La autobiografía sentimental del hombre que fue cucaracha.

El amor del revés, de Luisgé Martín


«En 1977, a los quince años de edad, cuando tuve la certeza definitiva de que era homosexual, me juré a mí mismo, aterrado, que nadie lo sabría nunca. Como la de Scarlett O’Hara en
Lo que el viento se llevó, fue una promesa solemne. En 2006, sin embargo, me casé con un hombre en una ceremonia civil ante ciento cincuenta invitados, entre los que estaban mis amigos de la infancia, mis compañeros de estudios, mis colegas de trabajo y toda mi familia. En esos veintinueve años que habían transcurrido entre una fecha y otra, yo había sufrido una metamorfosis inversa a la de Gregorio Samsa: había dejado de ser una cucaracha y me había ido convirtiendo poco a poco en un ser humano.»

Hoy se sabe que Marcel Proust, el autor de la inmensa saga de En busca del tiempo perdido, era homosexual. Este escritor, que creó la magdalena más famosa de la literatura e indagó un campo literario sin explorar como es el de los recuerdos y la introspección, era nacido en una familia adinerada y siempre fue de una salud frágil. Su literatura transmite su carácter delicado, sensible, educado y perfeccionista. Pero detrás de toda la verdad que emana de sus libros está Marcel, que nunca aceptó su orientación sexual por miedo, humildemente supongo, a perder su estatus social. Incluso en 1987 tuvo que defender su honor en un duelo cuando fue acusado de mantener una relación con Lucien, el hijo del escritor Alphonse Daudet. Otros escritores como Truman Capote tampoco aceptaron nunca su propia orientación sexual e incluso en público se mostraban homófobos. Me imagino la soledad de Proust, que lo empujaba a defender con uñas y dientes, con la vida si hacía falta, la máscara que escondía su verdad, pues como dijo François de La Rochefoucauld, y Luisgé Martín menciona más de una vez en el libro que os traigo hoy, "estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás que al final nos disfrazamos para nosotros mismos".


Si temo las biografías, las autobiografías me dan pavor. No es la primera reseña en la que menciono que, en mi opinión, es sumamente complicado para un escritor hacer un retrato de sí mismo sin aburrir al lector, sin caer en el pozo sin fondo del egocentrismo, sin idealizarse o machacarse en extremo. El proceso de escritura de una autobiografía es un juego de equilibrios, un camino tortuoso, lleno de trampas, barrancos, sombras, monstruos y fantasmas. Pero que les tenga pánico no significa que no me puedan llegar a gustar, autobiografías como la del pianista James Rhodes me dejaron anonadado y me enseñaron que estos libros, si sus autores salen indemnes del peligroso proceso de su escritura, son más que un mero retrato, pueden ayudarte a entender muchas cosas, a inspirarte o simplemente a adoptar y comprender una perspectiva nueva y real. Hoy os traigo otra autobiografía que no os dejará indiferentes, El amor del revés, de Luisgé Martín.

En esta autobiografía Luis G. Martín narra su evolución emocional y sentimental desde que, a los quince años, y entre los vientos confusos de la Transición, descubrió que era homosexual hasta la celebración de su boda con el que hoy es su esposo. En la época en la que empezó a fijarse en la belleza de sus compañeros de clase su orientación sexual estaba proscrita por Dios, por la sociedad, y sobretodo, por la misma persona. Es por eso que Luís, atormentado por los anhelos carnales propios de la adolescencia, rezaba para ser como todo el mundo, para que Dios lo iluminara con su infinita sabiduría y le enseñara a desear las curvas de las mujeres, lo guiara para amar como todo el mundo amaba, y no del revés. El camino que narra Luís hasta la aceptación de sí mismo es oscuro, complicado, lleno de retiradas contínuas a uno mismo, lleno de vergüenza, miedo y crisis de identidad, la batalla contínua y agotadora entre quién eres y quién te gustaría ser para ser aceptado.

A través de una prosa cercana, sincera y fluida pero a la vez reflexiva y profunda Luís repasa su vida centrándose solamente en su vertiente emocional, en el proceso de aceptación de su orientación sexual oscurecido al principio por la sociedad aún con los esquemas de la dictadura, y después por las sombras y los monstruos interiores. Sin duda lo que más me ha gustado del libro es la honestidad y la valentía que en él demuestra Luís, que se desnuda emocionalmente hablando, exponiendo ante todo el mundo todos sus virtudes, sus defectos, sus amores, sus desamores, sus aciertos, sus equivocaciones y sus obsesiones pasajeras. Algo que me sorprendió es que Luís no duda en confesar que por mucho que haya aceptado su homosexualidad y por mucho que se esfuerce en exponer su amor al mundo, no ha conseguido dejar atrás del todo el sentimiento de culpa, que siempre está allí.

Decir que este libro es sobre la homosexualidad es verdad y mentira a la vez. Por un lado, es cierto que esta autobiografía te lleva a entender la solitaria odisea que supone para un homosexual el aceptarse a sí mismo y recorre el ambiente homosexual de una España que apenas se estaba abriendo al mundo. Por el otro, es la historia de una persona rara, una persona que es diferente a los demás y a lo que está comunmente aceptado, y cualquier lector se puede sentir identificado con esto. Si Luís utiliza el símil literario de Gregor Samsa, yo utilizaré el de Frankenstein, un monstruo feo, miserable y despreciable a ojos de la sociedad y un accidente opuesto a la naturaleza a ojos de su propio creador. La soledad de Frankenstein, un ser sombrío, raro, diferente, marginado, le acompaña desde su nacimiento, como la "enfermedad" de Luís. Frankenstein suplica primero y amenaza después a su creador para que le cree una compañera, pero la culpabilidad de haber creado esa "abominación" lleva al doctor a negarle también el amor. Luís, atrapado en la tortura constante de no aceptarse a sí mismo también busca desesperadamente el amor como un náufrago busca tierra firme. Afortunadamente la historia de Luís, a diferencia de la de Frankenstein, tiene un final feliz. Y es que su historia no deja de ser un himno a la superación, un mensaje a todos aquellos que pasan por lo mismo, un mensaje que los anima a amar sin reservas, tanto a los amantes como a uno mismo.

Sin duda es mucho mejor la primera parte, que se centra en el descubrimiento y la aceptación de su orientación sexual, que la segunda en la que, una vez aceptada su homosexualidad, se focaliza más en la búsqueda del amor, una búsqueda un tanto repetitiva y aburrida -exceptuando quizás el amor de Luís por Arturo, amor que me pareció enloquecido, obsesivo, exaltado, maravilloso-.

En conclusión, El amor del revés es una autobiografía sincera y valiente de una cucaracha que consiguió dejar de serlo para volverse en un hombre. Retrata a la perfección la transición interior a contracorriente que experimenta una persona diferente para aceptarse a sí mismo. Un libro perfecto para los lectores homosexuales, aunque cualquier lector se puede sentir identificado con la historia de Luís. Lleva a entender muchas cosas de la realidad de este colectivo que un servidor no entendía o ignoraba. Su estilo es cercano y engancha a través de sus reflexiones desde la primera página. Una buena lectura.



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Comentarios

  1. Pues fíjate que yo aún recuerdo una detención en mi barrio de un chico hosexual, bueno, lo recuerdo vagamante pero se ha contado mil veces por aquí; era 1978...no hace tanto si lo miras bien. Amigos pertenecientes al colectivo LGTB cuentan como todavía sufren acoso y rechazo, y no hay más que mirar a tu alrededor para ver que parece que involucionemos en lugar de evolucionar...Un libro sin duda que hay que leer. Tomo buena nota.

    Un besito.

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  2. Qué duro tiene que ser vivir toda tu vida actuando, engañando, engañándote, sin poder mostrar tus verdaderos sentimientos, sin poder mostrar como eres realmente... Qué soledad... Un libro que me apunto sin dudar. Muy buena reseña.
    Besotes!!!

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  3. Todo lo que lleve el sello de Anagrama siempre tiene un punto de confianza conmigo. No he leído el libro, aún, pero sin duda lo haré. Como he visto en la reseña, lo que merece más la pena es la primera parte, más instrospectiva y más centrada en el desarrollo de Luis, el autor. Aunque bueno, no dudo que en la segunda parte veamos un poco más el aspecto social de quien conoce su identidad pero tiene que enfrentarse al mundo y a esa imagen de quien es. Tengo a alguien muy cercano que cuando me dijo que era homosexual lo que más miedo le daba al contarselo a alguien es que le destrozara la imagen que tenía de él, y que solo le vieran por su sexualidad, en vez de por lo que era: un individuo como tu y como yo.
    Un saludo

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  4. El tema em crida l'atenció, pero no puc amb les biografies ni les autobiografies, se'm fan molt pesades.

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