Ve y pon un centinela, de Harper Lee

jueves, 10 de marzo de 2016


"Por más que lo intentaba no podía pensar. Solo sabía una cosa y era esta: el único ser humano en el que había confiado absolutamente, con toda su alma, le había fallado. El único hombre que había conocido al que podía señalar y decir con un pleno conocimiento de causa: Es un caballero. Es un caballero de corazón” la había traicionado, públicamente, groseramente y sin pudor".



Cuando salió la noticia de la publicación de la segunda novela de Harper Lee, no tenía previsto leerla. No porque no me hubiera gustado Matar a un ruiseñor, al revés, esta novela me encantó y Atticus Finch se ha convertido en una especie de héroe para el estudiante de Derecho que soy, mi modelo a seguir. Guardo una admiración muy especial para los escritores de libros que he disfrutado leyendo, por esto cuando me enteré de las oscuras circunstancias en las que se publicó esta segunda novela decidí dejar de un lado las ganas que tenía de leerlo y permanecer leal a Harper Lee, quien, reservada en todo lo que a su vida íntima se refiere, siempre había prometido no volver a publicar ningún otro libro. 

Seguramente no fue poco dinero el que los editores le ofrecieron, pero ella siempre los rechazó, y cuando sus fuerzas flaquearon fue su hermana Alice quien la protegió de estos lobos de la industria editorial. Alice se convirtió en la confidente, la asesora legal, la mánager y relaciones públicas de Harper Lee, tanta era la admiración que le profería Harper que se cree que el personaje de Atticus Finch está inspirado en Alice. Solo cuando Alice fallece, a sus ciento tres años de edad, los lobos se atreven a salir de la oscuridad y saltar sobre una indefensa Harper Lee, ciega, sorda, internada en una residencia de ancianos y anhelante de contentar a todo aquel que la visita.

Se anunció la publicación de Ve y pon un centinela dos meses después de la muerte de Alice, despertando rumores de que este libro se publicaba sin el pleno consentimiento de Lee, rumores que hicieron que un grupo de agentes del Estado de Alabama interrogaran a la autora en abril de 2015 ante un posible caso de abuso de ancianos. Concluyeron que tales temores eran infundados, pero igualmente toda esta controversia me echó para atrás en un primer momento. Además, los editores lo anunciaron como una novela descubierta recientemente, la segunda parte de su famosa novela, cuando, una vez vendidos todos los derechos en todo el mundo, se supo que no era más que el borrador, la idea original de Matar a un ruiseñor, y siempre había estado allí. Ve y pon un centinela es la primera historia que desarrolló y del que su editor -quien defiende que esta segunda novela no está preparada para ser publicada- se fijó en uno de los flashbacks de la protagonista para ayudar a Harper a crear la historia que se convirtió más tarde en uno de los clásicos modernos de la literatura de Norte América.

Sin embargo, recientemente nos llegaba la noticia de que Harper Lee había fallecido, siete meses y medio después de la publicación de Ve y pon un centinela. Para mí el minuto de silencio de los lectores para despedir a sus autores favoritos es leer (o releer) su obra. La lectura de Matar a un ruiseñor era demasiado reciente para releerla y Lee no tiene otras obras, por esto decidí leer Ve y pon un centinela, más como unos papeles encontrados, un borrador de novela de la escritora, que como una novela.

La primera sensación que me embriagó fue la de reencuentro. La novela empieza con el retorno en tren de la protagonista a sus veintiséis años de edad al pueblo rural de Maycomb y, junto a ella, el lector siente que vuelve a un mundo que creía perdido para siempre. Vuelve esta población ficticia de Alabama, su gente, Atticus Finch. Scout, Hank, etc. Sin embargo, descubrimos junto a Scout, que en realidad todo ha cambiado. Atticus Finch ha pasado de ser el abogado valiente, igualitario, decidido y justo a un anciano anticuado, derrotado y limitado por la enfermedad, un hombre al que las nuevas corrientes de pensamiento le vienen grandes. Scout ha pasado a ser Jean Louise, que vuelve al pueblo desde Nueva York, su hermano Jem hace años que murió de un ataque en el corazón y su mejor amigo, Hank, es ahora Henry, el ayudante de Atticus en el despacho, un hombre perdidamente enamorado de Jean Louise y al que ella quiere, pero no de la misma forma. Sentimos con Jean Louis aquella sensación que todos hemos sentido cuando volvemos a un lugar de nuestra infancia y todo nos parece pequeño, falto del resplandor, de magia, de color y de la magnificencia con la que dotábamos todo lo que veíamos desde nuestra inocencia perdida. No tan solo los lugares, los ideales con los que Jean Louise creció están muertos, se halla en una guerra fría entre los blancos y los negros de la que no entiende el sentido, una batalla en la que todos sus seres queridos, todos sus héroes con los que había medido sus principios, forman parte de ella. Ve y pon un centinela es la historia de este reencuentro entre una Jean Louise adulta y Maycomb, su infancia y sus convicciones. Llega un punto que incluso se maldice a ella y la educación que recibió por no ser capaz de verle sentido a la actitud generalizada de racismo, no poder pensar como todo el mundo.

Huelga decir que Ve y pon un centinela es una lectura que se disfruta si se lee como una curiosidad literaria, como un borrador que contiene la idea original a partir de la cual nació Matar a un ruiseñor, y no como una novela más, y aún menos como la segunda parte de esta. Aunque tiene buenos diálogos, reflexiones, personajes y escenas, le falta la dirección y el ritmo de los que goza la única novela de Lee, es una historia que no va a ninguna parte y que, coincido con el editor de Lee, se halla en una primera fase, lejos de ser una historia madura y preparada para ser publicada. Si disfrutas la lectura es primero por la curiosidad de leer la idea original y segundo por la oportunidad que te da de reencontrarte con esos personajes ya clásicos de la literatura y ver cómo les va años más tarde.  El final llega cojo, parece que te tenga que esperar después un capítulo más que, entre otras cosas, le dé a la historia de Jean Louise con Hank el final que se merece, sea para bien o para mal.

"Por más que lo intentaba no podía pensar. Solo sabía una cosa y era esta: el único ser humano en el que había confiado absolutamente, con toda su alma, le había fallado. El único hombre que había conocido al que podía señalar y decir con un pleno conocimiento de causa: Es un caballero Es un caballero de corazón” la había traicionado, públicamente, groseramente y sin pudor."

En lo referente a estilo, evidentemente estar tan pulido, cuenta con la sencillez de Matar a un ruiseñor. Se trata de una novela aparentemente fácil y rápida de leer, de ritmo ágil y sin grandes diatribas, sin embargo lo mejor de esta historia es lo que no se halla escrito. Su mayor activo, a mi parecer, vuelve a estar en sus personajes y en el conflicto racial de aquella época en los Estados Unidos.

Ve y pon un centinela, una novela inacabada, un borrador, una idea original. Matar a un ruiseñor pasó por cientos de relecturas, revisiones y correcciones antes de convertirse en la joya que todos conocemos. Ve y pon un centinela lo escribió una Harper Lee primeriza, desorientada, pero con unos personajes increíbles metidos en la cabeza y un conflicto social que, por desgracia, aún hoy día perdura. Ojalá todo el mundo fuera daltónico como confiesa serlo la protagonista. El lector saldrá satisfecho o no dependiendo de lo que espere de ella. Si espera encontrarse una segunda parte de Matar a un ruiseñor que iguale su intensidad y su filosofía saldrá decepcionado, no solo con la novela en sí, sino también con sus personajes (admiradores de Atticus, preparaos para que caiga el mito). Al final, Ve y pon un centinela es la historia de una decepción. En cambio, si lo hacéis como una curiosidad literaria, es una lectura buena y rápida que os sorprenderá. Estoy seguro que, tanto si Harper Lee consintió conscientemente su publicación como si no fue así, querría que lo leyéramos con las segundas expectativas.






13 comentarios :

  1. Coincido bastante con tu visión de esta segunda novela, e incluso me atrevería a recomendar no la leyesen los lectores que, como nosotros, estaban bajo el hechizo de "Matar a un ruiseñor". También me dio la sensación de que estuviese un poco inacabada, que fuese un borrador. Y, pese a ello, nos habría encantado si no hubiese existido la novela anterior de la autora, ¿a que sí?
    Como historiadora me quedé boquiabierta por la visión de Harper Lee. Piensa que Lee escribe esta novela a mediados del siglo XX y avanza teorías que hasta ahora, hasta el siglo XXI, los historiadores no han confirmado. Lee plantea una cuestión candente que solo ahora, en los últimos cinco años, los historiadores han empezado a admitir como cierta: los Estados del sur no fueron a la guerra por defender la esclavitud (el 90% de los soldados sureños no había visto un esclavo en su vida) sino por defender su forma de vida y la preeminencia de las leyes estatales sobre el Tribunal Superior.

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  2. Yo no había leído el libro de Matar a un ruiseñor, aunque sí había visto la película y por lo tanto sabía el argumento.
    No tenía intención de leer este libro, puesto que no había leído el anterior y prefería hacerlo, sin embargo llegó a mis manos inesperadamente así que....

    La verdad es que me parece una novela prescindible. Creo que no era necesaria, ni siquiera para verla bajo el prisma de 'borrador'. Aunque la contextualización histórica me sorprendió gratamente.

    He leído que este año saldrá un tercer libro. Algo breve que vendría a ser un nexo de unión entre estos dos. Miedo me da.... A ver con qué nos sorprenden.

    Un saludo!

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  3. Yo no he leído Matar a un ruiseñor, así que de acercarme a la obra de Lee esa sería mi primera opción. De esta especie de secuela, que no es tal, he leído opiniones muy dispares...

    Un abrazote.

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    1. Visto lo visto, para mi creo que la mejor opción es 'Matar a un ruiseñor' y quedarse ahí.

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  4. Gracias por la recomendación pero por el momento no lo incluyo en las lecturas prioritarias. Besos

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  5. Hace pocos días terminé Matar a un ruiseñor, que empecé tras la muerte de su autora. Definitivamente, creo que no estoy preparada para que se me caiga el mito de Atticus, tengo el influjo del hechizo de la primera novela muy reciente aún...
    Besos

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  6. ¡Hola!
    No estaba enterada de toda la historia de Harper Lee, tan solo lo que se contaba en los medios, o sea, que era la segunda parte, nada más.
    De todas maneras, aún no he leído Matar a un ruiseñor, así que el día que quiera probar con esta escritora, iré directa a él, y si me gusta volveré con éste, aunque leyéndolo desde tu misma perspectiva.
    ¡Un saludo!

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  7. A raíz de la muerte de Harper me dije de leerlo, pero aún no me he puesto
    Matar a un ruiseñor me encantó, por lo que tengo ganas de hojear éste también, creo que como bien dices debe leerse con calma y sabiendo que no está revisado y cuestionado como el anterior :)
    un beesito

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  8. Después de leerte me he decidido a dejar a un lado este libro, me gustó demasiado el primero como para mancharlo de una historia que no está ni revisada, ni acabada. Me has ayudado mucho con tu crítica. Biquiños!

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  9. Te la he leído por encima (lo siento :() porque tengo pendiente Matar a un ruiseñor. Además, he oído tantas pestes de ella que no sé si me atrevería en caso de que me gustase la del ruiseñor. En cualquier caso, es admirable lo que hizo esta mujer, con un solo libro, destacarse por encima de otros. No muchos lo consiguen y es una lástima todo lo que intentaron hacerle las editoriales.

    Un saludo.

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  10. Matar a un ruiseñor me encantó. Es de esas lecturas que te hacen pensar y que se quedan en la cabeza. Con esta novela sé que no puedo esperar el mismo nivel. Pero terminaré leyéndola.
    Besotes!!!

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  11. Tengo pendiente "Matar a un ruiseñor", a ver si me pongo de una vez.

    Besotes

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  12. Desconozco bastante de esta autora, pues aunque me sonaba de oídas "Matar a un ruiseñor", no sabía que fuese su única novela. A ver si un día de estos le doy una oportunidad.

    Un abrazo ;)

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