Canción dulce - Leila Slimani.



«Siente brotar el odio que lleva dentro. Un odio que va en contra de sus impulsos serviles, de su optimismo infantil. Un odio que mezcla todo. Está absorbida por un sueño triste y confuso. Atormentada por la impresión de haber visto y oído demasiado de la intimidad de los demás, de una intimidad a la que ella nunca tuvo derecho. Nunca tuvo un dormitorio propio.»

Mary Poppins aparece en el cielo estrellado londinense entre chimeneas y torres, planeando con su característico paraguas para solucionar todos los problemas de la familia Banks. Con su llegada providencial la casa vuelve a brillar y ordena la vida de padre, made e hijos con una canción. Entre cometas y supercalifragilisticexpialidocious todos los problemas desaparecen de repente y reina por fin la paz en la familia. Todos bailan y cantan en un mundo de dibujos animados gobernado por esta niñera mágica. ¿Pero alguien se interesa por la vida de la esta niñera fuera de esa casa? ¿Alguien demuestra el mínimo interés en su pasado? ¿Siquiera alguien se preocupó por ella, por sus circunstancias, por si tiene familia? No. Mary Poppins cuida, Mary Poppins arregla, Mary Poppins calla y sonríe y canta. Nadie quiere ver el lado oscuro de esta niñera mágica que hace milagros, nadie quiere escuchar su balada sombría entre sus canciones pegadizas y luminosas. Pero que nadie quiera conocer este lado lúgubre no significa que no exista. Hoy os traigo Canción dulce, de Leila Slimani.

Cuando Myriam toma la difícil decisión de poner fin a su vida doméstica y volver a trabajar como abogada en contra de los deseos de su marido y después de tener a sus dos hijos se propone seleccionar cuidadosamente a la niñera que los va a cuidar. Se fija en todos los detalles de cada candidata, cada palabra de su currículum, cada gesto al conocerse, cada respuesta a sus preguntas durante la entrevista. Sin embargo la decisión es fácil: Louise es la niñera perfecta. Es Mary Poppins en la vida real: cariñosa, atenta, limpia, discreta, confidente, responsable y con unas referencias excelentes de anteriores madres cuyos hijos fueron cuidados por ella en el pasado. Al principio están encantados, se apoyan en ella, en la comodidad que les ofrece, sus cuidados atentos y sus comidas espléndidas. Sin embargo, tanto Myriam como su marido sienten cómo Louise va ganando terreno en la familia, se aleja entre su misteriosa vida fuera de la casa, y esta interdependencia se acaba volviendo insoportable.

Creo que el peor libro que leí el año pasado fue Brújula, de Mathias Enard. Ha sido este el primer Premio Goncourt que he leído y como la impresión no fue precisamente positiva decidí no volverme a fiar de este premio. Sin embargo, cuando leí la sinopsis del premio Goncourt de este año no supe resistirme. ¿Una niñera que asesina a unos niños? Sencillamente no era una opción dejar de leer esta novela. Después de esperar lo indecible para que Cabaret Voltaire, editorial española dedicada a la literatura francesa, se dignara a publicar la traducción de esta novela me lanzé a leerla.

La novela me atrapó desde la primera página. Leila Slimani tiene ese estilo directo y ágil pero a la vez profundo y reflexivo que tanto me gusta. Con una prosa fácil de leer nos inmersa en el mundo oscuro de Louise poco a poco, impregnando al lector del pesimismo y la melancolía que aflige el corazón de esta niñera que por fuera parece paciente y perfecta. Esta novela consigue entrar a través de una creciente tensión narrativa muy bien medida y controlada, en la psicología, la soledad y la pesadumbre de un niñera de una forma sencillamente impresionante.

Sin embargo, mi impresión positiva es en parte debida a la poca longitud que tiene la novela, pues de haber ocupado más de trescientas páginas se me habría hecho larga. Canción dulce es más un experimento que una novela. Slimani tuvo una muy buena idea, lo que no sé es si la ha sabido exprimir del todo. Aunque todos los personajes están muy bien construidos y es una lectura que se disfruta por su alta calidad, en mi opinión la autora no consigue el que parece ser su objetivo: que el lector se aproxime y llegue a comprender -que no disculpar- la crueldad de la protagonista, conocida por el lector desde la primera página. Aunque la escena terrorífica que abre esta novela es muy potente, quizás no sea en este caso una decisión narrativa hábil desvelar el final desde el principio del libro. Sin embargo, la gran pregunta que se hace el lector durante toda la lectura es: ¿cómo puede llegar la niñera perfecta a cometer un crimen tan espantoso? ¿Qué motivaciones la llevarán a tal tragedia? Mi gran pena, y lo que impide que le de todas las estrellas a esta novela es que estas preguntas quedan sin respuestas. O al menos sin respuestas que me convencieran.

En conclusión, una novela que, si bien no me ha parecido redonda, he disfrutado mucho. Engancha desde la primera página, es de lectura fácil y te sabe meter en la piel de un personaje complejo y oscuro como lo es Louise. En definitiva, un buen libro sin más pretensión que entretener y tener el corazón del lector en un puño a lo largo de su lectura.





Comentarios

  1. Pues no, pero más que nada por el final. Mira que me había gustado la idea pero que no redondee las cosas no me anima nada, creo que me molestaría más que a ti esa falta de explicación y de sentido coherente.
    También me ha sorprendido lo que dices de La brújula. Voy a ver.

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  2. Pues me llama muchísimo. Me encantan esas historias que intentan ponerte en la piel del malo... Pero si dices que no lo consigue, no sé animarme con ella...

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  3. No se, no se que decisión tomar con respecto al libro; me ha gustado bastante de lo que has contado, pero si el final no está a la altura...esto no debería ser un motivo para no leer un libro, pues todo depende del cristal con que se mire, pero al tener tantos pendientes...

    Una reseña estupenda.
    Un besito.

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  4. Que esas preguntas se queden sin respuestas me echa para atrás. Y el planteamiento era interesante. Pero no, no me termina de tentar.
    Besotes!!!

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  5. Huy, definitivamente no, les escenes terrorífiques i cruels no m'agraden gens, no, és un gènere al que no m'acost. Llàstima que el final t'hagi decepcionat una mica :/

    Salutacions,
    Laura.

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