La mala hora, de Gabriel García Márquez

jueves, 27 de febrero de 2014

"Un burro sin dueño se protegió de la lluvia bajo el alero de la casa cural, y estuvo toda la noche dando coces contra la pared del dormitorio. Fue una noche sin sosiego. Después de haber logrado un sueño abrupto al amanecer, el padre Ángel despertó con la impresión de estar cubierto de polvo. Los nardos dormidos bajo la llovizna, el olor del excusado y luego el interior lúgubre de la iglesia después que se desvanecieran las campanadas de las cinco, todo parcia confabulado para hacer de aquella una madrugada difícil."


Al leer tantas obras de Gabriel García Márquez seguidas me ha pasado que me he encariñado del pueblo de Macondo. Tengo la sensación de que me conozco cada calle y recoveco, me siento acostumbrado a sus silencios nostálgicos de unos tiempos más prósperos y brillantes. La última obra de Gabo que he leído ha sido La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, crónica periodística en la que, evidentemente, no aparece el ficticio escenario de Macondo y sentía una añoranza que me sorprendió de un pueblo que he conocido desde diversas perspectivas. Por eso me alegré tanto de empezar a leer este libro, en él pude oler una vez más el olor a polvo y madera de Macondo. Hoy os traigo La mala hora, de Gabriel García Márquez.

Niños en el tiempo, de Ricardo Menéndez Salmón

lunes, 24 de febrero de 2014


"Cuando supo que su hijo estaba desahuciado, Antares se recluyó en el silencio. Lo hizo porque comprendió que sólo la palabra crea la vergüenza. Y él sintió vergüenza: vergüenza de sobrevivir al niño, vergüenza de tener ganas de defecar, vergüenza de su necesidad de sueño.
Así que calló.
Calló durante setenta y dos horas, el tiempo trans­currido entre que el oncólogo le dijo que su hijo iba a morir y el instante en que el niño se apagó sin ruido ni ira, como una vela soplada por un viento dulce y caritativo. Nunca, desde que en la infancia le extirpa­ran las amígdalas, había permanecido tanto tiempo en silencio."


La primera vez que vi este libro fue el día antes de partir de viaje a Riviera Maya, México. Lo vislumbré en el escaparate de una librería céntrica de mi pueblo. No llegué a leer el nombre del autor, ni siquiera el título de la obra, pero la imagen me quedó gravada en mi mente. Aun paseando por las calles resfriadas del pueblo seguía viendo la nostálgica, confusa e inocente mirada del niño. Con cualquier excusa conseguí arrastrar a mi acompañante otra vez a la librería, donde leí el corto capítulo con el que arranca la historia. No puede resistirme y, por eso, hoy os traigo Niños en el tiempo, de Ricardo Menéndez Salmón.

Este libro está dividido en tres relatos; en primer lugar, La herida, que trata del dolor y progresivo alejamiento que sufre una pareja cuyo hijo muere inesperadamente. El segundo relato, La cicatriz, nos narra una parte desconocida de la vida de Jesucristo: su infancia. Por último, en La piel asistiremos en la huida de una mujer embarazada a la isla de Creta y descubriremos la relación entre las tres partes del libro.

No conocía de nada a Ricardo Menéndez Salmón, nunca había oído a hablar de él, pero cuando empecé a leer este libro sentí que él sí me conocía a mí. A pesar de que nunca me he visto en ninguna de las situaciones en las que sobreviven sus personajes, Menéndez sabe disparar desde sus páginas directamente al corazón del lector, envenenándolo con los agrios sentimientos, las heridas incurables y todas las sombras de sus personajes.

El libro, aunque como he mencionado anteriormente, tiene tres partes, el alma reside en el primero, La herida, que gira alrededor de la pérdida de un hijo. En este relato es en el que, en mi opinión, brilla más la prosa del autor, que demuestra tener habilidad para manejar con delicadeza pero sin censura una melancolía que no conoce límites. Una melancolía que se instala en el estómago del lector como un agujero negro que persiste a lo largo de toda la lectura. Y la culpable de todo esto es la pluma atrozmente detallista del autor.

En segundo lugar, en La cicatriz se relata con absoluta y transparente libertad narrativa la infancia de Jesús, otro tema delicado aún hoy en día. En él el autor decide introducirse en las líneas de la historia para explicar el proceso de escritura, su inspiración e interesantes conversaciones mantenidas entre él y Dios en sus sueños. Un gran ejercicio narrativo que, a mí, me convenció mucho más que la historia en sí que, aunque nos presenta a un Jesús más humano que nunca, no acabé de conectar con el devenir de los hechos que se narran.

Por último La piel es un relato que viene a endulzar el libro tras la lectura de los dos tristes relatos previos, aunque igualmente se respira una nostalgia misteriosa. Aquí la prosa de Ricardo Menéndez Salmón se vuelve suave como una brisa marina acariciando las épicas tierras de la isla de Creta, donde el lector encontrará, junto a la silenciosa protagonista, el nacimiento de un amor puro y libre como el sol.

En conclusión, la prosa del autor encaja a la perfección con el tipo de historia que nos ofrece A través de una intensidad que aburriría en un libro largo pero resplandece en un relato corto, Ricardo Menéndez transporta al lector a tres situaciones completamente diferentes pero que todas comparten cierta tristeza y nostalgia. Recomendado a todos aquellos que no busquen acción en su próxima lectura, sino una narración que incita a la reflexión y sumerge a un mundo de frías y grises corrientes de aire.


"La noche más triste nunca es la primera. Pero la primera noche triste es la más larga de las noches tristes por vivir, aquella en que la extensión de la herida se muestra infinita. La noche en que se comprende lo que queda por venir, entre otras cosas la noche más triste."

La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, de Gabriel García Márquez

lunes, 17 de febrero de 2014

"El vuelo 115 de Ladeco, procedente de Asunción, Paraguay, estaba a punto de aterrizar con más de una hora de retraso en el aeropuerto de Santiago de Chile. A la izquierda, a casi siete mil metros de altura, el Aconcagua parecía un promontorio de acero bajo el fulgor de la luna. El avión se inclinó sobre el ala izquierda con una gracia pavorosa, se enderezó luego con un crujido de metales lúgubres, y tocó tierra antes de tiempo con tres saltos de canguro. Yo, Miguel Littín, hijo de Hernán y Cristina, director de cine y uno de los cinco mil chilenos con prohibición absoluta de regresar, estaba de nuevo en mi país después de doce años de exilio, aunque todavía exiliado dentro de mí mismo: llevaba una identidad falsa, un pasaporte falso, y hasta una esposa falsa. Mi cara y mi apariencia estaban tan cambiadas por la ropa y el maquillaje, que ni mi propia madre había de reconocerme a plena luz unos días después."


Cada vez voy conociendo más y más a Gabriel García Márquez. La experiencia de elegir un escritor y centrarse en su obra me está resultando apasionante. Me siento como aquel que se enamora a primera vista de una chica; no puede dejar de pensar en ella. En cada encuentro, en cada cita, la va conociendo más y más: aprende a interpretar sus gestos, a comprender sus manías, a admirar los detalles más imperceptibles de su belleza. A esto, trotadores, se le llama amor literario. Pues algo así me está sucediendo con este autor. En esta duodécima cita he conocido más a fondo su lado más periodístico, estrenado ya con Relato de un náufrago. Hoy os traigo La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, de Gabriel García Márquez.

Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi

jueves, 13 de febrero de 2014


"Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte."


Debo confesar que este libro nunca me llamó especialmente la atención ni por su bella portada, ni por su curioso título ni por el nombre de su autor, hasta el momento completamente desconocido para mí. Lo que me hizo adquirir y leer este libro fue la más que positiva y diferente reseña de Marilú CuEnTaLiBrOs, a la cual era imposible resistirse. Desde aquí le doy las gracias por permitirme adentrarme en esta historia, que tanto me ha marcado. Hoy os traigo Sostiene Pereira, de Antonio Tabucchi.

Lisboa, 1938. El régimen salazarista late con toda su fuerza en las calles de todas las ciudades de Portugal. Pereira, periodista y viudo, dirige la nueva sección cultural de la revista Lisboa, aparentemente independiente pero simpatizante con el régimen. Por su parte Pereira no tarda en presentarse como un hombre tranquilo, sin ideas políticas, neutro en todos los aspectos menos en la literatura, su única pasión aparte del recuerdo de su mujer. Sin embargo, en la vida lineal, gris y aburrida de Pereira irrumpe Monteiro Rossi, al cual nuestro protagonista le ofrece trabajo para la sección cultural que dirige, para romper todos sus esquemas y desestabilizar completamente sus ideales.

Este libro brilla por su originalidad, pero también por su sutileza. Se trata de una novela muy original por ser narrada a modo de declaración, intercediendo en el relato de los hechos y finalizando todos los capítulos con un sostiene Pereira. Tabucchi no duda en interrumpir la narración constantemente para recordarnos que estamos ante una declaración, y muchas veces le serán privados al lector datos íntimos que Pereira ha decidido no compartir. A través de esta originalísima forma de narrar el autor sumerge  al lector en el régimen salazarista que sufrió Portugal en su momento de un modo íntimo y muy realista.

Pero, sin duda, también brilla por la sutileza y la naturalidad con que nos deslumbra la evolución del protagonista. Y es que al hacer evolucionar a Pereira al mismo ritmo que al lector crea una empatía extraordinaria y difícil de conseguir. La irrupción en su vida de Monteiro Rossi, un personaje iluminado por su vitalidad joven e inconformista, y su misteriosa pareja, Marta, que tardó en agradarme.

La narración, a su vez, está a la altura de la historia. Su aparente sencillez esconde la maestría con la que Tabucchi escribió la que se considera su obra maestra. Además, cabe mencionar el genial epílogo en el que el autor se dedica a hacer transparente su inspiración y el proceso de escritura de este libro.

En conclusión, un libro genial que brilla por la originalidad con la que es narrada a forma de declaración -cabe suponer que ante un juez o la policía, aunque no se concreta en el libro- y por la sutileza con la que nos es presentado el protagonista, Pereira. Un libro que le hará reflexionar a uno sobre la libertad de prensa y los males de la neutralidad en momentos críticos de la sociedad. Un libro que me absorbió de la primera hasta la última página y ha quedado gravado en mi interior.

La hojarasca, de Gabriel García Márquez

lunes, 10 de febrero de 2014

"Papá tiene sangre fría para todo esto.Hasta para ordenar que destapen el ataúd y coloquen el zapato que se olvidaba en la cama. Sólo él podía interesarse en la ordinariez de este hombre. No me sorprendería que cuando salgamos con el cadáver la multitud esté aguardándonos a la puerta con los excrementos acumulados durante la noche y nos den un baño de inmundicias por interferir la voluntad del pueblo. Tal vez por tratarse de papá no lo hagan. Tal vez lo hagan por tratarse de algo tan indigno como esto de frustrarle al pueblo un placer prolongadamente apetecido, imaginado durante muchas tardes sofocantes, cada vez que hombres y mujeres pasaban por esta casa y se decían: "Tarde o temprano almorzaremos con este olor." Porque eso decían todos, desde la primera casa hasta la última."


Este libro es de los que tenía más ganas de leer del Nobel colombiano por ser la primera novela que publicó. Publicada en 1955 y escrito en Colombia justo antes de que su autor se marchara a París, en este libro nació el pueblo ficticio de Macondo, escenario de libros inmortales como Cien años de soledad. Siendo Gabo el autor de invierno, ¿cuánto tiempo más me podía resistir a esta obra? Hoy os traigo La hojarasca, de Gabriel García Márquez.

La narración arranca con la muerte de un doctor, un hombre muy odiado por el pueblo de Macondo desde que, en una de las múltiples guerras civiles que se sufrieron, una docena de hombres fueron a su casa a suplicar atención médica para los heridos y el doctor se lo negó. Un silencio frío como el hielo invade las calles y parece una tormenta parece avecinarse sobre nuestros tres narradores -un un viejo coronel, su hija Isabel y su nieto- que se encargan del funeral y el entierro del odiado doctor, enfrentándose a la rabia acumulada por todo el pueblo durante años para darle cristiana sepultura. Toda la historia no abarca más que de las 14:30 a las 15:00 horas de un día de septiembre de 1928.

Lo que más me gustó de esta corta obra son los tres puntos de vistos que ofrece de toda la historia. Por un lado el del viejo coronel, inocente y bueno pero a la vez decidido en no dejar insepulto a su amigo el doctor, por otro lado a su hija Isabel que se ve obligada a acompañarlo temiendo la furia y los chismes del pueblo por apiadarse de un hombre tan odiado, y por último el del nieto, que a través de sus ojos ingenuos viviremos toda la tensión del momento. Sin esos tres puntos de vista seguramente la historia perdería su resplandor.

El clima que consigue Gabriel García Márquez en esta obra es increíble. La pobreza de un pueblo que una vez fue próspero da título a esta obra, y los silencios rencorosos y resentidos de sus habitantes envuelven al lector desde la primera página, transmitiendo una tensión que cinematográficamente se traduciría como el eco de un andar pesado y lento, avanzando por una calle a lo largo de la cual las ventanas se van cerrando, sigilosas pero intransigentes. Y es que la hojaresca no es más que los restos de los restos de la compañía bananera que, con ella, trajo prosperidad a Macondo, pero se fue tan rápido como llegó, dejando al pueblo desolado.

Al viejo coronel y a Isabel -junto a su desaparecido marido Martín- ya los conocí en el cuento Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo y me encantó reencontrarlos en esta historia, que contiene una crítica social que apunta directamente a la impiedad e incomprensión de los pueblos. Aunque no aparece aún en esta obra el realismo mágico como tal, ya se puede apreciar en algunos detalles si uno se fija bien.

En conclusión, este se trata, sin duda alguna, de uno de los imprescindibles de Gabriel García Márquez. El polvo, la venganza, el rencor y la inevolución social laten en sus páginas con todas sus fuerzas. Una historia tan sencilla como perfecta, que no dejará indiferente al lector. No es la mejor novela del Nobel colombiano, pero a mí me conquistó desde su primera página.


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Otra vuelta de tuerca, de Henry James

miércoles, 5 de febrero de 2014


"La historia nos había mantenido alrededor del fuego lo suficientemente expectantes, pero fuera del innecesario comentario de que era horripilante, como debía serlo por fuerza todo relato que se narrara en vísperas de navidad en una casa antigua, no recuerdo que produjera comentario alguno aparte del que hizo alguien para poner de relieve que era el único caso que conocía en que la visión la hubiese tenido un niño."


Quiero empezar esta reseña confesando que la lectura de este libro ha supuesto una gran decepción para mí. No por el libro, sino por el cine español. Y es que yo no encontraba ninguna película española que me gustara hasta que vi Los Otros o El Orfanato y recuerdo que pensaba: "¡Cuánto talento tiene nuestro país! ¡A parte de buenos actores cuánta imaginación para desarrollar una película así!". Hoy en día no es habitual una película con un argumento inolvidable si no proviene de un libro (no me malinterpretéis, hay muchísimas excepciones a esta afirmación, pero hay que reconocer que suele coincidir el tener un gran argumento con estar inspirado en un libro). El hecho es que con la lectura de este libro descubrí que ambas películas, motivo de orgullo nacional, estaban inspiradas en este libro. ¿Que tienen todo el derecho de inspirarse en libros extranjeros? ¡Faltaría más! Pero lo desconocía por completo y me supuso una decepción importante.... En fin, hoy os traigo, pues, Otra vuelta de tuerca, de Henry James.

Conocemos a una institutriz cuando acepta la oferta de ir a vivir en una mansión victoriana de Inglaterra para criar a dos hermanos. Cuando llega le impresiona el paisaje, la mansión y la bondad de los tranquilos y obedientes niños a los que se dedica. Sin embargo no tarda en apreciar en ellos la sombría huella de la anterior institutriz, la señorita Jessel, y el criado, Peter Quint, ambos muertos en extrañas circunstancias. Al intentar ayudarlos no tarda en percibir la presencia de fantasmas en la vetusta mansión.

Empiezo por la conclusión: este ha sido el mejor libro de miedo que he leído nunca. No soy demasiado aficionado al género, pero este realmente me ha resultado escalofriante. De hecho, cuando Henry James envió al editor el manuscrito escribió a su amigo Edmund Goose: "Al terminar estaba tan asustado que me daba miedo ir a la cama". En mi opinión, la clave de este éxito ha sido, sin lugar a dudas, el hecho de que la institutriz sea la narradora en primera persona de la historia. Y es que a lo largo de todo el relato es imposible discernir si realmente están sucediendo hechos paranormales o nuestra protagonista se ha vuelto loca. Se encuentran argumentos para apoyar ambas teorías en la narración; por un lado la institutriz parece obsesionada y su forma de relatar su experiencia no carece de cierto tono paranoico, pero por otro la ocurrencia de apariciones parece innegable desde sus ojos. Esto abre el abanico de interpretaciones que el narrador no se dedica a eliminar, sino a fomentar. Y todo esto lo consigue conservando el tono de una historia de miedo contada al lado del fuego antes de ir a dormir.

El tono y la personalidad casi demente de la narradora pone de los nervios desde la primera página al lector; ante escenas que podrían ser serenas y hasta alegres, iluminadas por el candor de unos hermanos que aparentemente son los niños más obedientes e inocentes del mundo, son transfiguradas a través de la forma de narrarlas en terroríficos hechos falsa e irónicamente sencillos que guardan una realidad tan misteriosa como aterradora. Libros como este demuestran la fuerza que tiene la forma de narrar, siendo este elemento capaz de cambiar por completo la historia en sí.

El final abierto deja sin aliento ante todas las posibles interpretaciones. Esta es la clave del éxito de este libro; te ofrece un punto de vista exageradamente subjetivo y da a elegir al lector a quien de sus personajes cree, al narrador o a los demás.

En conclusión, este es un libro de terror en mayúsculas. Cada vez que la protagonista sufre una aparición al lector se le parará el corazón pero lo que realmente provoca miedo es la incertidumbre de no saber la verdad verdadera de lo que sucede. La guinda del pastel: el narrador. Un libro absorbente y oscuro que no solo te hará creer en fantasmas, también en la pericia inagotable de los buenos escritores.

Los cuentos más europeos de Gabo.
Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez

sábado, 1 de febrero de 2014


"En plena convalecencia, y con un sentimiento de nostalgia anticipada, nos fuimos del pueblo antes de lo previsto, con la determinación irrevocable de no volver jamás. Los turistas estaban otra vez en la calle, y había música en la plaza de los veteranos, que apenas sí tenían ánimos para golpear los boliches de la petanca. A través de los cristales polvorientos del bar Marítzm alcanzamos a ver algunos amigos sobrevivientes, que empezaban la vida otra vez en la primavera radiante de la tramontana. Pero ya todo aquello pertenecía al pasado."


Y finalmente ya he acabado el libro con el recopilatorio de libros de cuentos de Gabriel García Márquez, Todos los cuentos. Este libro de cuentos fue publicado en 1992 y es el último que ha publicado del género. En su prólogo "Porqué doce, porqué cuentos y porqué peregrinos" el autor nos cuenta la historia de la elaboración de estos cuentos. Como mínimo común múltiple de los doce cuentos que conforman este libro es el hecho de que en ellos se intenta reflejar las vivencias de los latinoamericanos como inmigrantes en Europa. Al parecer este es de aquellos libros que estuvo durante años entre la papelera y la mesa, hasta que finalmente la balanza -¡por suerte!- tendió hacia la mesa y Gabo los acabó. Casi todos los cuentos se sitúan en Europa (Nápoles, Roma, Barcelona, París, etc.) y esta no es la única novedad: es el único libro de cuentos del Nobel colombiano que no lleva como título uno de los cuentos. Hoy os traigo Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez.

Buen viaje, señor presidente es un cuento que no me acabó de convencer. Su protagonista es un ex-presidente que viaja a Ginebra para que le miren un dolor. Cuando un reputado doctor identifica su dolor le da dos opciones: someterse a una dura y cara operación o morir en poco tiempo. El ex-presidente decide meditarlo paseando por las calles de Ginebra y de esta forma conoce a Homero, un humilde empleado del hospital que dice ser admirador suyo. Este cuento gira entorno al oportunismo que hallamos en la naturaleza del ser humano, que no siempre implica maldad. Sin embargo, como ya he dicho, este cuento no me acabó de llegar, en mi opinión es demasiado largo por su contenido.

En La santa conoceremos a Margarito Duarte, que perdió a su esposa cuando parió y a su hija con siete años de edad. Llega el momento en el que el pueblo decide cambiar de situación el cementerio y, aunque al abrir la tumba de su esposa se encuentra sus cenizas como es de esperar, al abrir el de su hija la encuentra como si estuviera dormida, sin ningún rastro de putrefacción. La noticia causa revuelo en el pueblo y en el clero, que no dudan en enviar al pobre Margarito Duarte a Roma con la misión de mostrarle al Papa este milagro. Sin embargo los años pasarán y, pese a su constancia y paciencia, todo tipo de impedimentos harán que no pueda cumplir su misión. Este cuento me transmitió la impotencia de su protagonista de nunca poder acceder a un personaje tan público como el Papa. Además, García Márquez ha decidido para esta historia utilizar un narrador testigo que consigue realzar al personaje de Margarito de una forma increíble.

En El avión de la bella durmiente el protagonista -me gusta pensar que mismo autor- se encuentra en un aeropuerto cuando ve pasar a la que dice ser la mujer más hermosa que ha visto en su vida. A pesar de que, debido a una fuerte nevada, su vuelo se retrasa hasta la noche, no puede creer su suerte cuando ve que su asiento está justo al lado de la mujer. Sin embargo, su alegría se desvanece en el momento en que comprueba que su vecina pretende pasar todo el viaje durmiendo. Este cuento me recordó mucho la última novela publicada de Gabo, Memoria de mis putas tristes. En ambas el protagonista se enamora de una bella durmiente tan lejana como anhelada. En cuentos como estos el Nobel colombiano demuestra que una situación de lo más cotidiana y normal se puede convertir en algo único y trascendental en la vida de sus protagonistas.

A pesar de que es el primer cuento en el que aparece Barcelona, la mejor ciudad del mundo, Me alquilo para soñar no me acabó de convencer. Me pareció, de alguna manera, un cuento que nació de una buena idea pero se ha quedado incompleto. El narrador, otra vez testigo, nos cuenta la historia de Frau Frida, una mujer que se ganaba la vida soñando el futuro de las personas. A través de los años, gracias a su don, va ascendiendo en la escala social, y, aunque nuestro narrador se niega a creer que realmente tiene el don de soñar el futuro de la gente, no duda en dejar la ciudad en la que vive por un sueño de Frau Frida. De este cuento no conseguí captar el mensaje o moraleja y, por eso, no me llegó como otros de este libro, pero la historia está muy bien.

"Sólo vine a hablar por teléfono" es uno de esos cuentos que exponen una situación disparatada para retratar una sociedad que da cierta pena. La protagonista es María de la Cruz, que vuelve de una visita a unos familiares suyos que viven en Zaragoza en un coche de alquiler. Sin embargo, una avaría cambia sus planes y gracias a un conductor de autobús consigue llegar a un edificio en el que todas las mujeres viste igual, aunque constantemente pide hablar por teléfono para avisar a su marido, que la espera en Barcelona, demasiado tarde se da cuenta que se encuentra en un manicomio, y es tratada como tal. Su marido cree que su mujer lo ha dejado y finalmente, cuando años después María de la Cruz consigue contactar con él, se cree al Director del manicomio cuando éste le dice que su mujer está loca. En este cuento García Márquez nos viene a dejar la pregunta de quién es el loco, María o la sociedad entera. La tristeza final de la protagonista es muy intensa y el lector la sufrirá como si fuera él quien se encontrara entre las cuatro frías paredes de su celda en el manicomio, pidiendo siempre hablar por teléfono.

Espantos de agosto es uno de los cuentos más cortos de este libro. Es la historia de como la familia del narrador fueron invitados por el escritor Miguel Otero Silva a pasar el día en su castillo. Una vez allí les cuenta una escalofriante leyenda sobre el castillo que nuestro protagonista no se puede sacar de la cabeza. Se hace tarde y, ante la insistencia de su anfitrión, la familia decide quedarse a dormir en el castillo. Aunque pueda parecer lo contrario este no es un cuento que de miedo, pero lo que sí que es cierto es que el final abierto puede provocar un escalofrío al lector.

María dos Prazeres es una anciana que vive en Barcelona y que fue prostituta en su juventud. Un día tiene un sueño que interpreta como que morirá antes de la próxima Navidad. Decide pues organizar su funeral, elegir donde debe estar enterrada, entrenar a su perro, Noi ("chico" en catalán) para que cada domingo vaya ante su tumba y llore. Sin embargo pronto descubrirá que su destino es otro. Este es el cuento que más importancia se le da a la ciudad de Barcelona, sus calles, sus plazas y su gente. Aunque el final no me acabó de convencer el hecho de que salga una ciudad de la que estoy completamente enamorado tan bien retratada hizo que me quedara con muy buen gusto de boca este cuento.

Diecisiete ingleses envenenados es la historia de la llegada de la señora Prudencia, cuya mayor sueño es confesarse al Papa, a la ciudad de Nápoles. Como el cónsul que esperaba no aparece en el puerto decide ir a un hotel, en la que tiene una interesante conversación con un cura sobre los problemas y las costumbres de Italia. No os puedo contar mucho más porque no entendí mucho más. Quizás si algún día llego a entender este cuento me parecerá fabuloso, pero no lo he conseguido, por lo que no puedo decir que lo haya disfrutado.

En Tramontana tenemos como escenario Barcelona y Cadaqués, situado en la Costa Brava catalana. Más que una historia -que también- viene a ser una reflexión sobre la tramontana, un viento que según algunos puede llegar a enloquecer a la gente, y la muerte. Viene a ser una anécdota que sirve como excusa para algo mayor. Me encantó, en parte porque una vez más son escenarios que me son cercanos y conocidos, pero también por la historia en sí.

El verano feliz de la señora Forbes es la historia de como dos hermanos sufren la estricta dictadura de su institutriz, la señora Forbes, que se gana su odio. Es este mismo odio la razón por la cual los dos hermanos deciden acabar con ella envenenándole el vino. Lo mejor de este cuento es el misterio que rodea la rígida señora Forbes y la incomprensión de los dos hermanos.

La luz es como el agua es el cuento más corto del libro y gira entorno a unos hermanos que piden una barca a sus padres, que finalmente se lo compran pese a no haber mar. Los hermanos, para conseguir todos sus caprichos se portan bien, sacan buenas notas y hacen todo lo que sus padres les piden: un traje de buceo, una fiesta, etc. Sin embargo, la extrema imaginación de los hermanos a la hora de imaginar mares de luz en el piso puede invocar la fatalidad. Es de los que menos me gustaron, pese a que, por lo que he visto, es considerado como uno de los más intensos de los doce que componen este libro.

El rastro de tu sangre en la nieve es el mejor cuento de los doce, en mi opinión. Es curioso porque suele coincidir que el último cuento de los libros de García Márquez suele ser mi favorito, pero es que es claramente superior a los anteriores en todos los sentidos. En mi opinión Gabo es de los que se dejan lo mejor del plato para el final. La historia gira entorno de la luna de miel de Nena Daconte -este cuento es el origen del grupo de música español con el mismo nombre- y Billy Sánchez. Antes de empezar el viaje al entregarle unas rosas en señal de felicitación se corta el dedo y no le deja de sangrar en todo el viaje en coche de Madrid a París, por lo que con solo llegar la hospitalizan. Este cuento es sencillamente increíble. Los protagonistas me recordaron a La Bella y la Bestia y en él me enamoré de la lucidez, serenidad y valentía de Nena Daconte. Os recomiendo su lectura, pues a mí, que me cuesta llorar, esta historia me arrebató alguna que otra lágrima.

En conclusión, Doce cuentos peregrinos rompen completamente el tipo de cuentos con que Gabriel García Márquez nos tenía acostumbrados (del tipo Los funerales de la Mamá Grande) para alejarse de Macondo y situarse en Europa. Aunque hay cuentos que me han gustado más y otros que me han gustado menos el talento de Gabo es innegable, y lo demuestra en cada uno de los doce que componen este libro.

Y vosotros, ¿con qué libro se os ha escapado alguna que otra lágrima?