Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley

jueves, 25 de febrero de 2016


"Una desapacible noche de noviembre contemplé es final de mis esfuerzos. Con una ansiedad rayana en la agonía, coloqué a mi alrededor los instrumentos que me iban a permitir infundir un hálito de vida a la cosa inerte que yacía a mis pies. Era ya la una de la madrugada; la lluvia golpeaba las ventanas sombríamente, y la vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la llama, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento compulsivo sacudió su cuerpo."

La víspera de casi todo, de Víctor del Árbol

martes, 23 de febrero de 2016


"A través de la cortina de listones de su despacho, Ibarra observa la calle desierta con sus pasos de peatones, que brillan reflejando los cambios de color de los semáforos sin nadie que los cruce. Hay algo fantasmagórico en esta quietud lunar y fría, en esta soledad. Cada franja horaria tiene su carácter y sus habitantes; es como si las horas avanzaran hacia un horizonte que nadie puede ver, ajenas a la voluntad de quienes las habitan. Antes le gustaba la noche porque no hay sombras en ella. Todo estaba claro en la oscuridad. Él y los otros, el resto del mundo, separados por una membrana invisible pero impenetrable. Ahora no. Ahora le asusta pensar tanto, tener que cubrir el silencio del ambiente con los ruidos de su cabeza."

Mueren Harper Lee y Umberto Eco

sábado, 20 de febrero de 2016


Nelle Harper Lee nacía el 28 de abril de 1926 en Monroeville, Alabama. Vecina y amiga de Truman Capote, publicó en 1960 su obra maestra, To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor), que obtuvo un éxito inmediato, ganó prestigiosos premios, como el Pulitzer y a día de hoy ya se ha convertido en un clásico de la literatura norteamericana. Fue adaptada al cine dos años después por Robert Mulligan y la película estuvo nominada a ocho premios Óscar. Matar a un ruiseñor es una impresionante novela que trata temas como la igualdad, la justicia y el racismo y creó uno de los personajes más famosos de la literatura (y el cine): el abogado Atticus Finch, que para un servidor que estudia Derecho, es un héroe. Fue una escritora inusual. Después del éxito inesperado de su primera obra mantuvo una vida retirada, como J.D. Salinger o Cormac McCarthy; no concedió entrevistas de ningún tipo y estuvo cincuenta y cinco años manteniendo en pie su promesa de no escribir ningún libro más. Sin embargo, afortunadamente para todos nosotros, el año pasado publicó una segunda parte, Go, Set a Watchman (Ve y pon un centinela). Murió donde nació, mientras dormía, ayer, día 19 de febrero de 2016, dejándonos dos novelas extraordinarias y una editorial (HarperCollins).

"Harper Lee ayudó a crear un mundo mejor con un libro y su protagonista hace mucho que dejó el mundo de la ficción."

D.E.P


Umberto Eco nacía el 5 de enero de 1932 en Alessandria, Italia. Se doctoró en filosofía en la Universidad de Turín. Si algo fue Umberto es polifacético: filósofo, crítico literario, ensayista, semiólogo, comunicólogo... pero aquí sobretodo lo queremos recordar como el gran novelista que fue. El 1980 publicó su primer libro y la que iba a ser su obra maestra, Il nome della rosa (El nombre de la rosa), que era una mezcla de novela histórica, policíaca y thriller cultural. Se ambienta en la Edad Media y el protagonista es Guillermo de Baskerville, un monje franciscano que se propone resolver unos crímenes cometidos en una abadía del norte de Italia provista de una impresionante biblioteca. También esta novela contó con una adaptación cinematográfica realizada en 1986 y protagonizada por Sean Connery. Pero, al contrario de Harper Lee, él decidió seguir escribiendo y hasta el año pasado (que publicó Número cero) publicó no solo novela sino también estudios y ensayos. Se galardonó a Umberto con múltiples premios, como el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, y, aunque no llegó a hacerse con el Nobel, fue propuesto muchas veces. Eco fue caballero de la Legión de Honor francesa, del Foro de Sabios de la Mesa del Consejo Ejecutivo de la Unesco y Doctor Honoris Causa por treinta y ocho universidades de todo el mundo. Este gran pensador y narrador nos dejaba ayer, siguiendo los pasos de Harper Lee, a las diez y media de la noche en su casa de Milán.

"Un sabio que sabía todas las cosas simulando que las ignoraba para seguir estudiando."

D.E.P




La amiga estupenda, de Elena Ferrante

viernes, 19 de febrero de 2016


"Se quedó callada un rato mirando fijamente el agua que brillaba en la tina y luego dijo:—Pase lo que pase, tú sigue estudiando.
—Me quedan dos años, me saco el diploma y se acabó.
—No, no lo dejes nunca; yo te daré el dinero, tienes que estudiar siempre.
Solté una risita nerviosa y le dije:
—Gracias, pero llega un momento en que los estudios se acaban.
— Para ti no. Tú eres mi amiga estupenda, tienes que llegar a ser la mejor de todos, de los chicos y las chicas."

Hijos de la medianoche, de Salman Rushdie

lunes, 15 de febrero de 2016


“Nací en la ciudad de Bombay… hace mucho tiempo. No, no vale, no se puede esquivar la fecha: nací en la Clínica Privada del doctor Narlikar el 15 de agosto de 1947. ¿Y la hora? La hora es también importante. Bueno, pues de noche. No, hay que ser más… Al dar la medianoche, para ser exactos. Las manecillas del reloj juntaron sus palmas en respetuoso saludo cuando yo llegué. Vamos, explícate, explícate: en el momento mismo en que la India alcanzaba su independencia, yo entré dando tumbos en el mundo.”

La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig

domingo, 7 de febrero de 2016


"¡Compasión, muy bien! Pero hay dos clases de compasión. Una, la débil y sentimental, que en realidad sólo es impaciencia del corazón por liberarse lo antes posible de la penosa emoción ante una desgracia ajena, es una compasión que no es exactamente compasión, sino una defensa instintiva del alma frente al dolor ajeno. Y la otra, la única que cuenta, es la desprovista de lo sentimental, pero creativa, que sabe lo que quiere y está dispuesta a aguantar con paciencia y resignación hasta sus últimas fuerzas e incluso más allá. Sólo cuando uno llega hasta el final más extremo y amargo, sólo cuando uno tiene la gran paciencia, puede ayudar a los hombres. ¡Sólo cuando se sacrifica a sí mismo, sólo entonces!"