El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias

jueves, 29 de octubre de 2015


«Los pordioseros se arrastraban por las cocinas del mercado, perdidos en la sombra de la Catedral helada, de paso hacia la Plaza de Armas, a lo largo de calles tan anchas como mares, en la ciudad que se iba quedando atrás íngrima y sola. La noche los reunía al mismo tiempo que a las estrellas. Se juntaban a dormir en el Portal del Señor sin más lazo común que la miseria, maldiciendo unos de otros, insultándose a regañadientes con tirria de enemigos que se buscan pleito, riñendo muchas veces a codazos y algunas con tierra y todo, revolcones en los que, tras escupirse, rabiosos, se mordían.»

No he podido elegir un momento mejor para estrenarme con la obra de Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de la Literatura guatemalteco. Uno, porque efectivamente me hallo en Guatemala. Dos, porque buscaba una lectura compleja y profunda. Tres, porque estaba muy interesado en la figura de Manuel Estrada Cabrera, ya que en la emblemática torre de Sololá, donde vivo, se puede leer su nombre. Hoy os traigo la que muchos dicen que es su obra maestra: El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias.

La historia arranca en el portal del señor, en el centro de la ciudad, donde los mendigos pasan la noche. Uno de ellos, el Pelele, se entrega a una especie de frenesí cada vez que recuerda a su fallecida madre, y todo el mundo acostumbra a burlarse del pobre desgraciado diciéndole "madre" cuando pasan por su lado. Esto mismo hace el coronel José Parrales Sonriente, uno de los militares más leales al presidente, cuando pasa al lado de un agotado Pelele, que reacciona repentinamente y cegado por su locura asesina al coronel. Este hecho desencadena todo lo que va a suceder a lo largo de la novela, pues los mendigos, testigos de los hechos, son coaccionados por la policía para que acusen al general retirado Eusebio Canales y al abogado Abel Carvajal del asesinato de Parrales Sonriente.


A pesar de que no se revele el escenario es imposible no adivinar que se trata de Guatemala, cuya capital nos es presentado como una ciudad oscura, silenciosa y aterrorizada por la autoridad del señor presidente y sus secuaces. Aunque todos los personajes tienen su espacio, sin lugar a dudas el protagonista es Miguel Cara de Ángel, el asesor confidencial y favorito del señor presidente, "tan bello y malo como Satán", que sufre un cambio drástico cuando se enamora de Camila, la hija del acusado general Eusebio Canales, ahora enemigo del presidente. Este cambio de la lealtad ciega a la devoción y el amor por Camila es sencillamente extraordinaria, una de las proezas más bellas que he podido gozar en la literatura.

Pero no nos olvidemos del señor presidente, un personaje omnipresente en el libro. Aunque apenas aparece tres veces en el libro, su presencia se percibe en todo momento por el terror que despierta su figura en todos los ciudadanos. No se le llama por su nombre en la novela, pero está inspirado en Manuel Estrada Cabrera, que fue presidente de Guatemala del 1898 al 1920. Pasó a la historia como un presidente cruel, que se mantuvo en la presidencia mediante elecciones fraudulentas, no toleró ningún tipo de oposición y ordenó numerosos crímenes políticos, torturas y fusilamientos a sus opositores. El señor presidente, al no ser nombrado, ni saberse ni donde vive ni cuando duerme y aparecer tan poco en la novela se presenta como una especie de deidad maligna. 

El estilo del autor es sumamente descriptivo y detallista. La historia avanza a un ritmo lento, pero muy rico a la hora de expresar los sentimientos de sus personajes, cuyos dilemas, temores y anhelos quedan perfectamente definidos. Cuando uno lee a Asturias siente la exaltación de la palabra y, aunque al principio cuesta un poco de adaptarse a una manera de escribir tan diferente, cuando uno finalmente se adapta a él, es una maravilla.


En conclusión, un libro complejo -como todos los que conforman la obra de Miguel Ángel Asturias- pero extraordinario. Aunque al principio cuesta un poco -especialmente si se trata del primer libro que uno lee del autor-, debido a la lentitud con la que avanza la narración y el detallismo exagerado, en un momento determinado el lector le coge el tranquillo y se entrega a esta historia oscura, dura y con personajes extraordinarios. Totalmente recomendable para los lectores valientes y pacientes.


Fotografías tomadas en la entrada del Palacio Nacional de Guatemala.





Próximamente en las mejores librerías - Noviembre 2015

martes, 27 de octubre de 2015


Este Noviembre no se queda corto en novedades editoriales. Hay novedades de bestsellers como Javier Reverte, Barbara Wood, Almudena Grandes, Richard Ford, John Grisham, R.J. Palacio o Kate Morton. David Safier publica secuela de la novela que lo hizo famoso y finalmente sale En el corazón del mar (que pronto tendrá adaptación cinematográfica). ¡Pero esto no es todo! Por fin se edita en España una segunda obra de la ganadora del Premio Nobel de este año, Svetlana Alexievich, y otra más del anterior Nobel, Patrick Modiano. Por su parte, Libros del Asteroide reedita la obra maestra de Henry James cambiando valientemente su título. También se publica una obra inédita -la última, aseguran- de Pío Baroja y (¡atención!), ¡tenemos novedades de Gabriel García Márquez!

Por último, también sale a la venta una edición limitada y de lujo de la trilogía de El Señor de los Anillos con las portadas originales diseñadas por Tolkien (un servidor ya está ahorrando para hacerse con ella).

¿A qué estáis esperando? 
Importante: recordad que se actualiza constantemente. Os recomiendo pasaros el segundo o tercer día de noviembre, ya que muchas novedades editoriales se publican entonces.




Alguien, de Alice McDermott

domingo, 25 de octubre de 2015


"Al recordarla, a veces me pregunto si, en definitiva, toda la fe y todas las fantasías, todo el miedo y las conjeturas, todas las creencias disparatadas referidas al cielo y el infierno, no serán más que un engaño comparados con esa otra primera incertidumbre: la oscuridad que precede a la lenta consciencia de la primera luz."

Me fascina el poder que tiene el boca a boca en la literatura. Libros que en un momento dado te pueden pasar por alto acaban entre tus manos gracias a la recomendación de mucha gente. Esto es lo que más me gusta de la blogosfera literaria y es gracias a este fenómeno que hoy os puedo hablar de Alguien, de Alice McDermott.

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de subir arriba del todo de la CN Tower, en Toronto. Mil cuatrocientos sesenta y cinco pies de altura. Los elevados rascacielos quedaban a mis pies, al igual que la imponente Union Station y el majestuoso estadio de los Blue Jays. Desde la insólita calma de la altura me gustaba bajar la mirada y fijarme en la gente; contemplar cómo las personas, pequeñas como hormigas, iban de un lado por otro, cruzaban las calles, entraban y salían de centros comerciales y portales, hacían cola para entrar al partido de hockey. Se apoderó de mí una especie de vértigo. La altura nunca me ha amedrentado. No, era el pensamiento de estar contemplando tantas historias. Cada uno de esos puntitos es una vida, una historia.

Alguien es la historia de uno de esos puntitos anónimos, que se llama Marie Commerford, una neoyorquina hija de inmigrantes irlandeses que vive los setenta años de su vida en el barrio de Brooklyn. Marie es primero una niña, luego una mujer. Descubre el sexo, se enamora, se casa, tiene hijos, siente como se hace mayor y los cambios pasan por encima de ella... De manera desordenada nos son narrados los recuerdos de Marie. El esquema normal de vida de alguien, cualquiera. No encontraréis en este libro un giro de los acontecimientos completamente inesperado que asombre al lector, o escenas de acción y ritmo trepidante.

La magia de este libro es la manera en la que está escrita, que nos acerca a Marie y hace que nosotros vivamos su vida: sus aflicciones, sus ilusiones, sus temores, sus esperanzas, sus enamoramientos, sus decepciones. El lector lo vive, no lo lee, y este es el triunfo de esta novela. Lo que la convierte de una historia anodina a un relato fascinante.

No puedo acabar este comentario sin sugerir un matrimonio literario: William Stoner y Marie Commerford. El primero, protagonista de la obra cumbre de John Williams (Stoner) encajaría a la perfección con la protagonista de esta historia, al igual ambos libros encajan a la perfección. Si os gusta uno, os va a gustar el otro. A mí ambos me han apasionado, los he acabado con la sensación de haber vivido toda una vida.

En conclusión, una novela corta que os recomiendo muchísimo. La sinopsis os va a dejar igual, viene a decir "este libro te va a contar la vida de una mujer que vive en Brooklyn y no tiene nada de especial". Pero todas las vidas son únicas y especiales, solo hace falta penetrar en ellas con la dosis justa de pasión y empatía, entender el contexto y conocer bien sus personajes. Y esto es lo que Alice McDermott ha conseguido con maestría en esta historia.

Canadá, de Richard Ford

viernes, 23 de octubre de 2015


"Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en las sendas que acabarían tomando nuestras vidas. Nada tendría sentido si no se contase esto antes que nada.
Nuestros padres eran las personas de las que menos se podría pensar que atracarían un banco. No eran gente rara, ni evidentemente criminales. A nadie se le hubiera ocurrido pensar que estaban destinados a acabar como acabaron. Eran personas normales - aunque, claro está, tal afirmación queda invalidada desde el momento mismo en que atracaron el banco."


Evidentemente fue el primer libro en el que pensé cuando supe que iba a tener la oportunidad de estudiar cuatro meses en Canadá. Muchísima gente me lo había recomendado y cada vez que lo veía en mi estantería me sentía culpable. Por esto no dudé en ponerlo en la maleta y, una vez en tierras canadienses, prácticamente lo devoré en menos de una semana. Hoy os traigo Canadá, de Richard Ford.

Cuando uno abre un libro y la primera frase que lee es "Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después" ya intuye el nivel de la historia que le espera. Conocemos a Dell Parsons, protagonista y narrador de esta historia, cuando a sus quince años, sus padres cometen la estupidez de intentar robar un banco y son detenidos. Aún instalado en la inocencia infantil, este hecho cambia su mundo y su destino completamente. Su hermana gemela, Berner, huye como tenía pensado hacer antes de que sus padres fueran a la cárcel. A Dell una amiga de su madre lo ayuda a cruzar la frontera con Canadá y lo deja con su misterioso hermano Arthur Remlinger. 

La verdad es que no sé si encontraré las palabras para describir lo que he pasado con esta lectura. Una lección. Ha sido una lección. O varias. El primer mensaje es que en la vida hay ciertas líneas rojas, que si uno cruza condena su vida y la de su familia. Desde la primera página el protagonista, desde su madurez, sorprende reflexionando sobre la desafortunada relación entre sus padres, diciendo algo tan duro como que sus padres no deberían haberse casado. Que, de alguna manera, su inoportuno matrimonio ya era un precedente a lo que iba a pasar. Por mi parte, ya conocía la habilidad de Ford con la que describió a un personaje tan complejo como su propia madre. Pero en Canadá la manera con la que da forma a los padres del protagonista es sencillamente insuperable. A mi parecer son, sin duda, los personajes más complejos y más bellos de la novela.

Este libro se puede separar claramente en dos partes, que son introducidos en la primera frase de la novela. La primera se desarrolla en Estados Unidos, es la parte del atraco y en ella Dell reflexiona sobre sus padres y narra lo que él sabe -y se imagina- de los hechos ocurridos. La segunda se desarrolla en Canadá, en ella Dell pasa de reflexionar sobre sus padres a enfocar toda su atención sobre Arthur Remlinger, que lo acoge. Arthur es un personaje misterioso, carismático y elegante que guarda muchos secretos, pero aun así, y quizás inconscientemente, el protagonista llena el vacío que han dejado sus padres con él. Ambas mitades son sencillamente excelentes.

En conclusión, se trata de una novela lenta, de personajes. Es una reflexión profunda de un hombre maduro sobre los sucesos que han acontecido su vida. Y Ford hace que sea una narración perfecta. No falta nada, todo encaja, hay elementos que te mantienen enganchado en la historia, no falla ningun personaje, todos son coherentes con su personalidad y los hechos que viven, el ritmo se desenvuelve lentamente pero en cada línea se descubre un matiz nuevo e inmensamente interesante y el final te deja con la sensación de haber estado en la piel de Dell y haber vivido su calvario.




Matar a un ruiseñor, de Harper Lee

martes, 20 de octubre de 2015


«— Prefiero que disparen a las latas vacías en el patio trasero, pero sé que ustedes van tras los pájaros. Dispara a todos los pájaros azules que quieras, si es que les puedes acertar, pero recuerda que es un pecado matar un ruiseñor.
Ese fue el único momento que escuché a Atticus decir que era un pecado hacer algo, y le pregunté a la señorita Maudie al respecto. 
- Tu padre tiene razón-, me dijo ella. Los ruiseñores no hacen otra cosa que crear música para que la disfrutemos. No se comen los jardines de la gente, no hacen nidos en los graneros, no hacen otra cosa que cantar su corazón para nosotros. Es por eso que es un pecado matar a un ruiseñor.»

No he visto la película. Oportunidades no han faltado, pero siempre lo he atrasado para leer el libro antes. Sabía que era un clásico y, aunque no sabía muy bien de qué trataba, hacía tiempo ya que esperaba este hermoso ejemplar en mi estantería. Fue cuando su autora, Harper Lee, cincuenta años después de que su obra, ganadora del Premio Pulitzer, viera la luz, anunciara la publicación de su secuela, cuando decidí no postergar más esta lectura tan imprescindible como El guardián entre el centeno. Hoy os traigo Matar a un ruiseñor, de Harper Lee.

A Atticus, abogado viudo y padre de dos hijos, le es encargado defender a un hombre de color acusado de violar a una mujer blanca. Estamos en el pueblo ficticio de Maycombe, cuya población, cerrada, ignorante, conservadora y absolutamente racista no necesita prueba alguna cuando un blanco acusa a un negro. Seguro de la inocencia del acusado, fiel a sus valores y arriesgándolo todo Atticus se propone defenderlo de verdad.

Lo mejor del libro es, sin duda, el punto de vista desde el que se sigue el proceso; la narradora, Scout, la hija menor de Atticus. Una niña con carácter, una voz que aporta una frescura, una neutralidad y una pureza al texto sencillamente impresionante. Atticus, a través de incluso las más pequeñas acciones trata de dar a sus hijos los valores como la solidaridad, la igualdad y la generosidad. A través de la perspectiva inocente -y limpia aún de prejuicios sociales- de la narradora el racismo, generalizado en Maycombe, pierde toda razón de ser. Atticus, y por extensión sus hijos, son marginados, insultados y amenazados por defender a un negro, y aun así no se rinden.

No es fácil ponerse en la piel de una niña, pero Harper Lee lo consigue con creces. No le da más importancia al tema del juicio que otra niña en su situación. Así pues, el relato no se centra solo en este tema sino que también abarca las fantasías, las dudas, los enfados, los miedos, los amistades, las enemistades y el crecimiento de una niña normal y corriente. También adapta un vocabulario sencillo y ágil en el relato, cosa que hace fácil la lectura de este libro.

Esta historia nos debería enseñar a ser críticos, a pensar, a tener nuestra propia opinión sobre las cosas y a no aceptarlas cuando no tienen sentido para nosotros, por mucho que la multitud insista en lo contrario. Porque la Historia ha demostrado una y otra vez que la gran mayoría de la sociedad no tiene ni la actitud, ni la independencia, ni la valentía que Atticus tiene en esta historia.

En conclusión, un clásico rápido de leer, pero cuyo mensaje no es solo contra el racismo sino también contra los estúpidos prejuicios que la sociedad mete en nuestra cabeza. La perspectiva de Scout aporta una sencillez en la forma de observar todo lo que sucede a lo largo de la novela que hace que el mensaje sea aún más tangible y directo. Sin duda voy a leer la secuela.



Mujeres, de Eduardo Galeano

domingo, 18 de octubre de 2015


«Rigoberta Menchú nació en Guatemala, cuatro siglos y medio después de la conquista de Pedro de Alvarado y cinco años después de la conquista de Dwight Eisenhower. En 1982, cuando el ejército arrasó las montañas ayas, casi toda la familia de Rigoberto fue exterminada, y fue borrada del mapa la aldea donde su ombligo había sido enterrado parra que echara raíz. Diez años después, ella recibió el Premio Nobel de la Paz. Y declaró:
—Recibo este premio como un homenaje al pueblo maya, aunque llegue con quinientos años de demora.
Los mayas son gente de paciencia. Han sobrevivido a cinco siglos de carnicerías. Ellos saben que el tiempo, como la araña, teje despacio.»

Si algo he visto durante dos meses trabajando en la Defensoría de la Mujer Indígena ha sido la soledad, la impotencia perpetua y el desamparo en el que se encuentran muchas mujeres y la valentía, empuje y fuerza increíbles con las que afrontan su día a día, aquí, en Guatemala. Con sus vestidos de huipil llenos de colores y figuras, sus dientes de oro, su pelo recogido y, en ocasiones, alguna cesta encima de la cabeza se mueven por las calles de Sololá trabajando y cotilleando sobre los asuntos locales. Hoy os traigo Mujeres, de Eduardo Galeano.

"No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta." 

Eduardo Galeano se encontraba trabajando en esta antología cuando la muerte lo sorprendió. Llevaba trabajando mucho tiempo seleccionando todos los textos que involucraban al sexo femenino de sus libros y ordenándolos para que el lector pudiera ser testigo de todas las caras que Galeano observó de la mujer; la heroicidad anónima, la constancia, la desigualdad, la dignidad, su pasión, etc. Cuando lo empezó el escritor ya estaba enfermo, pero estuvo trabajando en el proyecto hasta su último aliento con la única condición de que el libro se publicara después de su muerte para que no lo molestaran. Si esto no es tener oficio de escritor, ya me diréis qué es.

Así, la estructura es la misma a la que nos tiene acostumbrados el autor en otros libros. Mujeres no es más que un recopilatorio de sus historias sobre un tema en concreto.  Se trata de textos cortos que, en este caso, se centran en la figura de la mujer, aproximándose desde no solo la perspectiva de la injusta desigualdad social, sino contando las historias de mujeres que se han superado, ya sean famosas o anónimas.

En conclusión, todo un homenaje que no deja indiferente al lector. Pequeños relatos, anécdotas y hechos que muestran a la mujer desnuda de todos los prejuicios con la que la sociedad la ha cargado siempre. Nos enseña que no siempre ha sido así -el caso de las amazonas- y lo imprescindibles que han sido la paciencia, inteligencia, habilidad y fuerza femeninas para una sociedad que muchas veces las degrada y les quita importancia. Libro muy recomendable, un libro -al igual que los demás del autor- para leer poco a poco.

"Por vengarse de una, que lo había traicionado, el rey degollaba a todas. En el crepúsculo se sacaba y al amanecer enviudaba. Una tras otra, las vírgenes perdían la virginidad y la cabeza. Sherezade fue la única que sobrevivió a la primera noche, y después siguió cambiado un cuento por cada nuevo día de vida.
Esas historias, por ella escuchadas, leídas o imaginadas, la salvaban de la decapitación. Las decía en voz baja, en la penumbra del dormitorio, sin más luz que la luna. Diciéndolas sentía placer, y lo daba, pero tenía mucho cuidado. A veces, en pleno relato, sentía que el rey le estaba estudiando el pescuezo. Si el rey se aburría, estaba perdida.
Del miedo a morir nació la maestría de narrar."


Os dejo con un vídeo en el que Eduardo Galeano lee algunos de los textos que incorporan este libro:



Agradecimientos a Maria Elizabeth, una mujer valiente, por ofrecerse para encabezar esta reseña.




Book Tag: Siete cosas sobre libros

viernes, 16 de octubre de 2015


No he hecho nunca un booktag, así que disculpad mi torpeza si no lo hago con la habilidad de otros blogs literarios más dados en estos andares. Pero cuando, después de leer este original Book tag en el blog de Nina, Rapsodia Literaria, y después he visto que me ha nominado, no me he sabido estar. Así que, antes de nada, ¡agradecerle la nominación a Nina!


1. Siete libros que quieres leer antes de morir



Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes / Crimen y castigo, de Fiódor M. Dostoievski / Guerra y paz, de Lev Tolstói / Rayuela, de Julio Cortázar / Ulises, de James Joyce / Odisea, de Homero / David Copperfield, de Charles Dickens

2. Siete citas literarias

1. "Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende." - Eduardo Galeano (El libro de los abrazos).

2. "¡Ah, el horror! ¡El horror!" - Joseph Conrad (El corazón de las tinieblas)

3. “… porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!” - Jack Kerouac (En el camino)

4. "Los malvados medran. Pero está bien. Está bien, los elegidos están ocultos bajo la paciencia y la humildad e iluminados por una certeza que los acontecimientos no pueden perturbar" - Alice Munro (Amistad de juventud)

5. "- Ah, estupendo, Adam… ¡Sentimientos liberales! ¡Pero a mí no me vengas con monsergas de justicia! ¡Vete a Tennessee montado en un pollino y ponte a convencer a esos palurdos sudistas de que en realidad son negros pintados de blanco y de que sus esclavos son blancos pintados de negro! ¡Vete a Europa y ponte a decirles que los derechos de los esclavos del imperio son tan inalienables como los de la reina de Bélgica! ¡Ah, terminarás pobre, canoso y ronco en las reuniones del partido! ¡Te escupirán, te dispararán, te lincharán, te aplacarán con medallitas y los paletos te despreciarán! ¡Te crucificarán! Ingenuo y soñador Adam. Quien osa desafiar a esa hidra de cien cabezas que es la naturaleza humana lo termina pagando con espantosos sufrimientos, ¡y su familia también! ¡Y cuando exhales el último suspiro, sólo entonces, te darás cuenta de que tu vida no ha sido más que una minúscula gota en un océano infinito!
- Y sin embargo, ¿qué es un océano sino una multitud de gotas?" 
- David Mitchel (El atlas de las nubes)


5. De El gran gatsby insertaría el libro entero como una gran cita literaria, pero como evidentemente no puedo he elegido su frase final: "Gatsby creía en la luz verde, en el orgásmico futuro que año tras año se aleja de nosotros. Nos esquivó entonces, pero no importa..., mañana correremos más deprisa, extenderemos más los brazos... Y una bonita mañana... Y así seguimos bogando, como botes contra la corriente, arrastrados incesantemente hacia el pasado" - Scott Fitzgerald (El gran Gatsby)


6. "[...] ¿y qué razón tiene para hacer todo esto? Soy un judío. ¿Es que un judío no tiene ojos? ¿Es que un judío no tiene manos, órganos, proporciones, sentidos, afectos, pasiones? ¿Es que no está nutrido de los mismos alimentos, herido por las mismas armas, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos medios, calentado y enfriado por el mismo verano y por el mismo invierno que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos cosquilleáis, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no nos morimos? Y si nos ultrajáis, ¿no nos vengaremos? Si nos parecemos en todo lo demás, nos pareceremos también en eso. Si un judío insulta a un cristiano, ¿cuál será la humildad de éste? La venganza. Si un cristiano ultraja a un judío, ¿qué nombre deberá llevar la paciencia del judío, si quiere seguir el ejemplo del cristiano?Pues venganza. La villanía que me enseñáis la pondré en práctica, y malo será que yo no sobrepase la instrucción que me habéis dado." - Shakespeare (El mercader de Venecia)

7. "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos." - Gabriel García Márquez (Cien años de soledad)

3. Siete personajes masculinos

1. Juli Soleràs (Incerta glòria, de Joan Sales)
2. Jay Gatsby (El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald)
3. Hassan (Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini)
4. Duroy (Bel Ami, de Guy de Maupassant)
5. Dean Moriarty (En el camino, de Jack Kerouac)
6. Ignatius J. Reilly (La conjura de los necios, de John Kennedy Toole)
7. William Stoner (Stoner, de John Williams)


(¿Os imagináis a estos personajes juntos? Qué grupo tan raro harían)

4. Siete personajes que quiero matar

1. Todos los personajes de Cincuenta Sombras de Grey, de E.L. James.
2. Blanca (También esto pasará, de Milena Busquets)
3. Gollum (El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien)
4. Joffrey Baratheon (Juego de tronos, de George R. R. Martin)
5. James (El guardián invisible, de Dolores Redondo)
6. Daisy y Tom Buchanan (El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald)
7. Dolores Umbridge (Harry Potter, de J.K. Rowling)



5. Siete cosas que odies de los libros

1. Detesto que cambien el diseño de la edición a media colección, ya que soy muy maniático en este aspecto: me gusta tener las colecciones de libros con un diseño uniforme.
2. No me gustan los libros de bolsillo que con una sola lectura quedan destrozados. Ejemplo de cómo hacer buenos libros de bolsillo: Debolsillo. Ejemplos de cómo NO hacerlos: Booket, Penguin Clásicos, etc.
3. Los libros que llevan la portada de su adaptación cinematográfica. No puedo con esto, tendría que ser al revés.
4. Cuando la editorial no invierte en la calidad de la impresión y solo pasar el dedo por las palabras impresas la tinta se corre.


5. Que, a través de la traducción, se decida cambiar el título del libro. Lo encuentro inadmisible. Una cosa es una expresión, etc. pero otra es, por ejemplo, de The sun also rises a Fiesta, que es cambiarlo completamente y sin ninguna razón.
6. Cuando un libro bueno y de éxito se estropea por una secuela ridícula y sin sentido cuyo único objetivo es alargar el chollo. Es realmente una pena.
7. No puedo con los libros electrónicos. Sé que son más cómodos, lo he intentado de veras, pero no puedo.



6. Siete escritores


Gabriel García Márquez / Stefan Zweig / Jerzy Kosinski / Francis Scott Fitzgerald / Victor Hugo / J. K. Rowling / J.R.R. Tokien

7. Siete OCHO blogs que quieres etiquetar:

SIEMPRE que queráis:

1. Angry Bego, de The Source of Freedom.
2. Dsdmona.
3. Serendipia.
4. Tatty, de El universo de los libros.
5. Diana, de Reflejos.
6. Jorge, de Persiguiendo dragones.
7. Neus, de Sin libros no soy nada.
8. Beleth, de Book eater.

¡Decidme en los comentarios si os ha gustado y si queréis más Book Tags! ¡Y, por supuesto, todos estáis invitados a hacerlo! (es terapéutico)



Una historia crepuscular, de Stefan Zweig

jueves, 15 de octubre de 2015


"-¿Quién eres? Dime quién eres- implora. Pero esa boca suave y húmeda sólo tiene besos, ninguna palabra. Trata de arrebatarle una, un grito de dolor: le aplasta el brazo, le clava las uñas en la carne, pero de su pecho rígido sólo percibe un jadeo, una respiración acalorada y el perfume embriagador de sus labios obstinadamente mudos que de vez en cuando lanzan un ligero gemido, él no sabe si de dolor o de placer. Y lo vuelve no tener poder alguno sobre la voluntad porfiada de esta mujer que lo toma en la oscuridad sin revelársele y ver que es dueño absoluto de su cuerpo anhelante, pero no de su nombre."

Ya sabéis que Stefan Zweig ha sido mi descubrimiento literario de este año 2015. Por esto, cuando me enteré desde Canadá que en el crepúsculo de este año Acantilado publicaba un nuevo relato suyo -y después de quedarme embobado unos minutos con su hermosa portada- corrí a Book Depository y me lo hice venir. Y así, un libro ha cruzado el charco para ser devorado en un solo día. Hoy os traigo Una historia crepuscular, de Stefan Zweig.

Conocemos a Bob, un adolescente que va a pasar unos días en la campiña de sus tíos en Escocia. Allí pasa los días aburrido, porque los hombres adultos no lo incluyen en sus actividades y las mujeres lo ignoran. Por esto una noche, después de cenar, se va a pasear por el inmenso jardín y se aleja de la casa. De repente, en el bosque una mujer lo besa apasionadamente, y a partir de esa noche mantienen encuentros amorosos en el mismo lugar. Sin embargo, Bob no puede sonsacarle una sola palabra, debido a la oscuridad y a la pasión que rodean sus encuentros no sabe identificarla y después de haber consumido su amor la misteriosa sirena huye corriendo y desaparece en el bosque. Bob, completamente hechizado por un amor adolescente, intenso y descontrolado, intenta averiguar cual de las mujeres que viven en la campiña es la causa de sus delirios.

Otra vez Zweig demuestra que es capaz de crear una gran historia empleando muy pocas páginas en ello. Una historia crepuscular tiene menos de setenta páginas, y os advierto que es difícil, muy difícil leerlo en menos de una tarde, pues engancha desde la primera frase. También una vez más el autor nos envuelve en la magia de un amor intenso hasta el límite extremo del descontrol, la vehemencia y el frenesí. Un sentimiento que cautiva al lector, que cae preso del mismo hechizo que sufre el pobre protagonista.

Una cosa que me encanta de los cuentos de Zweig es que nunca introduce directamente la historia principal desde la primera página, sino que siempre es una historia dentro de otra. En Mendel el narrador entra en un bar cualquiera y queda turbado al descubrir que tiene recuerdos de ese lugar, en Carta de una desconocida un escritor recibe una carta, en Veinticuatro horas en la vida de una mujer una mujer mayor decide contarle un recuerdo a un hombre que le ha llamado la atención, en Las hermanas se trata de un viajero al que le llaman atención dos torres singulares y pregunta por ellas. Esta vez lo narra un hombre que en un principio no recuerda dónde la ha oído a una mujer que, en la oscuridad de una habitación, le pide que le explique una historia.

Sin embargo, lo mejor del libro está en el personaje de Bob, o más bien en la evolución de sus sentimientos. ¿Os acordáis de vuestro primer amor? En los jardines nocturnos de la campiña Bob ve aflorar en él este sentimiento, nuevo para él. Se trata de un amor obstinado y sin límites, infantil e inocente, el que todos hemos experimentado alguna vez y cuando ahora echamos la mirada hacia atrás en el tiempo y lo contemplamos desde la distancia nos parece un maravilloso juego infantil. A través de esta historia, sin embargo, Bob madura y al final descubre que tiene otro concepto del amor. Una evolución sencillamente impresionante que yo mismo he pasado. Yo he madurado a través del amor, y quizás por esto me he sentido tan próximo al protagonista.

En conclusión, un relato maravilloso más de este autor que no me deja de sorprender. Corto pero intenso y demoledor. Aunque en su parte más superficial lo encontré algo previsible, en lo importante me pareció sencillamente perfecto. Una vez más Zweig ha descubierto en mí rincones que incluso yo mismo desconocía por completo, esta vez la del primer amor.


"El reflejo blanco de su vestido centellea entre los árboles
hasta que finalmente la noche la engulle"


El hilo azul, de Anne Tyler

martes, 13 de octubre de 2015


«Her tone was jockey, but she wasn't smiling. She was openly studying the next-door people with a serious, searching expression, as if she weren't so sure after all. Did they find the Whitshanks attractive? Intriguing? Did they admire their large numbers and their closeness? Or had they noticed a hidden crack somewhere—a sharp exchange or an edgy silence or some sign of strain? Oh, what was their opinion? What insights could they reveal, if the Whitshanks walked over to them that very instant and asked?»

En España lo edita Lumen este mes de octubre, pero no he podido esperar, así que lo he comprado aquí, en Canadá. Este libro me llamó la atención por tres razones. La primera, por su hermosa portada. La segunda por entrar en la shortlist del Man Booker Prize y, por último, porque su autora, ganadora del Premio Pulitzer y que lectores de confianza me ha recomendado mucho, ha declarado que este va a ser el último libro que va a publicar. Por lo que se ve ahora está de moda eso de jubilarse en la literatura: Auster, Roth, Munro... Por esto, hoy os traigo El hilo azul, de Anne Tyler.

En realidad esta novela se podría resumir diciendo que es la historia de una familia normal y corriente -si esto existe-, la familia Whitshank, que viven en una casa con porche en Baltimore. No se puede decir que esta familia sea feliz, pero tampoco que sea infeliz. ¿Le sucede algo extraordinario a alguno de los miembros? No. Es aquí donde reside la magia de la pluma de Tyler. Nos narra la historia de una familia ordinaria, con todas sus esperanzas, cambios, evoluciones, tradiciones, decepciones, nacimientos y muertes, pero consigue empatizar tanto al lector con sus personajes que hace que no resulte tedioso ni un párrafo.

Y es que sin duda esta es una novela de personajes. La autora consigue dotar a cada uno de los miembros de la familia, especialmente los femeninos, de una personalidad única. Desde el carácter fuerte de Amanda al apasionado e ilusionado de Lennie, pasando por la generosidad materna de Abby. Los personajes masculinos pasan a un segundo plano y son más planos, regla que es confirmada por la excepción de Denny, el hijo menor de Red y Abby. El mejor personaje de la novela, si este libro tuviera protagonista, sería Denny. Rodeado de misterio, a veces despiadado, Denny aparece y desaparece de casa sin avisar. No tiene móvil y es completamente impredecible. Un personaje de un voltaje y una complejidad impresionantes que cada vez que aparece en la historia la vuelve más interesante. El libro empieza y acaba con Denny.

El libro se divide en cuatro partes. La primera, con diferencia la más extensa, narra la actualidad de la familia, con Red y Abby siendo padres y abuelos. La segunda parte se enfoca en el momento en que se conocieron y se enamoraron Red y Abby. La tercera parte hace otro salto en el tiempo hacia atrás y nos narra la historia entre Junior y Linnie, los padres de Red. Por último, la cuarta parte nos vuelve a la actualidad con un final perfecto.

Sin embargo lo mejor del libro es la maestría con la que Anne Tyler introduce al lector -un extranjero- en la familia Whitshank. Apenas a la mitad del libro me sentía como si conociera a la familia de siempre: la personalidad de cada uno de sus miembros, sus tradiciones, sus temores, etc. Y Tyler todo lo sabe narrar con una dulzura y una sensibilidad impresionantes. En ocasiones me recordaba a Alice Munro, pero con la diferencia de que a Munro le encanta perderse en el interior de los personajes, sean narradores o no, y divagar en sus sentimientos más profundos. En cambio, Anne Tyler prefiere que los sentimientos lleguen al lector desde un narrador omnisciente a través de las acciones de sus personajes, que en realidad es la manera con la que nos suelen llegar en la vida real. Esto, en mi opinión, hace muy natural el texto.

En conclusión, no sé si esta novela ganará el Man Booker Prize -todas las apuestas dicen que no- pero sin duda lo merece. El hecho de que sea difícil -si no imposible- hacer una sinopsis de esta novela demuestra que es una obra madura. Una narración amable, sencilla y suave que relata una historia llena de complejidades, como no puede ser de otra forma en el marco de una familia, sea cual sea. Una historia de personajes que os enamorará. Muy recomendable.




Memorias de África, de Isak Dinesen

sábado, 10 de octubre de 2015



«Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías.»

Cuando me fui de viaje a Tanzania me llevé tres libros: uno de Hemingway, otro de Verne y este que os traigo hoy. Antes de que se realizara la romántica adaptación cinematográfica interpretada por Meryl Streep y Robert Redford que cautivó a medio mundo, Isak Dinesen (pseudónimo de Karen Blixen) en vida ya obtuvo mucho éxito en su país, Dinamarca. Hoy os traigo Memorias de África, de Isak Dinesen.

Muchas veces me preguntan qué hago cuando empiezo un libro y no me gusta. Yo tengo la costumbre de autoimponerme normas, y una de estas es que me obligo a leer hasta la mitad del libro. Si cuando he leído el 50,1% de una novela sigue sin gustarme la abandono, pero siempre leo hasta este punto. No han sido pocos los libros que han empezado no gustándome y gracias a esta costumbre les he dado una oportunidad y me han acabado convenciendo. Dicho esto, he abandonado este libro. No he podido con él, lo he intentado pero no ha habido manera. 

El principal problema es que empecé el libro, no pensándome que sería como la película, sino con la convicción de que estaba empezando una novela. Y esto no es una novela, tal y como indica su título son unas memorias. Son las memorias de la condesa danesa Blixen, que durante treinta años se fue a vivir a Kenia y tuvo allí una granja con un cafetal. Y... ya está. Aquí se acabaría lo sustancial del libro. 

No, no hay historia romántica. Aunque lo que sucede en la película realmente le sucedió a la autora, se basaron en otras biografías y textos combinándolos con lo que se narra en este libro. Por cierto, me parece un engaño vergonzoso que Alfaguara haya editado esta obra con la portada de la película, teniendo en cuenta lo poco que tiene que ver. Dicho esto, ¿qué se narra en este libro? Pues anécdotas que la condesa vivió en Kenia, los problemas financieros de la granja, una tarea de observación de la actitud de los nativos... Sí, tan aburrido como suena. No porque no me interese la cultura africana, sus paisajes o incluso los quehaceres de la narradora en su trabajo allí, sino porque leer cientos de páginas sobre estas cosas al final acaba por matar del aburrimiento

25% leído: espero que esto no sea más que una extensa introducción a una historia maravillosa.

El hecho de invertir las treinta primeras páginas en un capítulo exclusivamente dedicado al paisaje que rodea la granja, los colores del cielo africano y su brisa cálido me tuvieron que haber servido de aviso. Mentiría si dijera que no hay diálogos, que no hay acción, que no sucede nada. El problema es que a cada capítulo cambia completamente de rumbo, de personajes y de sentido. Este libro no sigue una dirección concreta, no nos presenta un personaje para desarrollarlo y a partir de aquí crea una historia. Son memorias, y como tales van de suceso a suceso sin que uno tenga nada que ver con el siguiente. En un capítulo nos describe un indígena con el que se encariñó y en el siguiente nos habla de un curioso invitado que alojó unos días en la granja, y después nos habla de un juicio que presenció, etcétera. Esto ayuda sustancialmente a no enganchar al lector, que se siente mareado después de tantos cambios de rumbo seguidos.

43% leído: aguanta, Jan, está a punto de suceder algo:
lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire.

Está increíblemente bien escrito. Hace unas descripciones de los paisajes y unas reflexiones impresionantes sobre las diferencias entre la manera de pensar y actuar de los indígenas y la de Europa de ese tiempo. Por ejemplo, la manera con la que los indígenas entienden el Derecho me dejó completamente desconcertado. Sin embargo, el hecho de que haya puntos interesantes y esté bien escrito no me basta para leer más de trescientas cincuenta páginas.

Seguí adelante, pensando que en cualquier momento todo este desorden obtendría algún sentido y que no tardaría en llegar el nudo que me engancharía a la lectura -¡un lector me comentó en la foto que compartí en Instagram que este era su libro favorito!- pero no apareció. Y cuando pasé la mitad de la novela llegué a la tercera parte, "Visitantes en la granja", en la que en cada capítulo se describe a un invitado diferente. Y tiré la tohalla. No porque fuera lento -he leído libros mucho más pausados que este- sino porque tenía la sensación de que no iba a ninguna parte ni había pasado nada que me incitara a permanecer más días en la maldita granja africana.

56% leído: Pues no, no sucede nada.
Lo siento amigos, me largo.

En conclusión, no empecé esta lectura con expectativas de encontrarme la película escrita, ni siquiera una historia romántica, simplemente me esperaba una historia. Y este libro es unas memoria muy bien escrita, pero memoria al fin y al cabo. No me quejo ni de cómo está escrito, ni de los personajes, ni de la poca acción -de hecho me apasionan las novelas lentas y reflexivas- sino del hecho de que no se trata de una novela y, aunque en contadas ocasiones me ha parecido interesante, me he aburrido sobremanera. Y oye, ya leo sufriendo suficientemente estudiando Derecho, no estoy aquí para aburrirme leyendo.

Siguiente parada: Noviembre. Lugar fantástico.

Fotografía tomada en Tanzania.


Reto Nobel 2015: Svetlana Alexievich

jueves, 8 de octubre de 2015


LA GANADORA


¡Por fin ya sabemos quien es el nuevo Premio Nobel de Literatura! Esta vez no ha sorprendido, ha sido la escritora que encabezaba todas las apuestas. La ganadora es la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexievich por el conjunto de su obra.. ¿Que por qué?

"for her polyphonic writings, a monument to suffering and courage in our time"

Es decir, por sus escritos polifónicos, un momumento al sufrimiento y al coraje de nuestro tiempo. Svetlana es una experta del reportaje literario y toda su vida se ha dedicado a relatar y documentar el fracaso de la utopía soviética.  Toda su obra está compuesta de cientos de entrevistas para desnudar al llamado homo sovieticus y lo hace a través de conflictos como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Afganistán, la catástrofe de Chernóbil o la misma desintegración de la URSS.

De momento en España no tenemos muchos de sus libros traducidos. De hecho, solo tenemos uno, Voces de Chernóbil (Siglo XXI / Debolsillo), una de sus obras más famosas en las que habla del trauma que supuso la catástrofe nuclear para la humanidad, que, por otro lado, acabó de demostrar el fracaso soviético. Sin embargo, estoy completamente seguro que, debido a la concesión del Premio Nobel, a lo largo de lo que queda de año y del año que viene se va a publicar toda su obra en España: La guerra no tiene rostro de mujer (1983), Los chicos del cinc (1989), Cautivados por la muerte (1992) y El tiempo de segunda mano (2014).

EL RETO

Como viene siendo tradicional de cada año, este blog organiza un reto desenfadado para descubrir la obra de la ganadora del Premio Nobel, pero esta vez incluso se suavizan más las reglas. No hay prisas, la cuestión es conocer las obras de nuevos escritores que, según la prestigiosa Academia Sueca, han hecho una gran aportación al mundo de las letras. Así, no hay plazo, el reto trata de leer  y reseñar tantos libros como queráis (al menos uno) de Svetlana Alexievich de hoy al día que se anuncie el Premio Nobel del 2016. Es decir, todo un año para leer y reseñar al menos una obra de la ganadora. Fácil, ¿no?

RESUMEN:

  1. El reto consiste en leer y reseñar al menos una obra de la ganadora de este año del Premio Nobel de Literatura, es decir Svetlana Alexievich. Aunque por el momento solo tenemos uno de sus libros traducidos al español, no tardarán en aparecer los demás. 
  2. El plazo es de 365 días, un año. El reto dura hasta que en octubre de 2016 se anuncie el siguiente ganador del premio.
  3. Dos únicos requisitos para participar: (1) poner el gadget visible en vuestro blog enlazándolo a esta entrada y (2) comentar en esta entrada vuestra intención de participar.
  4. Se agradece difusión.


Os dejo los diferentes gadgets del reto que he conseguido: uno pequeño, uno horizontal y otro vertical, para todos los diseños del blog. ¡Animaros! ¿Quién me acompaña?

GADGETS:






LISTA DE PARTICIPANTES:

  1. Jan Soleràs, de Trotalibros y Entrelletres.
  2. Agnieszka, de Si no leo, desespero.
  3. Neus, de Sin libros no soy nada.
  4. Diana, de Reflejos.
  5. Dani Bucket, de Bajo las misas líneas.
  6. Carmen Forján, de Carmen y amig@s
  7. Lourdes ILGR, de El despertar de un libro.
  8. Sergio, de Va de letras.
  9. Eduardo Piero, de Epsilon Literario.
  10. Nea Poulain, de Divagaciones de una Poulain.
  11. Víctor H.




Leyendas de Guatemala, de Miguel Ángel Asturias

miércoles, 7 de octubre de 2015



«A su turno partieron pregoneros anunciando a los cuatro vientos que la guerra había concluido en todos los dominios de los señores de Atitlán. 
Y ya fue noche de mercado. El lago se cubrió de luces. Iban y venían las barcas de los comerciantes, alumbradas como estrellas. Barcas de vendedores de frutas. Barcas de vendedores de vestidos y calzas. Barcas de vendedores de jadeítas, esmeraldas, perlas, polvo de oro, cálamos de pluma llenos de aguas aromáticas, brazaletes de caña blanca. Barcas de vendedores de miel, chile verde y en polvo, sal y copales preciosos. Barcas de vendedores de tintes y plumajería. Barcas de vendedores de trementina, hojas y raíces medicinales. Barcas de vendedores de gallinas. Barcas de vendedores de cuerdas de maguey, zibaque para esteras, pita para hondas, ocote rajado, vajilla de barro pequeña y grande, cueros curtidos y sin curtir, jícaras y máscaras de morro. Barcas de vendedores de guacamayos, loros, cocos, resina fresca y ayotes de muy gentiles pepitas...»


Solo hace falta escuchar el discurso que hizo Gabriel García Márquez en el Premio Nobel para darse cuenta que Latino América es un lugar legendario y mágico. Cuando llegué a Guatemala no tardé en percatarme de la magia que impregnaba el hermoso lago Atitlán. Esto les viene de la era prehispánica, de una sociedad tan antigua y extraordinaria como la maya. Decían que una parte del lago Atitlán no tiene fondo, decían que era el ombligo del mundo, la puerta hacia otros lugares. Decían que los árboles crecen del aliento de los hombres fallecidos y enterrados. Hoy os traigo Leyendas de Guatemala, de Miguel Ángel Asturias.

El corto libro empieza con una introducción dividida en dos. En primer lugar Guatemala hace una especie de viaje por todos los lugares del país de una manera muy simbólica y mitológica, haciendo ver que todas las nuevas ciudades están construidas encima de antiguas, cuyas costumbres no han muerto, sino que se combinan en una especie de sincretismo con las nuevas tradiciones. También nos presenta al Cuco de los Sueños, que teje las historias y las leyendas. La segunda parte, Ahora que me acuerdo, conocemos al que será el narrador de las leyendas, Cuero de Oro. Un texto difícil de comprender, pues el estilo del autor se vuelve algo surrealista.

La primera leyenda es la Leyenda del volcán, que relata el origen del pueblo de Guatemala que surgió del agua y el contraste entre los antiguos dioses -representados por Cabracán y Huracán- y los nuevos -importados por los colonizadores-. En la Leyenda del Cadejo conocemos a una hermosa monja, Elvira de San Francisco, cuya trenza incita la excitación de los hombres. Cuando la mortifican, le cortan su trenza y esta se convierte en una serpiente que envía a los hombres al infierno. En la Leyenda de la Tatuana vemos como para emprender el camino negro del árbol-sacerdote, que lleva al inframundo Xibalbá, se debe intercambiar parte del alma con el comerciante de joyas de incalculable valor, quien lo utiliza para adquirir la más bella esclava, que escapa dibujando un barco en la pared de su prisión.

Aquí vienen dos de las leyendas que más me gustaron. En primer lugar la Leyenda del Sombrerón nos narra cómo el demonio -que en la tradición mesoamericana lo llaman Sombrerón- se mete dentro de una pelota que rebota por la ventana de la celda del protagonista, un monje, y este queda cautivado por ella. Siente devoción por la pelota, se queda todo el día jugando con ella. En cierto modo me recordó a la atracción y dependencia que causa el Anillo de Poder en El Señor de los Anillos -encajad tal comparación-. Sin embargo, la leyenda que sin duda me ha conquistado más es la Leyenda del tesoro del Lugar Florido, que se desarrolla en las tierras del lago Atitlán. Esta leyenda se sitúa justo en el momento en el que los conquistadores españoles llegan a dicho territorio. Los indígenas se encuentran celebrando el fin de la guerra entre los señores del Atitlán cuando los españoles se acercan para saquear la rica ciudad. Los sacerdotes mayas declaman oraciones rituales al volcán y, cuando las tribus huyen hacia el lago para protegerse contra la invasión, abandonando sus tesoros, el volcán entra en erupción y entierra la ciudad junto a sus riquezas. Aunque no lo dice en el libro de Asturias se dice que la ciudad, junto a su tesoro, saldrá del Cerro de Oro, cuando los ladinos hayan abandonado Guatemala. Es curioso, porque cuando iba en barca por el lago Atitlán y veía el pequeño monte del Cerro de Oro me pasó por la cabeza el pensamiento de que parecía estar en un enclave de una ciudad, sin saber absolutamente nada de la leyenda.

La leyenda de Los brujos de la tormenta primaveral recrea el Apocalipsis de Juan mezclando las creencias religiosas cristianas con las ideas mayas. Así conocemos a Juan Poye, quien es el hombre-río que castiga a los humanos que actúan con crueldad convirtiendo el río, fuente de vida, en un castigo letal. Por último, ocupando más de la mitad del libro, está la leyenda más diferente del libro, Cuculcán, escrita como una obra de teatro -separado en escenas-, recrea la leyenda maya de la Serpiente Emplumada. Sinceramente no la disfruté mucho porque no la acabé de entender.

En conclusión, la clave de estas leyendas no es su contenido, sino la manera en que se encuentran narrados. Con un estilo rozando lo mitológico, son realmente una perla de la literatura. A veces difíciles de entender porque se mueven demasiado en creencias mayas que me son ajenas y en un lenguaje surrealista y muy simbólico. Hay leyendas que las he releído y releído de lo que me han llegado a gustar -Leyenda del tesoro del Lugar Florido- y otras que no he sabido entender del todo -la del Volcán o Cuculcán- pero la impresión final es sumamente positiva. La cultura guatemalteca es sencillamente apasionante.

Fotografía tomada en el lago Atitlán. A la izquierda del libro hay dos grandes volcanes, uno tras otro. El de detrás es el Atitlán, y el de delante Tulimán. Si mirais bien, delante del Tulimán y rozando las aguas del lago hay otro monte, mucho más bajo; es el Cerro de Oro, donde se halla enterrada una ciudad llena de tesoros.


Bibliofilia Viajera 3: Novel Idea Bookstore (Kingston, Canadá)

domingo, 4 de octubre de 2015



La primera capital de Canadá fue Kingston, una población situada a las orillas de Lake Ontario, muy cercana a la frontera con Estados Unidos, en el estado de Ontario. Hoy se podría decir que es un pueblo tranquilo, animado gracias a los estudiantes de la Queen's University que llenan sus bares y sus carriles bici. En el número 156 de la Princess Street, la calle principal de Kingston, se encuentra una librería con una hermosa fachada azul. En el aparador tienen una hermosa Underwood rodeada de libros. Sus letras doradas llaman en seguida la atención, es la librería Novel Idea.


No es una librería grande, aunque el espacio está bien aprovechado. En seguida da una sensación de amplitud. En sus estanterías se combinan libros de lado y libros de cara, lo que facilita resaltar las novedades y las recomendaciones. En un rincón de la librería se hallan las novedades de ficción y no ficción, donde los lectores asiduos a la librería se dirigen solo entrar para ver qué ha llegado de nuevo.





Novel idea es la típica librería de centro de ciudad. Bonita, cómoda, bien organizada. Sin embargo, no es de estas librerías que te vayan a sorprender. No tendrán un libro que se salga de las líneas comerciales, no es una librería a la que ir a explorar libros diferentes. Tienen las últimas novedades, una importante cantidad de obras de los escritores nacionales más famosos -por ejemplo, Alice Munro- y una buena selección de libros infantiles y juveniles, pero falta variedad. Por otro lado, el personal es extremadamente amable (aunque todos los canadienses tienen la fama de serlo).


¿Fue él?, de Stefan Zweig

jueves, 1 de octubre de 2015

"La mirada de un animal, en momentos de extrema necesidad, puede ser mucho más penetrante, casi podría decir, más expresiva que la de los seres humanos, pues nosotros comunicamos la mayor parte de nuestras emociones, de nuestros pensamientos, por medio de la palabra, que hace las veces de intermediaria, mientras que un animal, que no es capaz de hablar, se ve obligado a comprimir en sus pupilas todo lo que quiere transmitir"
Aunque tarde en publicarlas, yo soy de los que, cuando acaba un libro, corre al ordenador aprovechando el impulso de la emoción del final de la historia para escribir mi opinión -o, al menos, un esbozo-. Sin embargo, con todos los libros que he leído de Stefan Zweig -seis en lo que va de año- necesito un tiempo. Son novelas cortas, intensas, con finales que dejan sin aliento al lector. Uno se tiene que recuperar del éxtasis experimentado durante la lectura. Así, después de reponerme, os traigo ¿Fue él?, de Stefan Zweig.

Una pareja mayor -cuya mujer es la narradora de la historia- se instala en un rincón tranquilo y rodeado de naturaleza de Inglaterra. No tardan en tener vecinos, pues los  Limpley -una pareja joven- se construyen una casa al lado. Los Limpley son una de esas parejas que todos hemos conocido en alguna ocasión en las que uno es el antítesis del otro; mientras que ella es discreta y reservada John Limpley, su marido, es un ser impetuoso, apasionado y efusivo en todo lo que hace. Ambos son muy buenas personas y en seguida nace entre ambas parejas una bonita amistad. Sin embargo todo empieza a cambiar cuando los Limpley adoptan a Ponto, una cría de bulldog, y John se vuelca apasionadamente en él, ignorando las futuras consecuencias de mimarlo tanto.

No son pocas las historias que os he traído de Stefan Zweig, y los lectores habituales ya estaréis hartos de leerme repetir lo mismo una y otra vez. Que si Zweig tiene una empatía emocional extraordinaria que nunca antes había percibido en otro autor, que sus relatos poseen una intensidad que hace que en poquísimas páginas consiga poner al lector la piel de gallina y hacerle inolvidable lo sucedido en el relato... Sin embargo, cuando lo demuestra una vez más y lo hace a partir de un protagonista tan difícil de empatizar como un perro, a uno se le acaban los adjetivos para alabar a tal genio de las letras.

En ochenta páginas se nos relata una historia en cuyo epicentro hay un sentimiento que condiciona en todos los aspectos a todos los seres vivos: los celos. Esa sensación de ira que nace en el estómago y sube al pecho cuando, después de ser amados y coronados, somos ignorados y olvidados. Esa rabia incontenible cuando vemos que otros tienen lo que nosotros queremos tener. Una sensación tan patética como inevitable.

En conclusión, un relato excepcional más de manos de un maestro europeo como Setefan Zweig, que se supera atreviéndose con un relato cuyo protagonista es Ponto, un perro. Consigue que el lector se meta en su pellejo, y sienta rabia, y pena, y horror, y... Uno más de los cuentos imprescindibles de este magnífico autor, una oda a los celos.