la historia de su familia. A partir de lo que narra éste y con Marian complementándolo con la información que sacó de una entrevista que hizo a la familia Ziad irán tejiendo la historia. Si bien en ambos libros me ha agradado, y mucho, este elemento, debo confesar que en Dime quien soy me pareció más natural.

Me llamó mucho la atención la relación que mantienen los Ziad y los Zucker con las circunstancias de la Historia cuyas complejidades harán de esta amistad única y peculiar, con sus subidas y sus bajadas. Atendiendo a la narración familiar Julia Navarro entiende perfectamente al lector y yo, que soy propenso a hacerme un lío con los nombres de los personajes -mi terror en los libros de género familiar-, no me confundí en ningún momento. La autora identifica de una manera tan elegante y firme a cada uno de los personajes que resulta imposible perderse. Por poner un ejemplo, para leer una obra maestra como "Cien años de soledad" lo debía hacer con el árbol genealógico al lado y aun así me perdía.

Pero, sin duda, lo que me gustó más es que la autora no cae en el error de otros escritores de literatura histórica que toman partido en los temas que tratan. El hecho de que la novela siga la historia de esas dos familias no es una casualidad: una es judía y la otra musulmana, una es inmigrante y la otra palestina. A lo largo de esos dos siglos y aún hoy hay confrontaciones entre las dos culturas. En esta novela, desde los dos puntos de vista y conservando la imparcialidad en todo momento, narra el origen de esta confrontación que aún hoy vive. Aunque hay partes de la novela que se desarrollan en San Petersburgo y París, también me ha servido para saber lo que se vivió en Palestina durante esta parte de la Historia, me di cuenta de que desgraciadamente solo nos enseñan la Historia "occidental" en el colegio.

Con una pluma muy cuidada y sensible vamos avanzando a través de las distintas generaciones que se suceden en ambas familias hasta llegar a un final que, al igual que en Dime quien soy, Julia Navarro sabe girar la tortilla y dejar al lector con la boca abierta. Un final sorprendente, inesperado, intrépido e increíble. El lector no entenderá el enigmático título de esta novela hasta la última línea de la última página del libro, que a mí me puso la piel de gallina.

Una cosa que no me gustó tanto es que, al tratar del mismo problema entre judíos y palestinos a lo largo de tantos años la autora tiende a repetirse mucho en algunas argumentaciones como "podemos compartir esta tierra". También se repiten demasiado expresiones como "sentía un afecto sincero por" que, si bien no me molestaron, al final me sorprendía adivinando los adjetivos que iba a utilizar, y esto acaba cansando.

En conclusión, la nueva novela de Julia Navarro sigue la línea de su antecesora: buena combinación entre la literatura de género familiar y la de género histórico narrado desde la actualidad por alguna razón concreta. Comparte también con su antecesora el final inesperado y brillante. Los dos puntos de vista que ofrecen las narraciones paralelas de las dos familias protagonistas ofrecen una imparcialidad muy valiosa al tratar de una confrontación que aún hoy existe en Palestina. Una joya que, sin duda, os recomiendo. A los lectores que tengan prejuicios con los bestsellers os animo a que le deis una oportunidad.




Título: Dispara, yo ya estoy muertoAutor/a: Julia Navarro. 
Editorial: Plaza Janés. Nº páginas: 916. Precio22€

Nueva zona de intercambio de Trotalibros

lunes, 16 de septiembre de 2013

Buenas trotadores! Como algunos habrán visto todo el día de ayer y el de hoy he estado rescatando libros del olvido. Siempre se me va el presupuesto con los libros y pilones de libros que tengo podrían ser releídos y reaprovechados (más otros tantos que no fueron abiertos y están como nuevos). Es por eso que he decidido abrir una zona de intercambio de libros en el blog. En este nuevo apartado encontraréis libros en español y en catalán. Si os interesa alguno contactad conmigo en trotalibrosblog@gmail.com, da igual si no tenéis zona de intercambio en vuestro blog, me proponéis libros que estaríais dispuestos a intercambiar y llegamos a un acuerdo. Debéis tener en cuenta que los libros son de segunda mano y aunque hay libros que están como nuevos (ver etiqueta "¡como nuevo!"), hay otros que no tanto. Pero don't worry!, a la que me enviéis un correo yo os mandaré la respuesta cargada de detalles sobre el estado del libro y fotografías desde todos los prismas y perspectivas habidas y por haber. Espero que todos podamos, de esta manera, reaprovechar libros y disminuir así la cantidad de dinero que nos llegamos a gastar en libros.

  • Joyas disponibles en la zona: saga 50 sombras de E.L. James, edición nueva y de tapa dura de "Robinson Crusoe" de Daniel Defoe, "Límite" de Frank Schätzing (tapa dura también), ejemplar 100% nuevo de "Nuestra señora de París" de Victor Hugo, "Intocable" de Philippe Pozzo Di Borgo, "El hombre que quiso entrar en Auschwitch. En català "Joc de trons", "La història d'Edgar Sawtelle", Laura Gallego i molt més!


¡Dadle una oportunidad a este invento que se extiende por toda la blogosfera literaria!


Autor: Roald Dahl

viernes, 13 de septiembre de 2013


Roald Dahl no necesita presentación alguna. Sus cuentos -constantemente releídos- despiertan en mí algo de aquel yo infantil al que le gustaba saltar sobre los charcos en los días de lluvia. Seguramente fue él el culpable de que me gustara tanto leer, con sus gamberros personajes y sus paisajes fantásticos. Me recuerdo a mí mismo abriendo alguna barra de chocolate e imaginándome que dentro se escondía algún billete dorado que me invitaba a un mundo lleno de cosas maravillosas e increíbles. Quizá es esa admiración que le guardo a este escritor británico la razón por la cual organicé en mi blog un reto en el que os invitaba a todos a rememorar vuestra infancia releyendo alguno de sus muchos cuentos. La experiencia fue increíble, todas vuestras reseñas coincidían en que Roald Dahl era un genio de la literatura infantil. Y es que ¿quién no recuerda sus cuentos acompañados de las fantásticas ilustraciones de Quentin Blake?

Hoy Roald Dahl cumpliría noventa y siete años. Nació en la Cardiff (Gales) de 1916. Sus padres, Harald Dahl y Sofie Magdalene Hesselberg, de origen noruego, le pusieron el nombre de Roald en honor al explorador Roald Amundsen, que en aquellos tiempos era considerado un héroe en Noruega. Con tan solo cuatro años perdió a su hermana Astri, que sufrió una apendicitis. Unas pocas semanas más tarde de esta desgracia su padre también falleció no sin antes transmitirle a su mujer el deseo de que sus hijos fueran educados en una escuela inglesa. La madre de Roald Dahl renunció a volver a Noruega con sus parientes para cumplir el deseo de su difunto marido. Al igual que todos los protagonistas de sus libros, a la edad de ocho años Roald era un chico travieso: junto a cuatro amigos pusieron un ratón muerto en un tarro de dulces de un negocio local próximo a su colegio. A medida que crecía parecía ir sintiendo un interés creciente por la fotografía. Después de varios empleos temporales, cada cual más diferente del anterior, se unió a la Royal Air Force a los veintitres años y no tardaron en ascenderle a oficial.

Un día volaba en su avión de Egipto a Libia y no supo encontrar el tramo final. Debido al poco combustible que tenía tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en medio del desierto con la mala fortuna de dar con una roca que hizo que el avión se estrellara. Afortunadamente tan solo se fracturó el cráneo, se rompió la nariz y perdió la vista, porque si no se hubiera alejado del avión en llamas en vez de desmayarse habría muerto. Pronto fue rescatado y, aunque se despertó, no recuperó la vista. Lo trasladaron a un gran hospital situado en Alejandría y cuando a las ocho semanas recuperó la vista lo primero que vio fue una hermosa enfermera llamada Mary de la cual no tardó ni un segundo en enamorarse. Un amor que no fue correspondido.

A los veintiseis años empezó a escribir y su primer libro, que relataba el accidente que sufrió, resultó ser todo un éxito. Se casó con una famosa actriz y desde aquel momento no dejó de escribir, a pesar del trágico fallecimiento de más de un hijo. No podemos ocultar el lado sombrío de este autor británico que se declaraba anti-israelí. Aunque tenía diversos amigos judíos y posteriormente dijo no ser antisemita pero sí estar en contra de la injusticia que tuvo lugar en Israel llegó a decir que "hay un rasgo en el carácter judío que provoca aversión... Quiero decir que siempre hay una razón por la cual lo anti-algo crece en cualquier sitio; incluso un apestoso como Hitler no los escogió a ellos sin razón". Aunque me entristezca también tenemos que observarlo en el contexto de la historia de la época en que lo dijo. Roald Dahl murió de leucemia en 1990 con setenta y cuatro de edad pero Jorge, el Gigante Bonachón, Charlie Bucket, Willy Wonka, Matilda y todos los personajes que nacieron de sus cuentos permanecen immortales. Gracias Roald.

*
  • Libros más famosos: James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate, Charlie y el gran ascensor de cristal, Los Cretinos, La maravillosa medicina de Jorge, El gran gigante Bonachón, Las Brujas, Matilda, Agu Trot, El vicario que hablaba al revés, Cuentos en verso para niños perversos.
  • Nota: aunque el texto es propio, la información proviene del portal Wikipedia. Más información sobre el autor aquí.

Festín de cuervos, de George R. R. Martin

domingo, 8 de septiembre de 2013

"—[...] A ver, amigos míos, decidme, ¿quién conoce más dioses que yo? Dioses de los caballos y dioses del fuego, dioses de oro con ojos de gemas, dioses tallados en madera de cedro, dioses esculpidos en montañas, dioses de puro aire... Conozco a todos los dioses. He visto a sus pueblos ponerles guirnaldas de flores, derramar en su nombre la sangre de cabras, de toros y de niños. He oído como les rezan. A todo lo largo y ancho de este mundo, en un centenar de idiomas, siempre rezan igual. Cúrame la herida de la pierna, haz que esa doncella me quiera, concédeme un hijo varón fuerte. Sálvame, socórreme, hazme rico... ¡protégeme! Protégeme de mis enemigos, protégeme de la oscuridad, protégeme del dolor de tripa, de los señores de los caballos, de los esclavistas, de los mercenarios que hay ante mi puerta. Protégeme del Silencio. —Se echó a reír—. ¿Crees que soy un hombre sin dios? Vamos, Aeron, ¡tengo más dioses que nadie que haya izado una vela! Tú, Pelomojado, sirves a un dios, pero yo he servido a diez mil. Desde Ib hasta Asshai, cuando los hombres avistan mi barco... empiezan a rezar"


Debido al tiempo que tarda George R. R. Martin en escribir un libro de la ya famosa saga Canción de hielo y fuego -3,75 años de media- decidí dejar pasar mucho tiempo entre libro y libro. De esta forma evitaría una espera tan insoportable como la que estoy sufriendo con la trilogía de Patrick Rothfuss Crónica del asesino de reyes. Sin embargo, y a pesar de todos mis esfuerzos, no me puedo resistir a seguir devorando esta larga aventura plegada de traiciones y ambiciones que, como he aprendido en Poniente, son dos caras de la misma moneda. Hoy os traigo la cuarta entrega de la saga, Festín de cuervos.

Antes de empezar con la reseña propiamente cabe advertir a los que no han empezado esta serie o no hayan llegado hasta aquí que, aunque intentaré ser muy prudente con la información que desgrane en esta reseña, es recomendable que se queden con la conclusión y no lean el cuerpo de esta entrada que puede dar pistas de los acontecimientos que se suceden a lo largo de toda la historia. Dicho esto, en Festín de cuervos, como su propio título nos parece avanzar, nos encontramos con la postguerra que empezó en el segundo libro, Choque de reyes. Ya no veremos grandes batallas entre poderosos reyes sino que más bien serán los que antaño fueron débiles que, oportunistas por naturaleza, se aprovecharán de las consecuencias de la guerra para hacer realidad sus propias ambiciones. Aunque hay un claro vencedor el reino se encuentra débil, dividido, extenuado, arrasado y lleno de resentimientos.

En este libro cambia el estilo de narración al que nos tenía acostumbrados Martin. Cuando lo escribía se dio cuenta de que el libro se estaba engordando en demasía y aún le quedaban muchas cosas por incorporar, por lo que decidió dividirlo en dos sin respetar la línea temporal de los sucesos, sino por los personajes. Así, Festín de cuervos y Danza de dragones se suceden al mismo tiempo, pero en uno se trata a unos personajes y a otro otros. No voy a discutir si me parece bien o mal esta idea, le tengo demasiado respeto a George R. R. Martin como para poner en duda que tendrá una buena razón para dividir un libro de esta forma, pero lo cierto es que me ha desconcertado un poco esta novedad. Abajo del párrafo os dejo una escala cronológica para representar gráficamente la simultaneidad entre las dos entregas. En este libro, pues, vamos a seguir los pasos de Cersei, Brienne, Samwell, Arya, Sansa (o Alayne), Jaime y algunos personajes nuevos de las saladas islas del Hierro o de las arenosas tierras de Dorne.


Festín de cuervos es, sin lugar a dudas, el libro más criticado de cuantos se hallan publicados de la saga. La falta de acción y giros inesperados en la narración es el principal argumento de los decepcionados con esta entrega. A mí no me ha desagradado, pero sí tengo que confesar que es el que menos me ha gustado de los que llevo leídos, y es que realmente es la entrega en la que más se habla y menos se hace. Me explico; no me ha decepcionado pero sí que había momentos en los que no me sentía enganchado a la trama y no me habría costado dejar la lectura, cosa que no me ha sucedido con las entregas anteriores. Por otra parte, es normal que baje el ritmo de acontecimientos pues si George R. R. Martin hubiera mantenido dicha cadencia de giros inesperados, en mi opinión, la trama entraría en el peligroso torbellino de irracionalidad al que muchos autores de fantasía se han tirado de cabeza.

No me ha decepcionado porque George R. R. Martin es un genio a la hora de escribir y sabe jugar con el lector sabiendo en todo momento a qué personaje odiamos y a cuales queremos. Ya hace tiempo que Canción de hielo y fuego se ha ganado el título de mi saga de libros de fantasía favorita, y por esta pausa temporal no bajará de posición. Por lo que me han dicho algunos amigos que llevan leídos todos los libros publicados es importante leer éste y Danza de dragones sin demasiada separación para evitar olvidarnos de detalles importantes que repercuten con mucha intensidad en la quinta entrega de la saga debido a que se desarrollan en el mismo espacio temporal.

En conclusiónFestín de cuervos me ha sabido a un inevitable prólogo que encabeza algo muy grande, como la lenta subida que nos lleva alto precediendo la velocidad y las vueltas que nos va a ofrecer una montaña rusa. A pesar del miedo que tenía a esta entrega por las fuertes críticas leídas en la blogosfera literaria ha estado lejos de decepcionarme y sé que me volverá a resultar difícil resistirme a empezar a leer hoy mismo Danza de dragones.

Título: Festín de cuervosAutor/a: George R. R. Martin.
Título original: A Feast for Crows
Editorial: Gigamesh. Nº páginas: 863. Precio28€


Agradecimientos a Gigamesh por el ejemplar.

Los litigantes, de John Grisham

viernes, 6 de septiembre de 2013

"El despacho de abogados Finley & Figg se definía a sí mismo como un "bufete-boutique". Ese inapropiado apelativo se empleaba siempre que era posible en las conversaciones rutinarias e incluso aparecía impreso en los distintos proyectos  ideados por los socios para captar clientes. Utilizado con propiedad, habría denotado que Finley & Figg era algo más que el típico despacho formado por una simple pareja de abogados: "boutique" en el sentido de reducido, talentoso y experto en algún área especializada; "boutique" en el sentido de exquisito y distinguido, según la acepción más francesa de la palabra; "boutique" en el sentido de un bufete satisfecho de ser pequeño, selectivo y próspero."


Ya estoy aquí! Después de unas magníficas y larguíiiisimas vacaciones ya tenía ganas de volver para empezar a traeros las lecturas que me han mantenido ocupado este mes de agosto. Hoy me he decidido por este bestseller -como no puede ser de otra manera proviniendo del mismísimo John Grisham- que me fue regalado el día de mi cumpleaños. La verdad es que nunca había leído nada de este escritor ni del género literario de sus libros: el thriller jurídico. Teniendo en cuenta la carrera que estoy estudiando es lógico que me atrajera este mundillo y, por tanto, esta novela. Hoy os traigo Los litigantes, de John Grisham.

David Zinc, un joven abogado licenciado en la prestigiosa universidad de Harvard, se siente exhausto de su angustioso y aburrido trabajo en un gran bufete de Chicago. Una mañana no aguanta más y decide huir del trabajo y beber hasta el punto de perder la consciencia. Se despierta ante un pequeño bufete, Finley & Figg, formado por dos socios, Óscar Finley y Wally Figg, ambos especialistas en lesiones y divorcios. Nada más conocerlos, y aún bajo los efectos del alcohol, les pide trabajo. Ahora que son tres abogados les llega el caso más importante de sus vidas, un caso con el que podrían ganar una fortuna, pero en el que ninguno de ellos tiene ni la experiencia ni los conocimientos para afrontar.

Lo primero que me llamó la atención del libro es lo práctico y directo que llega a ser. Grisham avanza la  narración sin distraerse en ningún momento, el compás de la novela no se ralentiza en ningún momento, sino que conserva una constancia increíble. Su único objetivo es el importante caso que llega al pequeño bufete de Finley & Figg. La novela goza de un ritmo cien por cien cinematográfico que engancha mucho, pues el autor se encarga de no acabar ni un capítulo sin una frase o palabra que deja al lector con ganas de saber más.

También me han gustado mucho los dos componentes del pequeño bufete. Quedan perfectamente retratadas sus personalidades: mientras que Óscar Finley es el abogado veterano y quiere ver muerta a su mujer porque no tiene suficiente dinero para tramitar un divorcio, Wally Figg es un alcohólico sin escrúpulos que, tras varios matrimonios, su única ambición es ver su cara en los diarios bajo un gran titular que anuncie una tremenda victoria en algún caso extraordinario. Aprecié que el segundo tiene más presencia en la novela que el primero. Rochelle Gibson, la secretaria del bufete, tampoco tiene desperdicio.

Los litigantes refleja muy bien el sistema judicial de Estados Unidos, en mi opinión demasiado afectado por el capitalismo, y guarda una crítica letal a la corrupción del sistema político del país. Ofrece al lector una panorámica transparente de lo que sucede dentro y fuera de los tribunales, todas las artimañas y estrategias de ambas partes y los pocos escrúpulos que tienen las empresas y los bufetes a la hora de tramitar casos de gran trascendencia.

Destacar las divertidas escenas que viven sus personajes a lo largo de la narración al intentar desenvolverse en un mundo completamente nuevo para ellos poblada de abogados ricos, profesionales y ágiles en su oficio. Las chapuzas que realizan y su tendencia a presentarse ante los tribunales sin más estrategia que la de improvisar me sonsacaron alguna que otra carcajada.

Como punto negativo siento señalar al protagonista, David Zinc, que me ha parecido el típico narrador sin personalidad y que se deja llevar por los caóticos vientos del devenir de los acontecimientos y a duras penas reacciona de vez en cuando, solamente al final de la novela se mueve un poco. El desenlace también me decepcionó un poco pero no tiene porque ser así para todos los lectores.

En conclusión, un libro cuyo punto fuerte es el mensaje de crítica social que se esconde tras las divertidas situaciones que presenta. Un bestseller de thriller jurídico imposible de decepcionar a los aficionados del género pero que, a mí, me ha sabido a poco.

Título: Los litigantesAutor/a: John Grisham. Título original: The litigators. 
Editorial: Plaza Janés. Nº páginas: 494. Precio23,90€