Top Ten Tuesday #3: 10 personajes que les gusta leer

martes, 28 de julio de 2015




Hacía tiempo que no renovaba esta sección con la que tanto disfruto, y es que últimamente no he tenido nada de tiempo (¡sigo en Guatemala!). Para esta semana el blog The Broke and the Bookish nos propone señalar a diez personajes de libros que sean amantes (o freaks) de los libros, libreros, escritores, etcétera. Y como a mí me encantan los libros con este tipo de protagonistas (más que nada porque me siento muy identificado con ellos) me ha sido fácil encontrarlos. ¡Vamos allá!

1. William Stoner (Stoner, de John Williams).


Ya sabéis lo mucho que me gustó esta novela y lo injusto que me parece que haya pasado tan desapercibido en nuestro país. El protagonista indiscutible es William Stoner, un hombre que, desde que abandona su carrera de agricultura sin consultar a sus padres y entra a la de literatura se entierra entre los libros. Es la historia de un hombre discreto, genial, amante de los libros.




Jakob Mendel no podía faltar en esta lista. Jakob es un viejo librero que en su juventud, al igual que Stoner, abandonó los estudios para entregarse a su gran pasión: los libros. No tiene local alguno sino que siempre se lo puedes encontrar absorto en sus lecturas en su mesa del café Gluck. Todo el mundo es conocedor de su sabiduría y los estudiantes lo visitan cuando buscaban libros sobre cualquier tema, por muy raro que fuera Mendel siempre los encuentra. Así, vive absorto, sin ser conocedor de nada de lo que sucede en la vida real, nada que no esté en sus libros.


3. Matilda (Matilda, de Roald Dahl)


Los que seguís mi blog hace tiempo sabréis que mi infancia en el ámbito de la literatura se reduce a un solo escritor: Roald Dahl. No me canso de leer y releer sus historias gamberras y divertidas. De mis favoritas se encuentra Matilda, una niña excepcional que ama los libros.


Ilustración de Turcios
Aunque sea un personaje secundario de esta novela magna y solo adquiere cierta importancia cuando ayuda a Aureliano Babilonia a descifrar los manuscritos, a mí fue uno de los personajes que más me encantaron. En primer lugar, encontrarme a un catalán en Macondo fue algo así como encontrarse a un profesor por la calle; extraño. Pero este antiguo progesor de letras clásicas, con pelo canoso y ojos azules, sabio dueño de la librería del pueblo, ayudaba a escritores noveles con talento, llegó a Macondo por el esplandor bananero pero la abandonó debido a la nostalgia que sentía por su tierra, con dos baúles llenos de textos delirantes. Un personaje inolvidable.


5. Hanna Schmitz (El lector, de Bernhard Schlink)


Este es el único personaje de esta lista que no sabe leer. ¿Una amante de los libros que no sabe leer? Hanna es una mujer especial. Durante su tórrida relación amorosa con el narrador del libro, Michael Berg, veintiún años menor que ella, mantienen la costumbre de compartir un baño, hacer el amor y que él le lea en voz alta obras de la literatura clásica. Un libro un personaje que no es dejará indiferente.

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6.  Lucía Pissimboni (Los Pissimboni, de Sónia Hernández)


Otro personaje secundario que realmente me conquistó. Una de los muchos hermanos de la aislada familia Pissimboni es Lucía Pissimboni, que cree que la manera de volver a Sandofar (que ella cree que está en el país con forma de bota) es leer y leer. Poco a poco convierte el despacho de su padre, lleno de libros, en su territorio. Y, aunque en seguida la perdemos de vista para seguir los pasos de Yago, no podía faltar en esta lista.

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7. Helene Hanff (84, Charing Cross Road, de Helene Hanff)


El protagonista de esta novela es la misma escritora, y es que está compuesta de la correspondencia que mantuvieron ella, desde Estados Unidos, y la librería Marks & Co., en el 84 de Charing Cross Road de Londres. Su humor, su pasión por los libros y la relación entre ambos, al principio algo frío y oficial y al final absolutamente íntima, me conquistaron. Helene Hanff es, sin duda, un personaje que le gusta leer.

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8. Liesel Meminger (La ladrona de libros, de Markus Zusak)


El libro cuya lectura me afectó tanto que decidí abrir este blog, el 3 de julio de dos mil doce. ¿Podía faltar la ladrona de libros en esta lista? ¡No! Liesel Meminger es una niña alemana que descubre durante la segunda guerra mundial el placer de la lectura y el horror de la guerra. Escenas como la que Liesel salva un libro de ser quemado por los nazis es sencillamente inolvidable.

9. Hermione Granger (Harry Potter, de J.K. Rowling)


Debido a la pasión que siento por esta saga era imposible que me olvidara de Hermione Granger, la que en la piedra filosofal apareció como la niña repelente y Doña Yolosétodo pero acaba por demostrar que es una fiel amiga y una gran persona. La maga más eminente de Howarts, la podéis encontrar entre libros de hechizos en la biblioteca de la escuela de brujería.



10. Don Lorenzo (Y entonces sucedió algo maravilloso, de Sonia Laredo)


Aunque este libro no me gustó demasiado, uno de los personajes que sí lo hicieron fue el librero, Don Lorenzo, que acoge a la protagonista cuando llega al Nuba y, mientras ella la ayuda en la librería, él le enseña a vivir feliz.

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¡Y esto es todo! Espero que os haya gustado, ¿tenéis alguna propuesta para esta lista?

IMPORTANTE: se acercan cambios en el contenido del blog, pero necesito vuestro ayuda. Me encantaría que votárais en la encuesta que he preparado en la barra lateral del blog. ¿Queréis que empiece IMM (los libros que adquiero), más Top Ten Tuesday como este, Book Tags, todas las anteriores o seguir como hasta ahora, es decir, solo reseñas. ¡Por favor, votad!

El amor de Erika Ewald, de Stefan Zweig

lunes, 27 de julio de 2015


"No hacía mucho tiempo que a Erika le había llegado el amor, que había traído consigo las primeras luces a su pálida e indiferente existencia juvenil. Y su historia era sencilla y cotidiana.
Se habían conocido en un círculo social. Ella daba allí lecciones de piano, pero sus modales discretos y delicados le ganaron el afecto de toda la casa, tanto que ya sólo se la veía como a una amiga. Y a él lo habían invitado allí a un acto como pièce de résistance, por así decirlo, pues, a pesar de su juventud, su fama como virtuoso del violín era algo completamente fuera de lo común."

En lo que llevo de año -cuyo ecuador cruzaremos en menos de un mes- he leído ya cinco novelas de un escritor austríaco que aterrizó en mi vida lentamente, pero de forma intensa. Sin duda se encuentra ya entre mis autores favoritos, y es que a través de sus novelas cortas e inolvidables ha ido conquistándome a marchas forzadas. Sin embargo, son tantas sus novelas que uno no sabe por donde empezar. Yo llegué al relato que os traigo hoy gracias a la recomendación expresa de Diana. Hoy os traigo El amor de Erika Ewald, de Stefan Zweig.

Conocemos a Erika Ewald, una profesora de piano discreta, sin vida social y con una atmósfera familiar de incomunicación, cuya vida cambia de rumbo cuando conoce a un virtuoso del violín durante unos ensayos en el conservatorio donde trabaja. Tanto cuando tocan música como cuando conversan Erika siente un amor suave e inocente por el chico. Sin embargo, cuando él le confiesa sus sentimientos hacia ella, el temor se instala en su corazón y siente las contradicciones de un corazón enamorado. Y esta contradicción entre la paz y la angustia, el deseo y el miedo, la decisión y la incertidumbre, pugnan en su interior y a través del tiempo en el amor de Erika Ewald.

Oh, si alguien sabe intuir las formas del sentimiento más complejo del ser humano, que ha atormentado de la persona más plena a la más insípida, este es Zweig. L'amour. ¡Con cuánta impotencia nos lo describe la Real Academia! "Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y la unión con otro ser", "Sentimiento hacia otra persona que nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa". Propongo que reproduzcan el texto íntegro de esta novela como el paradigma.

¿Son todos los amores complicados de la misma forma? No. El amor de Erika Ewald es completamente distinto a los que he conocido en las otras obras de Stefan Zweig. En Carta de una mujer desconocida era un amor desesperado, intenso y ardiente como el fuego. En Confusión de sentimientos era un amor socialmente inadmisible, que nace del intelecto y penetra progresivamente en el corazón. En Veinticuatro horas en la vida de una mujer era un amor contemplativo, lleno de admiración hacia un alma resplandeciente que se hunde en la oscuridad de una adicción. En esta historia, en cambio, encontramos por primera vez una reciprocidad, no se trata de un amor unilateral. Sin embargo, estamos ante dos sentimientos que se esquivan constantemente como los lados iguales de dos imanes. El lector es testigo melancólico de estas fuerzas cuyo funesto destino es no encontrarse, desviándose siempre por las indecisiones y las circunstancias.

Erika no está preparada para la culminación de felicidad y pasión que le ofrece un violinista sumamente enamorado. Y huye, huye instintivamente sin saber que acaba de perder un tren que no volverá nunca más. Una moraleja que baña en oro la realidad del inexorable e incesante paso del tiempo, de este instante que, cuando lo encuentras, querido lector, ya no está allí.

En conclusión, otra pequeña gran obra maestra del que ya es mi escritor europeo favorito de todos los tiempos. Ahonda una vez más en los sentimientos más complejos con palabras elegantes y armoniosas, sin exceso ni defecto de palabras. Y en cien páginas Erika Ewald pasa de ser un nombre anónimo a representar una lección indeleble.

También esto pasará, de Milena Busquets

miércoles, 22 de julio de 2015


"Por alguna extraña razón, nunca pensé que llegaría a los cuarenta años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería. Y con ochenta, como una vieja ruinosa, bebiendo whisky con mis amigas. Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy. En el funeral de mi madre y, encima, con cuarenta años. No sé muy bien cómo he llegado hasta aquí, ni hasta este pueblo que, de repente, me está dando unas ganas de vomitar terribles. Y creo que nunca en mi vida he ido tan mal vestida. Al llegar a casa, quemaré toda la ropa que llevo hoy, está empapada de cansancio y de tristeza, es irrecuperable."

Varios fueron los factores que me empujaron a acercarme a este libro. Uno, la autora es la hija de Esther Busquets, quien dirigió durante muchos años la editorial Lumen. Dos, su sugestivo título. Un título que te lleva a cerrar los ojos, respirar hondo y reducir los problemas que hasta ahora te han desesperado a su tamaño real. Un título muy bien pensado en un contexto de crisis, en que la gente se encuentra ya muy cansada de esquivar obstáculos para ir tirando. Bob Marley lo cantó en Don't worry be happy, el Gobierno Británico lo utilizó en la Segunda Guerra Mundial para animar a sus ciudadanos: Keep calm and carry on. Por último, también el increíble éxito que obtuvo aun antes de publicarse,  traduciéndose al inglés, francés alemán, italiano y portugués. Hoy os traigo También esto pasará, de Milena Busquets.

Este es un monólogo interno de Blanca, una mujer de cuarenta años, que arranca en el funeral de su madre, con quien había tenido una relación muy especial. Después de este choque emocional tan duro, Blanca decide ir a vivir por un tiempo indefinido a la casa de su madre en Cadaqués junto a sus hijos, sus dos exmaridos y un grupo de amigos con sus respectivos vástagos. Allí reflexiona sobre su relación con su madre, los consejos que le daba y cómo pasó de ser una mujer extraordinaria al deterioro mental y físico debido a una enfermedad. Pero también allí se replantea la vida y su soledad.

Es inevitable pensar que Blanca es Milena y su fallecida madre, Esther Busquets. Y lo es por culpa de lo mejor de este libro: las increíbles reflexiones sobre el insoportable dolor de perder a un ser querido, el sexo y las relaciones sentimentales y familiares. Se trata de reflexiones inolvidables, que consiguen enfocar la vida desde una perspectiva completamente diferente a la mía. Por ejemplo, "Lo contrario de la muerte no es la vida, es el sexo". Frases rompedoras que ofrecen un punto de vista despreocupado que enlazan completamente tanto con el título como con el escenario, lo cual me lleva al siguiente punto bueno del libro.

Cadaqués. Quizás es porque veraneo allí pero siempre he pensado que la Costa Brava está profundamente desaprovechado por los escritores. Milena Busquets ha sabido situar su historia en la localidad más hermosa de la costa catalana. Cadaqués. Tan solo el nombre te trae el aroma del mar Mediterráneo, el tacto suave de sus casas blancas y resplandecientes, el sonido de las olas, las risas y las copas brindando. El ambiente y la dulce libertad calmada que se respira, sin duda, lo sabe captar a la perfección.

Sin embargo, no puedo decir que me haya gustado. Para que una novela me agrade no tengo que estar de acuerdo en todo lo que hace el protagonista y narrador. Es más, una historia es mucho más divertida cuando hace lo que uno nunca haría, cae en mil y un errores y toma decisiones que el lector nunca habría tomado. Pero cuando el protagonista y narrador te cae mal, esto ya es otro cantar. Y, aunque Blanca al principio me conquistó con sus reflexiones y su dolor, con su manera de actuar me desagradó profundamente. Me pareció una mujer completamente inconstante, caprichosa e irresponsable. En la última mitad del libro solo podía pensar en sus pobres hijos, muy desaparecidos de la narración, por tener una madre tan egoísta. La diferencia es importante: una cosa es que no esté de acuerdo en cómo actúa un personaje, la otra es que a uno le caiga mal.

En conclusión, una narración entretenida, quizás sobrevalorada, que brilla por sus buenas reflexiones y el ambiente que capta de Cadaqués, pero que a medida que avanza se va huniendo en una protagonista y narradora que no da más de sí, que no consigue mantener la atención que había conseguido al principio del libro y que hace que al final el lector se alegre de perder de vista a Blanca de una vez.

Agraïments a la tieta Pupu per la fotografia.

De ratones y hombres, de John Steinbeck

martes, 14 de julio de 2015


"Los tíos como nosotros, que trabajan en los ranchos, están más solos que la una. No tienen familia. No son de ningún sitio. Llegan a un rancho, trabajan, ganan un poco de pasta, se largan al pueblo y se la pulen; y cuando te das cuenta se están deslomando en algún otro rancho. No tienen nada que les haga pensar en mañana."

Cuando fui a ver el destino del mes de julio en el viaje del reto Trotalibros y descubrí que era California lo tuve claro. Descubrí a John Steinbeck cuando me fui a estudiar de intercambio a San Diego (en el sur de California, tocando México) y en seguida quedé hechizado por sus historias, embrujado ya a priori por los impresionantes paisajes que tuve la oportunidad de contemplar. Uno de sus libros que tenía claro que quería leer era el que os traigo de hoy, con el que el que sería Nobel se hizo conocer. Hoy os traigo De ratones y hombres, de John Steinbeck.

Cerca del río Salinas (en California) conocemos a una curiosa pareja formada por Lennie, un hombre corpulento y robusto pero con la mentalidad de un niño, y su amigo y protector George, astuto y compasivo. Juntos buscan trabajo para alcanzar su sueño: poder tener sus propias tierras.

Esta corta novela expone el capitalismo desnudo y letal como lo fue durante la Gran Depresión estadounidense. Dicen que las crisis económicas sirven para sacar lo mejor de las personas, que es tiempo para emprender nuevos proyectos, que es tiempo de oportunidades. Yo no soy quien para contradecirlo, si bien es cierto que también son tiempos en los que el ser humano muestra más su lado más miserable, su lado más parecido al ratón.


La historia de Lennie y George nos lleva a sentir en nuestra propia piel la impotencia a la que estaban condenados los trabajadores de los Estados Unidos de los años treinta. Aunque la denuncia social está presente en toda la obra de John Steinbeck, no se puede decir que este sea un escritor pesimista o desesperanzado, pues en todas sus novelas también deja patente lo mejor de las personas.

De ratones y hombres es sobretodo la historia de una amistad. A George le irían mucho mejor las cosas si abandonara a Lennie, cuya deficiencia mental siempre los acaba metiendo en líos. Si George prescindiera de él entraría a trabajar a una granja de forma fija y en poco tiempo habría ahorrado el dinero para poder permitirse cumplir el sueño de tener sus propias tierras para trabajar. Sin embargo sabe que este sería el fin de Lennie, que no podría sobrevivir sin él, y esta compasión puede más que las duras circunstancias y la escasez económica. Más allá de la sumisión abusiva de los patronos o el racismo radical, el alma del libro es esta amistad y los sueños sencillos que comparten, invirtiendo una ilusión inocente y pura en ellos. Y llega el temible e ineludible final que, conociendo al autor, un servidor ya preveía que sería uno de los que te dejan sin aliento.

En conclusión, una novela corta e inolvidable, una historia de denuncia social de la sociedad de los Estados Unidos de los años treinta pero sobretodo de una amistad pura y virtuosa. Un libro para leer y releer. La prueba de que, incluso en los tiempos más oscuros y complicados, hay luz, y sueños tan simples como poderosos, y amistades invencibles.


Siguiente parada: agosto, el mar.


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Lolita, de Vladimir Nabokov

miércoles, 8 de julio de 2015

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita"
¿Tuvo Lolita una precursora? Naturalmente que sí. En realidad, Lolita no hubiera podido existir para mí si no me hubiera gustado tanto Oso de Marian Engel, aunque sería injusto obviar todas las pequeñas casualidades e indicios que me llevaron a Lolita; recomendaciones de otros blogs, las obras que ha inspirado este clásico, el reto organizado por Serendipia (con la recomendación específica del blog Anna y los libros). De hecho cualquier diría que los planetas se habían alineado y que el mundo entero conspiraba para que acabara leyendo este libro. Pueden confiar en que la prosa de los lectores morbosos sea siempre elegante. Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es esta commentaire de Lolita, de Vladimir Nabokov

Con más temor a la decepción que altas expectativas empecé este libro sin saber que estaba entrando a la gueule du loup, lo empecé esperándome una historia muy diferente de la que me encontré. Por lo que cabe preguntarse, ¿qué es Lolita? Es el diario de Humbert Humbert, un profesor cuarentón que siente atracción sexual por las preadolescentes atractivas a las que él llama nínfulas. Cuando conoce a Dolores Haze, la hija de doce años de su arrendadora, nace en él lo que algunos lectores califican de amor y otros de terrible obsesión. La historia de esta relación intensa y obscena, narrada en primera persona por Humbert, es Lolita.

Pederastia. Del griego παιδεραστία, paiderastía (siendo páis o paidós muchacho o niño y erastês amante). Aunque el origen del término no se asociaba a abuso alguno -sencillamente era una relación entre un adolescente y un adulto- hoy en día significa abuso sexual infantil, es decir, toda conducta en la que un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea en cuanto a la edad, la madurez o el poder. En España el Código Penal lo regula en el artículo 183 (como mínimo pena de entre dos y seis años de prisión). Es un problema mundial y multicultural que todas las leyes persiguen, el capricho sexual de estos sujetos arruina vidas e infancias de muchos niños.

Pero en la geule du loup, atrapado entre la obsesión íntima e ilimitada del narrador y la voluble y desamparada Lolita el pobre lector no tiene más remedio que dejarse llevar por el remolino de lujuria prohibida, el incesto, los remordimientos, los moteles sucios y remotos, los kilómetros y las huidas. El narrador se justifica, intenta redimir su pecado, hacer feliz a su pájaro enjaulado.

Los detalles y la descripción impregnan el relato de una verosimilitud que me llevó a leer la biografía de Vladimir Nabokov para cerciorarme que la historia no estaba basada en hechos reales. Abundan las expresiones francesas (el narrador antes de llegar a Estados Unidos nace y crece en Suiza) y las divagaciones literarias que hacen, si es posible, aún más intenso el relato. El ritmo de la historia es muy irregular; hay partes que son lineales y no sucede nada y momentos en los que todo se precipita a una velocidad que pondrá los pelos de punta al lector y que termina por desembocar en un violento final que dejará al lector con la boca abierta, como despertando de un sueño pesadilla.

Pour conclure, señoras y señores del jurado, me declaro culpable de haber caído rendido ante esta historia. Aunque siempre me he sabido un lector algo morboso, pues me gusta leer novelas que trascienden los límites morales de nuestra sociedad, la historia de Humbert Humbert me ha impactado, este libro no es de los que se olvidan fácilmente. Solo falta rogarles que esta prueba número uno sea aceptada, recomendarles encarecidamente su lectura y esperar pacientemente su sentencia.