Un año sin la librería Canuda


Hoy hace un año (exactamente a la hora que se publica esta entrada) la mítica librería Cervantes-Canuda, en Barcelona, cerraba sus puertas para siempre, después de ochenta y dos años vendiendo libros raros y difíciles de encontrar, primeras ediciones y manuscritos sobre temas de lo más dispares. Su sótano inspiró La sombra del viento, obra que haría famoso al escritor Carlos Ruiz Zafón. Y es que cuando uno entraba en esa librería y recorría sus seiscientos metros cuadrados llenos de libros viejos y desordenados tenía la sensación de ser Daniel Sempere y encontrarse en el mismísimo corazón del Cementerio de Libros Olvidados. Era, en fin, un lugar de culto para los barceloneses amantes de la lectura, de todas las edades y gustos. Cuando entrabas allí nunca sabías qué ibas a encontrar. Recuerdo sus miles de libros silenciosos, prudentes, sabios, expectantes. Como banda sonora, la conversación de sus risueños trabajadores, que parecían ajenos a los problemas del mundo exterior, como monjes aislados o guardianes jurados. 

Pero la realidad acabó penetrando en la librería Cervantes-Canuda como una sombra letal, contaminando sus estanterías de madera, sus suelos ruidosos, sus recónditos detalles y rincones. Dicen que los tiempos de crisis son tiempos de cambio. La nueva Ley de Arrendamientos Urbanos entra en vigor. Se acabó el pagar un alquiler de renta antigua, ahora las rentas deben estar actualizadas. ¿Qué significa esto? Un aumento del alquiler, como no podía ser de otra forma. Los números no salen. Santiago Mallafré, propietario de esta meca de lectores, tiene que tomar una decisión. 


Ahora mismo, si uno va a la estrecha calle Canuda encontrará, allí donde había estado esta librería extraordinaria, una tienda de Mango en construcción. La que será la más grande de España, dicen. En fin, una más de las quince que ya hay en Barcelona. Pero la cadena puede pagar un alquiler que la librería no está en situación de pagar. La despiadada ley de la oferta y la demanda imponiendo su orden. Los dos cientos mil valiosos libros que componían el fondo de la librería se trasladaron a Sant Cugat y, en febrero, un incendio acabó con cuarenta mil de los libros, aún sin clasificar, muchos textos antiguos o primeras ediciones muy buscadas por los bibliófilos.

No es un caso aislado. Donde estuvo no hace mucho la emblemática librería Platón, en Balmes, hoy se puede encontrar un supermercado pakistaní. Donde estuvo la librería Roquer Jardinets, que intentó resistir el tsunami de tiendas de moda que arrasó Paseo de Gracia, hoy hay una tienda de bolsos. La famosa librería Catalonia, con ochenta y ocho años de historia, era donde un servidor, cuando era un renacuajo, compró algunos de sus primeros libros. Me parecía la librería más grande e impresionante del mundo. Habiendo sobrevivido a una Guerra Civil, a una dictadura hostil con lo que representaba y a un incendio devastador, no ha podido con esta crisis. Allí mismo, en aquel suelo que la que tanta Historia ha sido testigo, ahora se puede encontrar un McDonald's.


Que cada uno saque su conclusión. A mí cada noticia que anuncia el cierre de una nueva librería me provoca un dolor agudo en el corazón, un vacío en el estómago, una sensación de pérdida insoportable. No me canso de viajar por el mundo, pero sostengo que hasta el momento nunca he estado en una ciudad tan hermosa y mágica como Barcelona. Quizás es por lo que he vivido allí, pero realmente lo siento así. Se trata de una ciudad cuya belleza real y genuina solo se puede hallar perdiéndose por sus calles, descubriendo sus joyas escondidas, joyas como estas emblemáticas librerías que van sucumbiendo para dejar sitio a lo que llaman "nuevos tiempos". Un sabio dijo un día que no todo lo viejo es malo ni todo lo nuevo es bueno.


Comentarios

  1. Estas cosas me causan una inmensa tristeza. Y harán una tienda de Mangos ahi, me da por llorar T_T

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  2. Aiss cuanta razón tienes... Me da mucha pena estas perdidas que hacen de mi (nuestra) ciudad un poco más pobres...

    D.

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  3. Es muy triste lo que está ocurriendo. Pero nosotros mismos estamos contribuyendo al cierre de las librerías comprando libros por internet o en supermercados. Hoy estuve en una FNAC y constaté que la parte dedicada a los libros disminuyó considerablemente. También conozco una ex-librería que tuvo que convertirse en juguetería para sobrevivir. Amazon está matando el negocio.

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  4. Una gran putada, sin duda. Ya ni permiten que se difunda la cultura con esas leyes. Poco les importa, parece ser, con tal de que paguen. Una gran lástima, porque yo he oído de pasada hablar de esa librería.

    Un saludo.

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  5. Ver eso da una sensacion de impotencia que no se puede resistir. Y mas cuando se ve en lo que se convierten esos locales.
    Un beso!

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  6. Una pena... yo que soy de Cornellá apenas fui 2 veces, y ahora en mi época más compulsiva me vendría muy bien poder ir. No sólo por los precios, que eran buenos, sino por el mero hecho de perderse un ratito entre todos esos libros a ver si me encontraba un poco...
    Como bien dices, todo lo viejo no es malo y todo lo bueno no es nuevo; y precisamente saber apreciar lo antiguo y cuidarlo... nos hace más grandes.
    Un beesito y gracias por la entrada

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  7. Qué triste... Da mucha pena cada vez que cierra una librería y más si es de las antiguas, de las que guardan muchas historias entre sus paredes. Una pena...
    Besotes!!!

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  8. ¡Qué lastima! Me hubiera gustado mucho entrar en ese "museo". Sólo las fotos y lo que cuentas ya me ponen los dientes largos. Qué pena que ya no pueda recorrer sus estanterías. Besos.

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  9. Es muy triste, yo trabajé al lado unos años y entraba día si y día también. Me encantaba el olor, los colores..todo.

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  10. Cada vez que cierran una librería es como un latigazo y más cuando son tan auténticas como esta. No sé, quizás deberían tomar algún tipo de medida porque del mismo modo que se protegen otras cosas (como los toros), bien podían tomar nota algunas instancias el valor de las librerías a favor de la cultura.

    Un beso.

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  11. Que pena que tengan que cerrar estos lugares con tanta historia gracias por contárnoslo, un beso

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  12. La verdad es que es una pena y el cambio en la ley no afectó solo a comerciantes, también muchas personas mayores y no tanto han sufrido esta actualización del alquiler. Lo que no sabía es que el fondo librero se había trasladado a Sant Cugat y encima para mayor desgracia un incendio. Vaya es toda una triste historia.
    Es muy bonito recordar este lugar que fue tan especial para muchos.
    Un beso.

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  13. Es una verdadera lástima que ocurran estas cosas. Aquí en Sevilla, hace unos seis meses cerró la emblemática Librería-teatro Beta Imperial. No es el mismo caso, porque la cadena lo que ha hecho es trasladarse de local, en la misma calle para abrir la Librería-café Beta Sierpes. pero ha perdido toda la magia y el encanto del antiguo Teatro Imperial. Una pena.
    Saludos.

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  14. Es una verdadera lástima que ocurran estas cosas. Aquí en Sevilla, hace unos seis meses cerró la emblemática Librería-teatro Beta Imperial. No es el mismo caso, porque la cadena lo que ha hecho es trasladarse de local, en la misma calle para abrir la Librería-café Beta Sierpes. pero ha perdido toda la magia y el encanto del antiguo Teatro Imperial. Una pena.
    Saludos

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  15. Es una pena, luce tan hermosa en las fotografías...
    Hey. Tal vez te sientas interesado en mi nuevo proyecto, me gustaría que conocieras mi trabajo y mi afición por reseñar lo que más me gusta hacer. Siéntete como en casa y disfruta de espiarme. Sería un placer contar con tu apoyo en mi blog ¡Ten un lindo día! (o noche, depende de dónde vivas) Bonne chance :)

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  16. Que se cierre cualquier pequeño comercio me da mucha lástima pero si además es una librería la pena es inmensa.
    Besines,

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  17. Cuando cierran una librería, mi corazón se rompe de tal manera que muchas veces termino llorando.
    No conocía esta librería, la verdad sea dicha, pero cuando he leído tu entrada y mencionabas, tanto la librería Roquer Jardinets como la librería Catalonia se me ha encogido el alma y un suspiro, desde el fondo de mis entrañas ha salido. La primera es de mi barrio de toda la vida, Gracia, que adoro y que siempre encuentras maravillas (como bien dices, perdiéndote por sus calles), era una librería que siempre había visto, una librería con un encanto personal y que ahora, cuando paso con el bus hacia casa, veo una tienda de bolsos. Mi madre es feliz, es una marca que le encanta, pero la primera vez que me dijo de entrar no estaba preparada. Le dije, entra tu, yo no puedo. Sé que ella no me entiende, pero echo de menos esa librería.
    En cuanto a la Catalonia, qué decirte!!! Trabajo al otro lado de la plaza. Siempre que quería perderme en un sitio como si estuviera en casa iba allí. Pero nada, ahora si quiero me pierdo por el mundo de la comida rápida. :(
    BESOTES

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