Para leer al anochecer, de Charles Dickens

viernes, 21 de octubre de 2016


"Encontré el interior de la casa transcendentemente lóbrego, tal como había esperado. Las sombras de los pesados árboles ondulaban cambiantes y lánguidas sobre la fachada principal, contagiándola de una tristeza inabarcable. (...) Parecía que la casa en general fuera la víctima callada de aquella clase de decadencia indescriptible que va depositándose sobre cualquier obra humana cuando ésta es abandonada a su suerte."

Se acerca Halloween y, como cada año, intento leer por lo menos un libro de terror. No es mi género, no lo suelo leer, pero me gusta mantener este tipo de tradiciones, obligarme a mí mismo a ir probando diferentes novelas de miedo. Sin embargo, hasta ahora, las que más me han gustado lo han hecho precisamente por no ser historias de terror del todo, como Drácula o Frankenstein. Así pues, y aprovechando la ocasión para recordaros que el 1 de noviembre arranca el Desafío Dickens (en el que vamos a leer las siete principales novelas del autor inglés a lo largo de catorce meses), hoy os traigo Para leer al anochecer, de Charles Dickens.

Desafío Dickens

viernes, 14 de octubre de 2016


Los que hace tiempo que corréis por aquí ya sabréis que me encanta sumergirme en el mundo de un escritor, leer muchas de sus novelas seguidas, compararlas, analizar su evolución, qué comparten, en qué se diferencian, qué hay del escritor en cada una de ellas... Es por esto que hace unos días, cuando vi cuántas novelas de Charles Dickens tenía acumulándose sin haber sido leídas, habiendo visitado su casa-museo en Londres y sintiéndome avergonzado por lo mucho que me gustó lo poco que de él leí (y después de consultároslo vía Twitter), he decidido que voy a por ti, Charles. Bienvenidos al DESAFÍO DICKENS.



Así pues, he hecho una selección de sus siete novelas más famosas y me he dado dos meses para leer cada una de ellas. Entre noviembre y diciembre de 2016 voy a leer CUENTOS DE NAVIDAD. Entre los cuentos y escritos de Dickens recogidos en este libro está el más famoso de ellos, Canción de Navidad, que voy a releer.

Se podría decir que Dickens inventó la Navidad, pues ningún otro escritor ha evocado con tanta maestría el espíritu, jubiloso y elegíaco a un tiempo, de ese periodo final del año. Además del célebre"Canción de Navidad", se reúnen en este volumen "inspirado en la edición inglesa de 1852" otros cuatro relatos de ambientación navideña donde se entreveran los motivos principales del mundo dickensiano: la caridad, la infancia, los mitos populares, las desigualdades sociales, los sueños y la magia, bellamente iluminados por Javier Olivares.





Entre enero y febrero de 2017 voy a leer LOS PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK, que fue la primera novela de Charles Dickens y está considerada como una obra maestra de la literatura inglesa.


Los papeles póstumos del Club Pickwickde Charles Dickens constituye uno de los grandes hitos de la literatura universal. Se trata de la primera novela del autor, quien empezó a publicar la obra, por entregas, en 1836, cuando tan solo contaba veinticuatro años. Ilustradas por el genial Phiz-ilustraciones que recuperamos para esta edición-, las aventuras de Samuel Pickwick y Sam Weller se convirtieron en un éxito arrollador y supusieron la metamorfosis de un joven periodista mal pagado en el gran novelista del siglo XIX inglés, cuando despuntaban las primeras luces de la era victoriana.


Los inolvidables miembros del absurdo Club Pickwick protagonizan aquí, según la generosa tradición de Cervantes, una infinita sucesión de aventuras disparatadas, cómicas, tristes, transidas siempre de una amabilidad quizá nunca igualada.



Entre marzo y abril del año 2017 voy a leer DAVID COPPERFIELD, probablemente la obra más autobiográfica de Dickens.

«Nadie pondrá en duda que soy un padre afectuoso con todos los hijos de mi imaginación, y que ningún otro progenitor puede querer a su fa-milia con tanta ternura. Pero, como muchos padres afectuosos, tengo un hijo favorito en el fondo de mi corazón. Y su nombre es David Copperfield.»

Este reconocimiento de Dickens en el prólogo a la edición de 1867 de la novela tiene el valor de venir de su propio «padre». Pero, desde su pu-blicación por entregas entre 1849 y 1850, David Copperfield no ha dejado más que una estela de admiración, alegría y gratitud. Para Swinburne era «una obra maestra suprema». Henry James recordaba que de niño se escondía debajo de una mesa para oír a su madre leer las entregas en voz alta. Dostoievski la leyó en su prisión en Siberia. Tólstoi la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y el capítulo de la tempestad, el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Fue la novela favorita de Sigmund Freud. Kafka la imitó en Amerika, y Joyce la parodió en el Ulises. Para Cesare Pavese, en estas «páginas inolvidables cada uno de nosotros (no se me ocurre elogio mayor) vuelve a encontrar su propia experiencia secreta».


Entre mayo y junio del año 2017 voy a leer OLIVER TWIST, la segunda novela de Dickens. la primera en lengua inglesa que tiene aun niño como protagonista y una de las primeras novelas sociales de la historia de la literatura.



La historia del pequeño Oliver, criado en un hospicio, empleado y maltratado en una funeraria, que al escapar rumbo a Londres es reclutado por una banda de ladrones que él no reconoce como tales, no sólo es un soberbio escaparate de celebérrimas creaciones dickensianas, sino un magnífico y trepidante relato sobre la inocencia acosada.








Entre julio y agosto del año 2017 voy a leer GRANDES ESPERANZAS, considerada la más popular y sofisticada de las novelas de Dickens. 


Grandes esperanzas no es solo una historia de grandes sueños y dramáticas contrariedades, sino esencialmente, como dijo Chesterton, de grandes vacilaciones.
Pip, un niño huérfano y medroso, tiene un terrorífico encuentro con un preso evadido al que se ve obligado a procurar víveres y una lima. Poco después, es llamado a la tenebrosa mansión de una rica y recluida dama como compañero de juegos de una niña seca, hermosa y altiva. Allí, el huérfano aprende, por primera vez, que sus manos son bastas y sus botas demasiado gruesas.





Entre septiembre y octubre del año 2017 voy a leer HISTORIA DE DOS CIUDADES que son Londres y París. Esta es probablemente la novela más diferente del resto de las escritas por Dickens, pues narra la vida en los tiempos de la Revolución Francesa. 

El Londres pacífico pero grotesco del rey Jorge III y el París clamoroso y ensangrentado de la Revolución Francesa son las dos ciudades sobre cuyo fondo se escribe esta inolvidable historia de intriga apasionante. Violentas escenas de masas, estallidos de hambre y venganza, espías y conspiradores, héroes fracasados y héroes a su pesar se mezclan en una trama artística y perfecta, llena de sorpresas y magistralmente elaborada por un Dickens en uno de sus mejores momentos creativos.






Por último, entre noviembre y diciembre del año 2017 voy a leer NUESTRO AMIGO EN COMÚN, la penúltima novela que empezó y la última que acabó.

Un joven se encamina a Londres para aceptar una herencia paterna que, según estipula el testamento, tan solo podrá disfrutar si se casa con Bella Wilfer, una hermosa muchacha a la que nunca ha conocido. Poco antes, sin embargo, aparece flotando en el Támesis un cadáver que la policía identifica con el joven heredero. Es el principio de una onda que afectará a toda la sociedad londinense.

Una novela conclusa de Dickens, Nuestro amigo común es para muchos críticos y escritores -Italo Calvino, por ejemplo- una obra maestra absoluta en la que el autor, más pesimista que nunca, a las puertas de la muerte, demuestra todo el vigor de su prosa y de su imaginación en un deslumbrante ejercicio de virtuosismo literario.


¿Qué os parece este viaje por el mundo dickensiano? Yo ya me muero de ganas de que llegue noviembre y empezar Cuentos de Navidad (es el efecto que suelen tener los retos sobre mí). Os dejo aquí una tabla de las lecturas, y el objetivo es reseñarlas también dentro del periodo de dos meses para cada libro.

Si os hace ilusión acompañarme en esta nueva odisea lectora me encantaría poder ir comentando con vosotros cada una de las paradas. Si llegamos a un mínimo de veinte blogs participantes voy a organizar un sorteo para los que consigan acabar el reto satisfactoriamente. Por supuesto, los lectores que no tenéis blog que os queráis apuntar estáis más que invitados a participar en este desafío, y a compartir vuestras impresiones en Twitter con el hashtag #DesafíoDickens o a través de comentarios en las reseñas de los blogs que participan.



Si decidís participar y lo queréis compartir os dejo aquí los widgets del Desafío Dickens. La imagen del desafío, que me encanta, la ha diseñado Arnau Urgell (¡gracias!):


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Los muchachos de zinc, de Svetlana Alexiévich

jueves, 13 de octubre de 2016


"En mi sueño estoy tumbado y veo a muchísima gente... Están delante de mi casa... Miro alrededor, siento que no tengo espacio y por alguna razón no puedo levantarme. Entonces comprendo que estoy tumbado dentro de un ataúd... Es un ataúd de madera, sin la cubierta de zinc. Lo recuerdo bien... Estoy vivo, recuerdo que estoy vivo, pero me encuentro dentro de un ataúd. Se abre la puerta de la casa, la gente sale a la calle y a mí también me sacan a la calle. Son una multitud, en sus rostros se lee la tristeza y una especie de éxtasis arcano... Yo no entiendo nada... ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estoy en un ataúd? De repente la procesión se para, oigo a alguien que dice: "Pasadme el martillo". Entonces de pronto lo tengo claro: estoy soñando... La voz vuelve a repetir: "Pasadme el martillo"... Lo percibo todo como algo real y al mismo tiempo como en un sueño... Y la voz dice por tercera vez: "Pasadme el martillo". Oigo los golpes en la tapa, oigo el martillo, un clavo me hiere. Empiezo a agitarme, golpeo la tapa con la cabeza, con los pies. Y la tapa cede, se cae. La gente está mirando, me levanto, tengo medio cuerpo fuera de la caja. Quiero gritar: "Me duele, ¿por qué me habéis cerrado dentro?", me falta el aire. Ellos lloran, sin embargo no me dicen nada. Como si hubiesen perdido el don de la palabra... Y sobre sus rostros se ve el éxtasis, un éxtasis secreto... Invisible... Yo lo veo... Lo adivino... No sé cómo debo hablarles para que me oigan. Me parece que estoy gritando, pero mis labios están sellados, no logro despegarlos. Entonces me tumbo en el ataúd. Estoy dentro y reflexiono: "Ellos quieren que muera, a lo mejor, realmente me he muerto y ahora tengo que mantenerme en silencio". Alguien dice: "Pasadme el martillo"."

Cuando en 1978, en plena Guerra Fría, el Partido Demócrata Popular de Afganistán (PDPA) se hizo con el poder del país a través de la Revolución de Seur e instauró el socialismo empezó un conflicto armado entre Estado e insurgentes que duraría más de nueve años. Lejos de quedarse en una guerra civil interna del país se convirtió en un verdadero pulso entre capitalismo y comunismo, es decir, entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Por un lado, los Estados Unidos -junto con otras potencias como Pakistán, Arabia Saudí, China, Israel y Reino Unido- intercedieron de una forma encubierta, suministrando armamento y financiación a los guerrilleros islámicos muyahidines, para derrumbar el socialismo. Los rebeldes desestabilizaron hasta tal punto el país que el Consejo Revolucionario de Afganistán no tardó ni un año en solicitar la intervención del Ejército Soviético. Miles de soviéticos guiados por las historias de los héroes de la Guerra Patria fueron reclutados o se presentaron voluntarios para formar parte del ejército internacionalista, cuya misión era ayudar a los "camaradas afganos" a hacer la revolución. Sin embargo, cuando llegaron se encontraron con una realidad muy distinta de la que se les había explicado. Hoy os traigo su historia, las voces de Los muchachos de zinc, de Svetlana Alexiévich.

Brújula, de Mathias Enard

martes, 11 de octubre de 2016


"Somos dos fumadores de opio cada uno en su nube, sin ver nada fuera, solos, sin comprendernos jamás fumamos, caras agonizantes en un espejo, somos una imagen congelada a la que el tiempo confiere la ilusión del movimiento, un cristal de nieve deslizándose sobre una bola de escarcha cuyas complejas marañas no hay quien entienda, soy esa gota de agua condensada en el cristal de mi salón, una perla líquida que rueda y nada sabe del vapor que la engendró, ni menos todavía de los átomos que la componen y pronto servirán a otras moléculas, a otros cuerpos, a las nubes que tanto pesan esta noche sobre Viena: quién sabe sobre qué nuca goteará esta agua, contra qué piel, sobre qué acera, hacia qué río, y esta cara indistinta sobre el vidrio no es mía más que por un instante, una de las mil posibles configuraciones de la ilusión; mira, el señor Gruber pasea a su perro a pesar de la llovizna, lleva un sombrero verde y el impermeable de costumbre; se protege de las salpicaduras de los coches dando unos saltitos ridículos en la acera: el chucho cree que quiere jugar, así que brinca hacia su dueño y se lleva un buen sopapo cuando pone su pata mugrienta sobre el impermeable del señor Gruber, que acaba a pesar de todo por acercarse a la calzada para cruzar, las farolas alargan su silueta, charco ennegrecido en medio del mar de sombras de los grandes árboles, desgarrados por los faros sobre la Porzellangasse, y herr Gruber parece dudar de si hundirse o no en la noche del Alsergrund, como yo si abandonar o no mi contemplación de las gotas de agua, del termómetro y del ritmo de los tranvías que descienden hacia Schottentor."

Este fragmento es, lectores y lectoras, la primera frase del libro que os traigo hoy. El premio Goncourt fue creado por el testamento de Edmond de Goncourt en 1896, aunque no fue fundado hasta el 1902. A diferencia de la mayoría de premios literarios españoles el Goncourt premia una vez al año a una obra literaria ya publicada, y el autor solo lo puede ganar una vez (aunque existe un escritor que lo ganó dos veces, una con su nombre real y otra con pseudónimo). Pero a mí lo que más me gusta de este premio es que quien lo gana recibe la recompensa simbólica de diez euros. Sí, lo que vale un libro de bolsillo. La fuerza de este galardón es su prestigio, el ser el premio literario francés más importante. Yo nunca había leído ninguna novela ganadora del premio Goncourt, por lo que este año decidí estrenarme con el último premiado. Hoy os traigo Brújula, de Mathias Enard.


Book tag: El rey de los libros

domingo, 9 de octubre de 2016


No podía ser que en este blog solo se hubiera hecho UN book tag. Sencillamente no podía ser. Primero, porque es una sección más del blog (sí, lo sé, también es cierto que siempre estoy haciendo reseñas y tengo todas las secciones igual de abandonadas), pero sobretodo, porque me lo paso muy bien haciendo este tipo de entradas y leyendo vuestras respuestas en vuestros blogs o en los comentarios.

A ver, antes de entrar en el tema me gustaría aclarar que NUNCA he hecho ningún curso de Photoshop. Lo único que he hecho son algunas clases sueltas de Gimp (una especie de Photoshop gratis) en mi clase de informática de tercero de ESO, por lo que la mayoría de cosas las he ido aprendiendo solo. Pero es que me lo paso taaaan bien haciendo chapuzas con este programa...  Atención a la mezcla entre yo, el rey Alfred el Grande y unos cuantos libros para simular el Rey de los libros de la cabecera de esta entrada. ¡Es que cada vez que lo veo me sigo riendo!
Me partía solo ante el ordenador... Bueno, en fin, ahora sí que sí. Sin más dilación entramos en lo que es esta entrada, ¡que no es otra cosa que un Book tag! El nombre lo he adaptado yo libremente de The Ruler Of Books Tag (Ruler estrictamente significa "governante"), y se trata de responder unas preguntas en torno a la literatura como si fuera un rey absoluto. ¡Allá vamos!


1. ¿Qué libro obligarías a leer a todo el mundo?

Aunque mi libro favorito es Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, si fuera monarca con poderes absolutos obligaría a todo el mundo a leer, por lo menos una vez, El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Por mi parte intento leerlo al menos una vez al año, y cada vez que lo leo aprendo cosas nuevas. Sencillamente es una lectura imprescindible que te enseña mil cosas con muy pocas palabras. Además es corto (lo que no me valdrá la enemistad con los súbditos que no les gusta leer libros largos) y monárquico.


2. ¿Qué prohibirías en la producción de los libros?

Mediante ley, e imponiendo pena inapelable de muerte en caso de infracción, prohibiría taxativamente las páginas excesivamente delgadas, las contraportadas con spoilers, las sagas o colecciones que, siendo de la misma editorial, cambian el diseño y el tamaño de los libros y, por último, los libros largos de bolsillo. También quitaría la limitación legal de las librerías de no poder rebajar en más de un 5% los libros, para mejorar la economía de los lectores.



3. ¿A qué autor le encargarías escribirte un libro?

Si a parte de ser monarca tuviera la piedra de la resurrección reviviría a Gabriel García Márquez o a Mercè Rodoreda para que me escribieran un libro. Sería un honor. Si no tuviera esta piedra, me encantaría que Elena Ferrante me escribiera una nueva saga de libros.



4. ¿Qué libro mandarías a la biblioteca del sótano para hacer espacio a libros nuevos?

Qué pregunta más ridícula. Si fuera rey, obviamente, tendría siempre espacio para libros nuevos en mi biblioteca. Pero si el arquitecto más reputado de mi reino y el encargado de ampliar mi biblioteca personal me asegura que es necesario dejar algunos libros temporalmente en el sótano del castillo, los seleccionados serían Hombres desnudos de Alicia Giménez Bartlett, Memorias de África de Isak Dinesen, La música del silencio de Patrick Rothfuss y mi lectura más reciente, Brújula de Mathias Enard. Dios, qué tedio de libros. Quizás aprovecho la ocasión, mando estos libros a las calderas del castillo y sentencio a sus autores a perder el derecho a publicar nada más hasta que no escriban algo digno de mi atención real.



5. ¿A qué artista de portadas le encargarías un mural?

Sin duda a Jim Kay. Me parece sencillamente insuperable. Lo conocí con los oscuros dibujos de Un monstruo viene a verme de Patrick Ness y me impresionó. Con las ilustraciones de Harry Potter me dejó directamente sin palabras. Sin embargo, le encargaría a Corominas (el encargado de las portadas de Canción de hielo y fuego de George R.R. Martin) los murales que representen las victorias memorables de mi reino.



6. ¿La cara de qué personaje pondrías en una moneda?

La cara de Jay Gatsby, para que el mismo dinero recuerde a la gente que no da la felicidad, a veces puedes tener toda la fortuna del mundo y ser la más infeliz de las personas.




7. ¿A qué libro le darías el premio "Rey de los libros" 2016?

Y el premio "Rey de los libros" 2016 al mejor libro leído en lo que va de año es para... ¡la tetralogía de Nápoles, de Elena Ferrante! Aplaudid, súbditos.




*

Vale, vale, paro que se me está subiendo el poder a la cabeza. Espero que os haya gustado vivir en mi reino un rato, y aunque todos estáis invitados a ser rey o reina de los libros, les mando sus respectivas coronas y cetros a las siguientes personas:



¿Qué Book tag os gustaría que hiciera?


Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout

martes, 4 de octubre de 2016


“Molla me contó todo esto aquel día, y al escribirlo ahora he pensado en algo que dijo Sarah Payne en la clase de escritura en Arizona: "Sólo tendréis una historia", dijo. "Escribiréis esa única historia de muchas maneras. No os preocupéis por la historia. Sólo tenéis una."”

Una de las relaciones humanas que más me gusta encontrar en la literatura es la de una madre con sus hijos. Autores como Alejandro Palomas, Richard Ford y Elena Ferrante se han atrevido a escribir sobre esta relación tan intensa como a menudo imperceptible, este vínculo que forma tan íntimamente parte de nosotros, de nuestra esencia, que parece fuera de toda descripción, más allá de todo lo explicable. Escritores valientes estos, y muy buenos a la hora de salir victoriosos de reflejar con esta delicadeza, este ímpetu y esta seguridad un tema tan escabroso. Cada uno de estos vínculos es único y complejo, es un mundo, con sus propias reglas, sus propios límites, sus propios silencios y tupidos velos.

Hacía bastante tiempo que quería leer algún libro de Strout, que ganó el Premio Pulitzer con su Olive Kitteridge. Así, cuando, después de leer un libro tan duro y largo como Tan poca vida, me enteré de que Strout sacaba nueva novela y que además iba a visitar Barcelona, no lo pensé dos veces. Al final no llegué a conocerla por razón de incompatibilidad insalvable con mi horario de clase, pero igualmente hoy os traigo Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout.

¿Quién hay detrás de Elena Ferrante?

lunes, 3 de octubre de 2016


Siempre ha habido escritores que se esconden tras un pseudónimo o incluso escritores totalmente anónimos. A veces lo han hecho para no enfrentarse con las consecuencias de publicar lo que han escrito (especialmente en tiempos convulsos y de regímenes totalitarios), a veces para que el éxito que les precede no eclipse su obra o la desvirtúe y a veces sencillamente porque son discretos y huyen de la atención mediática y de sus lectores. Sin embargo,  actualmente, inmersos en la era de la información instantánea y continua, se ha vuelto muy complicado esconder la identidad. Hemos visto a Stephen King y a J.K. Rowling fracasar en sus intentos, ahora es muy posible que se haya desvelado la identidad de uno de los grandes misterios del panorama literario actual.

Cuando en 1992 alguien tras el pseudónimo de Elena Ferrante publica El amor molesto, que obtiene muy buenas críticas y un éxito considerable, el misterio tras la autora (o el autor) de la novela despierta el interés de sus lectores. La confirmación de su talento a través de la publicación de sus siguientes novelas, Los días del abandono (2002) y La hija oscura (2006) sólo sirvió para aumentar el aura de misterio alrededor de Elena Ferrante. Sin embargo, cuando se publica su -de momento- obra maestra, la tetralogía de Nápoles -compuesta por La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida-  y su tardío éxito internacional entre 2014 y 2016 el enigma pasa a avivar la imaginación de lectores de todo el mundo. ¿Es un hombre o una mujer? ¿Qué edad tiene? ¿De qué etnia es? ¿Cómo ha sido su vida? ¿De qué trabaja? ¿Tiene otros libros publicados con su nombre real? En la presentación que tuvo lugar en la librería l'Espolsada la editora de Lumen, Silvia Querini, confesaba que ella creía que tras Ferrante había un hombre por la crueldad implacable en la narración, mientras que su traductora al español, Celia Filipetto, defendía fervientemente que se trataba de una mujer por su interés en la vida íntima -y a veces carente de elegancia- de las mujeres y en el lado más personal de la Historia de Italia. Yo siempre he creído que era una mujer residente en Nápoles.

(No leer más si prefieres permanecer ignorante de la verdadera identidad de Elena Ferrante)


En un artículo publicado de forma conjunta por Il Sole 24 Ore, el Frankfurter Alggemeine Sonntagzeitung, The New York Review of Book y Mediaport, el periodista Claudio Gatti asegura haber descubierto la identidad real de Elena Ferrante. A través de los registros inmobiliarios y financieros ha llegado a la conclusión que Elena Ferrante es en realidad una traductora de Edizioni e/o (la editorial que publicó a Ferrante en Italia) residente en Roma y llamada Anita Raja, hija de un matrimonio compuesto por una alemana que huyó del Holocausto y un magistrado napolitano.

Gatti lo ha descubierto siguiendo el rastro del dinero, pues desde el éxito internacional de la tetralogía
Anita Raja. Noviembre 2015.
de Nápoles los ingresos de Anita Raja han incrementado mucho más de lo que le correspondería a una traductora autónoma. Los registros inmobiliarios muestran que en el año 2000, cuando se hizo una exitosa película basada en su primer libro, Raja adquirió un apartamento de siete habitaciones cerca de Villa Torlonia, una zona cara de Roma, y el siguiente año compró una casa de campo en la Toscana. Raja está casada con el escritor Domenico Starnone y tradujo al alemán las novelas que, supuestamente, ella misma escribió bajo el pseudónimo de Elena Ferrante.

Sin embargo, los datos que confirman del todo que Raja es Elena Ferrante son sus movimientos cuando la tetralogía de Nápoles obtiene el éxito internacional, que el matrimonio compra, poniéndolo a nombre de Starnone, un apartamento a menos de una milla del adquirido por Raja, un ático en un elegante edificio anterior a la guerra, en una de las calles más bonitas de Roma, con 2.500 pies, once habitaciones y con un valor estimado de entre 1,5 y 2 millones de dólares. El hecho de que fuera registrado en el nombre de Starnone es porque en Italia, al comprar un inmueble, pague quien lo pague debe ir a nombre de uno de los cónyuges, y les habría interesado por razones fiscales.

Aunque el periodista ha intentado ponerse en contacto con ellos, dejándoles mensajes compartiendo sus descubrimientos, tanto Dominicio como Anita lo han evitado. Cuando Gatti contacta con los cofundadores de la pequeña editorial que publicó los libros de Ferrante y en la que trabaja Anita, estos responden que esto es una invasión en la intimidad de la editorial y de Ferrante, para después decir que no responderán a su "hipótesis".

Domenico Starnone. 2008.
Si Gatti estuviera en lo cierto y Elena Ferrante fuera Anita Raja, nada de lo que cuenta sobre su vida en su biografía o diario de escritora Frantumaglia -aún no publicada en España- sería verdad, y todo respondería a dar a sus lectores lo que quieren, la Elena Ferrante que habían imaginado.

Sin embargo, el dinero no es la única evidencia que Gatti ha encontrado. Elena, el nombre que supuestamente Anita eligió como pseudónimo y como protagonista y narradora de su tetralogía, correspondería a la tía de Anita, mientras que Nino, el nombre del amor de Lenù, sería el apodo familiar de Domenico Starnone, su marido.

Sin duda la investigación de Gatti no gustará a todo el mundo. Yo opino que Elena Ferrante debería tener el derecho de mantener oculta su identidad, sin embargo también sería ingenuo pensar que, después de todo el éxito que ha obtenido y cuando incluso su nombre suena ya para el Premio Nobel de Literatura, nadie intente encontrar quién se esconde tras la misteriosa escritora sin rostro Elena Ferrante.


¿Qué opináis? ¿Elena Ferrante es en realidad Anita Raja? 

Leer artículo completo de Claudio Gatti aquí.