Los azarosos caminos del destino.

La música del azar, de Paul Auster


"Sabía que Pozzi tenía grandes posibilidades de ganar, que de hecho jugaba con muchos puntos de ventaja, pero la idea de ganar le parecía demasiado fácil, algo que ocurriría con demasiada rapidez y naturalidad como para traer consecuencias permanentes. Por ello la posibilidad de la derrota ocupaba un lugar predominante en su pensamiento, y se decía que siempre era preferible prepararse para lo peor que dejar que te cogiera por sorpresa. ¿Qué haría si las cosas salían mal? ¿Cómo actuaría si perdía el dinero? Lo extraño no era que pudiera imaginar esta posibilidad, sino que pudiera hacerlo con tal indiferencia y distanciamiento, con tan poco dolor interno. Era como si en realidad no tomara parte en lo que estaba a punto de sucederle. Y si ya no estaba implicado en su propio destino, ¿dónde estaba, entonces? ¿Y qué había sido de él? Pensó que quizá había vivido en el limbo durante demasiado tiempo, y ahora que necesitaba encontrarse a sí mismo de nuevo ya no había nada a que agarrarse. De pronto se sintió muerto por dentro, como si todos sus sentimientos se hubieran agotado. Deseaba sentir miedo, pero ni siquiera el desastre podía aterrorizarle."


Curiosamente, el libro que os traigo hoy llegó a mí por azar. Nadie me lo recomendó ni me llamaba especialmente la atención. Fue uno de esos encuentros casuales que parecen surgir de la nada: una ramita que el viento rompe y de repente aterriza a tus pies. Si hubiera sucedido en cualquier otro momento, puede que nunca me hubiese fijado en este libro. Sin embargo, el hecho de que era el único de los cinco libros que estrenaron la hermosa colección Edición limitada de Anagrama y teniendo en cuenta sus pocas páginas y lo mucho que me gustó Brooklyn Follies, me tiré a la piscina sin referencia ni advertencia alguna. Hoy os traigo La música del azar, de Paul Auster.



La historia arranca cuando Jim Nashe, un bombero bostoniano que ha sido repentinamente abandonado por su mujer, recibe una llamada de un abogado que le anuncia que su padre, al que Jim prácticamente no conoció, ha fallecido y él es su único heredero. Con el dinero de la herencia compra un Saab 900 y lo abandona todo para entregarse a la emoción de la espontaneidad recorriendo Estados Unidos, haciendo kilómetros sin rumbo fijo, plazo establecido ni destino concreto y durmiendo en moteles perdidos. Un día conoce por casualidad a Jack Pozzi (al que llaman Jackpot, gordo de la lotería en inglés), un jugador profesional de póquer al que han apaleado. Jack, joven y seguro de sí mismo, le asegura que puede ganar mucho dinero en una partida con dos multimillonarios que no tienen ni idea de póquer. Jim, que le coge cariño al chico, ve en él la posibilidad de invertir los últimos fondos de la herencia de su padre para ganar dinero y así poder seguir viajando, por lo que aporta el efectivo que le falta a Jack y acuerdan ir a medias con el premio que obtengan de la partida. Si es esta una buena o una mala decisión lo decidirá el azar.

Este es el libro que más me ha sorprendido del año. Cuando leí la contraportada creía que sería un libro sobre un viaje para encontrarse a uno mismo. De hecho empieza siendo una novela muy al estilo de On the road de Jack Kerouac. Sin embargo, cuando el protagonista conoce a Jackpot la narración hace un giro de ciento ochenta grados. Y esto es lo que más me ha gustado de esta novela, este inicio tranquilo y previsible del hombre melancólico y perdido que lo deja todo, (casa, trabajo, rutina) para ponerse a recorrer las carreteras estadounidenses se ve interrumpido por otro personaje, excelentemente construido, que, por azar, aparece en la vida del protagonista y lo mete en un lío impresionante.

Jackpot me ha parecido un personaje extraordinario. Es el típico joven guapo, rebelde, seguro de sí mismo, apasionado, que lo apuesto todo en una jugada y cuando cae se vuelve a levantar con renovado ímpetu. Un personaje que, observado desde otro narrador que no sea Jim Nashe podría caer mal, un chico desorientado, imprudente, egoísta, impaciente, infantil e insoportable. Sin embargo, la mirada de Nashe percibe, quizás porque ve en Jack a él mismo cuando era joven, al chico asustado, inocente, honrado y tierno que se esconde detrás de sus caprichos y exabruptos y que, ante las adversidades, opta por huir hacia adelante.

Paul Auster controla perfectamente los tempos, el lenguaje y la tensión. Acaba la partida de póquer y el lector no tarda en entender que la partida en sí no es el núcleo de la historia, sino la excusa para conocer a Jim y a Jack (muy especialmente a este último), acercarse a ellos en una situación límite como es la de la pérdida de la libertad. Lo mejor de Auster es su imaginación, que lo hace completamente imprevisible, nunca sabes por dónde te va a salir, qué va a suceder, lo que hace que el lector lea cada frase, cada página y cada capítulo con una adicción emoción creciente. El azar está en cada movimiento, en cada encuentro, en cada decisión, impregna toda la historia. El final, sin duda, es de los que no se olvidan, y aun hoy -cuando ya hace muchos meses que he acabado la lectura- me remueve el interior.
En conclusión, Paul Auster consigue con doscientas cincuenta páginas crear personajes extraordinarios, sorprender al lector con giros inesperados que rompen una y otra vez los esquemas y los estereotipos que se repiten en las novelas convencionales, narrar una intensa historia psicológica para culminar en un impresionante final que hará que el lector cierre los ojos incapaz de seguir leyendo.



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SI TE GUSTÓ
 PROS
  • Sus increíbles personajes.
  • Su apabullante imprevisibilidad. 
  • Su intensísimo final, que viene a confirmar con toda su fuerza los dos pros anteriores.
 CONTRAS
  • Aunque sé que no es lo que busca Auster, si le hubiera dado más páginas a esta historia podría haber salido una obra realmente extraordinaria (o más de lo que es) que profundizara aún más en sus inolvidables personajes.
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PD: Quizás es porque no soy muy buen lector feelgood, pero, para mí, este libro le da mil vueltas a Brooklyn Follies.

Comentarios

  1. Oye, pues no pinta nada mal. Hasta el momento la única novela de Auster que he leído es "Tombuctú" —¡te la recomiendo!—, pero no me importaría seguir con tu propuesta. Me apetece conocer las consecuencias de esa jugada de Jackpot y Nashe. ¡Anotada queda!

    ¡Saludos!

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  2. Tengo pendiente ponerme con Auster y también con Canadá que lo pones en el cuadro comparativo. Un beso ;)

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  3. No sé el porqué pero Auster no me llama nada la atención, quizá sea leer algo suyo y cambiar de parecer pero, por ahora, va a ser que no.
    Saludos.

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  4. Me lo apunto ahora mismo.
    Aquí me has dado, siendo uno de mis autores favoritos junto con lo que dices de que es el libro que más te ha sorprendido del año, no puedo dejar pasarlo.
    En principio suena muy a Auster: personajes que en algún momento dejan de lado su hasta entonces modo de vida y se abandonan en el azaroso juego de la vida.

    Hasta el momento llevo leídos El palacio de la luna, Brooklyn Follies y Tombuctú, y los tres los tengo puntuados con sobresaliente.

    Gracias por la reseña.
    Un abrazo ;)

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  5. También me gustó.. lo leí hace algunos años... pero recuerdo que ya desde el principio presentí algo autodestructivo en el protagonista....

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  6. ME llama mucho la atención ¡¡me lo anoto!! se ve interesantísimo.

    ¡Qué buena reseña! Un besote.

    Mariana is Reading.

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