La novela que me ha tenido dos noches en vela.
La chica del tren, de Paula Hawkins


«There is a pile of clothing on the side of the train tracks. Light-blue cloth – a shirt, perhaps – jumbled up with something dirty white. It’s probably rubbish, part of a load fly-tipped into the scrubby little wood up the bank. It could have been left behind by the engineers who work this part of the track, they’re here often enough. Or it could be something else. My mother used to tell me that I had an overactive imagination; Tom said that too. I can’t help it, I catch sight of these discarded scraps, a dirty T-shirt or a lonesome shoe, and all I can think of is the other shoe, and the feet that fitted into them.»

No se parece nada a la fotografía que hay en la solapa de su novela, pero tiene el perfil y los gestos de ese tipo de escritores ingleses que siempre tienen la respuesta adecuada e ingeniosa para cada pregunta. Hace menos de un año, explica, era una fracasada que, bajo pseudónimo, había escrito algunas novelas románticas sin éxito alguno, y a su edad, avergonzada, se veía obligada a pedir dinero a sus padres para ir tirando. Hace tiempo que le ronda una idea por la cabeza, una idea que finalmente desemboca en una novela negra cuyos derechos, incluso antes de ser publicada, son comprados por DreamWorks. Y, una vez publicada, en siete meses vende cinco millones de copias alrededor del mundo y se mantiene durante veinte semanas consecutivas como el libro de tapa dura más vendido -rompiendo así el récord alcanzado por El código Da Vinci, de Dan Brown-. 
Paula Hawkins y yo.

Y ahí está Paula Hawkins, en una librería de Toronto, una de sus muchas paradas en la gira mundial que está realizando, relajada pero a la vez con una expresión de asombro e incredulidad permanente. Como si tuviera miedo de que en cualquier momento su compañera de piso -sí, aún tiene compañera de piso- la despierte porque llega tarde a la decimocuarta entrevista de trabajo fallida y descubra que todo ha sido un sueño. Incluso un servidor, camuflado entre el público del acto, la observa atentamente y tiene la sensación de ser un actor secundario de un sueño ajeno, de su sueño. 

La chica del tren. Aquella desconocida a la que miras con disimulo -prudencia innecesaria porque su mirada está perdida en sus divagaciones- y te preguntas si alguna vez fue dichosa. La chica que balbucea y gesticula sin decir nada. ¿Estará borracha?, ¿estará drogada?, ¿estará loca? La chica derrotada, la chica vencida. La tirada. Harapienta, ha echado a perder su vida, ya nadie la llama, ya nadie se interesa por ella. Un caso perdido, la incorregible, la indeseable. Seguramente está contando los segundos que quedan para llegar a su parada, huir de las miradas juzgadoras de los demás pasajeros que, sin verlas, las siente como cuchillos en su espalda, entrar a un bar cualquiera y abandonarse al cálido abrazo de la bebida. El alcohol mitiga su dolor, adormece su consciencia, hace que se olvide de todo lo que ha perdido, de su miserable rutina. 



La chica del tren se llama Rachel, recientemente la han despedido del trabajo por llegar bebida, vive en casa de una amiga de la universidad, Cathy, que le hace el favor por pena y le gusta ver desde el tren la casa donde vivía con su ex-marido, Tom, que la dejó por sus problemas con el alcohol y está rehaciendo su vida con otra mujer, Anna. Lo único que quiere Anna es tener una vida feliz con su marido y Evie, el bebé que comparten. Sin embargo, el pasado de Tom parece que no va a desaparecer tan fácilmente. Su ex-mujer, Rachel, no deja de visitarlos y llamar completamente bebida para suplicarle a Tom que vuelva con ella. No los deja en paz, no los deja ser felices, y lo que era una molestia se va convirtiendo en miedo, un temor que la indispondrá para cuidar de su bebé, por lo cual contrata a una vecina, Megan, para que la ayude con la niña. Megan es rubia, guapa, misteriosa e insatisfecha con la vida desde que tuvo que cerrar su galería de arte y ahora se ve obligada a ir a casa de los vecinos a cuidar a bebés. Rachel se ha acostumbrado a observar a Megan y a su marido, Scott, desde el tren y los tiene idealizados como una pareja perfecta, ricos, guapos y felices, e incluso les pone nombre en su cabeza -Jess y Jason-. Es por esto que un día, desde el tren, ve algo que no tendría que haber visto y se verá metida en una arriesgada intriga.


¡Que alguien me pare! ¡No puedo dejar de leer!

Hoy no os traigo un libro para reflexionar, ni de personajes, ni de grandes triquiñuelas argumentales. No. Hoy os traigo uno de estos libros cuya mayor virtud es que enganchan, y mucho. No hallaréis aquí personajes complejos y profundos, ni un sentido más allá del mero entretenimiento. Es el paradigma de un libro de misterio que se ha hecho famoso por todo el mundo precisamente por la dependencia que crea en el lector hasta que no resuelve el enigma. De hecho estuve dos noches leyendo hasta las tantas de la madrugada, teniendo clase durante el día. Imaginaros mi estado...


...Y TODO POR TU CULPA, HAWKINS.

Muchos lo han tildado de thriller doméstico -la autora responde que esto lo dirán de todo thriller escrito por una mujer-, pero si a mí me ha gustado algo de esta historia son sus narradores. Escrito con el tono íntimo, directo y emocionante de un diario secreto, es narrado a tres voces. Rachel- que cuenta con dieciocho capítulos-, Megan -que cuenta con nueve capítulos- y Anna -que relata nueve capítulos más-. Este contraste de voces y puntos de vista provoca un mareo sano al lector, que no sabe a quién debe creer. En una novela, por muy malvado que sea el narrador en primera persona, el lector se verá involuntariamente a su lado, es decir, a favor suyo. Sin embargo, cuando te dan tres narradores en primera persona -aunque, sin duda, la protagonista es Rachel- ya no sabes quien tiene razón.


Yo sospechando de todo lo que se mueve en la historia.

Por lo demás, sigue el esquema de una novela de misterio. Se produce una trágica desaparición y algo que vio la chica del tren y especialmente otro algo que ocurrió esa noche y no recuerda por los efectos del alcohol son la llave para resolver el misterio. Hay sospechosos, hay intereses, hay afinidades, hay enemistades y todos los personajes se mueven para echar algo de luz sobre lo ocurrido. También nos encontraremos con el elemento que más me gusta de este género literario, los finales de capítulo que te dejan con la boca abierta y por la noche provocan la repetición eterna del ya clásico "un capítulo más y me voy a dormir".


El capítulo me lleva y yo lo flipo.

No os esperéis una gran obra de la literatura. Realmente es uno de estos libros que te acabas y no te queda nada removido por dentro. Sin embargo, yo lo he disfrutado mucho. Mis dibujos animados favoritos eran Detective Conan, y a veces me gusta jugar a intentar adivinar quien es el villano que se esconde en las sombras (y puedo decir con orgullo que he descubierto al de este libro con considerable antelación al desenlace, aunque no se puede tachar la historia de predecible). Sé que no viene mucho a cuenta ahora que estamos en pleno invierno, pero a mi parecer este libro es muy recomendable para el verano, cuando queremos descansar y leer en la playa un libro que nos enganche y no nos exija mucho.


Yo al acabar la novela.
(Añadir ojeras y los ojos enrojecidos por falta de sueño)


Créditos
Título: La chica del tren. Título originalThe girl on the trainAutor: Paula Hawkins
Editorial: Planeta. Traductor: Aleix Montoto. Precio: 19€

También te va a gustar: 
No confíes en nadie, de S.J. Watson
El propio S.J. Watson dijo que La chica del tren era una lectura "compulsiva". Pues a mí lo que me ha provocado el debut de Paula Hawkins me ha recordado lo que sentí en No confíes en nadie, aunque debo reconocer que, quizás era por la edad que tenía, el libro de Watson me cogió mucho más fuerte. Ya hay adaptación cinematográficos ¡y la protagonista es interpretada por nada más ni nada menos que Nicole Kidman!


Y vosotros, decidme en los comentarios, cuando ocurre un boom editorial 
¿sois de los que esperan a que pase para leerlo con tranquilidad pasada la ola de marketing 
o no os sabéis -o no queréis- resistiros?

Comentarios

  1. Tengo ganas de leerlo, aunque lo haré cuando se pase el boom =)

    Besotes

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  2. Cuando hay un boom editorial huyo del mismo por un impulso irracional. Supongo que me siento mejor descubriendo lecturas nuevas que leyendo lo que lee todo el mundo. Puede que por culpa de esa tendencia me pierda este tipo de libros y los eche de menos (hace mucho que un libro no me mantiene tan pegada a sus páginas).
    Besos.

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  4. Hola Trotalibros

    Creo que más temprano que tarde me tocará leer este best-seller.

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  5. Paso mucho de estos libros, por mas adictivos que sean.

    PD: como pones a sarah connor xDDDDDDDDDDDD

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  6. ¡Hola!

    Este libro llevaba tiempo con el hype y aún sigue, menos que antes claro, pero lo empecé a leer porque no pude aguantar más. Eso sí, este libro ha tenido suerte porque yo veo un libro que está muy de moda y me da hasta pereza leerlo... y espero que se le pase el boom. La verdad es que estoy disfrutando bastante con este libro, aún me queda un rato, y sospecho de todos... nunca acertaré quién será jajajajaja.

    Me quedo por aquí ^^
    Saludos!

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  7. Vaaaaale, me has convencido, apuntada queda :)

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  8. Hooola, antes que nada... ¡muchísimas gracias por todos tus comentarios! *___*
    Y ahora bien, soy de las que esperan que pase todo el boom para poder leerlo con tranquilidad, es cierto. Aunque sinceramente no me había llamado del todo este libro. No obstante, ¡me has convencido! Tanto que ahora mismo iría a por el libro, esté donde esté, para leérmelo.
    ¡Me gusta tu foto! ;) ;) ;)
    Me encantan tus fotos. Jo.

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  9. Jan es una reseña muy acertada. A veces nosotros mismos cuando vamos en tren y pasamos cada día por los mismos lugares, nos encontramos imaginando quién vive ahí. Es una trama abierta donde encontramos todos los alicientes y addiciones de la sociedad actual. Lectura entretenida, buena narrativa y descripción de los personajes. Más adecuada como lectura para el verano. Sole

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  10. Lo tengo en mente para cuando me apetezca un libro de estas características, que normalmente es cuando ando saturada
    Besos

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  11. He leído opiniones muy dispares, así que todavía no me he animado. Tendré que ponerme a ver con qué bando me decanto yo.

    Un abrazote.

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  12. jajaajajaj me ha encantado la reseña :)
    ya no solo por todos tus comentarios y los gifs, sino porque es un libro que quiero leer
    espero que prontito
    un beesito

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  13. Totalmente de acuerdo, un libro para devorar, yo así lo hice en verano que más que leerlo me lo liquidé en un suspiro.
    Besos.

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  14. magnífica reseña. Mi hija lo ha comprado en inglés por Amazon - por cierto, mucho más barato que en castellano-, pero mi escaso inglés no me permite leerlo en ese idioma. Me apetece muchísimo leerlo y caerá más pronto o más tarde.

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