El laberinto de las aceitunas, de Eduardo Mendoza

martes, 31 de mayo de 2016


«-No se me pasa por alto –peroré, pues- que ha sonado la hora fatídica de mirar hacia atrás con la serena lucidez del que sabe que va a caer el telón y que, a poco que remolonee, no tendrá que hacer balance. No diré que dejo este mundo sin pena; entre los muchos sentimientos contradictorios e inoportunos que en mi ánimo luchan con resultados generalmente nefastos no están el estoicismo preclaro ni la elegante resignación. Es triste constatar, al levar anclas, que jamás he poseído las virtudes más excelsas de la hombría: soy egoísta, timorato, mudable y embustero. De mis errores y pecados no he salido ni sabio ni cínico, ni arrepentido ni escarmentado. Dejo mil cosas por hacer y otras mil por conocer, de entre las que citaré, a título de ejemplo, las siguientes: ¿por qué ponen huevos las gallinas?, ¿por qué el pelo de la cabeza y el de la barba, estando tan juntos, son tas distintos?, ¿por qué nunca he conocido a una mujer tartamuda?, ¿por qué los submarinos no tienen ventanas para ver el fondo del mar?, ¿por qué los programas de televisión no son un poco mejores? Ídem creo que la vida podría ser más agradable de lo que es, pero es probable que esté equivocado, o que no sea tan mala, sino sólo una pizca banal. Tonto, indolente y desinformado he llegado a ser lo que soy; tal vez si hubiera sido más cerril habría llegado más lejos. Nadie elige su carácter y sólo Dios sabe quién y cómo juzga nuestros méritos. Si tuviera estudios lo entendería todo. Como soy un asno, todo es un enigma. No sé si me pierdo gran cosa.»

El mes pasado os contaba que este año me he propuesto conocer bien a este célebre escritor barcelonés y, para empezar, he decidido leer su única saga, que mezcla novela negra y cómica. Si en abril le tocó a la primera de las aventuras del detective loco y sin nombre que protagoniza esta saga, El misterio de la cripta embrujada, este mes os traigo la segunda de ellas, El laberinto de las aceitunas, de Eduardo Mendoza.

Una forma de vida, de Amélie Nothomb

domingo, 29 de mayo de 2016


"Un artista que no duda es un individuo tan agobiante como un seductor que se cree en tierra conquistada. Detrás de toda obra se esconde una pretensión enorme, la de exponer tu visión del mundo. Si semejante arrogancia no se compensa con la angustia de la duda, el resultado es un monstruo que es al arte lo que el fanático es a la fe."

Hacía ya tiempo que leía el nombre de Amélie Nothomb por todos lados, no daba crédito de que una sola escritora pudiera sacar novedades tan a menudo, y me sorprendía el hecho de que en muchas de las portadas de sus libros aparecía ella misma y ella misma era la protagonista de sus tramas. La curiosidad por ella fue creciendo, y finalmente elegí aleatoriamente uno de sus libros. Mientras lo leía, me informé mejor sobre esta escritora belga y me enteré de que tenía por tradición publicar un libro al año, que lo hacía desde 1992 y que, de hecho, escribía cuatro al año y enviaba la que más le gustaba a la editorial. Curiosa figura, ¿no? Hoy os traigo Una forma de vida, de Amélie Nothomb.

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

martes, 24 de mayo de 2016


"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal..."

Llevaba mucho tiempo rondando este libro, observándolo desde la distancia. Al contrario de lo que normalmente me sucede, sus pocas páginas y su aparente sencillez, en contraste con la fama que tiene, me atemorizaba. Sin embargo, cuando, después de ver el programa Léeme sobre este libro, vi esta hermosa edición conmemorativa en una librería de segunda mano, me decidí por abordarlo. Hoy os traigo Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez.

La niña perdida, de Elena Ferrante

jueves, 19 de mayo de 2016


"—¿Qué significa que Nino es una inteligencia sin tradiciones?
Ella me miró irónica.
—Que no es nadie. Y que para el que no es nadie convertirse en alguien es más importante que cualquier otra cosa. La consecuencia es que el señor Sarratore es una persona de poco fiar.
—Yo también soy una inteligencia sin tradiciones.
Sonrió.
—Sí, tú también, y por eso no eres de fiar."

Finalmente ha llegado el momento que tanto temía: he acabado la tetralogía Dos amigas. No me puedo creer que haya llegado el final de esta inolvidable historia de la amistad entre dos niñas que nacieron en un barrio pobre de la ciudad italiana de Nápoles. En La amiga estupenda se relata su infancia, en Un mal nombre vivimos el éxtasis y los enamoramientos apasionados de su juventud y en Las deudas del cuerpo sufrimos con la llegada de la adultez las consecuencias de las decisiones tomadas bajo aquel ímpetu. Ahora, en el final del camino, llega la madurez y la vejez. Hoy os traigo La niña perdida, de Elena Ferrante.

Instrumental, de James Rhodes

lunes, 16 de mayo de 2016


"La música clásica me la pone dura.
Ya sé que para algunas personas ésta no será una frase muy prometedora. Pero si quitáis la palabra "clásica", a lo mejor ya no está tan mal. Puede incluso que entonces pase a ser comprensible. Porque entonces, gracias a la palabra "música", tendremos algo universal, algo emocionante, algo intangible e inmortal".

Es bien sabido que la mayoría de veces que se empieza un libro con unas expectativas muy altas acaba en decepción. Incluso aunque sea bueno, pocas veces alcanza -o supera- lo que te habían llevado a imaginar las recomendaciones apasionadas de otros lectores. Sin embargo, hay veces -pocas- en que las conclusiones coinciden con las expectativas y uno no tiene más remedio que sumarse a las muchas voces que insisten en recomendar esta lectura. Esto es lo que me ha sucedido con el libro que os traigo hoy, Instrumental, de James Rhodes.

El tambor de hojalata, de Günter Grass

jueves, 12 de mayo de 2016


"Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita el ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme."

Hacía tiempo que quería leer a Günter Grass, uno de los escritores más importantes de la literatura alemana. También se convirtió en uno de los más polémicos cuando confesó en una entrevista que había formado parte de las SS hitlerianas. Por aquel entonces ya era un reputado escritor y la noticia impactó mucho en Alemania. Grass nos dejaba el año pasado con una extensa obra, aunque su libro más aclamado y el que le valió la fama mundial fue el que os traigo hoy; El tambor de hojalata.

Cenicienta y La Bella Durmiente
ilustrados por Arthur Rackham

domingo, 8 de mayo de 2016


Estaba en Canadá hablando por videoconferencia con mi familia cuando, de repente, apareció mi hermano Quim junto a su mujer Stephi con unos chupete en la boca a grito de "¡Jan, vas a ser tío!". En aquel momento no supe cómo reaccionar, cómo expresar toda la felicidad que me transmitía la noticia. ¡Sería tío! ¡Cuántos cuentos le contaría! ¡Yo seré el tío de los cuentos, el que le hará vivir mil aventuras a través de los libros! Precisamente por esos días, indagando por el hermoso catálogo de Libros del Zorro Rojo encontré la joya que os traigo hoy, un pack de dos cuentos muy conocidos por todos y con unas ediciones excelsas. Hoy os traigo Cenicienta y La Bella Durmiente ilustrados por Arthur Rackham.


El nombre de la rosa, de Umberto Eco

martes, 3 de mayo de 2016


"En el principio era el Verbo y el Verbo era en Dios, y el Verbo era Dios. Esto era en el principio, en Dios, y el monje fiel debería repetir cada día con salmodiante humildad ese acontecimiento inmutable cuya verdad es la única que puede afirmarse con certeza incontrovertible. Pero videmus nunc per speculum et in aenigmate y la verdad, antes de manifestarse a cara descubierta, se muestra en fragmentos (¡ay, cuán ilegibles!), mezclada con el error de este mundo, de modo que debemos deletrear sus fieles signáculos incluso allí donde nos parecen oscuros y casi forjados por una voluntad totalmente orientada hacia el mal."

Hacía ya más de tres años que este clásico contemporáneo me esperaba en la estantería cuando se difundió la funesta noticia de la muerte de su autor. La muerte de un escritor célebre siempre ha transmitido en mí la urgencia de leer (o releer) alguna de sus obras. Así pues, su obra maestra pasó de ser una lectura pendiente a una lectura impostergable. Hoy os traigo El nombre de la rosa, de Umberto Eco.