Instrumental, de James Rhodes


"La música clásica me la pone dura.
Ya sé que para algunas personas ésta no será una frase muy prometedora. Pero si quitáis la palabra "clásica", a lo mejor ya no está tan mal. Puede incluso que entonces pase a ser comprensible. Porque entonces, gracias a la palabra "música", tendremos algo universal, algo emocionante, algo intangible e inmortal".

Es bien sabido que la mayoría de veces que se empieza un libro con unas expectativas muy altas acaba en decepción. Incluso aunque sea bueno, pocas veces alcanza -o supera- lo que te habían llevado a imaginar las recomendaciones apasionadas de otros lectores. Sin embargo, hay veces -pocas- en que las conclusiones coinciden con las expectativas y uno no tiene más remedio que sumarse a las muchas voces que insisten en recomendar esta lectura. Esto es lo que me ha sucedido con el libro que os traigo hoy, Instrumental, de James Rhodes.

Instrumental es la autobiografía de James Rhodes, quien de niño, a sus seis años, fue violado repetidamente por su profesor de educación física. Esto mató su inocencia y puso final a su infancia, convirtiendo a un niño vivaz, risueño e inteligente en uno reservado, melancólico y apagado. Las graves taras psicológicas que provocó en él las violaciones durante su niñez lo llevaron al alcohol, a las drogas, a un psiquiátrico, a acabar con su matrimonio y perder la custodia de su hijo. Sin embargo, en el fondo del pozo, cuando el suicidio parece la única escapatoria posible al dolor y la pena, la música. La música lo salva, las teclas del piano son la luz. Y hoy James Rhodes es uno de los pianistas más importantes del mundo.

Esta va a ser una reseña complicada. La autobiografía de Rhodes es una lectura difícil, sin duda no en el sentido de comprensión, sino en la dureza de lo que narra. No encontramos aquí poesía o una calidad literaria desmesurada que embauca al lector, sino un mensaje duro y honesto. Sin duda lo mejor de este libro es lo que se aprende con él. He aprendido que cuando sale un caso de pederastia en las noticias y pensamos "qué mal lo debe haber pasado, pero por suerte ya lo han salvado de las garras de este enfermo" no hacemos más que lamentar la punta del iceberg, porque las consecuencias de este acto se alargan para toda la vida del que lo sufre. He aprendido el valor de la música. Aunque conozco a muchos lectores al que no les gusta el cine, no conozco a ninguno al que no le guste la música, y es que música y literatura comparten algo -algo invisible- que nos salva literalmente. He aprendido el aislamiento del que padece la música clásica en la actualidad. He aprendido una lección sobre el amor que nunca olvidaré (página 252 y siguientes).

James Rhodes empieza todos los capítulos que conforman su biografía con una explicación de la canción con la que titula el respectivo episodio (todas las canciones se encuentran reunidas en una lista de Spotify cuyo enlace el lector encontrará al principio de la lectura). Esta originalidad, esta proximidad y esta pasión por la música que, estoy seguro, ya intuís con esta forma tan peculiar de organizar una autobiografía impregnan todos los elementos de este libro.

Rhodes narra de forma desordenada, entusiasta, desenfrenada y vehemente manteniendo siempre un muy buen equilibrio difícil de conseguir entre entrar en los detalles escabrosos de su vida, que tanto satisfarían a los morbosos, y la versión censurada y amenizada para todos los públicos. James es muy duro con él mismo, pero se confiesa al lector como si de su mejor amigo se tratara y se encontraran en un café. Que el lector se lea con creciente interés y gozo los agradecimientos de un libro no es cosa fácil, él lo consigue. El ritmo es trepidante, el tono es muy cercano, interpela directamente al lector, discute con él, se enfada, se apacigua, se avergüenza, se defiende, reflexiona y cambia de dirección de forma inesperada. Un desorden igual al que ha reinado en su vida, un caos como el que debe imperar en su cabeza, pero con la genialidad, la delicadeza y la honestidad que transmite cuando toca el piano.

Esta cercanía, este vocabulario que utiliza se traduce en una empatía total por parte del lector. Acompañamos a James desde la isla luminosa de la infancia hasta un infierno peor al de Dante en el que descubrimos que siempre hay un piso más abajo, y de repente, cuando ya estamos en el último piso, distinguimos junto al protagonista y narrador un rayo de esperanza. Con su esfuerzo, constancia -y también con sus recaídas- vamos subiendo, superando los traumas, hasta alcanzar lo que James Rhodes es hoy; un prestigioso pianista, felizmente casado y con grandes proyectos en la cabeza.

No fue un camino fácil el de la publicación de Instumental. Aunque en el libro James deja en todo momento muy bien a su exmujer, de alguna manera llegó a ella el manuscrito e intentó, a través de sus abogados, impedir que saliera a la luz el libro que, según ella, podía causar "un daño psicológico irreparable" al hijo que ambos comparten. En primera instancia el juez dio la razón a Rhodes y a la editorial pero el de apelación revocó la sentencia y vetó el libro. Pero, después de treinta años de silencio, James no se rindió y aunque estuvo a punto de perder su casa para sufragar los gastos del proceso legal, finalmente el Tribunal Supremo del Reino Unido permitió su publicación. En el fallo argumentan: “Una persona que ha sufrido del modo en que el apelante ha sufrido y que ha luchado para hacer frente a las consecuencias de su sufrimiento de la forma en que él ha luchado tiene derecho a hablarle al mundo sobre todo ello”.

En conclusión, me da la sensación de que esta reseña no está a la altura de lo que he aprendido con esta lectura, pero lo mejor es que lo descubrís por vosotros mismos. Instrumental es un autobiografía muy dura, desgarradora, una oda a la música clásica que no dejará indiferente, el testimonio de uno que ha sabido salir de un infierno y comparte con todo el mundo qué y cómo lo ha aprendido con una honestidad y una transparencia asombrosas. Una advertencia: una vez leído, nunca más olvidaréis esta vida de claroscuros.










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Comentarios

  1. Se ve que es una autobiografía dura y en estos momentos no creo que la lea, pero no descarto hacerlo en un futuro.
    Gracias por tu reseña, me ha parecido estupenda.
    Un beso.

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    1. Sin duda es una lectura que se debe elegir en el momento adecuado. Por ejemplo, no es el libro perfecto para leer en la playa. Pero, cuando te llegue ese momento, no dejes de leerlo porque es una biografía de la que se aprende muchas cosas.
      Besos,

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  2. Tú me conoces y sabes que si veo la palabra "piano" y la palabra "música" me tiro de cabeza. Si le añades, además, la palabra "libro" me vuelvo loca. ¡Acabas de hacer que mi curiosidad por este pianista aumente increíblemente! A ver si me hago con el libro.
    Un besazo (:

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    1. Rocío, este libro lo tienes que leer. Te va a encantar, estoy seguro.

      Besos,

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  3. Es un libro del que oído hablar bastante. Trata un tema muy duro, la pederastia, que ahora mismo no me apetece mucho leer. Pero no lo descarto en un futuro.
    Un beso ;)

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  4. No es que sea mi libro más típico.. pero me parece interesante
    apuntado está, a ver qué tal
    un besito
    PD. Por cierto, tengo una amiga que te sigue por twitter y tal porque le encantan las fotos tan "especiales" que haces de los libros :)

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  5. Yo tengo ganas de leerlo, creo que podría gustarme =)

    Besotes

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  6. No era un libro que me llamara la atención pero estoy viendo tantas buenas reseñas que estoy sintiendo mucha curiosidad.
    Besotes!!!

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  7. Y a mí que no me llama nada, oiga. Os he leído a varios blogueros de los que me fío decir maravillas de él, pero nada, no sé por qué no me entra >,<.

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  8. Yo coincido con Jorge: a mí tampoco me atrae. También es verdad que no caso demasiado con la línea editorial de Malpaso, eso ayuda a que el título no me llame especialmente.

    Un abrazote.

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  9. Lo tengo fichado desde que salió, así que leerlo, lo leeré. Con que me impacte la mitad de lo que parece que hizo contigo me daré por satisfecha. Siempre suelo buscar libros que marquen un antes y un después de su lectura y tras leer tu reseña me ha quedado claro que éste es de los buenos.

    Aquí tienes una nueva seguidora. Espero que también te pases por mi blog y así podamos leernos a partir de ahora.
    Un saludo!

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  10. A mi, al contrario, me parece una reseña fantástica.
    Lo decidí nada más verlo, que quería leerlo, pero todavía no lo he hecho. Por dos razones, la primera por las altísimas expectativas y la segunda por el tema de abusos sexuales. Es algo que me deja muy tocada, y más si son hechos reales, así que me tengo que encontrar preparada para ello.
    Besos

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  11. Me llama mucho. Y no es que sea un género que lea mucho, pero cuando alguien habla tan bien de una lectura y encima me fío de su criterio, es cuando realmente me encantaría poder leerlo. :)
    MUAS!

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  12. Para mi fue una lectura transformadora, pero estoy de acuerdo que no es fácil y que tiene que llegarte en un momento concreto. Yo lo recomiendo 100%
    Uno de los mejores que he leído en mucho tiempo (junto con lo de Elena Ferrante, claro!)

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