Un mal nombre, de Elena Ferrante

jueves, 17 de marzo de 2016



"Me obligué a respetar el pacto firmado conmigo misma: planificar mi vida sin ellos y aprender a que no me doliera. Para ello me concentré en una especie de autoadiestramiento en reaccionar poco o nada. Aprendí a reducir mis emociones al mínimo: si el propietario me metía la mano donde no debía, lo rechazaba sin indignarme; si los clientes eran groseros, ponía al mal tiempo buena cara; incluso con mi madre conseguí mantener siempre la calma. Todos los días me decía: soy lo que soy y no puedo hacer más que aceptarme; he nacido así, en esta ciudad, con este dialecto, sin dinero; daré lo que pueda dar, tomaré lo que pueda tomar, soportaré lo que haya que soportar."



[Si sufres spoilerfobia, es decir, un miedo exagerado a los spoilers, por mínimos y circunstanciales que sean, te advierto, querido lector, que esta reseña puede herirte por contener revelaciones de “La amiga estupenda”. Si no lo has leído y tienes intención de leerlo, quédate con el mensaje de este intento de dotar de palabras lo que he sentido mientras he leído esta segunda parte: ponte a leer ahora mismo esta saga, una vez lo hayas hecho detestarás cada segundo de tu vida en el que no estabas bajo el embrujo de Elena Ferrante]

Cuando acabé “La amiga estupenda”, el primer volumen de la saga Dos amigas, de Elena Ferrante, me quedé en shock. Fue un final tan intenso, tan inesperado, tan abrupto que necesité un momento para asimilarlo. Cerré el libro lentamente y con la mirada perdida. Con el sosiego propio de quien no se cree lo que acaba de suceder dejé el libro sobre la mesa que tenía delante y permanecí observando a la novia de la portada, a Lila, que te mira con esos ojos oscuros y profundos, como contemplando todo lo que deja atrás con esta ceremonia. Me percaté de que, al igual que Lenù, había caído bajo el embrujo de Lila. Aun estando solo maldije en voz alta, cogí el abrigo, la cartera y las llaves y me fui corriendo a la librería que caía más cerca a comprar el siguiente libro, “Un mal nombre”.

Sin embargo, una vez lo tuve en la mano -algo más grueso que el anterior, en la portada una mujer apoyada en una pared de madera, como buscando vías de escape, formas de huir de su realidad, cercando desesperadamente una salida de emergencia a su situación- me obligué a esperar. Siempre lo hago cuando entro en una saga que me apasiona. Espero entre libro y libro, retengo mi anhelo, mi avidez, espero que se enfríe mi relación con los personajes para retomarlo, y así saborear el placer de leer un buen libro, controlando mi impaciencia nata. Decidí leer un libro de la saga por mes. Si bien acabé “La amiga estupenda” en febrero, leo “Un mal nombre” en marzo, y así sucesivamente hasta el ecuador del año, en junio.

Así pues, cuando empecé este segundo libro me temía haber olvidado la maraña de personajes que contiene este libro. Por poner un ejemplo, es imposible empezar a leer “Cien años de soledad”, dejarlo a medias y, al retomarlo, saber a qué Aureliano y a qué Arcadio de la familia Buendía se refiere el narrador en cada momento. Pero no fue así, en seguida retomé el hilo, sin ni siquiera necesitar el guión de personajes que lleva la novela al principio para ayudar al lector, en seguida he vuelto a conectar con ese barrio marginal de Nápoles que sirve de escena de esta novela, al igual que Lenù, su narradora, me creía libre del hechizo de ese lugar, pero el retorno es suficiente para volver a caer rendido ante los odios, los amores, las preocupaciones, los egoísmos, los intereses, los encuentros y los desencuentros de sus habitantes.

La amiga estupenda” acaba con la boda de Lila con Stefano. Así, “Un mal nombre” se centra en este matrimonio, que desde el principio -incluso antes, desde el final del primer libro- ya se adivina condenado al fracaso. Lila, como es evidente debido a su personalidad indomable, se niega a convertirse en una esposa obediente, y con la decepción provocada por la inesperada transformación de Stefano, madura, pasa de una niña a una joven atrapada, rodeada, pero a la vez incontrolable. Por otro lado tenemos a Lenù, la narradora y mejor amiga de Lila, con un papel más pasivo. Con la llegada de la adolescencia crecen los desencuentros entre las dos amigas, siguen caminos diferentes. Lila se casa, se queda en el barrio y empieza a llevar la vida propia de una señora adinerada, mientras que Lenù no tarda en volver a quedarse soltera, va tirando con trabajos temporales y mal pagados, pero sobretodo estudia con el anhelo de huir del barrio, de su vecindario, del dialecto vulgar, de su origen, de Lila.



"Con los hombres nos encariñamos poco a poco, con independencia del hecho de que coincidan o no con el modelo de hombre adoptado en las distintas etapas de la vida."

A la primera reseña me callé por cautela, incluso le di cuatro estrellas, sabedor que muchas cosas se pueden estropear en una saga compuesta por cuatro libros. Hoy, con la mitad de la saga leída, me parece que estoy en condiciones de decir que sí, que Elena Ferrante merece un Nobel como una catedral, que estos libros son lo mejor que he leído últimamente, que le temo al momento en que haya leído todo lo publicado por esta escritora -o escritor- anónima -o anónimo-.

¿Cómo se mide la maestría y la excelencia en el arte de escribir? Muchos creen que por la cantidad de frases para subrayar y enmarcar, otros por la astucia del autor a la hora de reflejar una realidad a través de sus personajes y sus conflictos. A mi parecer, maestría y excelencia es lo que demuestra Elena Ferrante en sus novelas. No encontraréis grandes frases para enmarcar, sus novelas enteras deberían ser enmarcadas. Tiene una agilidad tan única e irrepetible a la hora de introducir personajes, jugar con ellos, plantear giros inesperados y, sobretodo, reflejar a través de ellos situaciones, emociones y sentimientos por los que todos hemos pasado en nuestra intimidad -ese ¡me pensaba que era el único que había sentido esto! mientras lees-. Consigue crear la complejidad de las mujeres, hacerme entrar a mí -un hombre- en su universo; en sus contradicciones y en sus pasiones. Consigue crear la amistad -ni femenina ni masculina, la amistad a secas- en su esencia y como lo que es, consigue crear personajes que no olvidaré nunca (aunque de forma especial Lila, no solo ella, la gran mayoría de personajes son sencillamente espectaculares). No se trata de una novela que te acaricie, te dé la mano y te anime a seguir al narrador, por un camino de rosas, cantando, bailando y aprendiendo felizmente de los errores. Elena Ferrante te despeina en cada uno de sus cortos capítulos, te pega, te obliga a afrontar la realidad, la vida con toda su impiedad y ferocidad, pero también con todo su resplandor y belleza. Donde las dan, las toman, si te equivocas arrastrarás este error, a veces las personas no son lo que aparentan, las buenas intenciones no aseguran un final igual de bueno, que estés locamente enamorada de un hombre no significa que estéis destinados a acabar juntos, la traición puede venir de alguien que te quiere, no esperes que la vida te dé justicia sin que tengas que mover un dedo.

Me despido de Nápoles, Lila y Lenù hasta el mes que viene.

Ha quedado bien esta frase, ¿eh? He quedado como un lector maduro, responsable, que después de hablar con pasión de un libro demuestra que sabe esperar, que aun con muchas ganas no se le va a hacer especialmente difícil permanecer por lo menos medio mes alejado de las intrigas de Lila y Lenù, que pese a, una vez más, el final inesperado, intenso, que te deja con las cejas alzadas y el anhelo de querer saber qué pasa después, se sobrepone a todo esto con la elegancia de los fuertes. Mentira, ha vuelto a suceder lo mismo: shock, cerrar el libro, mirada perdida, lo dejo encima de la mesa, contemplo la mirada hacia un horizonte incierto de la mujer que ocupa la portada, maldigo, cojo el abrigo, las llaves, la cartera, librería más cercana, compro “Las deudas del cuerpo”, llego a casa, acabo por obligarme a guardarlo y atrasar la lectura. (Lo toco, lo huelo, lo miro, como si su portada y el olor y el tacto de sus páginas me pudiesen revelar lo que les espera a sus dos protagonistas). Algunos veréis irracional esta auto-obligación a esperar. Si me conocierais personalmente sabríais que cuando me gusta algo, no paro, y si no me dosificara a Ferrante, leería todo lo que ha escrito en un solo mes. Y tengo presente la envidia hacia los que aún no han leído los libros de Ferrante que su traductora al español, Celia Filipetto, compartió con todos nosotros en la Nit Ferrante (en la Llibreria l’Espolsada) y su consejo de que, aunque costara, lo disfrutáramos lentamente.

Lectores y lectoras, por Dios, no sé cómo decíroslo para convenceros. ¡LEEDLO YA!



Saga Dos amigas:
1. La amiga estupenda.
2. Un mal nombre.
3. Las deudas del cuerpo.
4. La niña perdida.

8 comentarios :

  1. ¡Qué ejercicio de paciencia estás haciendo! Es admirable, de verdad. Yo leí la primera entrega de la saga. Y tengo las otras tres esperando pacientemente en la estantería.
    besos

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  2. JAJAJAJAJA. ME HAS ENCANTADO EHHH. No conocía esta faceta tuya, tan "fangirl". ;) La verdad es que me asustaste y, por ello, leí tu reseña muy por encima. De todas formas, se nota la energía que esta entrada desprende. No te haremos sufrir, no... leeremos estos libros. :) O por lo menos yo sí tengo la intención de hacerlo. ¿El problema? No sé cuándo lo haré xDDDD Lo tendré muy en cuenta para el siguiente mes, a ver si hay suerte... Hace tiempo que no me pasaba por tu blog, ¡lo siento! Os he abandonado. ;_;

    Pero me perdonarás en cuanto lea el libro :3

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  3. bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno.. pues nada, habrá que leerlo x)
    me he leído la reseña por encima porque como me tengo que ller la saga no quiero ningún spoiler por mínimo que sea
    ahora me voy al sinera a ver en que biblios está o que hago conn mi vida para leerlo pronto y que no me mates ni me odies
    lo que hago por amor a la amistad... de veeeeeeerdad
    un beesito

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  4. Convencida totalmente me tienes. Pero aún tardaré un poquito, a no ser que encuentre los libros en la biblioteca.
    Besotes!!!

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  5. Casi coincidimos en día de reseña para esta novela, yo la publiqué el miércoles y como tú, estoy totalmente entregada a esta saga. Si La amiga estupenda me cautivó, con esta segunda novela ya he quedado totalmente rendida a los pies de Ferrante.
    Besos.

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  6. ¡Elena forever! Yo he leído todo lo que ha publicado en Italia y quiero más.
    No sé quién es ni cómo lo hace pero es grande!!!
    Besos

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  7. Tengo el firme propósito de estar un tiempo sin enredarme con sagas nuevas, pero la verdad es que cada vez que reseñáis esta me lo ponéis muy difícil.
    Saludos :)

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