La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne

"En cualquier caso, los espectadores adoptaban siempre la misma actitud solemne, como cuadraba a un pueblo para el cual la religión y la ley eran casi los mismos, y cuyas instituciones estaban tan completamente entremezcladas, que tanto los más severos como los más simples castigos públicos se convertían en ceremonias"
Parece mentira que ya estemos en la tercera parada del viaje iniciado con motivo del reto Trotalibros. En él cada mes hacemos una parada en algún lugar a través de los libros. Marzo lo hemos dedicado a una región localizada en el noreste de Estados Unidos, que hoy componen los estados de Maine, Nuevo Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Conneticut. Se trata de Nueva Inglaterra. Ese territorio debe su nombre a que fue donde se establecieron los primeros colonos británicos, desde el desembarco del buque de Mayflower en 1620. Y un servidor ha elegido estos inicios para visitar los paisajes vírgenes y otoñales de este paraíso americano, donde los pueblos ingleses malconvivían con los indios, donde alejarse de la costa significaba enfrentarte a lo desconocido y salvaje. Hoy os traigo La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne.

La historia arranca con el juicio público a Hester Prynne en la plaza de la Boston incipiente y puritana de mediados del siglo XVII. Se le acusa de adulterio al tener una hija ilegítima mientras su marido no había llegado aún a América. Hester es condenada a lucir la letra escarlata "A" de adúltera en el pecho para lucir su vergüenza para siempre. Aunque jueces, magistrados y reverendos interpelan en numerosas ocasiones a Hester para averiguar quien es el padre de su hija, Pearl, la mujer se niega a desvelarlo. Incluso ante las adversidades que le impone a través de los años un pueblo severo, rígido e inflexible, Hester demuestra continuamente una valentía, una dignidad, una lealtad y una resignación extraordinarios que incluso le hará valer la admiración de la misma comunidad que la abomina.

Si algo odiamos los lectores es reconocer que conocemos un libro gracias a una película (y no al revés), pero la verdad es que el primer contacto con esta historia fue por la adaptación cinematográfica de 1995, interpretada por Demi Moore y Gary Oldman. Aunque la película no me gustó, me llamó la atención la sociedad de Nueva Inglaterra de esa época, los primeros pobladores que desembarcaron al Nuevo Mundo con la idea de construir una comunidad ascética desde sus raíces, lejos de los pecados de Europa, una nueva Jerusalén. En esta sociedad los juicios son morales y religiosos y se inmiscuyen en los asuntos privados de sus ciudadanos. Por eso yo, estudiante de Derecho, elegí este libro para esta parada del reto Trotalibros. Y me ha sorprendido mucho y gratamente por dos razones.

En primer lugar mencionar que la novela es completamente diferente a la película. Por un lado la adaptación cinematográfica se centra en el amor prohibido previo al juicio severo del pueblo de Boston (lo que vende; mucho sexo apasionado y frases empalagosas). En cambio, la novela original de Hawthorne arranca con el juicio y se centra en la vida de Hester Prynne después de la condena, sin que el personaje del padre (al que a lo largo de la reseña pienso mantener en el anonimato para no hacer ningún spoiler, aunque solo hace falta leer la sinopsis o ver el trailer para descubrirlo) tenga tanto protagonismo. Por decirlo de alguna manera, la película se centra en el a priori del juicio y la novela en el a posteriori. Así, no estamos ante una historia de amor imposible, sino ante una narración que retrata la hipocresía de la sociedad centrándose en el sufrimiento de la protagonista.


En segundo lugar, lo que más me gustó del libro fue la manera con que Hawthorne retrata la sociedad de esa época y a Hester Prynne. Se trata de un libro corto y vemos como la narración se divide básicamente en dos partes: la primera es la condena de la protagonista cuyo coraje, bondad, discreción y nobleza la convierten en uno de esos personajes inolvidables que pocas veces un lector tiene la suerte de conocer. La segunda parte se centra más en el sufrimiento del padre, que no confiesa por falta de aplomo y valor, y la venganza que planea el viejo marido de Hester, Roger Chillingworth, contra él cuando finalmente llega. Pero a pesar de la importancia que le otorga el autor a la complejidad de sus personajes no descuida en ningún momento la descripción del paisaje, introduciendo incluso cierto simbolismo: mientras que el pueblo de Boston representa la severidad, la opresión y los prejuicios intocables de una comunidad cerrada, el exterior, con sus verdes bosques, sus claros riachuelos y su pureza virgen se presenta como la liberación real y natural, alejada de todo dogma ridículo instaurado por la civilización.

Nathaniel Hawthorne representa el origen de la literatura norteamericana. Si os animáis con este clásico, sobretodo, no os saltéis el magnífico prólogo de título "La aduana", que con una enigmática mezcla entre realidad y ficción (donde acaba y empieza cada una, solo el autor lo supo) nos relata el origen de la novela. El narrador, oficial en jefe ejecutivo de la Aduana de Salem (a mediados del siglo XIX), encuentra en un piso abandonado del edificio la letra escarlata y un relato de su historia escrito por un director ejecutivo. Cuando lo despiden de la organización después de tantos años de esfuerzo y dedicación se siente injustamente rechazado por la sociedad y, al sentir cierta conexión con Hester, decide escribir su historia. No tiene pérdida.

Aunque es innegable que el estilo del autor es denso y cargado, al ser más un cuento largo que una novela debido a sus pocas páginas, no se me hizo pesado en ningún momento. Precisamente lo contrario, Hawthorne consigue impregnar el relato de una musicalidad realmente impresionante. También se trata de una narración opaca, tarda en revelar los secretos, consiguiendo mantener desde la primera página la atención del lector, impaciente por saber quien es el padre de Pearl.

En conclusión, un clásico de la literatura norteamericana, un relato triste y duro, centrado en sus melancólicos personajes, que retrata la innata hipocresía de la sociedad -ayer emanaba de la rigidez religiosa, hoy aunque el origen es más sutil el resultado no es mucho mejor-. Una lectura imprescindible y más que adecuado por el pasado Día Internacional de la Mujer.


Siguiente parada: abril, Rumania.

(Fotografías tomadas en Santa Fe del Montseny)

Comentarios

  1. Llevo detrás de este libro un par de años: la trama y el contexto histórico me llaman muchísimo y creo que es una novela que me podría gustar bastante. Me gustan esos retratos de sociedades pasadas, así que tengo que terminar de animarme para hacerme con él. 1beso!

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  2. Desde luego, un clásico que debería estar en las estanterías de todo buen lector. Además, unas fotos maravillosas. Besos.

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  3. Yo voy contracorriente con este libro porque a mí no me gustó nada, se me hizo pesadísima su lectura
    Besos

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  4. Hola!!! hace tiempo que quiero leerme este clasico, pero no lo he visto en ninguna libreria. Lo seguire buscando porque se que me va a encantar y sobre todo por su ambientacion. Gracias por la reseña
    Un abrazo y nos leemos

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  5. Lo leí hace mucho tiempo y la verdad es que no me convenció, quizás no era el momento.
    Besos.

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  6. Lo bueno que tienen los clásicos es que fueron escritos en otros tiempos, más cercanos a la mentalidad de la gente de la que tratan. Nada de mujeres adelantadas a su tiempo y otras patrañas con las que nos alimentan algunos autores hoy en día en sus noveluchas pseudo-históricas. Leí esta novela hace algunos años en inglés y me gustó mucho.
    saludos

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  7. Este me parece muy interesante, así que quiero leerlo
    como siempre me encantan tus fotos ^^
    un besote

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  8. Con este clásico no me he animado. La culpa la tiene que la peli la he visto y no me gustó nada. Pero ahora me dejas con dudas. Me parece qeu voy a tener que darle una oportunidad.
    Besotes!!!

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  9. Soy Araceli, que como somos tres, pues lo aclaro (?)
    Que alegría ver que no soy de las únicas que estudia derecho en este mundillo :_ Debo decir que entré gracias a tu comentario y he sentido un flechazo con las fotos que subes al blog. Por favor, que bonito, y al fin alguien que no lee todas las novedades juveniles :_ Dicho eso, le tengo muchísimas ganas a este libro pero he establecido como propósito no comprar más clásicos hasta que acabe los que tengo. Así que en cuanto lo haga te comentaré qué tal :)

    Ya te seguimos y no te perderé la pista, un beso!

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  10. lo leere en algun punto, espero sea pronto!

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  11. Me encantan tus reseñas y las fotos que nos muestras en ellas. Fíjate que iba a elegir este libro para el reto, incluso lo empecé a leer, pero no sé, no era el momento, así que estoy con uno de John Irving: Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra ¡Y me está encantando!
    De igual forma, no descarto leer La letra escarlata en el futuro, pues desde hace tiempo me llama la atención.

    Saludos!

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  12. Pues deberé leerlo algún día de estos. Porque tu reseña me ha hecho plantearme tantas cosas. Así que sí, espero leerlo y que me guste tanto como a ti.

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  13. Lo tengo pendiente, me hice con él de segunda mano, un chollito =)

    Besotes

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  14. ¡Hola! A mí se me hizo muy pesado y lo dejé a la mitad, pero espero retomarlo por lo menos para acabarlo y hacerme una opinión más clara. Me ha gustado mucho tu reseña. Acabo de descubrir tu blog, ya te sigo :) Un saludo :)

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  15. Es un clásico que tengo pendiente y además me apetece mucho. Me has puesto los dientes largos y me han entrado unas ganas terribles de ponerme con él. Lo tendré en cuenta.
    Un beso.

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  16. En una una web podemos ver frases de grandes escritores y para movil. La web es http://www.aquifrases.com

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