Todos deberíamos ser feministas - Chimamanda Ngozi Adiche



"Hace poco violaron en grupo a una joven en una universidad de Nigeria y la reacción de muchos jóvenes nigerianos, tanto chicos como chicas, fue algo así como: Vale, la violación no está bien, pero ¿qué estaba haciendo una chica sola en una habitación con cuatro chicos?
Olvidemos, si podemos, la horrible inhumanidad de esa reacción. A esos nigerianos los han criado para pensar que las mujeres son inherentemente culpables. Y los han criado para esperar tan poco de los hombres que la idea de que puedan ser seres salvajes y sin autocontrol ya resulta más o menos aceptable."


Hoy, 8 de marzo, es el Día Internacional de la Mujer, que conmemora la lucha de la mujer por su participación en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona, en pie de igualdad con el hombre. Sí, por desgracia aún hoy hay que denunciar constantemente desigualdades entre el hombre y la mujer en el ámbito económico, político, social y doméstico. Aún hoy tenemos en nuestras cabezas unos esquemas que la sociedad nos ha implantado. Si bien es cierto que el avance es innegable, también lo es que queda mucho trabajo por hacer. Yo antes creía que el feminismo -personalmente prefiero llamarlo igualitarismo- había perdido en gran parte su razón de ser, pues estaba convencido de que en la actualidad en el mundo occidental tenían hombres y mujeres la misma educación y los mismos derechos. Estaba convencido de que los retos del feminismo se habían reducido a acabar con la lacra de la violencia de género y a igualar los salarios entre hombres y mujeres. Pensé así hasta que mi universidad me dio la oportunidad de ir a trabajar unos meses a la Defensoría de la Mujer Indígena en Guatemala, experiencia que destrozó por completo estas ideas y aprendí la terrible realidad que les toca vivir a muchas mujeres en el mundo. Era un ignorante.

Al principio no tenía pensado escribir ninguna entrada hoy, hasta que he visto el tweet de Noe (@olbes_) que destacaba otro tweet de un individuo que aseguraba que era "una pena que quieran ser feministas y no tengan buenas escritoras". ¿Disculpa? ¿Perdona? ¿Lo he entendido bien? ¿Habrá leído a Mercè Rodoreda y a Caterina Albert i Paradís (que tuvo que utilizar el pseudónimo de Víctor Català para poder escribir)? ¿Habrá leído a Doris Lessing, a Alice Munro, a Margaret Atwood, a Svetlana Alexiévich, a las hermanas Brontë, a Jane Austen, a Lucia Berlin, a Isak Dinesen, a Marguerite Duras, a Marian Engel, a Carson McCullers, a Shirley Jackson, a Ana María Matute, a Carmen Laforet? ¿Habrá leído a escritoras más recientes como Elena Ferrante, Anne Tyler, Isabel Allende, J.K. Rowling o Emma Cline? Sé que este chico es uno de un millón, que no se puede generalizar su ignorancia voluntaria, pero igualmente me ha indignado muchísimo, se tiene que aislar mucho -literariamente hablando- para no ver el talento que tienen tanto las grandes escritoras históricas como las actuales. No es una opinión, no es una ideología, no es ni siquiera una reivindicación feminista, es un hecho objetivo que hay grandes escritoras con el mismo talento que los grandes escritores. Y si a lo largo de la Historia han habido menos escritoras es porque la sociedad del momento las condenó a ser amas de casas y a satisfacer a sus maridos. Seguramente por esta razón nos habremos perdido obras magistrales.

Si bien yo soy de la impopular opinión que no es positivo elegir lecturas por el género de su autor (sea porque sea hombre o porque sea mujer) pues creo que la igualdad real está en que te sea completamente indiferente este aspecto, lo cierto es que había pensado en escribir una lista de recomendaciones de novelas escritas por mujeres. Pero después se me ha ocurrido algo mejor, hablaros de un pequeño libro que también me impactó muchísimo y llevaba mucho tiempo con la reseña pendiente. El Día Internacional de la Mujer no es la razón por la que la publique hoy, sino la excusa. Hoy os hablaré de Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adiche.



Chimamanda Ngozi Adiche es una conocida escritora nigeriana, autora de libros como La flor púrpura, Medio sol amarillo, Algo alrededor de tu cuello y Americanah, que imperdonablemente aún no ha leído un servidor, a pesar de las insistentes recomendaciones de su librera de referencia. Este cortísimo libro (tiene poco más de cincuenta páginas) es ni más ni menos que la versión corregida de la conferencia que dio la autora en diciembre de 2012 en TEDxEuston. Aunque en teoría tenía que hablar de África, Adiche decidió hablar Sobre el concepto de feminismo del siglo XXI, la desigualdad, la educación, los prejuicios y su experiencia con la doble condición de mujer y africana.

En este discurso directo, claro, astuto y ágil Chimamanda defiende, con un lenguaje cercano y coloquial, los derechos de las mujeres y su concepto de ser feminista. Lo que más me ha gustado es su tono desenfadado, no es el suyo el discurso rabioso, exaltado y radical que llame a luchar contra la opresión de los hombres que he oído otras veces -y con el cual no me identifico- sino que, incluso con inteligentes toques de humor, explica su concepto del feminismo, sin los prejuicios que muchas veces provocan estos discursos a la visión que tiene mucha gente del movimiento. La autora defiende que hay que canalizar esta rabia para cambiar lo erróneamente establecido y llegar a acciones efectivas. Feminismo no es odiar a los hombres, estar siempre enfadada, no depilarse o considerar a los hombres seres inferiores. Después de reconocer lo mucho que se ha conseguido a favor de los derechos de las mujeres, Chimamanda defiende que aún hay mucho por conseguir: igualdad en los salarios, la libre elección de querer tener hijos o no, la eterna consideración de culpables a las víctimas, etc. Pero el feminismo no solo debe luchar contra estos males mayores que aún existen en nuestra sociedad, sino contra los llamados pequeños machismos, que vivimos a diario sin darnos cuenta e incluso realizamos con buena voluntad, como las inconscientes diferencias de trato en clubes, hoteles y restaurantes. La autora se aproxima a estos pequeños gestos, muchas veces imperceptibles en nuestro día a día, pero reflejo de la desigualdad en nuestra sociedad. 

Chimamanda no entra en complicados análisis ni nos expone complejas teorías, de una manera diáfana, serena, tranquila y sencilla expone cuál es la realidad de hoy, cual es el origen de la desigualdad, su falta de sentido y cómo esta lucha nos implica a todos, a hombres y a mujeres. La autora ilustra sus reflexiones con múltiples anécdotas personales que te acercan aún más a sus visión. Su argumentación es tan límpida, pura y clara como lo es el título: todos deberíamos ser feministas. Así de sencillo.

¿La solución? Educación, educación y más educación. Es la única salida a este problema, educar a nuestros hijos para que sean conscientes de las desigualdades existentes, tanto de las menores como las mayores, pues las primeras llevan a las segundas. Chimamanda tiene esperanza en que llegue la generación que consiga derribar las barreras de género, que el hecho de ser hombre y ser mujer no condicione en nada en tus gustos, tus posibilidades y tu carrera hacia tus sueños. Me ha encantado que el discurso/ ensayo, lejos de excluir a los hombres de este movimiento, lejos de tenerlos como enemigos o adversarios, los integra en esta lucha, muchos son víctimas también del rol de géneros impuesto por la sociedad. Feminismo no es un movimiento contra los hombres (cosa que muchos y muchas olvidan), sino un movimiento que busca la equidad entre ambos géneros. Hay que convencerlos con la misma pasión que a las mujeres para que dejen atrás su pasividad, para que se sientan partícipes de este cambio, pues son  tan necesarios e imprescindibles como las mismas mujeres para acabar con esta lacra social.

Este libro va desmontando poco a poco todo lo que sostiene la desigualdad: cómo para muchas mujeres hoy su máxima aspiración es el matrimonio, el encuentro del príncipe azul (resultado de las películas que vemos desde pequeños), ser aceptadas en el mundo de los hombres, aunque para eso tengan que ocultar su feminidad, y renunciar a sus sueños para cuidar de sus maridos. Esto está pasando hoy, y hay que cambiarlo, hay que detenerlo.

En conclusión, Todos deberíamos ser feministas es una semilla de entre otras muchas que se están plantando para construir un futuro mejor, para que los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos, las mismas condiciones, las mismas posibilidades y una libertad no limitada a sus respectivos géneros. Con poco más de cincuenta páginas y con un tono cercano y un lenguaje coloquial Chimamanda Ngozi Adiche analiza el movimiento feminista, sus retos y los prejuicios que se le aplican muchas veces. Debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas.

Hace un tiempo me uní al compromiso HeforShe, os animo a hacerlo y a no dejar de luchar por la igualdad real entre el hombre y la mujer. ¡Feliz día internacional de la mujer!

Y vosotros, ¿qué autora le recomendaríais a este tuitero
que asegura que no hay buenas escritoras?




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 OTROS LIBROS 
DEL AUTOR
  • La flor púrpura.
  • Medio sol amarillo
  • Algo alrededor de tu cuello
  • Americanah.


Comentarios

  1. Hola Jan,

    Publicas pocas entradas pero lo haces con sentimiento, pasión y con el objetivo de transmitir... y bueno, que es un placer leerte siempre!! ;)

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  2. Hola!! Me ha encantado leerte, me ha gustado mucho tu entrada ¿No da la impresión que por muchos pasos que demos, apenas avanzamos?

    Un beso.

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  3. Hola
    Tengo que confesar que no he léido este libro a pesar de que lo he visto en varias ocasiones reseña en algunos blogs. Pero es que lo veo y se me olvida apuntarme el título. Ahora ya lo tengo y pienso leerlo en cuanto lo tenga.
    Yo ahora mismo estoy leyendo las Sinsombrero, que si te apetece leer algo más sobre la historia del feminismo, este es el indicado, porque nos habla del movimiento que hicieron las mujeres españolas durante el siglo XX de quitarse el sombrero, cosa que era muy mal vista.
    Un saludo.

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  4. Me gustó mucho este libro...Lo tenía en inglés, cuando el pasado año, lo editaron traducido. Como curiosidad, en Suecia lo regalaron en las clases a los/las alumnos/as.
    Este año, se ha traducido otro, en el mismo formato. Acaba de salir. "Como educar en el feminismo". Es una carta a una de sus mejores amigas, que acaba de ser madre y le da quince propuestas para educar a su hija. Es muy interesante.
    La vida de las mujeres ha estado escondida...y a veces sigue estándolo. De hecho, en ocasiones es literal,...como cuando hay violencia. Siguen siendo ellas quienes se esconden. Somos generadores de historia...de nosotras y nosotros depende que el mundo se nutra de experiencias diferentes.
    Me alegra ver que hay personas como tú, que rescatan del olvido y especialmente, lo importante que es saber qué significan las palabras como feminismo...ese camino a la igualdad que tod@s podemos hacer.
    Un saludo, y feliz día.

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  5. Hola!! Una gran reseña y me encanta por fin leer a un hombre que expone sin tapujos que todos somos iguales. Enhorabuena por tu blog!!

    Es la primera vez que me paso por aquí, así que ya me tienes como seguidora. Te invito a mi blog por si quisieras pasarte, sin compromisos: elaventurerodepapel.blogspot.com.es Besos!!

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  6. hola me gustaría que se pasaron por mi canal de youtube y por mi blog, estoy iniciando, me gustaría su apoyo. empezaré subiendo versos y posiblemente más adelante mi opinión de los libros que he leído.

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