El nombre de la rosa, de Umberto Eco


"En el principio era el Verbo y el Verbo era en Dios, y el Verbo era Dios. Esto era en el principio, en Dios, y el monje fiel debería repetir cada día con salmodiante humildad ese acontecimiento inmutable cuya verdad es la única que puede afirmarse con certeza incontrovertible. Pero videmus nunc per speculum et in aenigmate y la verdad, antes de manifestarse a cara descubierta, se muestra en fragmentos (¡ay, cuán ilegibles!), mezclada con el error de este mundo, de modo que debemos deletrear sus fieles signáculos incluso allí donde nos parecen oscuros y casi forjados por una voluntad totalmente orientada hacia el mal."

Hacía ya más de tres años que este clásico contemporáneo me esperaba en la estantería cuando se difundió la funesta noticia de la muerte de su autor. La muerte de un escritor célebre siempre ha transmitido en mí la urgencia de leer (o releer) alguna de sus obras. Así pues, su obra maestra pasó de ser una lectura pendiente a una lectura impostergable. Hoy os traigo El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

El narrador y protagonista de esta historia es Adso de Melk, un monje que rememora sus tiempos de noviciado, cuando fue el ayudante del astuto y perspicaz inglés fray Guillermo de Baskerville. Tutor y tutelado llegan en invierno de 1327 a una abadía benedictina, famosa por su extensa biblioteca, que, aun de controlado y difícil acceso, es uno de los centros más importantes de sabiduría de la época. Sin embargo, cuando son recibidos no tardan en percibir una sombra en los monjes que habitan los viejos muros del templo; está teniendo lugar una misteriosa serie de crímenes en la abadía, y el abad les encarga a los visitantes investigar y encontrar al asesino. Las pistas en seguida los lleva a la biblioteca, de prohibido acceso y en la que parece encontrarse un misterioso libro que mata a todo aquel que lo lee.

A través de los pasos de los protagonistas el lector se inmersa en una abadía del siglo XIV; en la rutina sacrificada y las relaciones no siempre virtuosas entre los monjes, en su afán de sabiduría, sus debilidades, las diferentes corrientes de pensamiento del cristianismo que existían, el papado de Juan XXII y el temor que infundía la mirada de la Inquisición. Así pues, ¿ante qué tipo de novela estamos? El nombre de la rosa es inclasificable; es novela negra y detecrivesca por su propósito aparente, es decir, resolver el caso del asesinato de monjes de la abadía. Sin embargo, el lector en seguida se percata de que lo más importante es su lado histórico (incluyendo personajes históricos reales como Ubertino da Casale, Michele de Cesena, Berbardo Gui y, el que me llamó más la atención, fray Dulcino de Novara) e incluso filosófico, a través de las reflexiones sobre el cristianismo.

El lenguaje es cargado, el ritmo de la historia es lento y hay múltiples diálogos sobre filosofía religiosa, discusiones que tuvieron lugar en aquella época. Sin embargo, el misterio de los asesinatos y la enigmática biblioteca vedada a todo aquel que no sea el bibliotecario late en cada línea de esta novela. Una abadía o monasterio siempre me ha inspirado un lugar de paz, de reflexión, de silencio, de pureza. Sin embargo, los visitantes en seguida sienten que las sólidas paredes de esta abadía han visto mucho: ambiciones, fanatismos, envidias, odios, venganzas, pasiones clandestinas y oscuros secretos.


La obra está dividida en capítulos largos cuyo título sabe llamar la atención del lector y prácticamente lo obliga a seguir leyendo. Lejos de ser una historia ligera, como acostumbran a ser las novelas de asesinatos y detectives, es de ritmo lento y exige esfuerzo del lector seguir la sintaxis y el exquisito vocabulario de la narración, cosa que ayuda aún más a internarse en la Edad Media. También me ha gustado mucho el simbolismo que impregna la novela, desde su propio título (tan solo justificado por el latinajo con el que finaliza el libro: "Stat Rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus") al nombre de muchos de sus personajes (la figura del detective inglés en Guillermo de Baskerville, tanto por su físico como por su apellida, que nos recuerda al más conocido de los casos resueltos por Sherlock Holmes, o el anciano, ciego y sabio monje español Jorge de Burgos, que inevitablemente nos recuerda al escritor argentino Jorge Luis Borges).

El nombre de la rosa es una de esas historias inolvidables. Tanto los personajes como escenarios increíbles como la impresionante biblioteca de la abadía permanecen en el lector. Si buscáis una novela de misterio o de asesinatos fácil, rápida y sin más complejidades que las inherentes en el caso por resolver, lamento anunciaros que este libro no os va a gustar. El misterio es la excusa para conocer a Adso, a Guillermo, a la abadía, al cristianismo del siglo XIV. A los que les guste la novela histórica, de intriga y de detectives ya están tardando en leerla.






- Fotografías tomadas en el Monestir Sant Benet de Bages (Sant Fruitós de Bages) 
gracias a la amabilidad del vigilante nocturno-








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Comentarios

  1. La leí hace mucho tiempo y como dices, es una de esas historias inolvidables. Luego he repetido dos veces mas con el autor, pero no he quedado tan satisfecha.
    Un beso

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  2. Un clásico del autor que todavía no he leído. Lo tengo pendiente. A ver si me pongo con él.
    Un beso ;)

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  3. Tuve que ver la peli, porque no pude con el libro. Demasiado descriptivo, lento y aburrido, no pude pasar de la página 40 (aprox) así que los asesinatos ni los olí. Biquiños!

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  4. Es de esas novelas que tengo que releer, porque considero que la leí cuando no era lo suficientemente madura para entenderla.

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  5. Me gusta muchísimo esta novela, no podía ser de otra manera. Soy una rendida fan del Umberto Eco de las teorías de la comunicación (así le conocí en la facultad de periodismo, antes de saber que escribía novela) por su sentido del humor y su clarividencia a la hora de plantear disyuntivas o de profetizar el futuro de los medios.
    ¿Sabes cómo leí esta novela por primera vez? En la cama, en una noche de tormenta, con la peor gripe que he tenido nunca, insomne sin poder dejar de leer aunque el reloj iba marcando todas las horas de la madrugada. Años después, cuando la volví a leer de nuevo, no me defraudó, pero sí que es cierto que siempre que me encuentro con "El nombre de la rosa" no puedo dejar de recordar aquella noche tan especial, entre termómetros, truebos y tazas de leche caliente con miel. Bss

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  6. El tinc súper pendent! En la prestatgeria està l'edició que va llegir ma mare de jove, esperant-me impacient. En la carrera em parlaren molt d'Umberto Ecco (més per la semiòtica que per la literatura) i des d'aleshores està en la meua llista de llibres en espera.

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  7. Totalmente de acuerdo. Un libro inolvidable!
    Besotes!!!

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  8. Es un libro que me gustó muchísimo
    aunque sea un poco denso y tenga momentos difíciles, es una pasada
    Y la película es muy buena, excepto porque se "cargan" la historia de los libros prohibidos al cambiarle el tono.. cosa que me molestó mucho
    ¿ves como no somos tan antagonistas?
    un beesito

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  9. Me encanta el género pero me echa mucho para atrás el hecho de que haya tantos diálogos alrededor de la filosofía y la religión. Supongo que acabaré leyéndolo, pero por ahora no.

    Un abrazote.

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  10. Me hice con él el pasado día del libro. También tengo pendiente ver la película. ¿Qué me recomiendas hacer primero?

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  11. Soy de los que se apuntan al "like". Me lo regaló una novia hace... glups, hace tiempo. Lo he leído unas diez o doce veces; siempre encuentro algo nuevo, algún guiño, clave, alusión que se me había escapado. Creo que su secreto es que puede leerse a muchos niveles, pero que no es preciso se doctor en filosofía o en teología para hacerlo. Es más, se puede adentrar uno en él como en una novela negra y hasta como una de esas apocalípticas de templarios y cátaros, sólo que en este caso en bueno, documentado y riguroso.


    De la peli también diría cosas buenas, aunque sabe a poco tras el libro, pero está muy bien ambientada y respeta el espíritu del texto y la historia principal. Es más, me encanta el final, que no es el mismo que en la novela.

    Saludos.

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  12. Me encanta la película, de hecho el personaje de Guillermo es uno de mis favoritos que se han llevado a la pantalla. Precisamente hace unos días he terminado "Un mundo sin fin", también muy de ambientes de intrigas, conspiraciones eclesiásticas y secretos entre los monjes, otro que incluyo a esa anecdótica lista de libros favoritos.

    Un abrazo ;)

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  13. Lo leí hace tiempo, tanto que creo que no tenía la edad necesaria para apreciar todo en su conjunto, me gustó mucho, pero me da que muchos de los diálogos sobre filosofía no los pude entender en profundidad. No me importaría releerlo. Del autor también leí El cementerio de Praga, pero este con funesto resultado, porque no me gustó nada
    Besos

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  14. Clasicazo que tengo pendiente aún...

    Besotes

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