Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout


“Molla me contó todo esto aquel día, y al escribirlo ahora he pensado en algo que dijo Sarah Payne en la clase de escritura en Arizona: "Sólo tendréis una historia", dijo. "Escribiréis esa única historia de muchas maneras. No os preocupéis por la historia. Sólo tenéis una."”

Una de las relaciones humanas que más me gusta encontrar en la literatura es la de una madre con sus hijos. Autores como Alejandro Palomas, Richard Ford y Elena Ferrante se han atrevido a escribir sobre esta relación tan intensa como a menudo imperceptible, este vínculo que forma tan íntimamente parte de nosotros, de nuestra esencia, que parece fuera de toda descripción, más allá de todo lo explicable. Escritores valientes estos, y muy buenos a la hora de salir victoriosos de reflejar con esta delicadeza, este ímpetu y esta seguridad un tema tan escabroso. Cada uno de estos vínculos es único y complejo, es un mundo, con sus propias reglas, sus propios límites, sus propios silencios y tupidos velos.

Hacía bastante tiempo que quería leer algún libro de Strout, que ganó el Premio Pulitzer con su Olive Kitteridge. Así, cuando, después de leer un libro tan duro y largo como Tan poca vida, me enteré de que Strout sacaba nueva novela y que además iba a visitar Barcelona, no lo pensé dos veces. Al final no llegué a conocerla por razón de incompatibilidad insalvable con mi horario de clase, pero igualmente hoy os traigo Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout.


Cuando Lucy Barton, debido a una operación de apendicitis que se complica, debe quedarse en el hospital durante casi nueve semanas, la soledad la consume. Por un lado sus hijas deben seguir yendo a la escuela, y por el otro, su marido, dejando su aversión a los hospitales a parte, entre el trabajo, la casa y las niñas no encuentra muchos momentos para visitarla. Sin embargo, un día Lucy se despierta y encuentra a su madre, a quién hacía muchos años que no veía, sentada en la silla al pie de la cama. Su madre le hará compañía cinco días y cinco noches durante las cuales conversarán, recordarán anécdotas de la infancia de Lucy, se observarán, dirán mucho pero callarán mucho más y el cariño y la reserva se irán complementando hasta que ambas se den cuenta de cuánto se quieren y cuánto se han echado de menos.

Qué historia, damas y caballeros. Qué pequeño gran libro. Pocas páginas, una portada que no consigue en absoluto llamarme la atención, una autora prometedora y un par de reseñas esperanzadoras. Esto es lo que tenía antes de entrar en el mundo de Lucy Barton. Y es que es sencillamente impresionante como Elizabeth Strout consigue, en apenas doscientas páginas, crear un mundo entero alrededor de la protagonista y narradora. La contraportada menciona que la conversación entre Lucy y su madre "parece capaz de detener el tiempo", pues bien, este mismo es el efecto que ha tenido en mí esta novela.

La historia se divide en cortísimos capítulos que no siguen ningún orden cronológico. Lucy recuerda muchos años más tarde el día que su madre apareció en el hospital para hacerle compañía. Esta es la excusa para ponerse a reflexionar sobre la figura de su madre, la pobreza absoluta que protagonizó su infancia de Lucy, cómo se adaptó a la sociedad cuando creció, la influencia que tiene sobre ella una enigmática y fascinante escritora llamada Sarah Payne que conoció por casualidad... La narradora va saltando de recuerdo en recuerdo caprichosamente, los mezcla y reflexiona sobre el rumbo que ha tomado su vida.

Sin embargo, la joya de la corona de este libro es la espectacular relación entre Lucy y su madre. Me ha parecido fascinante cómo se hablan, sus reservas, sus continuas ofensivas y contraofensivas, el cariño y la ternura que las une pero sobretodo sus silencios. Me llamo Lucy Barton es un libro que sabe retratar a la perfección lo que esconde un silencio, su significado, su peso, su importancia. La madre de Lucy es una mujer con carácter, firme, adusta, pero poco a poco el lector, a través de las conversaciones que mantienen madre e hija en la habitación del hospital, va dilucidando su ternura y su amor ilimitados. Strout te da las palabras que se dicen con una maestría que lleva al lector a deducir lo que se esconde detrás de ellas y a adivinar las que no se llegan a decir la protagonista y su madre. Esto, sin duda, es lo mejor de este libro.

El estilo de Elizabeth Strout es directo, ameno y poético, sabe transmitir la complejidad con sencillez, y decir mucho con poco. Es una novela desgarradora y tierna a la vez, y estos claroscuros invaden cada capítulo. Aun los momentos más felices del libro son narrados con un punto nostálgico e íntimo que crean una atmósfera de circunspecta melancolía. Hay un momento en que Sarah Payne -sin duda mi personaje favorito- dice que "nunca sabíamos y nunca sabríamos cómo sería comprender plenamente a otra persona". Así es como el lector se siente con los personajes de este libro, nunca los acaba de comprender, nunca se acerca tanto.

En conclusión, este libro me ha encantado. Me gustan sus personajes inolvidables, sus profundas reflexiones, sus impresionantes diálogos y sus increíbles silencios. Me lo he leído ya dos veces. En ambas he tenido la sensación de leer una novela en la que no sucede nada concreto, pero que a la vez me he acercado a algo esencial de la vida. Se trata de una novela sin una dirección clara, que va dejando caminos por aquí y por allí -caminos que merecerían sus propias novelas-, sin la estructura normal de los libros de ficción, pero a la vez sensible, delicada y suave como una caricia.

Esta novela no es para todo tipo de lectores. Los lectores que busquéis una historia, con su nudo y su desenlace, con dirección clara, que lo diga todo y no deje nada sin exhibir, deberíais alejaros de este libro. Sin embargo, ya estáis tardando en leerlo los lectores que buscáis algo más, que os gustan las líneas difuminadas, los silencios y los juegos de luces y sombras.




 TE GUSTARÁ 
SI TE GUSTÓ
 PROS
  • El estilo directo, ameno y poético -equilibrio nada fácil- de Elizabeth Strout.
  • Todos los personajes que aparecen directa o indirectamente, pero muy especialmente los dos más enigmáticos: la madre de Lucy y la escritora Sarah Payne.
  • Los consejos sobre escritura de Sarah Payne no los voy a olvidar nunca.
  • El control absoluto de la autora sobre los silencios, sobre lo que no se dice.
 CONTRAS
  • He echado de menos algo en el final. No es un mal final, de hecho va acorde con toda la novela, sin embargo he echado de menos algo más.
 OTROS LIBROS 
DE LA AUTORA
  • Olive Kitteridge. (Austral / Edicions de 1984)
  • Amy e Isabelle (El Aleph)
  • Los hermanos Burgess (Austral / Edicions de 1984)

Agradecimientos a Duomo Ediciones por el ejemplar.

Comentarios

  1. Si te soy sincera, con la portada y el título poco me llamaba, pero desde que soy madre me gusta leer sobre estos temas. Me gusta leer historias y ver reflejado ese amor que tengo por mi pequeña, además de esas cosas que aún están por llegar. Verlo como hija también tiene su qué. Porque cuando te conviertes en padre, algo cambia y empiezas a ver y entender algunas cosas que los tuyos hicieron en el pasado. Sin duda un libro que intentaré leer en un futuro no muy lejano. apuntado queda! :)

    MUAS!

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  2. ¡Ésta es la reseña que esperaba leer!
    Me llamó tanto la atención desde el momento en que lo vi, que deseaba leer una reseña como la tuya,una reseña que me dijera: corre a por él!

    Besos.

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  3. Al principio he de reconocer que no me llamaba mucho. Pero ya he leído varias reseñas, todas bastante entusiastas, de esta novela. Acabaré leyéndola, seguramente.
    Besos

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  4. Pues con mi carácter y mis gustos no creo que me gustara especialmente
    de momento no me animo
    un beesito

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  5. ¡Buenas!
    Este es uno de esos libros que si no fuera porque alguien los reseña (y transmite tanto con su reseña), no sé si los hubiera llegado a conocer... Por eso, te agradezco tu reseña tan clara y a la vez tan entusiasta y me llevo el título a pendientes. Creo que puede gustarme mucho, así que espero no equivocarme.

    Por cierto, me ha gustado la cita que compartes: "nunca sabíamos y nunca sabríamos cómo sería comprender plenamente a otra persona", qué cierta es esta frase...


    ¡Saludillos! ♪

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  6. Todas las reseñas que estoy leyendo de este libro son buenísimas. Y la tuya, fantástica! Nada, nada, que tengo que leer este libro.
    Besotes!!!

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  7. Lo siento pero no, este libro no es para mí. Aunque sí te digo que me alegro mucho del éxito que está teniendo y de lo mucho que habéis disfrutado casi todos con él, todo parece indicar que no sería una lectura que yo apreciaría.

    Una abraçada.

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  8. Soy mucho de fechlazos a la hora de comprar libros, no lo puedo evitar, y tienes razón al decir que la cubierta no es muy tentadora. No obstante, después de leer tu reseña me han entrado unas ganas locas de correr a por el libro y descubrir el mundo de Strout.

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  9. A mi me gustó mucho, esa de forma de narrar momento cotidianos con un gran trasfondo. <Un beso ;)

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  10. Hola Jan!!
    Sí... he leído excelentes reseñas al respecto... un libro lleno de sentimientos donde los silencios dicen más que las palabras...
    Si cae en mis manos, de seguro lo leeré!!
    Un saludo!! ;)

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