Estrómboli, de Jon Bilbao

lunes, 18 de julio de 2016


«Llevábamos dos semanas en Reno cuando sorprendí al motorista con la nariz metida en las bragas de mi novia.»


El libro que os traigo hoy me llamó la atención desde la primera vez que lo vi. De acuerdo, todos los libros editados por Impedimenta me llaman la atención desde el principio. Pero este aún más de lo normal. Las conchas de la portada, el exótico título, las reseñas positivas y la contraportada llena de suculentas promesas algo tuvieran que ver. Y que adoro los relatos cortos, opino que, aunque no lo parezca, son más difíciles de escribir que largas novelas del estilo Ken Follett, Julia Navarro o Santiago Posteguillo. Me encanta lo conciso, lo intenso, lo simple, rápido y efectivo como la picadura letal de un insecto. Hoy os traigo los cuentos de Jon Bilbao en Estrómboli.

Crónicas del desamor, de Elena Ferrante

domingo, 10 de julio de 2016


Elena Ferrante ha sido, sin duda, mi descubrimiento literario de este año. No dejo de insistir a mis compañeros de clase, a mis familiares, a los lectores que me encuentro, lo repito por Twitter, en mis reseñas, en los comentarios que dejo por los blogs. Sencillamente, no os podéis permitir no leer la tetralogía de Nápoles. Es por esta pasión -u obsesión- por la pluma perspicaz de esta autora sin rostro que no pude esperar para leer lo último suyo traducido al español que me queda por leer. Hoy os traigo Crónicas del desamor, de Elena Ferrante.

Trotalibros cumple hoy cuatro años

domingo, 3 de julio de 2016


Pues sí, hoy hace ya cuatro años desde que decidí emprender esta aventura en la que sigo inmerso. Cuatro años, mil cuatrocientos sesenta días. Por aquel entonces estaba acabando el primer año del grado en Derecho, y ahora ya estoy a punto de colegiarme como abogado. Cuando empecé este blog llevaba tres meses saliendo con una chica que me tenía enamoradísimo, y ahora, después de cuatro años, se ha convertido en la persona que más me conoce y a la que más conozco yo. Simplemente no me imagino una vida sin ella. Era una época en la que nacieron muchos proyectos que han evolucionado conmigo. Todas -mi carrera, mi relación, este blog- reflejan todos mis errores, espero que alguna virtud y cómo he crecido a través de estos años.

Querría aprovechar este pequeño espacio entre reseña y reseña para contaros lo importante que es esto para mí. Aunque siempre me ha apasionado leer, la verdad es que no tengo un solo amigo con quien compartir esta pasión, con quien comentar lecturas, recomendar libros, explorar librerías y asistir a eventos literarios. Trotalibros ha supuesto para mí la oportunidad de conocer a muchísimas personas -algunas lejanas, otras más cercanas- que viven esta misma pasión por la lectura. Son miles las anécdotas, miles los comentarios, miles los pequeños proyectos blogueros, sean retos, lecturas conjuntas o iniciativas.

Cuando el 3 de julio de 2012 nació este blog estaba lejos de ser lo que es hoy. A través de estos años ha ido creciendo, me habéis aportado muchísimas ideas y, por suerte, me habéis corregido las veces (no pocas) que he metido la pata. A veces me cuesta encontrar tiempo libre para escribir una reseña o encontrar la fotografía ideal para encabezarla, pero cuando leo vuestros comentarios, o entro en otros blogs y me voy con un libro más en mi infinita lista de lecturas pendientes siento que esto vale la pena de verdad. Mil veces he estado a punto de tirar la toalla, en esos momentos de desolación en los que siento que tengo que quitar carga, cual barco pirata perseguido por las naves inglesas cuya tripulación tira barriles de ron al mar para ganar velocidad. Pero, a parte de esa necesidad que siento de, cuando acabo de leer un libro bueno, salir a la plaza y chillar a los cuatro vientos que la gente lo lea, siempre hay algún comentario, algún email, algún tweet que me recuerdan que hay alguien en esa plaza que responde a mi llamada.

Estos cuatro años me he sentado en el trono de hierro, he volado cometas en el cielo junto a Amir y Hassan, he visto a Winston atreviéndose a pensar fuera de la mirada omnipotente del Gran Hermano, a Duroy seduciendo a mujeres en París para conseguir poder y a un padre y a un hijo recorriendo una carretera sin fin. He olido a través del olfato prodigioso de Grounille, he visto a Aureliano Buendía conociendo el hielo, a un niño pintando pájaros, a Gregor Samsa despertando transformado en un enorme insecto. He vivido la persecución de Santiago al gran pez y la del capitán Ahab a la gran ballena. He visto a Dorian Gray mirándose al espejo, a Jean Valjean huyendo de su pasado, a Pi y al tigre contemplando la tierra desde su barca como Frodo contempla el anillo único. He asistido a las fiestas de Gatsby, he visto a los Perdedores enfrentándose a Pennywise el Payaso, a Pereira preocupado por Rossi. Conozco la verdad del caso Harry Quebert, he hecho un road trip con Dean Moriarty y otro con la familia Joad, he contemplado, junto a Will Andrews, a los bisontes correr en tierras salvajes. He visto por primera vez Barcelona desde la Estación de Francia junto a Andrea. Lo he amado en silencio, aunque él no me conozca ni sepa nada de mí, he lucido la letra escarlata, he temido a la mulata de tal, a Drácula y a Frankenstein, he escuchado las voces de Chernóbil, he seguido los pasos de Gengis Kan por las llanuras mongolas y he visto crecer a Lena y Lila en un barrio pobre de Nápoles.

Gracias por acompañarme en todas y cada una de estas y muchas otras aventuras. 

Sigamos trotando libros muchos años más.