La fantasía tolkieniana fuera de la Tierra Media.
Cuentos desde el Reino Peligroso, de J.R.R. Tolkien

jueves, 26 de noviembre de 2015


"Fantasía es una tierra peligrosa, con trampas para los incautos y mazmorras para los temerarios. Y de temerario se me puede tildar, porque, aunque he sido un aficionado a tales cuentos desde que aprendí a leer y en ocasiones les he dedicado mis lucubraciones, no los he estudiado, en cambio, como profesional. Apenas si en esa tierra he sido algo más que un explorador sin rumbo (o un intruso), lleno de asombro, pero no de preparación. Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas: hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas. Tal vez un hombre pueda sentirse dichoso de haber vagado por ese reino, pero su misma plenitud y condición arcana atan la lengua del viajero que desee describirlo. Y mientras está en él le resulta peligroso hacer demasiadas preguntas, no vaya a ser que las puertas se cierren y desaparezcan las llaves."


Mi pasión por todo lo que sale de la pluma de Tolkien no empezó con un libro, sino con una película. Aunque mi hermano mayor me había explicado algunas cosas impresionantes de un libro que había leído en la escuela -más tarde supe que se trataba de El Hobbit-, fue cuando, con ocho años, fui a ver El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo cuando me asombró el mundo de Tolkien. Esta película me cambió completamente, me dejó sin palabras, y dividí toda mi pasión entre las aventuras de Harry y las de Frodo. En el patio de la escuela jugaba a la Tierra Media con mis amigos, dibujaba sus personajes y les pedía a los reyes magos todos los juguetes relacionados con las películas. Esta pasión no ha ido a menos a través de los años, y mi pareja me mira raro cuando miramos las películas y descubre que me sé el diálogo entero. 

Aunque cueste de creer, no fue hasta hace muy poco que me atreví a leer los libros. Esto se debe a que a los nueve años intenté leer el primero de la trilogía y no pasé de la tercera página, y desde entonces le guardé un gran respeto a la literatura de Tolkien. Sin embargo, cuando hace dos años empecé no pude parar, y aún me reservo la lectura de El Retorno del Rey para dejar descansar la saga como un vino. Sin querer, siempre relacioné a Tolkien con la Tierra Media, pero cual fue mi sorpresa al descubrir que su pluma salió de las fronteras imprecisas de este mundo mítico. Hace relativamente poco Minotauro publicó La caída de Arturo, donde revive las leyendas del rey Arturo de Bretaña. También tradujo del inglés antiguo la leyenda de Beowulf. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue que, incluso en el género fantástico, del que es sin duda uno de los grandes maestros, escribió historias que nada tienen que ver con el mapa en el que situaría El Hobbit, El Señor de los Anillos y Salmarillon. Cuentos del reino peligroso recoge todos sus escritos de género fantástico desconectados de la Tierra Media, la mayoría anteriores a ella pero en los que se pueden observar los elementos que aflorarían con todo su resplandor en las novelas que todos conocemos del famoso escritor británico.

Antes de entrar en el fondo, permitidme hablar de la forma: la cuidada edición con la que Editorial Minotauro homenajea estos escritos tempranos de su escritor estrella. Tapa dura y azul con sobrecubierta, todo el libro lleno de las maravillosas ilustraciones de Alan Lee -el Corominas de la Tierra Media- y un tipo de página de muy buena calidad. Realmente ha sido un placer leer un libro tan mimado editorialmente hablando.

El libro empieza con una introducción escrita por Tom Shippey, un académico considerado uno de los más expertos en los trabajos de J.R.R. Tolkien. En ella repasa todos los cuentos que no esperan poniéndolos cuidadosamente en contexto con el contexto en la vida del autor en el momento en que fueron escritos. Una de esas introducciones que sí están hechas para leer antes de ponerse con lo principal del libro, y que incluso apetece ir releyendo a medida que se avanza con la lectura.

El primero de los escritos es un cuento llamado Roverandom, los aficionados a Tolkien ya sabréis de qué se trata. Yo, al menos, era el único texto incluido en Cuentos del reino peligroso cuya existencia conocía antes de leer este recopilatorio. Nació cuando el hijo de Tolkien, Michael, perdió en la playa un juguete al que estaba muy unido, un perrito de peluche. Aunque lo buscaron durante días enteros no consiguieron encontrarlo y Tolkien, para consolar a su hijo de la pérdida le contó este cuento en el que conocemos a Rover, un perro que muerde a un mago y este, enfadado, lo convierte en juguete. Sin poder moverse pasa de mano en mano hasta llegar a las manos de Michael, quien lo cuida muy bien (no sé vosotros, pero yo aquí veo una inspiración clara de Toy Story). Aunque Rober es feliz con Michael, sigue anhelando recuperar su tamaño y volver a ser un perro normal que pueda ladrar y correr. Por esto, un día que Michael lo deja en la playa conoce a otro mago, Psámatos, quien hará que finalmente se pueda mover, pero no consigue hacer que recupere su tamaño. A partir de aquí, Rover pasará mil aventuras, visitará el lado oscuro y lado claro de la luna y el reino de los mares, conociendo a otros perros que lo ayudarán. Se trata de uno de esos cuentos infantiles inolvidables, que se leen y se vuelven a leer. Disfruté muchísimo de las aventuras de Rover.

El segundo cuento es Egidio, el granjero de Ham y aunque también fue escrito para contarlo a sus hijos, es menos infantil que el primero y en el que ya podemos encontrar el tono que adoptará Tolkien en El Hobbit, con el que mantiene muchas semejanzas. Así, en este cuento también conocemos a un protagonista humilde y hogareño que, sin buscarlo ni quererlo, acaba metido en un entuerto tras otro y, utilizando su bondad, su lealtad, su astucia y su compasión, demuestra ser un verdadero héroe. También nos encontramos con un dragón Crisófilax -el Smaug de esta historia- que, animado por la ingenuidad de un ogro, deja las remotas montañas donde vive para sembrar la desolación en el reino de los hombres cuyos reyes y caballeros le temen más que el pueblo mismo. Pronto se acerca a la granja de Egidio y este tendrá que tomar una decisión.

Este se trata sin duda de mi cuento favorito. Sencillamente no podía dejar de leer y, por el tono y la manera de narrar, podría ser perfectamente situado en la Tierra Media. En él Egidio se tendrá que superar constantemente y descubrirá que en él hay mucho más de lo que cree.

Después nos encontramos con Las aventuras de Tom Bombadil, un seguido de poemas y canciones que suponen la única relación de este libro con la Tierra Media. Sacados del Libro Rojo, estos sonetos son en su mayoría leyendas y bromas de la Comarca hacia el fin de la Tercera Edad. Aunque disfruté de algunos, mientras admiro sus novelas, no soy muy dado a la poesía de Tolkien, aunque en su defensa también diré que seguramente con la traducción deben perder mucho. Sin embargo, los dibujos de Alan Lee en este capítulo lucen como en ninguna otra parte del libro.

Esta selección incluye dos cuentos más: El herrero de Wooton Mayor y Hoja de Niggle que, aunque me gustaron mucho, no alcanzan el nivel de los dos primeros cuentos. Por último, nos encontramos con un largo apéndice: Sobre los cuentos de hadas, una extensa y profunda reflexión sobre el mal llamado cuento de hadas, es decir, el género fantástico en la literatura que incluye maravillas como el fragmento que os he citado al principio de esta reseña. Es la transcripción de una conferencia que Tolkien otorgó el 8 de marzo de 1939 y se trata de una lectura obligatoria para todos los apasionados del género. También hay un epílogo escrito por el ilustrador clásico de las historias de Tolkien, Alan Lee, que comparte sus historia con la literatura de Tolkien y la increíble oportunidad que supone poder ilustrar sus textos.

Me ha gustado leer Cuentos desde el Reino Peligroso. Me apetecía mucho ver como se movía Tolkien en el género fantástico sin su amada Tierra Media, y no me ha decepcionado. Con una magnífica edición, Minotauro ha realizado una recopilado los relatos, poemas y ensayos de Tolkien, un libro que no puede faltar en las estanterías de quienes tengan una colección Tolkien en sus estanterías.

Créditos
Título: Cuentos desde el reino peligroso. Título originalTales from the Pelirous Realm
Autor: J.R.R. Tolkien.  Traductor: Estela Gutiérrez. Ilustrador: Alan Lee. 
Editorial: Minotauro. Precio: 21,50€

Siguiente parada: diciembre, India.

Y vosotros, decidme en los comentarios, si pudiérais vivir en un reino peligroso, ¿cuál sería?
¿Narnia, la Tierra Media, Ponente?


La novela que me ha tenido dos noches en vela.
La chica del tren, de Paula Hawkins

lunes, 23 de noviembre de 2015


«There is a pile of clothing on the side of the train tracks. Light-blue cloth – a shirt, perhaps – jumbled up with something dirty white. It’s probably rubbish, part of a load fly-tipped into the scrubby little wood up the bank. It could have been left behind by the engineers who work this part of the track, they’re here often enough. Or it could be something else. My mother used to tell me that I had an overactive imagination; Tom said that too. I can’t help it, I catch sight of these discarded scraps, a dirty T-shirt or a lonesome shoe, and all I can think of is the other shoe, and the feet that fitted into them.»

No se parece nada a la fotografía que hay en la solapa de su novela, pero tiene el perfil y los gestos de ese tipo de escritores ingleses que siempre tienen la respuesta adecuada e ingeniosa para cada pregunta. Hace menos de un año, explica, era una fracasada que, bajo pseudónimo, había escrito algunas novelas románticas sin éxito alguno, y a su edad, avergonzada, se veía obligada a pedir dinero a sus padres para ir tirando. Hace tiempo que le ronda una idea por la cabeza, una idea que finalmente desemboca en una novela negra cuyos derechos, incluso antes de ser publicada, son comprados por DreamWorks. Y, una vez publicada, en siete meses vende cinco millones de copias alrededor del mundo y se mantiene durante veinte semanas consecutivas como el libro de tapa dura más vendido -rompiendo así el récord alcanzado por El código Da Vinci, de Dan Brown-. 
Paula Hawkins y yo.

Y ahí está Paula Hawkins, en una librería de Toronto, una de sus muchas paradas en la gira mundial que está realizando, relajada pero a la vez con una expresión de asombro e incredulidad permanente. Como si tuviera miedo de que en cualquier momento su compañera de piso -sí, aún tiene compañera de piso- la despierte porque llega tarde a la decimocuarta entrevista de trabajo fallida y descubra que todo ha sido un sueño. Incluso un servidor, camuflado entre el público del acto, la observa atentamente y tiene la sensación de ser un actor secundario de un sueño ajeno, de su sueño. 

La chica del tren. Aquella desconocida a la que miras con disimulo -prudencia innecesaria porque su mirada está perdida en sus divagaciones- y te preguntas si alguna vez fue dichosa. La chica que balbucea y gesticula sin decir nada. ¿Estará borracha?, ¿estará drogada?, ¿estará loca? La chica derrotada, la chica vencida. La tirada. Harapienta, ha echado a perder su vida, ya nadie la llama, ya nadie se interesa por ella. Un caso perdido, la incorregible, la indeseable. Seguramente está contando los segundos que quedan para llegar a su parada, huir de las miradas juzgadoras de los demás pasajeros que, sin verlas, las siente como cuchillos en su espalda, entrar a un bar cualquiera y abandonarse al cálido abrazo de la bebida. El alcohol mitiga su dolor, adormece su consciencia, hace que se olvide de todo lo que ha perdido, de su miserable rutina. 



La chica del tren se llama Rachel, recientemente la han despedido del trabajo por llegar bebida, vive en casa de una amiga de la universidad, Cathy, que le hace el favor por pena y le gusta ver desde el tren la casa donde vivía con su ex-marido, Tom, que la dejó por sus problemas con el alcohol y está rehaciendo su vida con otra mujer, Anna. Lo único que quiere Anna es tener una vida feliz con su marido y Evie, el bebé que comparten. Sin embargo, el pasado de Tom parece que no va a desaparecer tan fácilmente. Su ex-mujer, Rachel, no deja de visitarlos y llamar completamente bebida para suplicarle a Tom que vuelva con ella. No los deja en paz, no los deja ser felices, y lo que era una molestia se va convirtiendo en miedo, un temor que la indispondrá para cuidar de su bebé, por lo cual contrata a una vecina, Megan, para que la ayude con la niña. Megan es rubia, guapa, misteriosa e insatisfecha con la vida desde que tuvo que cerrar su galería de arte y ahora se ve obligada a ir a casa de los vecinos a cuidar a bebés. Rachel se ha acostumbrado a observar a Megan y a su marido, Scott, desde el tren y los tiene idealizados como una pareja perfecta, ricos, guapos y felices, e incluso les pone nombre en su cabeza -Jess y Jason-. Es por esto que un día, desde el tren, ve algo que no tendría que haber visto y se verá metida en una arriesgada intriga.


¡Que alguien me pare! ¡No puedo dejar de leer!

Hoy no os traigo un libro para reflexionar, ni de personajes, ni de grandes triquiñuelas argumentales. No. Hoy os traigo uno de estos libros cuya mayor virtud es que enganchan, y mucho. No hallaréis aquí personajes complejos y profundos, ni un sentido más allá del mero entretenimiento. Es el paradigma de un libro de misterio que se ha hecho famoso por todo el mundo precisamente por la dependencia que crea en el lector hasta que no resuelve el enigma. De hecho estuve dos noches leyendo hasta las tantas de la madrugada, teniendo clase durante el día. Imaginaros mi estado...


...Y TODO POR TU CULPA, HAWKINS.

Muchos lo han tildado de thriller doméstico -la autora responde que esto lo dirán de todo thriller escrito por una mujer-, pero si a mí me ha gustado algo de esta historia son sus narradores. Escrito con el tono íntimo, directo y emocionante de un diario secreto, es narrado a tres voces. Rachel- que cuenta con dieciocho capítulos-, Megan -que cuenta con nueve capítulos- y Anna -que relata nueve capítulos más-. Este contraste de voces y puntos de vista provoca un mareo sano al lector, que no sabe a quién debe creer. En una novela, por muy malvado que sea el narrador en primera persona, el lector se verá involuntariamente a su lado, es decir, a favor suyo. Sin embargo, cuando te dan tres narradores en primera persona -aunque, sin duda, la protagonista es Rachel- ya no sabes quien tiene razón.


Yo sospechando de todo lo que se mueve en la historia.

Por lo demás, sigue el esquema de una novela de misterio. Se produce una trágica desaparición y algo que vio la chica del tren y especialmente otro algo que ocurrió esa noche y no recuerda por los efectos del alcohol son la llave para resolver el misterio. Hay sospechosos, hay intereses, hay afinidades, hay enemistades y todos los personajes se mueven para echar algo de luz sobre lo ocurrido. También nos encontraremos con el elemento que más me gusta de este género literario, los finales de capítulo que te dejan con la boca abierta y por la noche provocan la repetición eterna del ya clásico "un capítulo más y me voy a dormir".


El capítulo me lleva y yo lo flipo.

No os esperéis una gran obra de la literatura. Realmente es uno de estos libros que te acabas y no te queda nada removido por dentro. Sin embargo, yo lo he disfrutado mucho. Mis dibujos animados favoritos eran Detective Conan, y a veces me gusta jugar a intentar adivinar quien es el villano que se esconde en las sombras (y puedo decir con orgullo que he descubierto al de este libro con considerable antelación al desenlace, aunque no se puede tachar la historia de predecible). Sé que no viene mucho a cuenta ahora que estamos en pleno invierno, pero a mi parecer este libro es muy recomendable para el verano, cuando queremos descansar y leer en la playa un libro que nos enganche y no nos exija mucho.


Yo al acabar la novela.
(Añadir ojeras y los ojos enrojecidos por falta de sueño)


Créditos
Título: La chica del tren. Título originalThe girl on the trainAutor: Paula Hawkins
Editorial: Planeta. Traductor: Aleix Montoto. Precio: 19€

También te va a gustar: 
No confíes en nadie, de S.J. Watson
El propio S.J. Watson dijo que La chica del tren era una lectura "compulsiva". Pues a mí lo que me ha provocado el debut de Paula Hawkins me ha recordado lo que sentí en No confíes en nadie, aunque debo reconocer que, quizás era por la edad que tenía, el libro de Watson me cogió mucho más fuerte. Ya hay adaptación cinematográficos ¡y la protagonista es interpretada por nada más ni nada menos que Nicole Kidman!


Y vosotros, decidme en los comentarios, cuando ocurre un boom editorial 
¿sois de los que esperan a que pase para leerlo con tranquilidad pasada la ola de marketing 
o no os sabéis -o no queréis- resistiros?

Las hermanas, de Stefan Zweig

sábado, 21 de noviembre de 2015


"No sólo los extraños, ni siquiera su propia madre era capaz de distinguir a aquellas dos niñas que tenían la misma edad y la misma figura. A Helena y Sophia. Tan completo era su parecido. De modo que hizo que Sophia llevara como brazalete una cintita de tela para diferenciarla de su hermana gracias a aquel distintivo. Pero si oía sus voces o tan sólo veía los rostros de sus gemelas, entonces no sabía con qué nombre debía llamar a cada una de ellas de tan semejantes como eran."

Os habíais creído que me había olvidado de Zweig? ¡Imposible! No son pocas las obras de este escritor que os he traído a lo largo de este año, pero es que realmente su prosa me ha atrapado y, hasta el momento, no me ha decepcionado. Por esto hoy os traigo otra pequeña joya a la que este autor nos tiene acostumbrados, Las hermanas, de Stefan Zweig.

La historia arranca cuando un viajero llega una ciudad y contempla dos hermosas torres gemelas. La curiosidad lo lleva a preguntar por tal obra arquitectónica, a lo cual un local le cuenta la leyenda de dos hermanas gemelas idénticas, Helena y Sophia. A medida que crecen ambas van adquiriendo una belleza sobrenatural, pero también se van volviendo más ambiciosas y envidiosas la una de la otra. Helena toma el camino de la lujuria y el egoísmo hasta conseguir ser la más deseada de las prostitutas, mientras que Sophia toma el camino de la castidad y la generosidad hasta ser la más santa de las novicias. Ambas persiguen su único anhelo y obsesión: ser mejor que la otra, superarla, sin sospechar que ambas corren hacia un mismo destino.

Este cuento comparte las características con las demás obras del autor; una narración intensa y cuidada (en este caso con cierto tono de leyenda), unos personajes sencillamente increíbles, una moraleja inolvidable y todo esto... ¡en sesenta y cuatro páginas! Cada línea, cada palabra, te arrastra a través de un torbellino hacia el insondable final.

El libro tiene como subtítulo Conte drolatique, "cuento de humor", cosa que no he acabado de entender, ya que no le he visto humor alguno al relato. Como siempre, Zweig sabe la manera perfecta de introducirnos a la historia y nos presenta a dos hermanas idénticas físicamente -ni su madre sabe diferenciarlas- que tratan con todas las fuerzas de separarse y destacar más que la otro, y sus vidas solo tienen sentidos comparándose a la otra.

En conclusión, otro cuento de Zweig que vale mucho la pena, que se lee en una tarde y que no olvidarás fácilmente. No acabo de entender cómo de forma tan breve consigue llegar tanto al lector, involucrarse tanto en sus personajes. Lo de este autor no es literatura, es magia.







El caballero de los siete reinos, de George R. R. Martin

jueves, 19 de noviembre de 2015


"—Veintiún tipos de pájaros —anunció ser Kyle.
—Veintiún tipos de excrementos —repuso ser Maynard.
—No tenéis poesía en el corazón.
—Vos tenéis una cagada en el hombro."


Si hay algo que me gusta más que las buenas secuelas, son las buenas precuelas. Y es que yo, si pudiera viajar en el tiempo, iría antes al pasado que al futuro -que, no sé porqué, me parece aún más aburrido que el presente-. Me encantaría poder ser testigo de cómo hemos llegado donde estamos, de cómo era la gente que pisaba siglos atrás el mismo suelo que pisamos nosotros hoy.

Absolutamente todos estamos igual de impacientes y temerosos. Impacientes para que salga Vientos de invierno, la sexta parte de la saga mundialmente famosa Canción de hielo y fuego. Y temerosos por si le sucede cualquier cosa a George R. R. Martin, que ya tiene su edad, no tiene pinta de cuidarse mucho y debe tener una vida muy ajetreada. Si le pasa algo, todo el mundo se queda sin saber el final de la saga (estoy por organizar una recolecta para comprar miles de cojines y con ellos tapizar paredes, suelos, tejados y muebles de su casa). Es por esto que cuando supe que había algo nuevo de Martin se me paró el corazón. En seguida me decepcionó al saber que no era el próximo libro de la saga, pero era una precuela que se desarrollaba en Poniente, así que de la misma forma me hice con él. Hoy os traigo El caballero de los siete reinos, de George R. R. Martin.

Este corto libro narra las tres primeras aventuras de ser Duncan el Alto con su escudero Egg. Se sitúa aproximadamente noventa años antes de los hechos de Canción de hielo y fuego, por lo que el trono de hierro es aún de la familia Targaryen, aunque los dragones ya han desaparecido. En la primera de las tres historias, El caballero errante, conocemos a ser Duncan cuando aún es Dunk el Tocho, cabeza de corcho. Este joven huérfano, bonachón y de estatura gigante fue rescatado del Lecho de Pulgas por el anciano caballero errante Ser Arlan del Árbol de la moneda y de él aprende los deberes, las responsabilidades y lo que supone ser caballero errante. Cuando este muere, Dunk se arma caballero y se dirige a un torneo para tratar de ganar algo de dinero. Por el camino conoce a Egg, un niño insolente que pasará a ser su mozo de cuadras, y que nos tiene guardada alguna que otra sorpresa.

Así empiezan las andanzas de esta curiosa pareja por los reinos de Ponente, y juntos pasarán por todo tipo de situaciones. En la segunda historia, La espada leal, tendrán que enfrentarse a una temible viuda -de la que se dice que es una bruja que ha envenenado a todos sus maridos- que ha sumido a toda una población a la sequía deteniendo el río con un dique. Por último, en la tercera aventura, Ser Duncan y Egg se dirigen a un torneo en el que se urde una conspiración contra el rey.

Son tres aventuras que resalta lo que significa ser un caballero. Ser Duncan quizás no es el más espabilado, ni el más sabio, ni el más noble, ni el más rico, ni el que tiene más títulos de los caballeros, pero hay en él una bondad, un sentido de la justicia y la responsabilidad del fuerte para con los más débiles que deslumbra a todo el que se cruza con él.

Estas tres historias te dejan con ganas de más, de saber qué más les depara el camino a Ser Duncan y a Egg. Según he podido saber George R.R. Martin tiene planeado escribir, como mínimo, media docena más de aventuras de esta curiosa pareja, pero por ahora ha decidido concentrarse con la siguiente parte de Canción de hielo y fuego, Vientos de invierno, por el momento la saga principal de su mundo, Ponente.


En conclusión, si os gusta Canción de hielo y fuego no os podéis perder este libro. Es corto, te enseña como era Ponente noventa años atrás de los hechos de Juego de tronos y presenta unos personajes entrañables que el lector no olvidará. Lo empecé a leer con miedo, pero George R.R. Martin ha sabido hacer una precuela independiente y que vale mucho la pena.


RINCÓN DEL LECTOR INDIGNADO
Hoy dedicado a: Editorial Gigamesh

Estoy en Canadá. Contento, después de leer El caballero de los siete reinos, me dirigí a una librería y, al cotillear la edición canadiense/estadounidense de este libro, me quedé alucinado al ver que está lleno de preciosas ilustraciones de las aventuras de Ser Duncan el Alto y Egg. ¿POR QUÉ? Siempre me ha gustado Editorial Gigamesh, aunque sus libros son muy caros, la calidad de la traducción, de los materiales del libro e incluso la cubierta -a mi parecer, las ilustraciones de Corominas le dan mil vueltas a las portadas de todas las demás ediciones del mundo- lo vale. Pero, ¿en serio? Las ilustraciones ya estaban hechas, solo teníais que copiarlas (supongo que pagando unos derechos adicionales) y pegarlas. Además, cuando me quejé por Twitter Daniel Perez me dijo que la editorial había anunciado que sacará una nueva edición "de lujo" con las ilustraciones.


Aprovecharse de que los impacientes seguidores de Martin compren inmediatamente el libro cuando sale a la venta, y después venderles la edición ilustrada -cuando estas estaban disponibles desde la primera edición en todo el mundo- me parece una tomadura de pelo. Les recomiendo encarecidamente que ahorren en un prólogo que no conseguí sacarle gracia alguna e inviertan más en estas ilustraciones que, a día de hoy, todos los lectores del mundo disfrutan menos los españoles.



Siguiente parada: Diciembre, India.


Los jefes / Los cachorros, de Mario Vargas Llosa

domingo, 15 de noviembre de 2015


"Por ese tiempo, no mucho después del accidente, comenzaron a decirle Pichulita. El apodo nació en la clase, ¿fue el sabido de Gumucio el que lo in­ventó?, claro, quién iba a ser, y al principio Cuéllar, Hermano, lloraba, me están diciendo una mala palabra, como un marica, ¿quién?, ¿qué te dicen?, una cosa fea, Hermano, le daba vergüenza repetír­sela, tartamudeando y las lágrimas que se le saltaban, y después en los recreos los alumnos de otros años Pichulita qué hubo, y los mocos que se le sa­lían, cómo estás, y él Hermano, fíjese, corría donde Leoncio, Lucio, Agustín o el profesor Cañón Paredes: ése fue."

Ya hacía tiempo que quería leer algo del "adversario" de Gabriel García Márquez. Dos fuerzas opuestas me han hecho retrasar tanto la lectura de la primera de sus obras. Por un lado, es un Premio Nobel, muy reconocido y aclamado en cuanto a literatura se refiere. Tenía muchas ganas de leer algo de su obra. Por el otro, el hecho de que el escritor me cae mal. De hecho, creo que es el escritor que peor me cae. Cada vez que abre la boca públicamente o leo alguna noticia suya que no tenga que ver con un nuevo libro atrasaba el leer algo suyo indefinidamente. Lo siento, estoy lejos de ser perfecto y no puedo separar el autor de su obra, y si el primero me cae mal me costará mucho ponerme con sus libros. Pero finalmente he podido superarlo y me he puesto a leer el primero de sus libros en ser publicados. Hoy os traigo Los jefes / Los cachorros, de Mario Vargas Llosa.

Este libro es, en realidad, dos. Por un lado, Los jefes, fue el primer libro que publicó el autor (allá en 1959) y se compone de seis cuentos. El primero lleva el nombre del libro y nos sitúa en un colegio peruano, durante una rebelión estudiantil en contra de la decisión que toma el director de no poner horarios en los exámenes finales. El narrador es el líder del alboroto, un estudiante de quinto año de secundaria, que compite con Lu para ser el jefe de la banda. Sin embargo, Los jefes contiene otros cuentos como El desafío (un duelo a muerte entre dos hombres por una cuestión de honor, con un anciano y misterioso testigo), El hermano menor (dos hermanos muy diferentes persiguen a un indio, acusado de violar a su hermana, en busca de venganza), Día domingo (dos amigos compiten por el amor de una mujer), Un visitante (Jamaicano ha hecho un trato con la policía y evitará la prisión si entrega a Numa, pero quizás no ha contado con el precio de la traición) y El abuelo (un anciano decide vengarse de su familia asustando a su nieto).

Por otro lado, tenemos Los cachorros, la historia de Cuéllar, un niño muy popular en el colegio que, tras el ataque de un perro que le provoca la castración, cambia completamente. De ser el muchacho más admirado y aclamado pasa a ser llamado "Pichulita" y su actitud hacia el mundo cambia, se aísla y se pone violento con facilidad. Con el paso del tiempo los niños se vuelven hombres y Pichulita tiene que ser testigo de cómo las vidas de sus amigos siguen adelante y la suya queda estancada.

En conclusión, este es un libro que se lee en un día, el estilo de Vargas Llosa es ágil y rápido de leer, lo que hace que sus relatos enganchen. He disfrutado con la lectura, me ha dejado unas cuantas historias que me han hecho reflexionar. Seguro que, tarde o temprano, voy a repetir con el autor.




Patas arriba, de Eduardo Galeano

martes, 10 de noviembre de 2015


"¡Vayan pasando, señoras y señores! ¡Vayan pasando! ¡Entren en la escuela del mundo al revés! ¡Que se alce la linterna mágica! ¡Imagen y sonido! ¡La ilusión de la vida! ¡En obsequio del común lo estamos ofreciendo! ¡Para ilustración del público presente y buen ejemplo de las generaciones venideras! ¡Vengan a ver el río que echa fuego! ¡El Señor Sol iluminando la noche! ¡La Señora Luna en pleno día! ¡Las Señoritas Estrellas echadas del cielo! ¡El bufón sentado en el trono del rey! ¡El aliento de Lucifer nublando el universo! ¡Los muertos paseándose con un espejo en la mano! ¡Brujos! ¡Saltimbanquis! ¡Dragones y vampiros! ¡La varita mágica que convierte a un niño en una moneda! ¡El mundo perdido en un juego de dados! ¡No confundir con las groseras imitaciones! ¡Dios bendiga a quien vea! ¡Dios perdone a quien no! Personas sensibles y menores, abstenerse."

Hay libros que deberían tener una pegatina o un aviso con la palabra "INCÓMODO". De hecho, creo que esta debería ser una categoría literaria que deberían tener en toda librería o biblioteca. INCÓMODO. Para avisar al lector que solo busca novelas de ficción porque "suficiente drama social vivimos en el día a día como para leer sobre ello". Para avisar que leyendo esos libros corres el riesgo de abrir los ojos ante la pura verdad que nos rodea. Corres el riesgo de darte cuenta que estamos viviendo patas arriba. Hoy os traigo Patas arriba. La escuela del mundo al revés, de Eduardo Galeano.

Realmente con que solo os diga que es de Eduardo Galeano tendrías que estar ya corriendo hacia la librería / biblioteca más cercana para haceros con este libro, pero ¿y si además os digo que es uno de sus mejores libros? Patas arriba empieza con esta entrada que os he citado al principio de la reseña, invitando al lector a ingresar en la escuela del mundo al revés, que con una ironía, una habilidad y una sutileza impresionantes nos demuestra que es, al fin y al cabo, el mundo en el que vivimos.

El libro se estructura en "lecciones" y el texto es diferente de lo que hasta ahora he leído del autor. No son textos cortos, sino capítulos que exponen datos concretos que demuestran la locura del sistema social en el que el mundo entero se ha instalado. Sin embargo, este texto se ve interrumpido continuamente por los cortos relatos, característica del autor, como si fueran ilustraciones de lo que se explica.

¿De qué habla Patas arriba? De las verdades incómodas del mundo. El consumo enloquecido y la estupidez extrema que promueve la publicidad y la televisión, el sistema de sálvese quien pueda, la no solo injusta sino también ilógica desigualdad entre hombres y mujeres, la explotación infantil -y no tan solo la que estáis pensando- como una realidad terrible, la contaminación, la desaparición de valores como la democracia, el honor, la solidaridad o la verdad, aplastados por los mercados financieros y el anhelo ilimitado de querer más, siempre más. En este libro Galeano diagnostica a una sociedad enferma como un médico, aportando los datos objetivos y explicando detalladamente los factores de la injusticia que se dispone a desnudar.

En conclusión, ya sabéis que cuando se trata de libros de Galeano me quedo sin palabras, es uno de esos autores que es necesario conocer directamente porque no es fácil de reseñar. Galeano aprovechó el fin del milenio (año 2000) para publicar esta obra. Galeano era un cuerdo en un mundo de locos y como tal, este libro os va a abrir los ojos ante lo que muchos no quieren que sepamos y que incluso han conseguido que no queramos escuchar la verdad, sumidos todos en un sueño perpetuo y voluntario.

"Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana."

Os dejo el último texto del libro, de alguna manera optimista, que se vuelve completamente necesario después de ver, aspecto a aspecto, la realidad de la sociedad en la que vivimos. Con este vídeo conocí a Eduardo Galeano: el derecho al delirio.

Mulata de Tal, de Miguel Ángel Asturias

viernes, 6 de noviembre de 2015


«¡Relamido! ¡Reliso! ¡Remañoso! ¡Resinvergüenza! ¡Hijuesesenta mil! Casado y, a juiciar por si bragueta parpadeante como mampara de fonda, en busca de una de esas que andando paren y dicen que son doncellas o, dicho a lo decente, que andan por pares y dicen que aon decenas! Así iba y venía en la Feria de San Martín Chile Verde, tal y como anduvo en la feria de San Andrés Milpas Altas y en la del Santo Patrono de San Antonio Palopó»

TTuve dos meses enteros para conocer Guatemala. La amabilidad y la humildad de sus gentes, el bullicio de sus calles, sus comidas caseras y sus paisajes mágicos. Tuve dos meses para conocer su cultura, sus librerías y su literatura. Aunque había leído ya dos obras que me habían encantado del Nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias, cuando empecé con la que dicen que es su obra maestra -Hombres de maíz- no conseguí ni llegar a la mitad del libro. Sencillamente no entendía nada, eran las características de Asturias que tanto me habían enamorado -el surrealismo, el simbolismo, la densidad del texto- llevadas a un extremo en el que me perdí. Así, con el miedo metido en el cuerpo, empecé a leer Mulata de tal.

Conocemos a Celestino Yumí -también se le llama Brujo Bragueta por ahí- quien volviendo de la feria se encuentra a Tazol, el demonio de las hojas de maíz seco, a quien vende su esposa, Catalina Zabala, a cambio de riquezas y placer. Cuando, unos días después, su esposa desaparece en un misterioso remolino de viento Celestino se percata de que no habían sido imaginaciones suyas, que la conversación con Tazol había sido real y, aunque los remordimientos lo lleva al borde del suicidio, cuando la fortuna llega no tarde en olvidarse de la tristeza. Pronto, en una feria, un Celestino rico ve a una mulata ante cuyas curvas cae rendido, y para poder acostarse con ella cede al matrimonio que la misteriosa y atractiva muchacha le pone como condición. Lejos está de saber que no hay solo un tipo de demonio.

Estoy escribiendo esta reseña desde Canadá, un país sin duda multi-cultural. Sin embargo, el choque de culturas que conocí en Guatemala no tiene nada que ver con el que se vive aquí, en el norte de América. Si aquí en Canada las diferentes culturas se han encontrado como el aceite y el agua -las diferentes culturas se hallan claramente situadas, los idiomas organizados, etc.- en Guatemala se han mezclado completamente, creando un fenómeno llamado sincretismo. No es difícil encontrar guatemaltecos profundamente cristianos que siguen creyendo en los dioses prehispánicos. Este fenómeno reina en este libro, en el que el lector será testigo de una verdadera guerra entre los demonios de una y otra cultura.

Se trata de una novela oscura. El ritmo, como en las demás novelas de Miguel Ángel Asturias que he tenido el privilegio de leer, no os lo sabría definir. ¿Rápido, lento? El tiempo se deforma, el lector no sabe cuando corre y cuando se detiene, los límites se difuminan y las escenas se suceden como con trazos de olio cuyos colores se mezclan y se separan creando movimientos. Sé que este intento de descripción del estilo de Asturias puede parecer algo surrealista, y me parece bien, pues en este caso iría en concordancia con el libro.


También hay personajes como el protagonista o la misteriosa y maligna mulata sencillamente increíbles. Sin embargo, aunque empecé enganchándome a esta historia intensamente, más o menos por la mitad -quizás un poco más tarde- me viene de repente un pensamiento: "ahora es el momento. Ahora este libro debería acabar" y a partir de ese momento me pierdo ante las divagaciones del maestro. Ya no me veo capaz de seguir sus idas y sus venidas, he perdido el hilo.

En conclusión, solo por la primera mitad del libro, por los personajes que aparecen, la idea del sincretismo -obsesión permanente de Asturias-, la oscura y diabólica historia y el ambiente que retrata vale la pena atreverse con este libro. Sin embargo, también es verdad que en la segunda mitad perdí el hilo y en ocasiones se me hizo pesada. Si os atrevisteis con las otras obras de las que os hablé y os gustaron, no sé a qué estáis esperando, pero sin duda no es una buena novela para estrenarse con el autor.


Fotografías tomadas durante la feria en Sololá (Guatemala)



Bibliofilia viajera #4: Wayfarer Books (Kingston, Canadá)

miércoles, 4 de noviembre de 2015


Con pintura roja desgastada sobre madera destaca el rótulo en un edificio blanco en Princess Street, la calle principal de Kingston (Ontario, Canadá). Wayfarer books. Libros caminantes. ¿Trotalibros? Libros que pasan de mano en mano, de hojas gastadas, portadas descoloridas, de segunda, tercera o cuarta mano. Libros que tienen dos historias, la que cuentan y la que han vivido. Estos libros encontraréis en esta pequeña librería de suelo de madera que ruge a cada paso. Espacio bien aprovechado, letreros hechos a mano, un segundo piso con un solo pasillo, la mesa del librero extremadamente desordenada. Sin duda una librería con personalidad propia, un lugar donde es fácil encontrarse con un libro especial.












Los ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig

lunes, 2 de noviembre de 2015



"Ésta es la historia de Virata, a quien su pueblo enalteció con los cuatro nombres de la virtud, pero de quien nada hay escrito en las crónicas de los soberanos ni en los libros de los sabios, y cuya memoria los hombres han olvidado."


Cuando de un escritor te gusta absolutamente todo (su estilo, sus personajes, sus finales, sus lecciones, etc) si te enteras de que ha escrito un libro completamente diferente al resto de su obra la primera e inevitable reacción es la de eludirlo. Si a la perfección le cambias algo corres el riesgo de estropearlo. Hoy os traigo Los ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig.

Conocemos a Virata, un leal y valiente caballero que salva a su rey de una poderosa rebelión gracias a su astucia. Sin embargo, durante el ataque nocturno que otorga la victoria a los fieles al rey mata en la oscuridad y sin querer a su hermano. Desde ese momento la mirada exánime y acusadora de su hermano lo persigue. Esta culpa lleva a Virata a abandonar las armas, el poder y los honores para buscar la vida justa y la verdad absoluta.

Como ya he mencionado anteriormente esta novela, aunque es corta e intensa, en todo lo demás es completamente diferente al resto de la obra de Stefan Zweig. Está escrita como una leyenda oriental y se sitúa mucho antes de los tiempos de Buda.

Para mí, que hace dos días me he graduado en Derecho, ha resultado la lectura perfecta para el momento adecuado. En estos cuatro años estudiando las leyes que rigen la conducta humana en todos sus aspectos y variantes me he preguntado mil veces por el sentido de la justicia. ¿Cómo llevar una vida absolutamente justa? Stefan Zweig, a través de Virata, nos da su propuesta pasando por diferentes fases. ¿El juez es consciente de las penas que impone? ¿Cómo vivir sin afectar a los demás? ¿No actuar es una salida válida de este laberinto?

En el acto de graduación varios profesores con una enorme experiencia mencionaron cosas que me hicieron recordar esta increíble lectura. "Más allá de los principios fundamentales como la igualdad o la justicia suprema, mi consejo es que cada día trabajéis teniendo en cuenta valores como la buena fe". O "para ser un buen abogado no es suficiente con estudiar las leyes, hay que mirar a los valores que hay detrás y que rigen a todos los ordenamientos jurídicos, a todas las personas". O "no todo lo legal es ético". O "si os tuviera que dar un solo consejo es que absolutamente siempre busquéis la verdad".

En conclusión, me quedo con la sensación que esta reseña no hace justicia al libro (como cada vez que escribo una reseña de una novela de Stefan Zweig). Esta es una historia de la búsqueda de una vida justa y la verdad. Esta es una historia inolvidable, una leyenda impresionante e inolvidable, una lección en mayúsulas, esta es la historia de Virata.