Adiós a las armas, de Ernest Hemingway


"No se puede amar el suelo de un vagón, ni los cañones con una funda de lona, ni el olor del metal engrasado o la lona por la que se cuela la lluvia, aunque no se estaba tan mal y era agradable estar entre los cañones; sin embargo, amar a alguien que sabes que ni siquiera puedes fingir que está contigo, verlo fríamente y con claridad..., aunque no tan fríamente como con claridad y con sensación de vacío."


La cuidada edición de Lumen de esta obra me llamó en seguida la atención. La portada de dos granadas formando un corazón me parece sensacional, y aún más teniendo en cuenta la historia que hay detrás de ella. Pero es que, además, dio la casualidad de que este mes me estoy entregando a lecturas sobre la Primera Guerra Mundial, ya que este año se cumplen cien años desde que empezó. Os he hablado de La Caída de los Gigantes, de Ken Follett y he hecho un Qué leer sobre libros que traten esta sangrienta guerra. Esta novela nos da un enfoque muy diferente del conflicto. Hoy os traigo Adiós a las armas, de Ernest Hemingway.

Esta novela nos lleva a un rincón de la Primera Gran Guerra europea del que no se suele hablar. Y es que todo el mundo sabe sobre la sangrienta batalla de Somme, o el gélido frente ruso-alemán. Pero, ¿e Italia? A pesar de que antes de la guerra Italia formaba parte de la Triple Alianza -por la que habría luchado junto a Alemania y el Imperio Austrohungaro-, al ser Austria la primera agresora no se cumplieron los términos de la alianza. Así, durante el primer año de guerra se mantuvo neutral, pero en 1915 se alió con la Triple Entente (Rusia, Reino Unido y Francia). Mientras Alemania luchaba en el frente ruso y francés, a los italianos les tocó luchar contra Austria.

Con este telón de fondo conocemos a Frederic Henry, un soldado estadounidense que se alista en el Ejército Italiano, dónde se dedica a conducir ambulancias. Mr. Henry es un teniente respetado y al que no le atemoriza el fuego enemigo. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando, a través de Rinaldi, un íntimo amigo suyo, conoce a Catherine Barkley. Frederic ha tenido muchas aventuras, pero desde el primer momento que la ve sabe que con Catherine es distinto. A medida que la guerra entre Austria e Italia se encrudece la pasión entre ambos va en aumento. Esto hace que la visión de la guerra de Frederic cambie completamente y el conflicto pierda progresivamente su sentido.

Con este libro me ha pasado lo que siempre que leo a Ernest Hemingway me ha pasado. Tengo que confesar que el cuerpo de la historia me ha aburrido. Aunque está escrito con la brutalidad del autor norteamericano, algunas conversaciones me parecían superfluas y no siempre era capaz de entender la elección del autor a la hora de elegir los detalles de la historia a resaltar. La narración se me hacía lenta y con escasez de momentos relevantes o emocionantes. El protagonista y narrador me parecía muy reflexivo pero excesivamente seco y frío con los demás personajes. En general, un protagonista demasiado parecido a la extravagante personalidad del autor. Por otro lado, Catherine Barkley en ocasiones me parecía exageradamente melindrosa.

Sin embargo, como me pasa siempre que leo a Hemingway, con el final todo cobra sentido. Y es que, al menos yo, no disfruto de las obras del autor norteamericano mientras las leo, sino una vez las finalizo. No disfruto de su historia, sino de la conclusión que emana de ella. Con las últimas páginas de Adiós a las armas el lector se queda con el mensaje antibelicista clavado en el pecho y, bajo la misma lluvia con la que nuestro protagonista aleja sus pasos de nuestra mirada imperceptible, sentimos, sin querer, la desorientación y la sensación de vacío que tantos soldados debieron sentir en ese inútil conflicto bélico.

Adiós a las armas es una historia de amor que nace de la misma manera que nace una flor en medio de un desierto. Uno comienza la lectura pensando que los dos protagonistas están locos por enamorarse en medio de una guerra así y lo termina entendiendo que, en realidad, son los únicos cuerdos de la historia.

Comentarios

  1. Hola!!! no conocia este libro!! gracias por la recomendacion!! un beso<3

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  2. Lo tengo pendiente desde hace mil!!
    Tengo en mente leerlo este año =)

    Besotes

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  3. Un autor con el que aún no me he animado. De los que conozco, este libro es el que más me llama. Y por lo que cuentas, creo que sí, que va a ser con el que me estrene.
    Besotes!!!

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  4. Debo leer mas de Hemingway, además me interesa mucho el tema.

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  5. Me pasa lo mismo que a ti con Hemingway, me suele aburrir cuando lo estoy leyendo, aunque lo valoro más una vez terminado. Supongo que es la epoca, la mentalidad, las ideas... no consigo meterme en ello, porque no congenio con los personajes. Leyendo El viejo y el mar me pregunté varias veces porque demonios todo esto, que necesidad habia de ello. No se si tengo respuestas, pero si se que su narrativa es brillante. No se si eso compensa la falta de interes en sus temas, pero algo es algo. Este lo lei hace tantos años que apenas recuerdo nada asi que igual le hacia falta una relectura. Besos

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  6. Uf, más de veinte años hará que lo leí y con tu reseña me he dado cuenta de cuánto he olvidado...

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  7. Una de las razones por las que quiero leer a Hemingway es porque trata la guerra bajo otro punto de vista. Por mi casa ronda "Por quien doblan las campanas" o algo así, seguro que empezaré por ese. Si ya me gusta, igual me animo con este, aunque el punto que suele aburrir en un principio echa atrás. Y la portada es original.

    Un saludo.

    PD: Tu nueva imagen es preciosa. Minimalista, pero preciosa al fin y al cabo.

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  8. También me ha pasado que hay libros que me gustan cuando termino de leerlos, y no tanto durante su lectura. Al autor aún lo tengo pendiente con algunas obras que tengo apuntadas. Los libros ambientados en la Gran Guerra me suelen gustar, este no sé si termina de convencerme.

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  9. Qué ganas de leerlo. Me he enamorado de una edición de Círculo de lectores y no soy socia, a ver con cuál me hago al final. Un beso!

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