Catherine, de Patrick Modiano


"Con gafas no se hace ballet. Recuerdo que en la época de Madame Dismailova me pasaba el día entero haciendo prácticas de no llevar gafas. Los contornos de las personas y de las cosas perdían por completo su definición, todo se volvía borroso y hasta los mismos sonidos se hacían cada vez más apagados. El mundo, cuando lo veía sin gafas, ya no tenía asperezas, era tan suave y tan acariciante como una gran almohada de plumón en la que apoyara mi mejilla, y acababa por dormirme."

Desde que me propuse leer algo de todos los últimos premiados por el Nobel de la Literatura, Patrick Modiano es el que con menos he conectado. A pesar de que sus obras suelen ser cortísimas, se me hacen largas debido a la gran cantidad de personajes y al ritmo pausado de sus historias nostálgicas. Es por esto que, cuando vi que Blackie Books publicaba un cuento infantil suyo, lo descarté por completo. Sin emabargo, el hastío que padecí en sus novelas empezó a cicatrizar y la promesa de un cuento ilustrado por Sempé, con el que tan bien me lo pasé de pequeño leyendo las aventuras del pequeño Nicolás, me empujaron a hacerme con este libro. Hoy os traigo Catherine, de Patrick Modiano.

Conocemos a Catherine, una niña parisina con gafas, cuyo madre es una bailarina de mucho éxito y cuyo padre, el señor Certitude, tiene, junto a su socio, el señor Casterade, un hombre pedante e insoportable, un almacén donde se llevan a cabo negocios poco claros. La historia se centra en el tiempo que padre e hija pasan viviendo solos en París desde que la madre se traslada a Nueva York y su padre arregla unos asuntos para reunirse con ella. Catherine, mientras tanto, empieza a hacer clases de ballet y comparte con su padre una doble visión del mundo: la primera con gafas -la realidad tosca, seca, precisa, dura- y la segunda sin gafas -suave, acariciante, difusa y apacible-.

Patrick Modiano, en este cuento infantil, no renuncia a sus señas de identidad: el poder del recuerdo, de la memoria, para indagar y encontrar los orígenes de uno mismo. En este caso la narradora es una Catherine madura que observa desde su piso en Nueva York la clase que dirige su hija en su academia de ballet. Así, a través de esta imagen se traslada a cuando ella empezó sus clases de ballet, esos últimos días en París viviendo sola con su padre, su forma de pensar y actuar y su visión del mundo y las personas que lo habitan.



El lector adulto intuirá los errores que comete y los problemas que se ciñen sobre el padre, verdadero protagonista de la historia. Sin embargo, el señor Certitude defiende a su hija de todos estos males de una manera que me recordó a la película La vida es bella o incluso al padre de la autora de Mary Poppins en Al encuentro de Mr. Banks. No sabemos de qué trabaja exactamente -lo cual nos hace sospechar-, y aguanta las constantes impertinencias de su estirado y engreído socio porque en el pasado lo salvó de "las garras de la justicia", tampoco sabe el lector los motivos reales que llevan a la madre de Catherine a irse. Estos hechos, interpretados de forma objetiva, nos llevarían a pensar que el señor Certitude es una mala persona, que comete ilicitudes para lucro o véte a saber tú qué siniestros fines. Sin embargo, y sin saber nada más sobre sus negocios y su pasado, al adoptar la perspectiva de Catherine nos parece el papá perfecto, bueno y generoso, paciente y sincero, humilde y risueño, a veces imprudente por la pasión con la que hace todas las cosas que hace. Le perdonamos que no esté siempre dentro de la legalidad porque él ve más allá de lo que suelen ver las personas normales. 

Y quizás ser niño es leer este libro sin interesarse tanto por lo que se oculta en él, sin sospechar de lo que se esconde, perdiendo el interés en todo esto por su fe en él. Seguramente mi obsesión por lo que se mantiene en el oscuro rincón del desconocimiento es una tara de la adultez.

Más allá de las técnicas y habilidades narrativas, de las que ya sabéis que me encanta hablar y analizar, tenemos un relato infantil sencillamente fantástico. Aunque se lee en unas pocas horas, Catherine es uno de estos cuentos cuyos protagonistas y escenas se quedan gravadas en la mente. Y en esto, la fantástica edición de Blackie Books y las maravillosas ilustraciones de Sempé ayudan y mucho. Cuando el cuento se acaba y uno se pone a pensar cuál es la dirección de la historia, cuál el nudo y el desenlace, acaba por reconocer el talento del autor por atrapar al lector sin promesas ni giros sorprendentes, solo con el aura que rodea al señor Certitude. ¿De qué va el cuento? Este cuento trata sobre una increíble relación paterno-filial -Catherine y Certitude-, sobre la triste renuncia de ser uno mismo -Madame Dismailova-, la acomplejada seriedad y la ridícula severidad -encarnadas en Casterade- e incluso las tristes fronteras entre clases sociales que solo existen en el mundo de los adultos. En definitiva, un cuento muy recomendable que, tanto mi yo adulto como el Peter Pan que hay en mí, han disfrutado mucho. Por primera vez he conectado completamente con Patrick Modiano e incluso me han dado ganas de darle otra oportunidad a su obra para adultos.









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Comentarios

  1. ¡Hola, Jan! Blackie Books tiene muchos libros interesantes, no había leído ninguna reseña de este libro y lo cierto es que tengo muchas ganas de leerlo, espero hacerme con él pronto. Además, las portadas que tiene esta editorial son impresionantes. ¡Un abrazo! :) Te espero en mi blog.

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  2. No he leído nada del autor. Pero me llama la historia y lo que cuentas. Además casi todos los libros de Blackie Books suelen atraerme.
    Un beso ;)

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  3. Pues aún no he leído al autor, me gusta lo que dices que has conectado, porque a mí me cuesta un poquito y sería una buena opción.
    Besos

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  4. Me gusta mucho tu reseña. La verdad es que no creo que un libro así me hubiera llamado la atención, pero tu has conseguido atraparme. :)
    MUAS!

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  5. PUes no me he estrenado aún con este autor. Y viendo que has conseguido disfrutar con esta historia, no me importaría estrenarme con ella.
    Besotes!!!

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  6. ¿ballet? ¿MODIANO? de mis cosas favoritas en el mundo DONDE FIRMO!!!

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  7. Fantástica edición y maravillosa reseña. Me lo llevo apuntado, saludos :D

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  8. Pues a mí fue el libro del autor que más me gustó, tiene como una esencia que me gustó mucho, y los dibujos me encantaron :)
    un beeeeeeeesito

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  9. Uno de mis autores eternamente pendientes =)

    Besotes

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  10. ¡Buenas!
    Al contrario que tú, yo no suelo tener interés en mirar qué autores ganan qué premios ni buscar obras que leer entre esos autores, pero precisamente Modiano sí se me quedó cuando me enteré de que había ganado el Nobel. Aún tengo que leer alguna de sus obras y espero que me gusten más que a ti (la que elegí, tiempo atrás, fue "Fleurs de Ruine"), pero aunque no tenía ni idea de su vertiente infantil, con tu entrada me ha llamado la atención.

    El estilo de los dibujos, aunque no reconozco el nombre de quien los ha creado, me resulta nostálgico, sé que yo también he leído libros con ilustraciones de Sempé, aunque no sepa cuáles fueron en mi infancia. Por otro lado, la historia parece de las que yo disfruto: historias "infantiles" con muchos temas para reflexionar. Creo que le daré una oportunidad.

    ¡Saludillos! ♪

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