La tregua, de Mario Benedetti

lunes, 31 de marzo de 2014

"Desde el dormitorio, ella me llamó. Se había levantado, así, envuelta en la frazada, y estaba junto a la ventana mirando llover. Me acerqué, yo también miré cómo llovía, no dijimos nada por un rato. De pronto tuve conciencia de que ese momento, de que esa rebanada de cotidianidad, era el grado máximo de bienestar, era la Dicha. Nunca había sido tan plenamente feliz como en ese momento, pero tenía la hiriente sensación de que nunca más volvería a serlo, por lo menos en ese grado, con esa intensidad. La cumbre es así, claro que es así. Además estoy seguro de que la cumbre es sólo un segundo, un breve segundo, un destello instantáneo, y no hay derecho a prórrogas."


Por fin", pensé cuando tuve el libro virgen de lecturas entre mis manos. Y es que este libro, que viene a ser la primera obra que leo del famoso escritor uruguayo, llevaba mucho tiempo esperando en mi estantería, llamándome, recordando las muchas recomendaciones que me empujaron a adquirirlo. Y finalmente me dije que no podía esperar más, que no podía retrasar más su lectura. ¡No me podía despedir tan súbitamente de la literatura sudamericana! Hoy os traigo La tregua, de Mario Benedetti.

La tregua es el diario que empieza a escribir Martín Santomé siete meses antes de la jubilación. Martín es un hombre viudo y con tres hijos ya mayores que vive en una cotidianidad asfixiante y triste. Su único anhelo es que estos siete meses pasen lo más rápido posible, aunque no sabe lo que hará entonces durante todo el tiempo que ahora pasa a la oficina. Sin embargo, de repente irrumpe en su vida lineal una joven y bella mujer, compañera en la oficina, llamada Avellaneda para volver a hacer latir a un corazón cansado y agriado por el paso de los años.

¿El amor tiene edad? A través de un narrador excepcional Mario Benedetti transmite con una claridad brillante los sentimientos de un hombre que ve pasar la vida con indiferencia y desilusión. La mujer a la que amaba hace años que ha muerto y su rostro empieza a borrarse de su memoria, sus tres hijos apenas le hacen caso -y lo mismo hace él con ellos-, en la oficina todo se sucede de igual manera y los días van pasando. Una rutina gris, un hombre taciturno. Pero de repente, y sin previo aviso, un sentimiento muy intenso empieza a crecer en el interior de nuestro protagonista, un amor tan fuerte como para dar color a esta vida en blanco y negro.

Este libro cobra la forma de un diario personal y está escrito con una sencillez que hace de canal perfecto para transmitir todo lo que transmite al lector. Los detalles en los que incurre el protagonista a la hora de narrar su día a día se acumulan en el estómago del lector. La soledad, el paso del tiempo, el amor sincero, los celos, la felicidad, los prejuicios, la sexualidad... no hay censura, Mario Benedetti incurre en todas las caras de la vida de Martín sin compasión para el lector, que necesitará unos días para volver a ser él mismo, pues una parte del protagonista ha quedado clavada en su interior. El final, imprevisible, es inmejorable.


Autora de primavera: Alice Munro

jueves, 20 de marzo de 2014



Ya ha llegado la primavera! ¡Qué lejos parece ya la Navidad y el fin de año! Ahora ya hace exactamente un cuarto de año desde el día en que se me ocurrió centrarme en un escritor cada estación. Gabriel García Márquez fue el primer elegido y, con sus palabras, me ha dado el calor suficiente para sobrevivir a los días helados que han ido pasando poco a poco, con todos sus alegrías y sus disgustos, con sus momentos inolvidables y sus decepciones. A lo largo de este invierno he crecido como persona y como lector gracias a las historias llenas de sudor, polvo y amor apasionado que rebosan las novelas de Gabo. Sus lecturas me han acompañado a lo largo de todo Cataluña, del mar a la montaña, y a lo largo del Océano Atlántico hasta las remotas tierras del Yucatán. Me he acostumbrado al silencio que guardaban como un tesoro los reservados habitantes de Macondo, a su clima cálido y a las implacables leyes de los pueblos latinoamericanos. Me he guardado tres obras suyas por no tenerme que despedir de esos paisajes coloniales para siempre: El general en su laberinto, Noticia de un secuestro, El otoño del patriarca y Vivir para contarla.

Y ahora, sin el ritmo firme de sus relatos me siento perdido. La primavera ha llegado, trotadores, y el polen surca las corrientes de aire por doquier. Cada día hay más horas de sol y más color en los paisajes, y por muchas veces que haya sido testigo de este cambio climático nunca me acostumbraré al nacimiento de tanta belleza. Llega la hora de recibir a otro escritor o escritora para viajar tres meses junto a él o ella. Y mi elegida, por casualidad, no os créais, es otra ganadora del Premio Nobel de Literatura: Alice Munro.

Alice Munro (Wingham, 1931) pasó su infancia en una granja al oeste de Ontario en la época de la profunda depresión económica que afectó a todos los niveles de una sociedad que no estaba acostumbrada a otra cosa que a la prosperidad incondicionada. Aún era muy joven cuando ingresó en la Universidad de Western Ontario, donde trabajaba pagarse los estudios y donde conoció a James Munro, con quien se casó en 1951. Se instalaron en Vancouver, tuvieron una hija, se trasladaron a Victoria, abrieron una librería y se divorciaron. Destrozada, Alice Munro volvió a su estado natal y se entregó al oficio de escribir. Es llamada la maestra del relato, pues la gran mayoría de sus obras son relatos cortos que de centran en los universos de sus protagonistas femeninas. De ella ya he leído Mi vida querida y me encantó la experiencia.

A este viaje que emprendo junto a la autora de primavera nos podéis acompañar a través del reto que creé nada más saberse quien era el premio Nobel, que tiene como fecha límite para reseñar al menos una de sus obras el 21 de junio, justo cuando termina la primavera. Ya somos diez, ¡animaos!

Espero que os guste mi elección y me acompañéis de Colombia a Canadá para descubrir a esta escritora tan sensible y profunda.

Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez

lunes, 17 de marzo de 2014


"Ahora que estamos solos, entre amigos, quisiera solicitar la complicidad de ustedes para que me ayuden a sobrellevar el recuerdo de esta tarde, la primera de mi vida en que he venido de cuerpo presente y en pleno uso de mis facultades a hacer al mismo tiempo, dos de las cosas que me había prometido no hacer jamás: recibir un premio y decir un discurso."


Este es el último libro del autor de invierno que he leído. Cuando vi que se me acababan los días hasta el inevitable 21 de marzo que pone fin a esta estación helada me puse a elegir el que sería el último libro de esta maratón de obras de Gabo. De él ya he leído novelas, cuentos, crónicas periodísticas... pero había un lado del genio de la literatura que aún me era desconocido: el de los discursos. Con este pensamiento en la cabeza descubrí la obra que os traigo hoy, Yo no vengo a decir un discurso, de Gabriel García Márquez.


En este recopilatorio el lector encontrará los textos escritos por Gabo para ser leídos ante una audiencia y, a través de ellos, podrá seguir su crecimiento como escritor y como persona a lo largo de toda su vida. El libro empieza con "La academia del deber", de cuando Gabo tenía diecisiete años y escribió este discurso para despedir al curso superior de bachillerato, hasta "Un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano", discurso que hizo ante la Academia de la Lengua y los reyes de España en 2007.

Después de haber estado tres meses leyendo mayoritariamente la obra de Gabriel García Márquez, leer sus discursos más importantes ha sido una experiencia increíble. Llenas de crítica social y, en ocasiones, remitiéndose a algunas de sus obras Gabo ha realizado discursos con una maestría que en ocasiones alcanzan un punto del realismo mágico que caracteriza sus mejores obras.

Los textos que aparecen en este libro han sido revisados por García Márquez y Cristóbal Pera y han sido titulados por el primero. El mismo escritor dijo que "leyendo estos discursos redescubro cómo he ido cambiando y evolucionando como escritor". Y nada es más cierto, realmente resulta impresionante el cambio constante de Gabo. Mi discurso favorito, sin lugar a dudas, es el pronunciado en la entrega del Premio Nobel de la Literatura, "La soledad de América Latina", un discurso que viene a denunciar la indiferencia con la que el mundo se toma la pobreza y la muerte en Sudamérica.

En conclusión, si os apasiona Gabriel García Márquez y ya habéis leído la mayor parte de su obra, os encantará adentraros en sus discursos, aprofundizar en cada una de sus palabras que, sin librarse de un cierto tono narrativo, nos enfrenta ante la realidad que, como excelente periodista que es, quiere difundir por todo el mundo.




Pista autor(a) de primavera: también es Premio Nobel de la Literatura.

Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez

viernes, 14 de marzo de 2014


Cuando terminó, Cayetano tomó la mano de Sierva María y la puso sobre su corazón. Ella sintió dentro el fragor de su tormenta.
«Siempre estoy así», dijo él
Y sin darle tiempo al pánico se liberó de la materia turbia que le impedía vivir. Le confesó que no tenía un instante sin pensar en ella, que cuanto comía y bebía tenía el sabor de ella, que la vida era ella a toda hora y en todas partes, como sólo Dios tenía el derecho y el poder de serlo, y que el gozo supremo de su corazón sería morirse con ella. Siguió hablándole sin mirarla, con la misma fluidez y el calor con que recitaba, hasta que tuvo la impresión de que Sierva María se había dormido. Pero estaba despierta, fijos en él sus ojos de cierva azorada. Apenas se atrevió a preguntar:
«¿Y ahora? »
«Ahora nada», dijo él. «Me basta con que lo sepas»




El invierno, trotadores, se acaba. Las horas de sol se alargan, cada vez hace menos frío y el paisaje se empieza a teñir de verde. Empiezo a vislumbrar la primavera y, aunque por un lado soy feliz, por el otro esto significa que se acaba la lectura intensiva de la obra de Gabriel García Márquez. Al principio de invierno decidí elegir un escritor para concentrarme en su obra durante una estación. Lo he disfrutado muchísimo y, por lo que me decís en vuestros comentarios, vosotros también. Por eso ya os puedo asegurar que habrá autor -o autora- de primavera y... ¡que ya está elegido! El próximo día 21 -precisamente cuando empieza la estación de las flores- dejaréis de ver a Gabo en la barra lateral para ver al nuevo autor. Sin más preámbulos, hoy os traigo Del amor y otros demonios, de Gabriel García Márquez.

El atlas de las nubes, de David Mitchell

viernes, 7 de marzo de 2014


"- Ah, estupendo, Adam… ¡Sentimientos liberales! ¡Pero a mí no me vengas con monsergas de justicia! ¡Vete a Tennessee montado en un pollino y ponte a convencer a esos palurdos sudistas de que en realidad son negros pintados de blanco y de que sus esclavos son blancos pintados de negro! ¡Vete a Europa y ponte a decirles que los derechos de los esclavos del imperio son tan inalienables como los de la reina de Bélgica! ¡Ah, terminarás pobre, canoso y ronco en las reuniones del partido! ¡Te escupirán, te dispararán, te lincharán, te aplacarán con medallitas y los paletos te despreciarán! ¡Te crucificarán! Ingenuo y soñador Adam. Quien osa desafiar a esa hidra de cien cabezas que es la naturaleza humana lo termina pagando con espantosos sufrimientos, ¡y su familia también! ¡Y cuando exhales el último suspiro, sólo entonces, te darás cuenta de que tu vida no ha sido más que una minúscula gota en un océano infinito!
- Y sin embargo, ¿qué es un océano sino una multitud de gotas?"



No soy demasiado aficionado al cine. Cada vez que decido alquilar una película me suelo pasar horas y horas para elegir, pues ningún título y ninguna portada me llama especialmente la atención. A mi parecer, Hollywood ha establecido una estructura de película que, si no se sigue a pies juntillas, suele ser rechazado por el mundo occidental. Es por eso que el cine de Bollywood, nórdico, asiático -¡y hasta español!- suele ser considerado "raro" o "malo" por el simple hecho de ser diferente. Aunque yo tampoco escapo de la mano de Hollywood me encantan películas como "Amélie" o "Hacia rutas salvajes" que parecen desafiar esas leyes no escritas del cine comercial. Es por eso que la adaptación cinematográfica del libro que os traigo hoy me llamó desde el primer momento la atención. Hoy os traigo El atlas de las nubes, de David Mitchell.